Teilhard ante la posibilidad de la singularidad transhumanista

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(Por Eric Steinhart) Pierre Teilhard de Chardin fue casi seguramente el primero en analizar la aceleración del progreso tecnológico hacia una Singularidad en la cual la inteligencia humana se volvería una super-inteligencia. Trató la difusión de la inteligencia humana en el universo y su amplificación hacia una inteligencia cósmica. Su teoría del Punto Omega es profundamente cristiana, lo que la dificulta ante los transhumanistas seculares.

Este artículo complementa al publicado en el pasado mes de octubre por el mismo autor y que está accesible a través del siguiente enlace.

https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/2017/10/11/teilhard-chardin-adelanto-muchas-ideas-del-transhumanismo-moderno/

La Singularidad: fusión de la humanidad y la tecnología

Teilhard reconoce que el ritmo del avance tecnológico se está acelerando, y esta aceleración conducirá a la emergencia de una super-máquina global. La emergencia de una super-máquina global que dirige su propia evolución, corresponde cercanamente a la idea de la Singularidad desarrollada por Ray Kurzweil que la define como un futuro periodo durante el cual el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido, y su impacto tan profundo, que la vida se transformará irreversiblemente.

Kurzweil dice que la Singularidad transformará a los humanos en super-humanos. Habrá un periodo de rápido cambio tecnológico que unirá a los humanos con la tecnología. Pero él no identifica este periodo con la Singularidad. Para Teilhard, la Singularidad llega después, la fusión de la humanidad con la tecnología es el nacimiento de la noosfera y la emergencia del espíritu de la Tierra.

Ya algunos cerebros humanos están directamente enchufados a computadoras. Es perfectamente razonable pensar que las interfaces computadoras-cerebro llegarán a ser más comunes y más complejas. Moravec (1988) asegura que los cuerpos y los cerebros humanos pueden ser escaneados y sus programas obtenidos. Estos programas corporales pueden ser corridos en super-computadoras artificiales. El pensamiento viviente podría incorporarse a internet.

En el presente, el Internet está limitado de varias maneras. Su primera limitación consiste en que está conformado por computadoras separadas, ligadas entre sí de forma muy débil. Se pueden superar estos límites mediante la fusión de todas las computadoras en un solo medio computacional, que puede ser una capa de silicón que cubra gran parte de la Tierra; o bien, una capa de nanotubos de carbono e interruptores; o una capa que contenga tanto carbono como silicón. Este medio computacional será como un gigantesco rizoma o red, que cubra por completo la masa terrestre. La segunda limitación es que internet depende de fuentes externas de energía, lo que se podría superar con el adecuado sistema de paneles de energía solar.

Podemos entonces plantear una Tierra cubierta por una capa de puro computronium, compuesto de nanomáquinas (nanorobots) auto-construidos y auto-reparables. Es como un diseño de Bill Joy [[1]] pero que no destruye la vida. Por lo contrario, esta capa de nano-robots es una sustancia pensante viviente, es una capa de material pensante y viviente, dependiente del poder solar. Todos los sistemas vivos son eventualmente escaneados y sus programas corporales son subidos a la capa de computronium. Viven en una simulación de sus pasados ecosistemas en una realidad virtual. Pero esta realidad virtual no es irreal, está hecha de verdadera masa-energía.

La expansión material de la nooesfera

La noosfera es una máquina pensante viviente con enormes poderes físicos. Teilhard escribió que una apropiada humanidad planetizada está adquiriendo nuevos poderes que le posibilitan superorganizar la materia (FUT: 171). Un posible futuro para la noosfera es que podrá superorganizar aún más y con más grandes disposiciones de materia. Se podría expandir materialmente hacia el sistema solar y el universo.

La expansión material de la noosfera hacia el universo, tiene varias etapas. La primera es la conversión del sistema solar en una computadora, esto se puede lograr construyendo Esferas Dyson, cada vez más grandes, alrededor del Sol (Kurzweil, 2005: 350). La segunda etapa es la expansión fuera del sistema solar, la colonización de la galaxia. Una manera de lograr esto, es usando las sondas espaciales robóticas (a menudo llamadas sondas von Newmann). De acuerdo con esta estrategia, nuestro sistema solar mandaría multitudes enormemente grandes de pequeños robots que acudirían en masa a otros sistemas planetarios y los convertirían en supercomputadoras.

