Creer en Dios como proyecto racional según Plantinga

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(Por Leandro Sequeiros San RománAlvin Plantinga, de 84 años, es en la actualidad profesor emérito de Filosofía de la Universidad de Notre Dame de John A. O’Brien, donde enseñó durante 28 años hasta que se jubiló en 2010. Su trabajo pionero comenzó a finales de los 50, una época en que los filósofos académicos generalmente rechazaban la filosofía de la religión. “Alvin Plantinga reconoció que no sólo la creencia religiosa no entraba en conflicto con un trabajo filosófico serio, sino que podía hacer contribuciones cruciales para abordar problemas perennes en filosofía”, dijo Heather Templeton Dill, presidente de la Fundación John Templeton, que entrega el Premio. Según Dill, “a veces vienen ideas que revolucionan nuestra forma de pensar, y quienes crean tales descubrimientos son las personas que honramos con el Premio Templeton”.

La revista digital católica Periodista Digital ha difundido esta información que toma algunos datos de la publicación Protestante Digital. Según esta revista, “Sus escritos han hecho del teísmo una opción seria dentro de la filosofía académica”, dice la Fundación John Templeton.

En respuesta a la noticia de la concesión del premio Templeton, Alvin Plantinga declaró que espera que “la noticia del Premio anime a los jóvenes filósofos, especialmente a aquellos que aportan perspectivas cristianas y teístas a su trabajo, hacia una mayor creatividad, integridad y audacia”. Y prosigue: “El campo de la filosofía se ha transformado a lo largo de mi carrera. Si mi trabajo ha desempeñado un papel en esta transformación, estaría muy contento”, añade. Plantinga ha sido denominado por algunos medios como “el filósofo protestante ortodoxo líder de América” o incluso, “el más grande filósofo del siglo XX”.

Alvin Plantinga recibirá el galardón del Premio Templeton de forma oficial en una ceremonia pública y solemne que tendrá lugar en el Museo Field en Chicago, Illinois, el 24 de septiembre, donde los oradores serán Hamza Yusuf del Colegio Zaytuna en Berkeley, California, Yoram Hazony del Instituto Herzl en Jerusalén, y Meghan Sullivan de la Universidad de Notre Dame.

Alvin Plantinga, un largo camino hacia las fronteras del conocimiento

Alvin Plantinga (Ann Arbor, Michigan, 15 de noviembre de 1932) es considerado una figura prominente del movimiento intelectual evangélico. Se licenció en la Universidad de Michigan, en 1955, y se doctoró en Yale University, en 1958.

La carrera de Plantinga ha florecido y sigue floreciendo a lo largo de los años. Ha sido profesor en la Universidad Estatal de Wayne (1958-1963), Universidad de Calvino (1963-1982) y la Universidad de Notre Dame (1982-2002). Ha sido profesor visitante en varias universidades de primer nivel: de Harvard (1964-1965), Chicago (1967), Michigan (1967), Boston (1969), Indiana (1970), UCLA (1972), Siracusa (1978) y Arizona (1980).

Entre las conferencias que ha sido invitado a dar, son notables en particular las de Suarez Profesor de la Universidad de Fordham (1986); Gifford Profesor, Universidad de Aberdeen (1987); Wilde Profesor de la Universidad de Oxford (1988), y (por segunda vez) Gifford Profesor, Universidad de St. Andrews (2005). Fue Guggenheim Fellow (1971-1972) y ha sido miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias desde 1975.

Obra escrita de Alvin Plantinga

Plantinga es ampliamente conocido por su trabajo en la filosofía de la religión, la epistemología, la metafísica y la apologética cristiana.

Obras más importantes de Alvin Plantinga

  • (ed) Faith and Philosophy, Grand Rapids: Eerdmans, 1964.
  • (ed) The Ontological Argument, Garden City, New York: Doubleday, 1965.
  • God and Other Minds, Ithaca: Cornell University Press, 1967; rev. ed., 1990.
  • The Nature of Necessity, Oxford: Clarendon Press, 1974.
  • God, Freedom, and Evil, Grand Rapids: Eerdmans, 1974.
  • Does God Have A Nature? Wisconsin, Marquette University Press, 1980.
  • and Nicholas Wolterstorff (eds) Faith and Rationality: Reason and Belief in God, Notre Dame: University of Notre Dame Press, Indiana & London, 1983.
  • Warrant: the Current Debate, Oxford University Press, New York & Oxford, 1993. (1987-1988 Gifford Lectures, online)
  • Warrant and Proper Function, Oxford University Press, New York & Oxford, 1993. (1987-1988 Gifford Lectures)
  • The Analytic Theist: An Alvin Plantinga Reader, James F. Sennett (editor), William. B. Eerdmans, Grand Rapids, 1998.
  • Warranted Christian Belief, Oxford University Press, New York & Oxford, 2000.
  • Essays in the Metaphysics of Modality ed. Matthew Davidson, New York: Oxford University Press, 2003.
  • Knowledge of God (with Michael Tooley), Oxford: Blackwell, 2008.

