Teilhard de Chardin adelantó muchas ideas del transhumanismo moderno

(Por Eric Steinhart) Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) está entre los primeros autores que han hecho serias reflexiones sobre el futuro de la evolución humana. El trabajo de este paleontólogo jesuita aboga tanto por la biotecnología (por ejemplo, la ingeniería genética) como por las tecnologías inteligentes. Trató sobre la emergencia de un sistema de computación-comunicación global (y se dice por algunos autores que fue el primero en visualizar  internet). Además, propuso el desarrollo de una sociedad global. El cuerpo del trabajo de Teilhard tiene mucho que ofrecer a los transhumanistas, que proponen el uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas, y que ven al actual ser humano como en transición a una forma post-humana. Sin duda, Teilhard adelantó muchas ideas del transhumanismo moderno.

Ofrecemos aquí, por su gran interés, una adaptación para FronterasCTR del artículo de Steinhart: Journal of Evolution and Technology, Vol. 20 Issue 1, pgs. 1.22. http://jetpress.org/v20/steinhart. La traducción de este artículo ha sido hecha por Guillermo Agudelo Murguía y publicada ya por la Asociación de Amigos del Teilhard en España, con la que FronterasCTR colabora con frecuencia. Las notas en romanos son del autor, las notas en arábigos son del traductor. Hemos divido en dos partes el artículo de Steinhart y esta es la primera parte. Próximamente aparecerá la segunda parte sobre La singularidad humanista y Teilhard.

A modo de presentación

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) fue un paleontólogo Jesuita.([i]) Combinó sus estudios de los registros fósiles con su fe cristiana para elaborar una teoría general de la evolución. Fue casi seguramente el primero en analizar la aceleración del progreso tecnológico hacia una Singularidad en la cual la inteligencia humana se volvería una super-inteligencia. Trató la difusión de la inteligencia humana en el universo y su amplificación hacia una inteligencia cósmica. Más recientemente, su trabajo ha sido tomado por autores como Barrow, Tipler, Moravec y Kurzweil.

Su teoría del Punto Omega de Teilhard es profundamente cristiana. En este sentido el transhumanismo no puede evadir el trascendental compromiso con el cristianismo. Las instituciones cristianas pueden apoyar u oponerse al transhumanismo. Un serio estudio de Teilhard puede ayudar a que el compromiso y la voluntad sean, de esta manera, de provecho a ambas comunidades.

El cuerpo del trabajo de Teilhard tiene mucho que ofrecer a los transhumanistas, que proponen el uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas, y que ven al actual ser humano como en transición a una forma post-humana. Existen varias razones específicas para que los transhumanistas estudien el trabajo de Teilhard.

El cuerpo del trabajo de Teilhard de Chardin tiene mucho que ofrecer a los transhumanistas

La primera razón es que Teilhard fue uno de los primeros en expresar con claridad temas transhumanistas, que enuncian el uso ético de la tecnología para el mejoramiento humano. Los escritos de Teilhard argumentan sobre la aplicación ética de la tecnología a fin de lograr el avance humano más allá de la biología natural. Teilhard explícitamente discute el uso tanto de la biotecnología como de las tecnologías inteligentes, y desarrolló otros varios temas a menudo fundamentados en sus escritos transhumanistas.

Trató sobre la emergencia de un sistema global de computación-comunicación y dicen algunos autores que fue el primero en visualizar internet (ver Kreisberg 1995). Propuso el desarrollo de una sociedad global igualitaria. Fue casi seguramente el primero en postular la aceleración del progreso tecnológico hacia una especie de Singularidad en la cual la inteligencia humana llegará a ser una superinteligencia. También trato la difusión de la inteligencia humana en el universo y su amplificación hacia una inteligencia cósmica.

La segunda razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard, es que su pensamiento ha influenciado al transhumanismo mismo. En particular, Teilhard desarrollo su Teoría del Punto Omega (TPO), que afirma que el universo está evolucionando hacia un estado divino. Muchos transhumanistas trabajan dentro del marco conceptual de la TPO de Teilhard, sin estar conscientes de sus orígenes. Ciertamente, Teilhard ha sido prácticamente ignorado en las crónicas del transhumanismo; por ejemplo, sólo es mencionado una vez y de paso en la historia detallada del movimiento transhumanista de Bostrom (2005).