La expansión material de la noosfera nos lleva a un futuro muy lejano. Barrow y Tipler escribieron que la vida podría expandirse hasta abarcar la mitad del universo (1986: 675). Argumentaron que alrededor de esa época, el universo empezaría a retraerse hacia un Big Crunch, lo que sería un buen momento para la vida, puesto que significa que la energía estará siempre disponible para la computación. A medida que el universo converge, la energía disponible se puede usar más eficientemente, por lo que el poder computacional del universo crecerá sin límite a medida que el tiempo pasa.

El universo, al momento del Big Crunch sería una computadora infinitamente poderosa. Este es el Punto Omega de Barrow-Tipler, el final del tiempo, una total y sin fin presencia de todos los posibles procesos finitos computacionales (Barrow y Tipler, 1986: 675-77). Sin embargo, recientes observaciones han dado lugar a objeciones a la escatología de Barrow-Tipler, pues al parecer nuestro universo no está convergiendo hacia un Big Crunch, sino por lo contrario, su expansión se está acelerando, y de acuerdo a esto la teoría del Punto Omega de Barrow-Tipler al parecer está refutada por la evidencia empírica.

El esquema escatológico de Kurzweil no depende del Big Crunch. A medida que como civilización llenemos el universo, será posible programar la materia al más básico nivel físico. Descubriríamos modos de transformar la “materia tonta” en “materia inteligente”. Seríamos capaces de convertir cualquier estructura material en un substrato para la computación universal (en computronium).

El despertar del universo

Kurzweil reconoce que la evolución de la inteligencia en nuestro universo, encara ciertos límites materiales y considera varios caminos altamente especulativos para sortear estos límites (2005: 359-66). La capacidad computacional del universo material es finita. Una inteligencia que se expande, eventualmente encontrará límites computacionales de la materia (ver Kurzweil, 2005: 364-66, 485-87). Golpearemos una pared.

Aunque Teilhard toma en cuenta la posibilidad de que la noosfera se expanda materialmente en el universo, considera esta posibilidad como un final (FEN: 342-344; FUT: 302).  Teilhard sugiere que cuando la inteligencia llegue a los límites computacionales de la materia, deberá cambiar de curso, deberá esforzarse por un tipo diferente de entendimiento. Así que Teilhard no está interesado en abandonar materialmente la Tierra (o el sistema solar)

A medida que consideramos la evolución de la inteligencia, debemos tratar más y más con los aspectos explícitamente religiosos y especulativos del pensamiento de Teilhard. Él tiene poco interés en la expansión material de la noosfera hacia el espacio. Él escribió que la futura inteligencia humana podría … romperse a través del marco material del Tiempo y el Espacio (FUT: 175).

Repetidamente dijo que la futura inteligencia humana dejaría la Tierra espiritualmente (FEN 326, 327, 342; FUT: 116, 175, 303-304). Obviamente necesitamos clarificar la noción de Teilhard de dejar la Tierra espiritualmente. A primera vista pareciera como un supernaturalismo pasado de moda. Pero Teilhard dice que su orientación es científica.

Para Teilhard, dejar la Tierra espiritualmente es entrar al Pleroma (Teilhard, 1974: 64-75). Este es el medio en el cual la persona individual humana llega finalmente a la perfección y la armonización. Teilhard niega la materialidad del Pleroma, pero afirma lo físico del Pleroma (1974: 67-72). Dice que aquellos que entren al Pleroma serán “físicamente incorporados” en él (1974: 70; las itálicas son de Teilhard). Dice que el Pleroma está espacialmente “extendido a las galaxias” (1974: 236). Por consiguiente, para que una persona escape de la Tierra espiritualmente, tiene que liberarse de su realidad material, mientras permanece físicamente en el espacio-tiempo. Mientras dejamos la Tierra espiritualmente, no desaparecemos del universo. Teilhard escribió que en el punto crítico pasamos “por traslación o desmaterialización a otra esfera del Universo” (FUT: 298).

Yo entiendo que esto significa que en el punto crítico la futura inteligencia humana no se realizará más por ningún mecanismo de fuerzas y partículas. Terminaremos de hacernos realidad por la materia. Esto no contradice la tesis naturalista de que somos completamente físicos. Esto simplemente implica que no todas las cosas físicas son materia ordinaria, la física tiene niveles más profundos. El Pleroma es físico, pero su nivel físico es más profundo.