Plantinga es autor de numerosos libros, incluyendo God and Other Minds (1967), The Nature of Necessity (1974), y una trilogía de libros sobre epistemología, que culmina con Warranted Christian Belief (2000). Ha impartido las Gifford Lectures tres veces, y fue descrito por la revista TIME como «El filósofo de Dios ortodoxo protestante líder de los Estados Unidos». Plantinga es considerado una figura prominente del movimiento intelectual evangélico.

En sus primeros libros, Plantinga se centró en los argumentos científicos y filosóficos sobre la divinidad. Consideró una amplia variedad de argumentos para la existencia de Dios de manera que pusieron la creencia teísta de nuevo en la agenda filosófica.

Su libro de 1967, “Dios y otras mentes” marcó el comienzo de este estudio. El artículo de 1984 de Plantinga, “Asesoramiento a los filósofos cristianos”, ha desafiado a los filósofos cristianos a dejar que sus compromisos religiosos configuren su agenda académica y sigan un trabajo riguroso basado en una visión filosófica específicamente cristiana.

“En la década de 1950 no había una sola defensa publicada de la creencia religiosa por un prominente filósofo; en los años noventa había literalmente cientos de libros y artículos que defendían y desarrollaban la dimensión espiritual. La diferencia entre 1950 y 1990 es, sencillamente, Alvin Plantinga”, dice un filósofo que nominó a Plantinga para el Premio.

La defensa del libre albedrío

Un excelente resumen de las ideas filosóficas de Alvin Plantinga se puede encontrar en la Enciclopedia Filosófica. Un hito en la carrera de Plantinga fue su “defensa del libre albedrío” contra el argumento más ampliamente citado contra la creencia teísta, el llamado argumento del mal, que pretende mostrar que la existencia de Dios y el mal son lógicamente incompatibles. Plantinga contesta que en un mundo con criaturas libres, Dios no puede determinar su comportamiento, por lo que incluso un Dios omnipotente podría no ser capaz de crear un mundo donde todas las criaturas siempre libremente elegirán hacer el bien. Su versión final en “Dios, la libertad y el mal” (1974) es ahora casi universalmente reconocido como una solución al problema lógico del mal contra el teísmo.

«Uno de mis principales intereses ―afirma Plantinga― a lo largo de los años se ha centrado en la teología filosófica y en la apologética: el intento de defender el cristianismo (o más ampliamente, el teísmo) contra los ataques de varias clases que se han levantado contra él» [Plantinga 1994: 68-69 y 1985: 33]. Esta labor apologética lo ha convertido en uno de los personajes claves en el desarrollo y asentamiento de la philosophical theology, que ha cobrado tanta importancia en el panorama intelectual norteamericano. Por esa razón, no puede entenderse su figura sin sus amigos y sin sus obras. Su producción intelectual está profundamente marcada a la vez por la fe que heredó de sus padres y que ha cultivado personalmente y, en segundo lugar, por una exigencia de rigor analítico y profundidad filosófica.

La defensa beligerante del teísmo

Así el artículo que sirve de presentación al volumen que le dedica la colección Contemporary Philosophy in Focus de la Cambridge University Press, y escrito por su editor, se titula: Alvin Plantinga, God’s Philosopher [Baker 2007: 17-25]. La tesis que puede servir de guía para examinar su producción intelectual ha sido formulada de esta manera: «No hay ninguna objeción plausible, ni ningún conjunto de objeciones, o ni siquiera una teoría epistemológica que excluya la creencia teística como tal categoría de las creencias epistémicamente apropiadas» [Beilby 2006: 22]. Su trayectoria especulativa puede articularse alrededor de sus principales libros. Una somera descripción de su contenido mostrará tanto el progreso de su pensamiento como la íntima trabazón de toda su actividad filosófica.

Racionalidad de la creencia según Plantinga

En los años ochenta y noventa, la obra de Alvin Plantinga volvió a cuestiones de creencia teísta y cuestiones más amplias de conocimiento y creencia racional. Su artículo de 1984, “Razón y creencia en Dios”, discute la “explicación clasista fundacionalista del conocimiento” según la cual las creencias están justificadas si y solo si pueden ser justificadas por una cadena de razonamiento que termina en varios tipos de creencias evidentes.