La tercera razón para estudiar a Teilhard, es que él desarrolló sus ideas transhumanistas en un contexto cristiano. Teilhard mostró cómo se puede desarrollar un transhumanismo cristiano. Aunque algunos transhumanistas seculares pueden estar inclinados a reaccionar negativamente a cualquier mención del cristianismo, tal hostilidad puede resultar políticamente costosa. Esencialmente, el transhumanismo y el cristianismo no son enemigos, comparten algunos temas comunes (Hopkins, 2005). Por supuesto, es entendible que muchos transhumanistas rechacen los aspectos supersticiosos de la doctrina cristiana y el autoritarismo de sus instituciones. Asimismo, Teilhard trató de abandonar esos aspectos del cristianismo. Un estudio de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a ubicar y cultivar cuidadosamente amigos en esa red y a ubicar y defenderse cuidadosamente contra sus oponentes.

La cuarta razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard es que ellos probablemente necesitan defenderse de las formas conservadoras del cristianismo, que son las dominantes en la actualidad. A medida que la visibilidad cultural del transhumanismo crece, los cristianos conservadores incrementan su atención sobre él, pues se sienten cada vez más amenazados y lo llegan a ver como una herejía. Varios cristianos conservadores se han opuesto ya al transhumanismo (Wiker, 2003; Hook, 2004; Daly, 2004; Hart, 2005).

El cristianismo conservador actualmente tiene el poder político para efectivamente ‘bajarle la cortina’ al transhumanismo en occidente. Teilhard fue atacado por los conservadores católicos, y los transhumanistas pueden tener que pelear semejantes batallas sobre asuntos similares. Y además, Teilhard ha ganado un gran cantidad de seguidores tanto dentro como fuera de la iglesia.([ii]) Por lo tanto, un estudio de su trabajo puede ayudar a los transhumanistas a desarrollar estrategias para defenderse de los ataques de los cristianos conservadores.

La quinta razón para que los transhumanistas estudien a Teilhard, es que quieran construir puentes con las ramas liberales y progresistas del cristianismo. Teilhard creía que la ciencia y la tecnología tienen roles positivos que jugar en la construcción de la Ciudad de Dios en este mundo. Un estudio del trabajo de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a explorar los conductos que deben seguir para obtener el apoyo del milenarismo cristiano (ver Bozeman, 1997; Noble, 1999); de las teodiceas Iraneanas y neo-Iraneanas (ver Hick, 1977; Walker, sin fecha); ([iii]) del protestantismo liberal (ver Arnow, 1950) y de teologías en proceso (ver Cobb and Griffin, 1976).

Un estudio de los escritos de Teilhard puede ayudar a los transhumanistas a acoger una profunda concepción de justicia social y expandir su concepción del problema social (ver Garner, 2005). El estudiar a Teilhard, también los ayudará a hacer conexiones conceptuales benéficas e incluso políticas con las instituciones progresistas cristianas. En este artículo presentamos el pensamiento de Teilhard de Chardin de una manera que sea justificable y accesible a los transhumanistas.

Teilhard trabajó a principios del siglo XX, en una época en que la biología era primitiva y la ciencia de la computación no existía. Muchas de sus ideas están presentadas en un vocabulario del siglo XIX que ahora está conceptualmente obsoleto. Aquí presentamos estas ideas de una manera comprensible, usando un vocabulario conceptual contemporáneo y mostrar como esas ideas han sido refinadas por transhumanistas modernos. Se puede decir que el artículo ofrece una lectura transhumanista de Teilhard o aún un transhumanismo teilhardiano.

Complejidad y profundidad lógica

Los objetos físicos pueden ser comparados en términos de su tamaño, masa, y demás propiedades. Pero también pueden ser comparados en términos de su complejidad. La complejidad es una propiedad objetiva física y la escala de complejidades es una escala objetiva física. Según Teilhard:

La complejidad de un objeto… [es] la calidad que el objeto posee de lo que está compuesto (a) de un gran número de elementos, que están (b) más firmemente organizados entre ellos … [la complejidad depende] no sólo del número y diversidad de los elementos incluidos en cada caso, sino por mucho, de la variedad correlativa de las uniones formadas entre estos elementos. (Teilhard, 1959, The Future of Man, pág. 98; en adelante abreviado FUT)

Una primera actualización al pensamiento de Teilhard, requiere actualizar (al lenguaje computacional) la definición de complejidad. Podemos definir la complejidad de un objeto como la cantidad de trabajo computacional que se requiere para simular ese objeto. Mientras más complejo sea el objeto más poder computacional se requiere para simularlo. Bennett (1990) hace esta idea más precisa al definir la complejidad como intensidad lógica o el tiempo de ejecución requerido para generar el objeto en cuestión por un programa computacional universal.

