[Marta Medina Balguerías] “Profe, ¿pero El Quijote existió de verdad?” (p. 11). Así comienza el libro Ficción y realidad: Altas capacidades intelectuales[1] que, por su originalidad, resulta inclasificable. No es un libro de crítica literaria, aunque su análisis está centrado en la literatura. No es un ensayo científico sobre las altas capacidades, aunque está fundamentado en dichos ensayos. No es un libro exactamente filosófico, ni exactamente pedagógico, ni exactamente psicológico… aunque todo ello tiene cabida en este libro. Entonces, ¿ante qué tipo de libro estamos?
Esta pregunta es parangonable a la que abre el relato: ¿existió en realidad el Quijote, o no? Alfredo Serrano de Haro responde al cuestionamiento de sus alumnos lanzándoles a ellos otras preguntas a su vez y entrando en un juego dialéctico sobre la existencia de los caracteres de ficción. En su opinión, es más acertado decir que el Quijote existe, en presente… existe como ente de ficción, cuyo tipo de existencia, en cierta manera, nos trasciende: estaba antes que nosotros, y estará después. Por lo tanto, es una ficción que, sin dejar de serlo, es también realidad. ¿Qué tipo de libro es este, entonces? Un libro en el que la ficción nos narra la realidad que se quiere abordar: las altas capacidades intelectuales.
Como Alfredo Serrano indica, existen muchas personas de alta capacidad intelectual en la literatura a las que a menudo no se les ha puesto la “etiqueta” explícitamente. Pese a no nombrarlas como tales, los autores que las crearon “plantean lo que supone esta condición con una finura admirable. […] muestran y representan esta condición intelectual con precisión y hondura” (p. 12). Por ello él ha decidido abordar estos personajes para dejarse interrogar reflexivamente sobre aspectos relacionados con ella y lo ha hecho atendiendo —dentro de lo posible— al criterio de paridad de género, buscando tanto autoras como autores, y tanto protagonistas femeninas como masculinos.
El libro está dividido en tres partes, precedidas por una introducción (titulada, provocativamente, “Sí, existen”) y seguidas por una conclusión que lleva por título “La emergencia de la alta capacidad intelectual”. Las partes están bastante equilibradas en cuanto a extensión, aunque cada una dividida en un número desigual de capítulos.
¿De qué estamos hablando?
La primera, “¿De qué estamos hablando?”, aborda cuestiones básicas sobre la definición y la comprensión de la alta capacidad intelectual. El primer capítulo explora la divergencia de las personas con esta condición (neurodivergencia, como se denomina hoy) y el desajuste escolar que ello puede producir de la mano de Pippi Calzaslargas. Los niños con alta capacidad intelectual suelen cuestionarlo todo y pensar de una forma alternativa a la establecida, es decir, out of the box, según la famosa expresión inglesa. Serrano de Haro advierte que no tener en cuenta este pensamiento divergente y forzarlo a los cauces habituales genera sufrimiento en las personas con este perfil; se sienten diferentes, no entienden lo que están haciendo mal y, con relativa frecuencia, pueden terminar fracasando en los estudios. Prestar atención a la divergencia requiere flexibilidad y esfuerzo, pero puede traer consigo frutos muy interesantes, no solo para la alumna o el alumno en cuestión, sino para toda la clase y el propio docente.
El segundo capítulo nos lleva, de la mano del Quijote, a explorar los tres anillos de Renzulli, con los que este autor describe la alta capacidad intelectual: la capacidad superior a la media (sin que siempre pueda ser medida por las pruebas de inteligencia tradicionales), el compromiso con la tarea y la creatividad. Don Alonso Quijano es un ejemplo excelente de estas tres características, que Alfredo Serrano entiende de manera dinámica: al hablar de la alta capacidad, no estamos solo ante una cuestión de identidad, sino también de vocación y misión: sé quién soy, ¿qué hago con ello?