Plantinga sostiene que el conjunto de creencias fundamentales, lo que él llama “creencias apropiadamente básicas”, son mucho más amplias e incluyen la creencia en la existencia de Dios. Ese artículo se convirtió en el punto de lanzamiento de su magnum opus, la “Trilogía Warrant”. Define la noción de mandamiento como la que distingue al conocimiento de la verdadera creencia. Warrant: The Current Debate y Warrant and Proper Function fueron publicados en 1993. El volumen final, Warranted Christian Belief, fue publicado en 2000.

Alvin Plantinga, y su aportación a las relaciones entre religión y ciencia

Desde 2000, las publicaciones de Alvin Plantinga se han centrado en gran medida en la relación y compatibilidad de las creencias científicas y religiosas con su libro “El argumento evolutivo contra el naturalismo (EAAN)”, formulado en 1993 y reformulado en “Conocimiento de Dios” (2008). En contraste con la afirmación común de que la evolución es incompatible con el teísmo, la EAAN afirma que la evolución es incompatible con el naturalismo, la visión filosófica que niega la existencia de cualquier realidad espiritual.

En 2011 continuó escribiendo sobre esto en donde el conflicto no es entre ciencia y religión, sino entre el teísmo y el naturalismo: el teísmo apoya la ciencia mientras que el naturalismo lo socava.

Los dos primeros libros que publicó en calidad de editor fueron sendos conjuntos de escritos de varios autores, el primero se tituló Faith and Philosophy: Philosophical Studies in Religión and Ethics (1964); el segundo se centró en el argumento ontológico para demostrar la existencia de Dios (1965), en el que aparece su primer artículo sobre este tema, que resultará crucial en su carrera. Su primer libro, ya como autor fue God and Other minds. A Study of the Racional Justification of Belief in God (1967).

La intención de este libro era responder directamente a la cuestión de si es racional creer en Dios, en el Dios de la religión judeo-cristiana. Ser racional puede significar, por un lado, si la razón exige de algún modo creer en la existencia de Dios. Para eso Plantinga examina detenidamente si existe algún argumento clásico que permita establecer deductiva o inductivamente la conclusión de que Dios existe a partir de proposiciones que sean obviamente verdaderas y aceptadas por cualquier personas sana e instruida, junto con proposiciones autoevidentes o necesariamente verdaderas.

Con vistas a lograr este objetivo, Plantinga aprovecha con maestría los recursos que proporcionan las nuevas herramientas lógicas desarrolladas en el S. XX y el rigor que caracteriza la tradición de la filosofía analítica, como antes fue seña de identidad de la reflexión de la teología natural medieval. En el libro se examinan cuidadosamente los argumentos ontológico, cosmológico y finalístico. Pero el resultado de esos análisis es negativo: no son piezas exitosas de teología natural, no establecen que sea racional creer que Dios existe o que la razón exija creer en Dios.

Plantinga contra la ateología

Plantinga explora los argumentos avanzados por la ateología natural, que pretenden alcanzar la conclusión de que es imposible o, al menos, improbable que Dios exista. Analiza en concreto los argumentos de Mackie y McCloskey sobre la imposibilidad lógica de la existencia de Dios dada la evidente existencia del mal, el argumento de Mackie sobre la incoherencia de la noción de omnipotencia, el argumento ontológico para la inexistencia de Dios de Findlay y las críticas sobre la creencia religiosa basadas en el principio de verificación desarrollado por los neopositivistas.

Al final, la conclusión a la que llega Plantinga tampoco es positiva. Más aún, «si las respuestas de la teología natural no producen auténtica convicción racional, los de la ateología natural son incluso menos satisfactorios» [Plantinga 1967: 268].

De este modo, Plantinga sugiere otro modo de enfrentarse a la cuestión acerca de si creer en Dios es racional. Ya no se trata de que la razón exija creer en la existencia de Dios, sino que la razón permita creer en ella, o planteado negativamente que el desarrollo racional del hombre no prohíbe creer en Dios. Propone que consideremos los argumentos que los filósofos han ofrecido para mostrar la existencia de otras mentes y el conocimiento que de ellas tenemos.

Parece sumamente razonable creer que existen otras personas que poseen pensamientos y sentimientos, aunque no haya ningún argumento acerca de su existencia y de su conocimiento por nuestra parte que resulten exitosos si mantenemos los criterios que se han empleado para evaluar los argumentos de la teología natural.

El mejor argumento al respecto es el argumento analógico, pero falla en el mismo punto y por las mismas razones lógicas que el mejor argumento para demostrar la existencia de Dios, que es el teleológico. Ahora bien, si es racional creer en la existencia de otras mentes también lo será creer en la existencia de Dios, aunque no tengamos argumentos excelentes para ninguna de las dos cuestiones. «Por tanto, esta es mi conclusión provisional: si creer en la existencia de otras mentes es racional, de la misma manera lo será mi creencia en Dios. Pero, obviamente, la primera es racional; por tanto, del mismo modo hay que aceptar la segunda» [Plantinga 1967: 271].