Teilhard se refiere a la emergencia de los sistemas cada vez más complejos como complejificación. Hoy probablemente hablaríamos acerca de auto-organización. Pero la idea es la misma. De acuerdo a Bennett, debemos esperar que los objetos más complejos aparezcan más tarde en cualquier proceso evolutivo. Teilhard estaría de acuerdo.

La ley complejidad-computación

Teilhard observó correctamente, que en la Tierra la evolución de los seres vivientes cada vez más complejos va de la mano con la evolución del incremento de los poderes mentales. Él usó el término conciencia para designar cualquier actividad mental. Entonces infirió, de la historia de la vida en la Tierra, que el grado de complejidad corresponde al grado de conciencia. Ésta es la ley complejidad – conciencia de Teilhard:

Cualquiera que sea el caso que pensemos, podemos estar seguros que siempre, a una más robusta y mejor organizada estructura, corresponde una conciencia más evolucionada (Teilhard, 1955, El fenómeno humano; en adelante abreviado FEN).

En la época que Teilhard escribía, muchos pensadores creían que todo objeto material tenía cierto grado de mentalidad, doctrina a la que se le denomina pansiquismo– Teilhard aceptó el pansiquismo de sus días. Para Teilhard, la escala de complejidad va de los átomos a los humanos y más allá, por lo tanto la escala de la conciencia debe ir de los átomos a los humanos y más allá. Como sea, el pansiquismo del siglo XIX está claramente obsoleto, pero podemos pulir la visión de Teilhard remplazando su vaga noción decimonónica de conciencia, por la noción más precisa de computación.

A medida que los sistemas se auto-organizan, su capacidad de computar emerge, y puesto que se necesita una computadora más poderosa para simular una menos poderosa, las computadoras más poderosas son más complejas. Podemos entonces obtener la Ley de complejidad – computación: La emergencia de sistemas cada vez más complejos es directamente proporcional a la emergencia de computadoras cada vez más poderosas.

Aquí tenemos la necesidad de una definición precisa de poder computacional. El poder de una computadora es la capacidad de simular otras computadoras, una computadora X es más poderosa que una computadora Y sí, y sólo sí X puede simular a Y, pero Y no puede simular a X. Para Teilhard, noogénesis es la emergencia de mentes más y más poderosas, si analizamos la mentalidad en términos computacionales, noogénesis puede entenderse como la emergencia de computadoras cada vez más poderosas.

Los escritos de Teilhard resumen una serie de épocas de complejidad, que se parecen muy de cerca a las seis épocas de complejidad descritas por Kurzweil (2005: 7-33). Para mostrar cómo la visión de Teilhard fue tomada por pensadores transhumanistas como Kurzweil, he dividido las épocas de complejidad de Teilhard, en las seis resumidas por Kurzweil (2005: 7-33). Estas son: (1) la época de la física y la química, (2) la época de la biología, (3) la época de los cerebros, (4) la época de la tecnología, (5) la época de la incorporación de la biología y la tecnología y (6) la época en la cual el universo toma conciencia de sí mismo.

Primera época: la información de los sistemas atómicos

Al inicio de la primera época, el Big Bang produjo una vasta explosión de radiación, que se enfrió y condensó en los objetos materiales más simples: partículas subatómicas como los electrones y los quarks. El plasma de quarks a su vez se enfrió y condensó para formar un gas de protones y neutrones. La condensación continuó produciendo átomos de hidrogeno que la gravedad impulso a la formación de estrellas.

Las estrellas fusionaron el hidrogeno a helio y después fusionaron los elementos ligeros en elementos más pesados:

En las estrellas… el grado de complejidad se elevó rápidamente… las estrellas son esencialmente los laboratorios en los cuales la naturaleza, empezando con el hidrogeno original produce los demás átomos (FUT: 102).

Conforme el tiempo pasa, los elementos se vuelven más complejos

Arreglados de acuerdo a muestra escala de complejidad, los elementos suceden uno tras otro en el orden histórico de su nacimiento (FUT: 100-101), la nucleosíntesis estelar llena la tabla periódica de elementos. Átomos de todo tipo están ahora disponibles para la formación de planetas y la vida orgánica.

