[Guzmán Gila]
El pasado jueves 23 de octubre, en la Facultad de ICADE (Universidad Pontificia Comillas), tuvo lugar un encuentro organizado por la Sociedad de Filosofía e Historia y la Sociedad de Marketing de Comillas sobre la inteligencia artificial general (IAG) desde una perspectiva interdisciplinar. Participaron el Dr. Jaime Pizarroso, ingeniero y profesor de aprendizaje profundo y explicabilidad de la inteligencia artificial en ICAI; el Dr. Asier Arias Domínguez, profesor del Departamento de Lógica y Filosofía Teórica de la Universidad Complutense de Madrid; y el Dr. Luis Garvía, profesor en Comillas, analista económico en la Sexta y director del máster de riesgo. Cada ponente abordó el tema desde un ángulo distinto, pero hubo una línea común: desmitificar la IA.
Desmitificación técnica
El Dr. Jaime Pizarroso abrió la sesión con una exposición clara y rigurosa sobre cómo funciona la IA y qué es realmente. Subrayó que, en el fondo, la IA no es más que un aproximador: opera a partir de los datos que se le proporcionan para acercarse lo máximo posible al resultado deseado. Este proceso consume muchos recursos y, si no se diseña correctamente, los resultados no están garantizados. Por ello, no es recomendable, en el desarrollo de software, delegar en la IA aquellas tareas que pueden programarse de forma explícita.
Como ya se ha explicado, la IA exige enormes volúmenes de datos y superordenadores para procesarlos. Esta necesidad de infraestructura ha favorecido que NVIDIA domine el mercado de las GPU. En conjunto, la implementación de sistemas de IA es extremadamente costosa (según se comentó, OpenAI, una de las empresas más conocidas del sector, pierde 30 céntimos por cada euro invertido) y, en palabras del propio Pizarroso, con el modelo actual es imposible alcanzar una inteligencia artificial general, una IA “para todo”, que además sea rentable.
Desmitificación económica
El Dr. Luis Garvía comenzó con un consejo: «Todo lo que hagáis en privado es posible que se haga público». No es solo una
advertencia sobre la privacidad en redes; conviene recordar que “la nube” es, en realidad, el ordenador de otro. Por tanto, todo lo que subimos a herramientas generativas como ChatGPT puede llegar a ser accesible para terceros. Garvía añadió: «Usad la IA todo lo que podáis, pero usadla bien. Igual que no usáis la plancha para calentar espaguetis, no uséis la IA para lo que no corresponde».
Recalcó, además, que en las grandes revoluciones tecnológicas el mayor impacto a menudo no proviene de la tecnología en sí, sino de lo que posibilita a su alrededor. Así como lo que transformó las finanzas no fue solo el tren de vapor, sino el telégrafo que conectaba las estaciones y permitía invertir con rapidez de información, aún desconocemos el alcance real que tendrá la IA en nuestra vida cotidiana. Recordó también cómo la IA generativa ha calado en una dimensión central de nuestra existencia: el lenguaje.
Garvía cerró su intervención recomendando cultivar habilidades fundamentales para usar la IA con criterio, de modo que nos sirva como apoyo para recordar, estructurar y ampliar lo que ya sabemos.
Desmitificación social
Por último, intervino el Dr. Asier Arias, especialista en filosofía de la ciencia cognitiva. Señaló que la IA ha pasado de ser una rama de las ciencias cognitivas a convertirse en un producto tecnológico de mercado, alejándose de su carácter científico: «La base de la ciencia es construir modelos idealizados para entender la realidad. (…) La aproximación de la IA no es ciencia.»
Criticó el mito de Silicon Valley y recordó que muchos de los grandes avances tecnológicos recientes han sido posibles gracias a la inversión pública. Advirtió, asimismo, de la burbuja en torno a la IAG: en su opinión, no va más allá del marketing y no existe, hoy por hoy, capacidad real para desarrollarla. Tampoco contamos con los recursos naturales necesarios: «Por mucho que lo intenten las grandes tecnológicas, en este planeta se respetan las leyes de la termodinámica (…) Hemos sobrepasado con mucho los márgenes de recursos que podemos gastar y no parece que la situación vaya a cambiar».
Conclusión
Para cerrar, los tres ponentes condensaron sus ideas en una frase. El Dr. Jaime Pizarroso insistió en la imposibilidad, con el modelo actual, de alcanzar una IAG y llamó a extremar el cuidado con lo que hacemos y los datos que proporcionamos a la IA. El Dr. Asier Arias nos animó a leer y estudiar por nuestra cuenta para formarnos un criterio propio. El Dr. Luis Garvía, con humor pero con razón, recomendó hacer deporte y cuidarnos, leer y escribir mucho y, sobre todo, mantener el contacto humano. También subrayó la importancia de los espacios de diálogo, tan necesarios en la actualidad.