En este libro brilla ya el modo peculiar de hacer filosofía de Plantinga, tanto en sus aspectos formales como en los temas a tratar. Los desarrollos lógicos que aparecen a lo largo de sus páginas se han convertido, en buena medida, en prototipos de análisis cuidadoso y estricto. Por otro lado, sin embargo, el nuevo modo de enfrentarse a la cuestión de la racionalidad de la creencia en la existencia de Dios, será un argumento no sólo discutido de manera abundante, sino también reformulado y vuelto a proponer de muchos modos distintos a lo largo de varias décadas.

Plantinga lo condensa de la siguiente manera: «creo que un hombre puede sostener racionalmente una creencia contingente y corregible incluso si no hay ninguna respuesta a las cuestiones epistemológicas relevantes» [Plantinga 1967: 270]. Podría decirse que la reconsideración de este nuevo planteamiento se prolonga hasta hoy mismo.

Las aportaciones de Alvin Plantinga, presentadas en Tendencias21

Desde hace diez años, en la revista digital www.tendencias21.net hemos colaborado en la publicación de muchos artículos en los que aparecen las ideas de Alvin Plantinga. Resumimos algunos de ellos:

  1. Alvin Plantinga y la contingencia del universo

Uno de los temas debatidos por Plantinga tal como hemos publicado en Tendencias 21, se refiere a la contingencia del universo. Ante la pregunta de ¿cómo armonizar la contingencia del proceso evolutivo, vista por los científicos con la idea de un finalismo, tal como entienden los filósofos y teólogos de las religiones? ¿Existen puentes ente ambas posturas? Frente a la postura de Van Inwagen, que se toma la contingencia muy en serio como signo negativo para atribuir algún rasgo del universo al plan divino y que emplea el término “milagroso” en un sentido más amplio que el habitual para incluir, por ejemplo, secuencias físicas que serían imperceptibles para nosotros, Plantinga tiene posturas más matizadas. Este defiende la insuficiencia de la actual teoría de la evolución para dar razón de varios estadios en el desarrollo de la vida, empezando con la aparición de la primera célula viva, y la consiguientemente mayor verosimilitud, desde el punto de vista cristiano, de una “creación especial” por parte de Dios en algunos pasos cruciales a lo largo del camino [Ver Alvin Plantinga, When Faith and Reason Clash: Evolution and the Bible, en «Christian Scholar’s Review» 21 (1991) 8-32]

  1. La emergencia de la mente según Plantinga

Respecto a la emergencia de la mente, ya se ha publicado en Tendencias21 un amplio artículo en el que se alude a este tema. El rechazo de cualquier explicación evolucionista (y estrictamente naturalista) del origen de la mente humana amenaza con convertirse en moda entre un cierto sector de la filosofía norteamericana. El último libro de Thomas Nagel, Mind and Cosmos, se adhiere a esta corriente que ya cuenta con algunos precedentes más que notables (y polémicos), como el libro de Jerry Fodor y Massimo Piatelli-Palmarini What Darwin Got Wrong (2010) y diversos trabajos publicados durante años por Alvin Plantinga, que han culminado en su reciente libro Where the Conflict Really Lies.

  1. La defensa del evolucionismo teista en Plantinga

También nos hemos preguntado en Tendencias21 sobre la postura de Alvin Plantinga respecto al evolucionismo teísta. Entre los filósofos de la biología que están en el centro de la atención en Norteamérica se destacan Howard Van Till (Calvin College), Ernan MacMullin y Alvin Plantinga (ambos de la Universidad de Notre Dame); Philip Johnson (Universidad de California) y William Hasker (Huntington College). Se podría decir que Van Till, MacMullin y Hasker están en una esquina del cuadrilátero, mientras que Plantinga y Johnson están en la otra. Mientras que Plantinga argumenta en favor de una creación especial, MacMullin cree que no hay posibilidades que favorezcan tal creación.

  1. Metafísica y religión en Plantinga

Sobre metafísica y fenómeno religioso en Alvin Plantinga hemos tratado en Tendencias21. El historiador Ryan McIlhenny, profesor del Providence Chrsitian College de Estados Unidos, señala en un artículo aparecido en The Global Spiral, la necesidad de una revisión radical del fenómeno religioso en el espacio de la posmodernidad.

Aludiendo a tres pensadores modernos: William Connolly, Dipesh Chakrabarty, y Alvin Plantinga, McIlhenny analiza las nuevas perspectivas del estudio de la religión en estos tiempos. Desde ellas, tal vez se comprenda por qué el proyecto de la Ilustración no ha podido terminar.