El pansiquismo de Teilhard lo condujo a postular la existencia de un tipo de mentalidad primitiva (una pre-conciencia o proto-conciencia) en las partículas:

Estamos forzados lógicamente a aceptar la existencia de una forma rudimentaria… de un tipo de psique en cada corpúsculo, aun en aquellos (de las megamoléculas hacia abajo) cuyo orden de complejidad es tan bajo o modesto que hace esta psique imperceptible (FEN 301-302).

Sin embargo, este atributo de mentalidad de las partículas subatómicas es difícil de defender y aun si reemplazamos la conciencia por la computación, parece equivocado el atribuir cualquier grado de computación a las partículas o los átomos. Sin embargo, podemos decir que la emergencia de los átomos en la tabla periódica es la emergencia de un sistema de posibilidades combinatorias, lo cual permite la evolución de la computación.

Segunda época: información en los sistemas biológicos

A medida que los planetas se condensan de los restos (de la explosión) alrededor de las (nuevas) estrellas, la auto-organización empieza a tomar lugar en ellos:

Las estrellas no pueden llevar la evolución más allá de la serie atómica, es sólo en los muy humildes planetas, y sólo en ellos, que el misterioso ascenso del mundo en esteras de alta complejidad tiene la posibilidad de tomar lugar (FUT: 102-3).

Sabemos que la química orgánica apareció en la Tierra. Aunque la bioquímica estaba en un estado primitivo en los días de Teilhard, él sabía de polímeros y proteínas, de la aparición de la química orgánica en la Tierra (FEN: 102-3). Hoy tenemos una mejor idea de cómo procede la evolución de la vida, podemos plantear le emergencia de redes auto-catalíticas (Kaufmann, 1990), que son redes de polímeros. Probablemente, estas redes probablemente dieron lugar a redes de ARN y proteínas, a las cuales se incorporó el ADN y llegaron a encapsularse en membranas para formar las primeras células vivas.

Teilhard le asigna un grado bajo de conciencia a los polímeros, por supuesto estaba equivocado al decir que los polímeros eran conscientes, pero es correcto decir que la computación emergió primero en las redes auto-catalíticas de polímeros. Los polímeros (proteínas y ácidos nucleicos) poseen la habilidad de guardar información, de actuar como interruptores y circuitos lógicos. Las redes auto-catalíticas son redes en las cuales la auto-referencia apareció primero, estas redes contienen bucles de retroalimentación. Un polímero X regula el funcionamiento de un polímero Y, y éste a su vez controla regula el funcionamiento del polímero X. Teilhard llamó a la auto-referencia, involución (algo que se vuelve hacia adentro de sí mismo).

En algún punto, aparecen células que son capaces de auto-replicarse, que es el siguiente paso en la involución. Teilhard asigna un grado bajo de conciencia a las células (FEN 87-88). Por supuesto estaba equivocado al hablar de conciencia en las células, pero, otra vez, podemos hablar de poder computacional de las células. Con el ADN, las células son los primeros objetos que pueden almacenar una auto-descripción interna, que es muy significativa por dos razones: la primera es que es un paso más a fondo en la involución y la segunda es que es la aparición de lo que Teilhard se refiere como interioridad. Las células guardan información de sí mismas dentro de sí mismas. El guardar una auto-descripción es la base de la evolución del auto-conocimiento (o autoconciencia).

Teilhard también se da cuenta del incremento de complejidad en los organismos multicelulares:

El más simple protoplasma es ya una sustancia de inaudita complejidad. Esta complejidad se incrementa en proporción geométrica en las formas cada vez más elevadas desde los protozoos hasta los metazoos (FH: 77).

A medida que la complejidad de los sistemas vivientes se incrementa, también lo hace su conciencia:

Mientras más elevado el grado de complejidad en una criatura viviente más elevada es su conciencia, y viceversa (FUT: 105).

Una vez más, es un error el atribuir conciencia a criaturas como esponjas y hongos, pero es correcto argumentar que el incremento de la complejidad biológica es [proporcional] al incremento del poder computacional. Con la emergencia de los organismos multicelulares, vemos la emergencia de las redes computacionales, la emergencia de la primera red de auto-regulación social.

Tercera época: información en los cerebros

Teilhard describe correctamente la evolución por selección natural llenando un árbol de la vida. Las variadas mutaciones aleatorias manejan la formación de diferentes tipos de criaturas vivientes, que evolucionan a lo largo de diferentes caminos, pero siempre hacia una mayor complejidad y una más poderosa computación. Ellas evolucionan hacia una mayor auto-relación.