El universo de la información

Muchos autores sobre la intersección de la física básica y la ciencia de la computación han argumentado que el mundo material no es el nivel más profundo del universo físico. Ellos aseguran que el nivel más profundo de la realidad física es computacional (Fredkin, Landauer, y Toffoli, 1982; Fredkin, 1991; Zeilinger, 1999).

Los primeros trabajos sobre las bases computacionales de la física tendían a tratar el universo como un autómata celular como el juego de la vida (ver Poundstone, 1985). Cada punto espacial es una computadora que forman varios campos físicos (por ejemplo, el campo electro-magnético y el campo gravitacional). Las partículas materiales son perturbaciones en esos campos, que se auto-perpetúan (como los planeadores [gliders] en el juego de la vida).

Pero el estado de estas computadoras es puramente informacional y no pueden hacer realidad más que campos materiales. Podemos pensar en estas computadoras como un tipo de procesos informacionales corriendo en los cuerpos y cerebros de los humanos y los super-humanos. Y podemos ir más allá de límite de la teoría de los autómatas celulares, pensando en estas computadoras como infinitamente complejas que pueden ser máquinas aceleradas universales de Turing (Copeland, 1998). Cada punto espacial es una poderosa máquina de computación física interactuando con una infinidad de otros puntos. En esta hipótesis, el nivel más profundo de la realidad física es una red infinitamente compleja de computadoras infinitamente poderosas (llamémoslo el Sistema).

Sugiero que la forma más precisa de pensar el Pleroma de Teilhard es pensarlo como el Sistema, que es físico, pero no materia ordiaria. Para Teilhard, el espíritu luce muy parecido a una información energética. El espíritu es software en acción. Cuando la humanidad llegue a ser super-inteligente, dejará de ser materia ordinaria y llegará a ser información. La evolución pasará hacia el Pleroma.

La hipótesis de que la evolución continúa en el Pleroma, nos permite darle sentido tanto a la afirmación de Teilhard de que dejaremos la Tierra espiritualmente, como a la conjetura de Kurzweil de que la inteligencia futura será más poderosa que las grandes fuerzas impersonales del cosmos. Una persona humana es un proceso viviente informacional pensante. Al presente somos procesos informacionales realizados mediante la química del carbón, por la carne.

Nuestros futuros descendientes super-humanos podrán ser hechos realidad en otro tipo de material, pero el material en el que las computaciones humanas o super-humanas se realicen, no es esencial para esas computaciones. Podemos hacernos realidad a base de procesos informacionales en el Pleroma. Si nosotros (o nuestros descendientes super-humanos) aprendemos a programar el Pleroma, podremos programarnos a nosotros mismos dentro de él. Viviremos, nos moveremos y tendremos nuestro ser en el Pleroma.

Llegaremos a ser patrones vivientes de software pensante. Nos extenderemos informacionalmente hasta llenar la totalidad de un infinitamente fértil cosmos. Si existen otras especies inteligentes, integraremos nuestras computaciones con ellas, y si esto sucede, ya no tendremos que preocuparnos por la futura evolución material del universo. Las estructuras materiales ordinarias ya no serán de mucho interés a la vida inteligente. La inteligencia futura podrá escoger trabajar con materia (quizá para expresiones artísticas) o podrá ignorarla.

El punto omega: transhumanismo y cristianismo

Teilhard creía que la vida y la inteligencia humanas se liberarían de las restricciones de la realidad material y se volverían espirituales. Teilhard argumenta que el universo es convergente (FEN: 311). La historia del mundo converge a un estado final. Él se refiere a este estado como el Punto Omega. De acuerdo con Teilhard, las almas de los humanos de alguna manera se encuentran, en un futuro lejano, en el Punto Omega (FEN: 326).

Barrow y Tipler, ofrecen una interpretación computacional a la idea de Teilhard, diciendo que el alma es el programa corporal y que el Punto Omega es una super-computadora formada al final del tiempo.

La síntesis del cristianismo y panteísmo de Teilhard, tiene una notablemente clara y elegante interpretación computacional. El Pleroma es una red de computadoras infinitamente complejas. Yo sugiero que cada computadora es una veloz máquina universal de Turing con una memoria infinita.