En referencia al filósofo Alvin Plantinga, McIlhenny comenta que éste propone un sistema denominado “Epistemología Reformada”, que señala que ciertas creencias no pueden ser probadas por la razón, sino que deben ser aceptadas por fe. Las creencias de este tipo, según Plantinga y otros filósofos, serían “propiamente básicas”, es decir, mantenidas porque uno tiene inclinación natural a creerlas. Un ejemplo sencillo de estas creencias es el dolor de cabeza: no se puede probar en ningún sentido real que alguien tiene un dolor de cabeza, simplemente “se siente”, y “se sabe” que es verdad.

De igual modo, señala Plantinga, la creencia en Dios no necesita llegar a través de la evidencia y el argumento, sino que puede ser una creencia “propiamente básica” fundada en una experiencia natural e intuitiva. Desde esta perspectiva, la fe en Dios no necesitaría una argumentación de la existencia de Dios, como reclaman los empiristas, sino que tendría su origen en la mente humana. Así, no habría que confundir el creer en Dios (una posición epistemológica) con la existencia o no de Dios (una cuestión ontológica). Esta perspectiva, en definitiva, podría establecer un lugar válido a lo religioso en la era postmoderna.

  1. La ciencia ¿es neutral? La respuesta de Alvin Plantinga

Con el título “Cuestionada la neutralidad ideológica de la ciencia”, hemos publicado en Tendencias21 un artículo en el que se cita la postura de Alvin Plantinga. En un artículo, aparecido en Theology and Science, el profesor en Uppsala University (Suecia), Mikael Stenmark se ha planteado la pregunta de si la ciencia debe ser religiosamente “partisana”, es decir, ideológicamente comprometida con una creencia religiosa.

La ocasión ha sido la tesis coincidente de Alvin Plantinga desde el punto de vista cristiano (ciencia cristiana) y de Mehdi Golshani desde el islámico (ciencia islámica). Pero desde el prestigio actual de una idea ideológicamente “neutral” de la ciencia, no dejan de sorprender estas posturas, aunque quizá estén en concordancia con cuestionables tendencias socio-políticas en el mundo actual. Alvin Plantinga ha defendido la tesis de la necesidad de una “ciencia cristiana”.

Lo mismo ha hecho desde el punto de vista islámico Mehdi Golshani, profesor de física en la Sharif University of Technology (Teherán), que ha defendido también la necesidad de que la ciencia sea una “ciencia islámica”. El objetivo de Stenmark no es otro que exponer la concepción de la ciencia en Plantinga y en Golshani, desde sus argumentos, como alternativa a la llamada neutralidad valoral de la ciencia.

Su enfoque no es hoy único, ya que otras líneas de pensamiento en variados grupos de gente, como feminismo o grupos políticos progresistas, pretenden también proponer alternativas a la neutralidad científica, tales como “ciencia feminista” o “ciencia progresista”, u otras semejantes.

La concepción de una “ciencia teísta” en Plantinga o en Golshani depende en todo caso del concepto de “ciencia neutral” y “ciencia partisana”. Stenmark define la ciencia neutral como una ciencia que ni está alineada con, ni supone la aceptación de una ideología particular, una religión o una concepción del bien.

  1. Posturas de Plantinga y Flew respecto al ateísmo

El tema del ateísmo en las reflexiones de Plantinga ha sido tratado en Tendencias21 a propósito de Antony Flew. Se discute entre los filósofos que lo obvio no es ni el ateísmo (Flew) ni el teísmo (Alvin Plantinga) sino el enigma del universo y la incertidumbre metafísica. Ni ateísmo ni teísmo son obvios, ya que dependen de una toma de posición humana ante el enigma. El teísta debe ponderar los argumentos del ateo, y viceversa.

El concepto y la práctica de la filosofía cristiana de Alvin Plantinga

Tal vez sea éste el momento de recapitular las aportaciones de Alvin Plantinga a la reflexión filosófica.

En 1984, Plantinga publica un artículo programático sobre la filosofía cristiana que se titula “Advice to Christian Philosophy” que aparecerá en el primer volumen de la revista Faith and Philosophy, cuyo primer editor fue W. Alston.

Otros escritos relevantes en este campo han sido: “The Prospects of Natural Theology”, “Agustinian Christian Philosophy” y “Christian Philosophy at the End of the Twentieth Century”. Se trata de escritos en buena medida programáticos que, por un lado, pretenden expresar su pensamiento sobre su propio trabajo y, por otro lado, establecen prioridades para la agenda de los filósofos cristianos y proponen líneas de investigación a desarrollar de tal modo que sirvan de inspiración para toda una escuela de filosofía.