El siguiente paso en la evolución hacia un mayor poder computacional, es la emergencia (noogénesis) de sistemas celulares especializados para la computación. Estos son el sistema nervioso y el sistema inmune. Teilhard dice:

Tenemos todas las razones para pensar que también en los animales existe un cierto interior [cierto grado de interioridad] aproximadamente mensurable [proporcional] de acuerdo con la perfección de su cerebro [a la evolución de sus cerebros [FEN:176] (PHEN:144).

Teilhard argumenta que hay dos líneas principales de desarrollo neural, que son la de los insectos y la de los mamíferos (FEN: 187). Nosotros sabes hoy en día , que debió haber añadido a los pájaros, que están entre los animales más inteligentes del planeta ( quizá solamente debajo de la inteligencia de los primates superiores). Por lo tanto, existen tres líneas en las cuales la inteligencia ha emergido con la mayor fuerza: los insectos, los pájaros y los mamíferos.  A su vez, dentro de los insectos, la inteligencia emergió más poderosamente en los insectos sociales (hormigas, abejas, termitas), dentro de los pájaros la inteligencia emergió con más poder en los córvidos (cuervos, urracas) y los loros, y dentro de los mamíferos, la inteligencia emergió con más fuerza en los primates.

La emergencia de la inteligencia va de la mano con otras tres características:

  • La emergencia de las redes sociales (redes computacionales)
  • La emergencia de la señalización de los sistemas, y
  • La emergencia de los órganos exosomáticos (tecnologías)

Estas tres características se encuentran en los insectos sociales, en los pájaros inteligentes y en los primates son consecuencia del creciente poder de las computadoras con destino a las redes. La emergencia de estas tres características corresponde a la separación entre software y hardware (la separación entre los programas y las computadoras) y la emergencia de la universalidad computacional. Las multitudes inteligentes son más y más como computadoras universales.

A medida que los cerebros evolucionan, almacenan auto-representaciones crecientemente complejas. Mientras que el genoma es un sistema que guarda una auto-descripción se sí mismo, el sistema nervioso almacena una auto-descripción dinámica. El sistema nervioso puede aprender, Debemos añadir que el sistema inmune también aprende (Recuerda en ADN modificable). Sin embargo, los cerebros son computadoras más poderosas que los sistemas inmunes, por lo que nos enfocaremos en los cerebros. Los cerebros guardan auto-representaciones del organismo. La autoconciencia evoluciona en organismos con cerebros crecientemente complejos. La auto-conciencia es el siguiente paso de la involución, es una profundización e intensificación de la interioridad. La autoconciencia no emergió con los humanos, emergió antes, pero en los humanos se hizo más intensa.

Al hacerse auto-conscientes los organismos, llegaron a ser capaces de modificar conscientemente sus propias representaciones (tanto de sí mismos como de sus ambientes). Con la emergencia de la auto-conciencia, la inteligencia llegó a ser auto-dirigida. Las redes sociales, el lenguaje y las tecnologías, llegaron a ser auto-dirigidas. Si pensamos en el contenido mental de un organismo como software, podemos decir que el sistema auto-consciente es capaz de modificar su propio software.

Con la emergencia de la auto-conciencia, la inteligencia llegó a ser auto-dirigida

Un sistema auto-consciente es una computadora auto-programada. Para tales sistemas el software es capaz de desarrollarse por sí mismo. En tanto que la evolución es independiente del hardware (SIC) N del T podemos decir que el software se ha separado así mismo del hardware. La evolución puede entonces continuar en un software (p. ej. En la evolución del conocimiento de una sociedad). A medida que los organismos y las sociedades (redes de computadoras) llegan a ser conscientes de sí mismos y auto-dirigidos, partes del universo llegan a darse cuenta del universo entero y sus relaciones con él. El software puede contener representaciones del universo como un todo (p. ej., las teorías científicas), por lo que puede decirse que el universo “despierta” cuando el software empieza a desarrollarse por sí mismo.