El siguiente capítulo parte de los personajes de Las olas, de Virginia Woolf, para adentrarse en el flujo de conciencia, es decir, “un funcionamiento mental potente e incansable” (p. 31), “una fuerza inasible y descomunal” (ibid.). El autor nos trae a primer plano la intensidad mental de las personas con alta capacidad intelectual, cuyas capacidades motoras no siempre acompañan a su rapidez mental, con el desajuste que ello ocasiona. Esa intensidad es muchas veces también emocional, debido a la carga perceptiva que la capacidad intelectual otorga: si se perciben muchas más cosas, aumenta todo lo que puede afectar a la persona. De ahí el deseo de Rhoda (uno de los personajes) de “apagar el aspersor” (p. 34). El capítulo también aborda cuestiones como la identidad, la unicidad, el deseo de encajar y de amistad profunda: ¿cómo ser aceptado, manteniéndose fiel a uno mismo, cuando además se descubre una unicidad especialmente marcada?
A continuación, el capítulo dedicado a las funciones ejecutivas y el liderazgo toma como modelo a Katniss Everdeen, de Los juegos del hambre. “Generosidad de corazón, rechazo instintivo de la violencia, distancia afectiva acompañada de una honda fidelidad hacia quienes se han ganado su corazón… Katniss reúne muchos rasgos que suelen contemplarse en personas de alta capacidad” (p. 41). Alfredo Serrano explora en esta ocasión las características de la alta capacidad intelectual descritas por Aurelia Martín-Casares y Stella Martín de las Heras: inhibición, actualización y flexibilidad. Las tres llevan al liderazgo y se manifiestan de manera especialmente clara en Katniss.
El último capítulo de la primera parte trata sobre el paso del potencial a la eminencia de la mano de la intuición detectivesca de Laura Lebrel (protagonista de Los misterios de Laura) y Miss Marple (detective protagonista de algunas novelas de Agatha Christie). El resumen del capítulo queda bien reflejado en esta frase del propio autor: “La alta capacidad no significa algo estable, sino un potencial llamado a desplegarse como competencia y, en su mayor grado de pericia, a la eminencia en un ámbito” (p. 49). Aunque no lo articula de manera del todo explícita, Serrano parece ligar la eminencia a esa intuición, es decir: la capacidad intuitiva requiere un proceso previo en el que se pasa de la posibilidad a la capacidad eminente, caracterizada por la penetración intuitiva. Tomando como referentes a Laura y Miss Marple, ambas con el mismo oficio de detectives, el autor recorre los pasos que llevan a la intuición según el análisis de Carlos Martín Bravo: la preparación (en este caso, recogida de información), la incubación (que no es solo, ni principalmente, inconsciente, aunque lo pueda parecer), la iluminación, o el momento “¡eureka!”, “¡ahá!”, y la verificación final. En suma, “para el despliegue de su alta capacidad, la persona dotada ha de estar alerta ante las oportunidades que se presenten” (p. 57). Para llegar a ser experto o eminente, y no solo hábil, no solo hay que desplegar este proceso, sino que se requieren también la capitalización de las propias fortalezas y un nivel de confianza adecuado. Lo que puede parecer como una desventaja es a menudo un punto fuerte para estas personas, capaces de percibir más que los demás (muchas personas de altas capacidades intelectuales tienen también alta sensibilidad) y por ello de dar soluciones más adecuadas. La eminencia va acompañada, además, de autonomía y honestidad intelectual, como se puede observar en las dos detectives.
Oportunidad y riesgo
La segunda parte del libro se titula “Oportunidad y riesgo” y se abre con un capítulo sobre dos perfiles habituales de alumnos con alta capacidad intelectual: el gracioso, ejemplificado por Naruto, y la empollona, a la que da vida Hermione Granger (de la saga Harry Potter). Este capítulo muestra cómo personas que comparten la condición de gifted (el término inglés para nombrar la alta capacidad intelectual) pueden tener perfiles sumamente diferentes. Naruto es un alumno desafiante y con bajo rendimiento escolar. Es frecuente que no se reconozca a los alumnos de este perfil como gifted, porque existe el prejuicio de que “alta capacidad intelectual” es igual a “alto rendimiento académico”. Hermione, por su parte, le sirve a Serrano de Haro para mostrar la multipotencialidad de muchas personas con alta capacidad intelectual y para lanzar la crítica de la infravaloración de este perfil: ¿por qué en la serie de libros se ha desaprovechado el potencial de Hermione? ¿Por qué, siendo un personaje capaz de muchas cosas distintas, se la reduce a menudo a ser una “sabionda”? La perspectiva de género, que acompaña todas las páginas del libro, se hace aquí especialmente patente y deja cuestionamientos que invitan a seguir pensando. También ahonda en la relevancia de buenos mentores para alumnos gifted y pone sobre la mesa la importancia de que los docentes conozcamos bien en qué consiste la alta capacidad, para que podamos reconocerla y acompañarla.