La idea es que el filósofo cristiano ha de responder, en primer lugar, a las objeciones contra la existencia de Dios o contra la racionalidad de la creencia cristiana, pero no puede limitarse a eso. Y no puede limitarse a estas cuestiones en dos sentidos: por un lado, «la comunidad filosófica cristiana necesita ir más allá de la apologética negativa en la dirección de una filosofía específicamente cristiana».

Pero, por otro lado, el filósofo cristiano «debe también analizar y examinar las principales alternativas actuales al teísmo cristiano y mostrar sus deficiencias». Así, por ejemplo, el naturalismo y el anti-realismo, desarrollando un modo cristiano de pensar en estas áreas de la investigación filosófica, como pueden ser, por ejemplo, «la verdad, la objetividad o la normatividad, y en muchas otras que les conciernen especialmente, como el conocimiento, la moralidad, la responsabilidad, la libertad, la ética, la naturaleza de los seres humanos, la naturaleza de los objetos abstractos, la naturaleza de la causalidad, el modo de entender la ciencia, la manera en que la Sagrada Escritura es una palabra especial que proviene del Señor, la clase de garantía que incorpora la creencia cristiana y un millar de otros tópicos».

Y esto es así porque su responsabilidad más importante no es con la comunidad filosófica de la que forma parte, aunque también, sino que tiene que ver principalmente con la misma comunidad cristiana a la que pertenece [Plantinga 1998a: 357-358].

Argumentos de la existencia de Dios

Sirva como resumen de su posición sobre los argumentos para demostrar la existencia de Dios dos textos de sus últimas obras. El primero establece el valor de los argumentos teístas:

«¿Para qué sirven esos buenos argumentos? Al menos para cuatro cosas. Primero, ellos pueden mover a alguien a acercarse al teísmo –mostrando, por ejemplo, que el teísmo es una opción intelectual legítima. Segundo, ellos revelan interesantes e importantes conexiones entre varios elementos del conjunto de creencias teístas […]. Tercero, los argumentos pueden fortalecer y confirmar la creencia teísta. No todos los creyentes sostienen la creencia teísta con certeza de un modo sereno e ininterrumpido […]. Finalmente, y conectado con el último punto, estos argumento pueden incrementar la garantía de la creencia teísta […] ellos pueden en algunos casos servir como algo parecido a la función tomista de transformar la creencia en conocimiento» [Plantinga 2007: 209].

El segundo, de su Warrant Christian Belief (2000), expone las limitaciones propias de estos argumentos:

«No sé cómo hacer algo que alguien puede apropiadamente llamar ‘mostrar’ que ambos [el teísmo y el cristianismo] son verdad. Creo que hay una gran número (al menos un par de docenas) de argumentos para la existencia de Dios; ninguno, sin embargo, puede realmente ser pensado como mostrando o como demostración […] Por supuesto, esto no dice nada contra su verdad o garantía; muy pocas cosas de lo que creemos puede ser ‘demostrado’ o ‘mostrado’» [Plantinga 2000: 170].

En este punto, aun a pesar de todas estar precisiones puede afirmarse que «un buen argumento es el que provee de suficiente garantía epistémica para el conocimiento y una cantidad significativa de certeza psicológica. En la medida en que esto sea verdad, la comprensión plantingiana de la teología natural es innecesariamente exigente en la medida en que no parece que haya lugar para la existencia de buenos argumentos si ellos probablemente no convencerán al escéptico» [Beilby 2006: 130].

El papel de la teología natural en la epistemología reformada

Por tanto, la teología natural, tan querida en los ambientes evangélicos, es recuperada y reforzada por Plantinga. En la base se encuentra la cuestión de la racionalidad de la creencia en la existencia de Dios.

El planteamiento negativo de God and Others Minds (1965) debe cambiar necesariamente porque ahora acaba de ofrecer en The Nature of Necessity (1974) un argumento ontológico modal que considera válido, y en consecuencia parece que nos encontramos ante una exitosa pieza de teología natural. Pero el asunto no es tan claro. El teólogo natural «intenta ofrecer argumentos o pruebas exitosos de la existencia de Dios […] mientras que no ofrece ordinariamente sus argumentos para convencer a la gente de la existencia de Dios; y de hecho pocos de los que aceptan la creencia teísta, lo hacen porque ellos han encontrado convincentes tales argumentos. En vez de esa función típica de la teología natural se ha intentado mostrar que la creencia religiosa es racionalmente aceptable» [Plantinga 1974b: 2].

Y, respecto del argumento ontológico victorioso, apunta:

«debe concederse que no todos los que entienden y reflexionan sobre su premisa («La máxima grandeza está posiblemente instanciada») la aceptarán. Todavía, es evidente, pienso, que no hay nada contrario a la razón o irracional en aceptar esta premisa. Lo que afirmo para este argumento, por tanto, es que establece, no la verdad del teísmo, sino su aceptabilidad racional. Y, en consecuencia, cumple al menos una de la intenciones de la tradición de la teología natural» [Plantinga 1974b: 112].