Sabemos de un lugar en el universo en el cual el software ha llegado a separarse del hardware: la emergencia de los humanos. Lo humanos tienen entonces un lugar especial en la noogénesis (la evolución de computadoras cada vez más poderosas). Por tanto:

El humano no es el centro del universo, como antes ingenuamente creímos, sino algo mucho más fino, la flecha ascendente de la gran síntesis biológica. El humano solo constituye el último nacido; la más fresca, la más compleja, la más sutilmente variada de las sucesivas capas de la vida. (THP: 156) [[1]

Por supuesto, debemos tener en mente que hay otras líneas en el árbol de la vida de la Tierra que conducen a la auto-consciencia (darse cuenta de sí mismo), y es enteramente posible que la vida en otros planetas también conduzca a esta auto-consciencia

Cuarta época: La información en los órganos exosomáticos

Muchos escritores han reflexionado sobre la tecnología en términos biológicos. Las herramientas extienden los poderes funcionales de los órganos naturales (p.ej., los vestidos extienden los poderes de protección de la piel). Las herramientas se pueden considerar como órganos artificiales (p. ej., las cámaras fotográficas son ojos artificiales; las computadoras son cerebros artificiales). Las herramientas son órganos fuera del cuerpo (Turner, 2000), son órganos exosomáticos. El sistema global de órganos exosomáticos son como (o forman) un organismo. Nos podemos referir al sistema de tecnologías como tecnosfera, Teilhard pensó en la tecnología en términos biológicos.

La Tecnosfera es como un gran cuerpo que está naciendo, con sus extremidades, su sistema nervioso, sus órganos perceptivos, su memoria (The Human Phenomenon: 173)

La evolución continúa en la tecnología (ver FEN 268; también Dyson, 1997). Se dice con frecuencia, que varias tecnologías son esenciales para la evolución futura de la humanidad (Garreau, 2005; Kurzweil, 2005), estas son:

  • Tecnologías genéticas
  • Tecnologías robóticas
  • Tecnologías de la inteligencia artificial, y
  • Nanotecnologías

Teilhard trató sobre las tecnologías de la genética y de los procesos de información, y aunque no habló sobre robótica ni nanotecnologías (no habían surgido), podemos deducir que les hubiera dado la bienvenida.

Principalmente, Teilhard trató acerca de las tecnologías de los procesos de información, escribió breve pero positivamente sobre las computadoras y la “joven ciencia de la cibernética” (1966: 110). Algunos autores han argumentado que Teilhard previó el Internet (Kreisberg, 1995), describió “un sistema nervioso generalizado, emanando ciertos definidos centros y cubriendo la superficie entera del globo (FUT: 125; The Human Fenomeno en adelante THF: 173), más precisamente Teilhard escribió

¿cómo podemos fallar al ver las máquinas jugando una parte constructiva en la creación de una verdadera conciencia colectiva? … por supuesto, estoy pensando en primer lugar en la extraordinaria red de comunicación de la radio y la televisión que … ya nos liga en un tipo “etereizado” de conciencia universal? Pero también estoy pensando en … esas asombrosas computadoras electrónicas que, vibrando con señales al ritmo de cientos de miles por segundo, no sólo alivian nuestros cerebros del tedioso y exhaustivo trabajo, porque realzan la esencial (y muy poco advertida) “velocidad del pensamiento”, sino que están también pavimentando el camino para una revolución en la esfera de la investigación… todos estos instrumentos materiales … son finalmente, nada menos que una especie de super-Cerebro, capaz de adquirir dominio sobre … el reino del pensamiento.(FUT: 161-162)

Este sistema nervioso generalizado (este “super-Cerebro) es un sistema nervioso exosomático, es la totalidad de las tecnologías de computación y comunicación. Al presente (2016) este sistema nervioso exosomático, abarca la Tierra entera y se extiende hacia el sistema solar (vía satélites y sondas espaciales). La evolución de la inteligencia de toda la especie humana continúa en el sistema nervioso exosomático.

Teilhard también habló sobre la genética y las biotecnologías. Se refirió a la ingeniería genética:

¿No estamos en vísperas de meter las manos en el desarrollo de nuestros cuerpos y aun de nuestro cerebro? … Gracias al descubrimiento de los genes ¿no vamos pronto a controlar el mecanismo de las herencias orgánicas? (FEN: 299; MFV:181) [[1]]

Él argumentó, más allá, que la inteligencia humana debería guiar la evolución humana, vía la ingeniería genética

Hasta ahora, ciertamente hemos permitido a nuestra raza desarrollarse aleatoriamente y no hemos reflexionado suficientemente que factores médicos y morales son necesarios para reemplazar las brutales fuerzas de la selección natural. Es indispensable en el curso de las centurias venideras, que se descubra y desarrolle, a escala personal, una forma de eugenesia extremadamente humana. Una eugenesia de lo individual y por consiguiente, una eugenesia de la sociedad (THP: 202)

Teilhard concibió la síntesis de formas de vida completamente nuevas:

¿No vamos a ser capaces un día de provocar aquello que la Tierra, abandonada hoy a sí misma no parece poder ya realizar: una nueva oleada de organismos, una Neo-vida construida artificialmente? (FEN: 300).