El transhumanismo y el cristianismo comparten temas comunes y probablemente se encontrarán pronto de una manera trascendental. Los cristianos conservadores están listos para condenar al transhumanismo como una secta herética y contener políticamente el uso de la tecnología para el mejoramiento humano. Estudiar a Teilhard puede ayudar en su defensa. Al mismo tiempo, un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a encontrar aliados entre los cristianos liberales y progresistas.

A medida que el perfil del transhumanismo se eleva, los grupos de cristianos conservadores han empezado a ponerle atención. Hay dos maneras que el encuentro se lleve a cabo. Por un lado, el encuentro puede involucrar hostilidad mutua. Los transhumanistas y los cristianos conservadores pueden denunciarse mutuamente como enemigos. Cada lado puede atacar la versión caricaturesca del otro. Tal hostilidad puede ser fatal para el transhumanismo en occidente. Por el otro lado, el encuentro puede ser más diplomático, si los transhumanistas aprenden más entre las similaridades entre el cristianismo y el transhumanismo, pueden responder cuidadosa y exitosamente a los ataques Puesto que Teilhard está claramente a favor del uso de la tecnología para el mejoramiento humano, y puesto que sus argumentos se desarrollaron dentro de un marco cristiano, Un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a defenderse de los conservadores religiosos.

El transhumanismo debe estudiar también otras formas de cristianismo liberal con las cuales tienen mucho en común (como la teología en proceso). Un diálogo con el pensamiento liberal cristiano ofrece beneficios. Uno de ellos es que el transhumanismo puede ganar acceso a mayores audiencias. Otro beneficio es que los transhumanistas pueden ser capaces de usar las ideas liberales cristianas para un desarrollo más profundo de sus propias ideas de justicia social. Un diálogo con las ideas liberales cristianas, también puede tener peligros. Uno de ellos es que la exposición al cristianismo liberal, puede conducir a algunos transhumanistas a depender más de la fe y menos del duro trabajo práctico necesario para mantener el progreso técnico.

Sin embargo, creo que este peligro puede quedar exitoso si ambos grupos siguen enfocados en su creencia común de que las manos y los cerebros humanos, deben ayudar a construir el futuro. Estudiando a Teilhard, los transhumanistas, pueden empezar a argumentar que están en el curso de la que es la mejor y más brillante tradición cristiana. Es mi esperanza que el diálogo entre los cristianos liberales y el transhumanismo, pueda enriquecer y fortalecer al transhumanismo.

Artículo elaborado por Eric Steinhart, profesor de Filosofía en William Paterson University. Trabaja principalmente en metafísica usando métodos y herramientas lógicas y analíticas contemporáneas.

Esta publicación es una adaptación para FronterasCTR.

 

Referencias

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6 comentarios en “Teilhard ante la posibilidad de la singularidad transhumanista”

  1. El artículo del profesor Steinhart expone las ideas de vanguardia en la hipótesis del transhumanismo. Asombra la clarividencia e intuición de Teilhard sobre estos aspectos, sin existir todavía en su época los conocimientos científicos implicados. Y también da un poco de miedo ese futuro virtual (espiritual) que trasciende la biología. Al final uno acaba creyendo que las ideas religiosas son intuiciones profundas de un destino inscrito en nuestra biología, que se han ido expresando de diferentes maneras según las épocas, y que ahora se están formulando desde el lenguaje científico.