Plantinga comienza la teología natural prestando especial atención a los argumentos, pero la conexión entre argumentos y creencias, entre validez y razonabilidad, va a ocupar cada vez más lugar en sus reflexiones.

Conclusión

El filósofo norteamericano Alvin Plantinga recibirá este año 2017 el 47 Premio Templeton. Aunque algunos han criticado el carácter apologético y conservador de Plantinga, no cabe duda de que sus aportaciones en diversos campos de frontera son tenidas en cuenta. Sus aportaciones al debate sobre la posibilidad y necesidad de tender puentes entre filosofía y las ciencias de la naturaleza, primero con la ética, así como con las tradiciones religiosas y la defensa de la libertad, merecen la reflexión de todos y, en especial, de quienes, desde la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión, apostamos por el diálogo interdisciplinar.

Sobre el Premio Templeton

Para los no iniciados en estos temas, será oportuno recordar qué es el Premio Templeton. Cada año, el Premio Templeton honra a una persona viva que ha hecho una contribución excepcional a la afirmación de la dimensión espiritual de la vida, ya sea a través del estudio, algún descubrimiento o trabajos prácticos. El premio, valorado en 1,3 millones de euros (unos 1,1 millones de libras esterlinas o 1,4 millones de dólares), es uno de los premios anuales más grandes del mundo concedidos a un individuo, siendo más cuantioso que el Premio Nobel.

Fundado este Premio en el año 1972 por el filántropo Sir John Templeton, el Premio es una piedra angular de los esfuerzos internacionales de la Fundación Templeton para servir como un catalizador filantrópico para los descubrimientos relacionados con las preguntas más profundas y desconcertantes que enfrenta la humanidad. La Fundación apoya la investigación sobre temas que van desde la complejidad, la evolución y la necesidad de la creatividad, el perdón y el libre albedrío.

Alvin Plantinga se une al selecto grupo de 46 ganadores del Premio, incluyendo a la Madre Teresa de Calcutta, que recibió el premio inaugural en 1973. El ganador del 2016 fue el Rabino Lord Jonathan Sacks, el ex Rabino de las Congregaciones Hebreas Unidas de la Commonwealth. Fue precedido en 2015 por el filósofo y teólogo canadiense Jean Vanier, fundador de L’Arche.

Leandro Sequeiros San Román, Academia de Ciencias de Zaragoza, coeditor de FronterasCTR y colaborador de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión.

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6 comentarios en “Creer en Dios como proyecto racional según Plantinga

  1. En la revista Tendencias21 argumenté sobre la posiblidad de un naturalismo religioso. Puede verse en:
    http://www.tendencias21.net/Es-posible-un-naturalismo-religioso_a6592.html
    Por lo general, la palabra “naturalismo” se ha aplicado en filosofía al ateismo. Pero desde otras perspectivas filosóficas se podría aceptar un naturalismo que acepte la posibilidad de la dimensión religiosa.Según Jerome Stone, las raíces históricas del naturalismo religioso se pueden encontrar en Spinoza, John Dewey, Henry Nelson Wieman, Roy Wood Sellers, Mordecai Kaplan, Paul Tillich, and George Santayana, aunque se ha encontrado inspiración en el Budismo, El Transcendentalismo (especialmente Ralp W. Emerson, el Confucionismo, el Panteísmo, y la teología procesual de Whitehead.
    Autores contemporáneos que han tratado el naturalismo religioso (aunque no todos se incluyen personalmente en ese término), incluyen a Loyal Rue, William Dean, Willem Drees, Ursula Goodenough, y Jerome Stone. Podemos también incluir autores que escriben dentro de una orientación naturalista, aun cuando el término mismo no se use, tales como Andre Comte-Sponville y Brian Swimme.

  2. Nos obsequia Leandro con un trabajo que ofrece una panorámica muy ilustrativa sobre el pensamiento filosófico-teológico de Alvin Plantinga, que, según afirma, está pendiente de recibir el Premio Templeton este año, algo muy significativo de su prestigio. También una serie de aportaciones de otros autores relacionados con la temática de las pruebas de la existencia de Dios que contribuyen a matizar los razonamientos, por discrepancias o concordancias con lo argumental de Plantinga. Muy necerarias igualmente las remisiones a las aportaciones que ya tenemos en Tendencias21, porque nos facilitan la consulta en estas fuentes.
    Tal vez convenga recordar que “ni el teísmo ni el ateísmo son obvios, ya que dependen de una toma de posisión humana ante el enigma. El ateísmo debe ponderar los argumentos del ateo , y viceversa”. Es algo ya conocido. Sin embargo, parece razonable preguntarse por los fundamentos de lo que Plantinga denomina “creencias básicas”, porque no parece que surjan sin una referencia ontológica, y, si es así, esto lleva a formular conjeturas en este campo, racional o, en su caso, razonablemente, porque el hombre tiene que empeñarse en deshacerse del enigma, optando por una de las alternativas. Aqui pienso que no es aventurado reconocerle a Plantinga sus esfuerzos por justificar la postura teísta, hasta el extremo de que todo aquello que la potencia, como los argumentos teístas – aún reconociéndoles límites -, es objeto de su análisis epistemológico.