Cuando la inteligencia humana guíe tanto a la evolución humana como a las nuevas formas de vida, entonces la evolución en la Tierra llegará a ser auto-dirigida. La evolución ha sido ciega. Pero cuando es guiada por el pensamiento humano, se vuelve reflexiva y por lo tanto auto-dirigida. Por consiguiente, la biotecnología es un paso más allá en la evolución hacia la auto-conciencia.

Una encuesta histórica del progreso tecnológico, justifica la conclusión de que la evolución tecnológica se está acelerando (ver Kurzweil, 2005). Teilhard argumentó que la información tecnológica se estaba acelerando de acuerdo a una “progresión geométrica”. Se puede ver aquí una versión primitiva de la Ley de Moore. Teilhard se refiere a la intensidad de los procesos de información como la “temperatura psíquica” de la Tierra:

En este momento hay un rápido ascenso de la temperatura psíquica (mental) en la Tierra, causada por la actividad de una red económico-tecnológica intensificada a una velocidad continuamente acelerada (Teilhard, 1973).

La convergencia de la genética y las tecnologías de la información aspira a la perfección de la inteligencia humana:

 Con el pensamiento artificial perfeccionando el órgano mismo del pensamiento (THP: 177).

Más allá de la cuarta época

Teilhard notó correctamente cuatro épocas de auto-organización;

  • La emergencia de las estrellas y la síntesis estelar
  • La emergencia de los planetas
  • La emergencia de lo viviente y la evolución biológica
  • La emergencia de la inteligencia (en los sistemas nerviosos)

Cada forma de auto-organización da lugar a la siguiente, por lo tanto, la evolución es jerárquica.

De estos hechos, él dedujo que la evolución tiene una dirección (FEN: 178). Se dirige hacia la producción de sistemas cada vez más complejos (que podemos interpretar como la producción de sistemas computacionales naturales y artificiales). Teilhard razonó más allá, que hay una fuerza (energía radial) que maneja la auto-organización (FUT: 70 ¿?)[[1]] Existe una fuerza universal de extropia que se opone a la entropía. La noogénesis sucede en cualquier lugar:

Dondequiera que haya planetas que soporten vida en el Universo, estará incluido, como en la Tierra, alguna forma de espíritu de planetización (FUT: 109)        

Sobre la evidencia de las cuatro épocas de la evolución, Teilhard postula épocas más lejanas, como la emergencia de super-humanos super-inteligentes (FUT: 114; FEN: 279-281)

Existe para nosotros en el futuro, por lo menos de manera colectiva, no sólo la supervivencia, sino una super-vida (THP: 163).

Aunque la Tierra está amenazada por muchos desastres, Teilhard afirma que no sucederán:

Cuando se menciona el fin del mundo, la idea de algún tipo de catástrofe siempre nos viene a la mente. Lo más frecuente, algún cataclismo sideral … Desde que la física ha descubierto que toda energía se disipa, nos parece que el calor está descendiendo alrededor de nosotros en el mundo … Hay muchas maneras de llegar al final, invasiones microbianas, degeneraciones orgánicas, esterilidad, guerra, revolución …Todos estamos bastante familiarizados con estos diferentes escenarios … Y sí, basado en todo lo que el pasado de la evolución nos enseña, yo creo y puedo decir que dado el grado en el cual estos múltiples desastres implican una idea de accidente prematuro o de decaimiento, no tenemos nada que temer de ellos. Aunque sean posibles en teoría, por razones superiores, podemos estar seguros de que nunca sucederán. (THP: 196).