El capítulo 7 trata sobre el contexto que acompaña a las personas con alta capacidad. En este caso, analiza dos protagonistas femeninas que parecen ser polos opuestos: Emma, creación de Jane Austen, y Maeve, personaje de la serie Sex education. Mientras que Maeve tiene un contexto de pobreza y vulnerabilidad que se lo pone difícil para poder desarrollar su talento, Emma parte de una posición muy acomodada social y económicamente. En ambos casos la amistad las ayuda a encontrar su camino y desplegar mejor su capacidad. Maeve necesitaba personas que la apoyaran. La profesora Emily Sands es quien ve su capacidad y la ayuda a conseguir los medios para desarrollarla. Su amigo Otis le proporciona la incondicionalidad que nunca había tenido en su vida. Emma, por su parte, necesitaba salir de la insustancialidad y la vanidad del contexto que la rodeaba. Aunque es un personaje que puede crear rechazo de primeras, el autor advierte que Emma tiene “el poder de la imaginación, la capacidad de aprender de los errores, la humildad suficiente para reconocerlos como propios” (p. 83). “El riesgo no estaba en que Emma no llegara a corregirse, sino en que no saliera de un contexto asfixiante” (p. 84). En su caso, la amistad con el señor Knightley le da la contrariedad y el desafío que necesitaba para ello.
El capítulo 8 aborda los “refugios” a los que acuden algunas personas gifted. Beth Harmon, de Gambito de Dama, tuvo una vida muy dura, y el ajedrez apareció como un lugar donde refugiarse. Sydney Carton, el protagonista (según Serrano) de Historia de dos ciudades (de Charles Dickens), encuentra el suyo en el alcohol. Ambos “se sabían faltos de hogar. Como no se puede sobrevivir por siempre a la intemperie, buscan y encuentran refugios” (p. 89), pero lo que necesitan realmente es un hogar. Para Harmon, el ajedrez es una actividad donde puede desplegar su capacidad y dejar todo lo demás fuera, pero no puede vivir solo ahí, al margen de todo. Necesita reconciliar el ajedrez con su vida, vivirlo de manera más libre. En el caso del alcohol (que afecta a Carton), el autor explica que hay en la alta capacidad dos peligros que pueden conducir a este tipo de evasiones que atrapan: la tendencia a la idealización y la evasión para soportar interminables horas de tedio. El tránsito a la realidad resulta difícil para estos perfiles, pero es necesario, a riesgo de que los refugios en los que se encierren terminen por ser cada vez más disfuncionales y adictivos.
El capítulo 9 incluye la única excepción de un personaje que existió realmente: Mateo, el discípulo de Jesucristo. No obstante, lo hace a través de su caracterización en la serie The chosen, por lo que podemos considerarlo igualmente un personaje de ficción. Como contraposición, el autor ha colocado a Walter White, el protagonista de Breaking bad. Mientras que este se adentra en la senda del mal para dar salida al despliegue de su capacidad, Mateo se convierte a la senda del bien y encuentra en ella el despliegue óptimo de la misma. Estos ejemplos le sirven a Alfredo Serrano para preguntarse por la relación entre el talento y el bien común. A su juicio, se puede lograr el mismo reto y estímulo, o incluso mayor, viviendo una vida de compromiso que viviendo una vida volcada en el bien propio. Lo que las personas gifted necesitan para este compromiso es asumirlo con radicalidad, de manera que superen el aburrimiento, elijan la empatía, acojan el regalo de su propio don (que no es atribuible a su mérito) y lo vivan con la humildad y apertura del servicio.
Etapas de la vida
La tercera parte se titula “Etapas de la vida”. La abre un capítulo centrado en La infancia de Jesús, de J. M. Coetzee, donde unos padres (Simón e Inés, que son los protagonistas del análisis esta vez) se enfrentan a la precocidad de su hijo, con el desconcierto que ello supone. El capítulo explora algunas de las experiencias más habituales que hacen que los padres empiecen a entrever que la situación de sus hijos no es la habitual, como los intereses obsesivos, las continuas preguntas por los porqués, el análisis de códigos, el gusto por el lenguaje… Los padres acogen la realidad de su hijo o hija, y el capítulo pone de relieve que muchas veces la escuela no da la respuesta que necesitan o no sabe reconocer el perfil ante el que se encuentra.