  2. Me deja un poco sorprendido el uso de la palabra “singularidad” que en la actualidad tiene connotaciones con planteamientos que no compartimos algunas personas https://es.wikipedia.org/wiki/Singularidad_tecnol%C3%B3gica ; Como ha escrito el editor de Tendencias21, “La singularidad ecnológica es una idea que ronda la mente humana desde los años 60. Se refiere a la posibilidad de que un día las máquinas inteligentes diseñen nuevas máquinas cada vez más potentes y creen una inteligencia muy superior a la nuestra. Esta semana la idea ha vuelto a la palestra porque en un coloquio celebrado durante la conferencia SXSW en Austin, Texas, el reputado futurista Ray Kurzweil señaló que esa singularidad se alcanzará en 2029, dentro de 12 años. Dado que Kurzweill presume que de sus 147 predicciones tecnológicas que ha lanzado desde 1990 se han cumplido 126 (el 86%), no puede tomarse a la ligera su discurso. No obstante, estas predicciones tienen que considerarse en sentido prospectivo, no adivinatorio. Lo que pretenden no es predecir el futuro, sino escenificarlo para ayudarnos a preparar esa eventualidad futura. Kurzweill ha ido acercando cada vez más la fecha de esa posible singularidad, que considera irreversible. Inicialmente estableció su implantación en 2045 y más recientemente en 2030. Otras estimaciones hablan de 2040 como el año de la singularidad. Para Kurzweill, los peligros atribuidos a la singularidad, como que las máquinas someterán a las personas, son sólo ciencia ficción. Piensa que en realidad es una oportunidad para mejorar la condición humana, ya que gracias a ella podremos conectar nuestro neocórtex a la nube y expandir así el espíritu humano. Estos temas futuristas ganan cada vez más terreno en la sociedad. La fundación Fide organizó el año pasado un coloquio sobre Longevidad, criopreservación e inmortalidad biológica que suscitó un interesante debate. Además, el próximo septiembre se desarrolla en Madrid el Foro del Futuro Próximo, que entre otras cosas, abordará el impacto del desarrollo de la Inteligencia Artificial en el ser humano. Son sólo unos ejemplos. (escrito y publicado en marzo de 2017) https://www.tendencias21.net/La-singularidad-es-solo-el-principio_a43811.html Creo que este renovado interés por el futuro se debe principalmente a la conciencia cada vez más extendida de que el modelo de sociedad en el que vivimos está agotado y que desde muchos frentes está emergiendo algo nuevo para lo que debemos prepararnos. La tecnología es una parte esencial de ese nuevo escenario que se dibuja. Pero no es el único. La revolución que viene es mucho más compleja y prometedora para la expansión del espíritu humano”. En la actualidad, estos temas son fronterizos y polémicos, tal como mostramos en el grupo de Facebook de Filosofía de la biología https://www.facebook.com/groups/filosofosdelabiologia/?ref=bookmarks De igual modo, miramos con cierta sospecha la llamada UNIVERSIDAD DE LA SINGULARIDAD, por sus connotaciones ideológicas. Ver: https://www.tendencias21.net/La-Universidad-de-la-Singularidad-trama-un-futuro-humano-altamente-tecnologico_a28074.html

  3. Ni me considero suficientemente preparado para hacer un comentario medianamente aceptable, ni mis actuales circunstancias de la salud me permiten tan siquiera documentarme un poco para hacerlo; pero me pregunto si aún así existe base suficiente para ello, porque, cuando me encuentro con esta temática dcel transhumanismo, y el posible paso del hombre a a la singularidaxd de POSThumano, siempre tengo sin resolver con claridad una cuestión que carencia de los precisos concimientos me traen a la palestra. Es ésta:
    El maridaje de inteligencia humana y tecnología, ¿supone un aprovechamiento de muchas más capacidades HUMANAS, o genera un tipo de inteligencia SUPER con las características que se dan en el artículo?. No sé si la pregunta es científicamente pertinente; pero algo me hace dudar de la existencia de bases suficientes para llegar a las conclusiones relativas a la singularidad transhumanista. ¿Cuál de las alternativas se puede encuadrar en el evolucionismo teilhardiano? .
    Esto me inclina a compartir la postura de Leandro.

  4. La hipótesis del posthumanismo es evidente que encuentra muchos puntos de confluencia con Teilhard, y la llamada Singularidad podría equipararse al Punto Omega. Se llegaría a ella (o él) después de un proceso acelerado , y casi explosivo en su fase final, de desarrollo de la parte espiritual del hombre, que por entonces estaría potenciada por una hibridación con la tecnología de Inteligencia Artificial o incluso contenida completamente en soportes no biológicos. El punto flaco de la hipótesis es que hace hincapié en la inteligencia y toca a la ligera los demás atributos humanos, como los sentimientos o la conciencia. De ésta admite la ignorancia actual de su naturaleza, aunque se apuntan teorías relacionadas con la mecánica cuántica. pero en general, la coincidencia con Teilhard de conceptos como la Noosfera, o el Pleroma final, cuando el hombre “dejará la tierra en forma espiritual”, es grande. Sin embargo, Teilhard no ha sido reconocido por los posthumanistas más que muy marginalmente, a pesar de haberse nutrido con sus intuiciones.

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