  3. Escuché una conferencia de Plantinga en Innsbruck en un congreso de Filosofía en febrero de 1998. El tema era la posibilidad de una demostración filosófica de la existencia de Dios. La impartió en inglés. Curiosamente, lo que más enervó a los académicos germano parlantes allí presentes no fue su defensa de un teísmo racional, sino que en los tres minutos de conferencia se quitó la chaqueta, se aflojó la corbata, se subió las mangas de la camisa y dio la conferencia de pie, sin papeles y tiza en mano. Los seriotes catedráticos alemanes murmuraban y criticaban sus formas, mientras los demás le escuchábamos atentamente. Por lo visto, es un estilo muy habitual y desenfadado en los seminarios de muchas universidades norteamericanas.

  4. Mis escasos, y desde luego insuficientes, conocimientos teológicos, me han llevado a reflexionar en una más reposada relectura sobre lo que nos dice Plantinga acerca de la ateología, un término que expresa “los argumentos avanzados de la ateología natural”. Acudí a los escasos medios que tengo en mi biblioteca particular, porque necesitaba recuperar algunas ideas que John Polkinhorne aporta en su obra “Ciencia y Teología”, de Editorial Sal Terrae, relativas a la Teología natural, para valorar el alcance de lo ateológico que trata el filósofo que nos ocupa, y la define como “el intento de averiguar algo acerca de Dios mediante técnicas generales de indagación como puede ser el ejercicio de la razón y la inspección del mundo”. Supongo que por ateólogos deberíamos de enteder aquellos científicos que poseen una marcada tendencia al reduccionismo, que se opone radicalmente a reconocer una dimensión no material en la realidad, como el cuadro que nos plantean biólogos ateos tales como J.Monod y R. Dawkins, puesto que niegan ya aquella posibilidad del empleo de la razón y la inspección del mundo para demostrar la existencia de Dios, los mismos instrumentos que ellos emplean en concluir su inexistencia; pero esta postura ateológica no es científica, sino metafísica, y por lo tanto, no puede atribuísele las propiedades de una epistemología científica. Es que los científicos hacen metafísica en su campo, aunque no sean conscientes de ello.
    Por su parte, Plantinga concluye que “si las respuestas de la teología natural no producen auténtica convicción racional, las de la ateología natural son incluso menos satisfactorias”, y justamente por esto sugiere desviar la cuestión acerca de si creer en Dios es racional, no tanto por las exigencias de la razón, sino porque permite creer en ella, es decir, “el desarrollo racional del hombre no prohibe creer en Dios”, y ofrece los argumentos que los filósofos han utilizado para para mostrar la existencia de otras mentes y el conocimiento que de ellas tenemos. Esto me lleva a pensar que introduce esa “dimensión no material en la realidad” con el recurso a laposibilidad y no prohibición de “investigarlo”, y como esto no le parece convincente, acude al argumento analógico, que tampoco se salva de las mismas objeciones. Añadamos que la mera posibilidad de investigar racionalmente la existencia de Dios no genera necesariamente creencia en Él . Se me antoja, pues, que no queda justificada la conclusión CONDENSADA al final del epigrafiado “Plantinga contra la ateología”.
    Pido disculpas por el rollo, porque no descarto haber introducido algún elemento de juicio extraño a lo cuestionado.

  5. Admiro a estas Mentes capaces de explicar aquello que para muchos de nosotros no nos valen las Palabras para poder reflejar humanamente ese Todo al que llamamos Dios. Para algunos remitirse a la serena compañía de los árboles. Atender a la caída de una hoja, o imaginar el estiramiento de las raíces en procura de agua, nos llevan a participar en este infinito escenario donde transcurre el despertar de nuestro Ser espiritual. Hay que dejarse llevar por los pulsos cardíacos y la exigencias pulmonares. Respirar hondo para que cada una de nuestras células asimile Ese ser Esencial.

  6. Como habrá podido ver mi amigo Juan Rufo en uno de los videos, en su conferencia también se remanga con desparpajo.. Muy americano. Lástima que en castellano no hay publicado (que yo sepa) ninguno de sus libros.. No es un pensador que me agrade, pero respeto su carácter divulgador aunque sea un tanto apologético..

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