Después de la infancia, sigue un capítulo acerca de la adolescencia, acompañando a Charlie, de Las ventajas de ser un marginado. Entre los aspectos que se analizan en estas páginas destacan la cuestión del camuflaje u ocultamiento al que los chavales de alta capacidad recurren para integrarse y la necesidad de relacionarse con iguales, que suelen encontrar en otros grupos de mayor edad.
Siguen dos capítulos sobre la revisión del pasado o necesidad de entender la propia historia. El 12, centrado en los personajes del cómic Bone, y el 13, que vuelve a Katniss Everdeen. Aunque las historias son distintas, todas tienen la nota común de un pasado difícil, precario o traumático con el que hay que reconciliarse y explora cómo lo hacen estos personajes, que tienen una capacidad fuera de lo común.
El capítulo siguiente aborda las posturas ante el mundo regresando de nuevo a una obra ya analizada previamente: Las olas, de Virginia Wolff. Los personajes que aparecen en este libro son muy distintos, puesto que, a juicio de Serrano de Haro, “la alta capacidad en ningún modo determina la manera de situarse como persona ante el mundo. Más bien al contrario: estos personajes nos muestran modos distintos de hacerlo” (pp. 137-138): a través de la narración de la propia vida, de las tareas más diarias y aparentemente anodinas, de la seducción, del éxito profesional o de la búsqueda del sentido.
El último capítulo aborda la vejez a través de Gabriela, protagonista de La fuerza del destino, de Josefina Aldecoa. Esta mujer recapitula su vida (explorando sus relaciones amorosas, su profesión, su maternidad, etc.) y se enfrenta a la muerte con honestidad y lucidez. Esta honestidad intelectual es, a mi juicio, un hilo de oro de todo el libro, pues aparece en la práctica totalidad de los capítulos, como un rasgo muy marcado en las personas gifted.
Balance crítico
En la conclusión, Alfredo Serrano señala que ha pretendido “sugerir, más que explicar” (p. 155). Es cierto que el libro, aunque bebe de estudios rigurosos, no pretende decirlo todo, ni decirlo ordenado, ni establecer un sistema. Es un libro que acompaña personajes para extraer experiencias que puedan iluminarnos. También añade que la alta capacidad intelectual es “un rasgo central, mas nunca único ni aislado” (ibid.). Como ha ido mostrando a través de todos los ejemplos, no se trata de un rasgo que genere un perfil monolítico, sino todo lo contrario: es vivido por personas diferentes, en contextos diferentes, de modos diferentes. Y, añado, esa es la gracia: la alta capacidad acompaña e incluso realza, pero no destruye, la unicidad personal.
En opinión del autor, “el discurso social en torno a la alta capacidad aún no ha avanzado lo suficiente como para que la narrativa explícita alcance madurez artística y reflexiva” (ibid.). El ejercicio que él ha hecho, no obstante, muestra que ya hay ejemplos en el arte que pueden ser muy sugerentes para entender esta realidad.
Es asombroso que al autor le hayan cundido tanto las poco más de 150 páginas en las que desarrolla su ensayo. Su trabajo es verdaderamente interdisciplinar: bebe de estudios científicos y de obras literarias y pone ambos en una relación estrecha y profunda, que desciende al núcleo de los problemas. Además, lo hace con gracia y desenvoltura, de un modo que resulta fresco, atrayente e interpelante. Se nota que la alta capacidad intelectual es una realidad que conoce bien a nivel teórico, práctico y existencial. Se nota también que es padre y docente. Se nota, por último, que con este ensayo no ha pretendido que obtengamos un punto de llegada, sino que nos da más bien un pistoletazo de salida para acercarnos a la realidad de la alta capacidad intelectual y nos contagia la pasión para seguir profundizando en ella.
[1] Alfredo SERRANO DE HARO MARTÍNEZ, Ficción y realidad: Altas capacidades intelectuales, Dykinson, Madrid 2025, 166 pp. ISBN: 979-13-7006-564-5.