El razonamiento de Teilhard acerca del futuro es un ejemplo temprano de lo que Tipler (1995) llamó escatología física, que está cercanamente conectada a varios principios antrópicos (Barrow y Tipler, 1986). Podemos identificar tres principios antrópicos en orden de creciente fortaleza. El primero es el Principio Antrópico Débil (WAP por sus siglas en inglés): cualquier cosmología debe ser consistente con la emergencia y existencia de creaturas (como nosotros) que sean capaces de establecer esa cosmología (Barrow and Tipler, 1986: 16). El WAP no es controversial, pero el Principio Antrópico Fuerte si lo es. El SAP (por sus siglas en inglés) dice: “El universo debe tener aquellas propiedades que permitan que la vida se desarrolle en algunas etapas de su historia” (Barrow y Tipler, 1986: 16). El Principio Antrópico Final (FAP por sus siglas en inglés), es aún más controversial y dice: “Los procesos de información inteligentes deben llegar a existir en el universo, y una vez que lleguen a la existencia, nunca se extinguirán (Barrow y Tipler, 1986: 23).

A los transhumanistas les gusta reunir evidencia de que la humanidad está evolucionando hacia una super-inteligencia, predicen que las tecnologías tienden a un lejano futuro, y que ello está bien, pero no podemos inferir con certidumbre o inevitabilidad que la humanidad pueda alcanzar la quinta o sexta época de la complejidad. Teilhard claramente suscribe el Principio Antrópico Final, pero su versión, explícitamente incluye la perfección de la humanidad:

Teilhard claramente suscribe el Principio Antrópico Final

Ya reconocimos y admitimos que la Evolución era una ascensión hacia la Conciencia… Así pues, esta misma Evolución debe culminar hacia adelante en una Conciencia superior (FEN: 310). … No cabe otra posibilidad que la de un universo irreversiblemente personalizante capaz de contener a la persona humana (FEN: 347)

Es difícil defender cualquier versión del FAP y por lo tanto, defender cualquier teoría del Punto Omega. Tipler hace un argumento desde la belleza: (1) El FAP es un bello principio; (2) “Nosotros, los físicos sabemos que un bello postulado probablemente es más correcto que uno que no lo es” (Tipler, 1988 Es difícil defender cualquier versión del FAP y por consiguiente defender cualquier teoría del Punto: 32; ver también Tipler, 1995: 11); por lo tanto (3) es más probable que el FAP sea verdadero que falso. Pero este argumento es muy débil y por supuesto, para Teilhard la versión antropocéntrica del FAP es materia de fe religiosa.([i])

A los transhumanistas les gusta reunir evidencia de que la humanidad está evolucionando hacia una super-inteligencia, predicen que las tecnologías tienden a un lejano futuro, y que ello está bien, pero no podemos inferir con certidumbre o inevitabilidad que la humanidad pueda alcanzar la quinta o sexta época de la complejidad. O podemos argumentar con cierto grado de probabilidad que alguna civilización en alguna parte, la puede alcanzar, puesto que, si incluimos todo el universo, aumentamos las posibilidades de que alguna civilización pueda alcanzar la quinta o sexta época. Aun así, dado que estamos siguiendo la visión de Teilhard, procederé como si su versión del FAP sea verdadera. En lo que sigue supondré que la civilización humana puede progresar hasta las épocas quinta y sexta.

Artículo elaborado por Eric Steinhart, profesor de Filosofía en William Paterson University. Trabaja principalmente en metafísica usando métodos y herramientas lógicas y analíticas contemporáneas.

Referencias

Argow, W. 1950. What do Religious Liberals Believe? Yellow Springs, OH: The Antioch Press.

 

Bainbridge, W. S. 2005. The transhuman heresy. Journal of Evolution and Technology 14 (2) (August): 91-100.

 

Barrow, J. and Tipler, F. (1986). The Anthropic Cosmological Principle. New York: Oxford University Press.

 

Bennett, C. 1990. How to define complexity in physics, and why. In Complexity, Entropy, and the Physics of Information, ed. W. Zurek, 137-48. Reading, MA: Addison-Wesley.

 

Bostrom, N. 2003. Are you living in a computer simulation? Philosophical Quarterly 53 (211): 243-55.

 

Bostrom, N. 2005. A history of transhumanist thought. Journal of Evolution and Technology 14 (1) (April): 1-25.

 

Bozeman. J.  1997. Technological millenarianism in the United States. In Millennium, Messiahs, and Mayhem: Contemporary Apocalyptic Movements, ed. T. Robbins and S. Palmer, 139-58.  New York: Routledge.

<http://www.geocities.com/jmb5b/techmill.html>

 

Cobb, J. and Griffin, D. 1976. Process Theology: An Introductory Exposition. Philadelphia, PA: Westminster Press.

 

Copeland, B. J. 1998. Super-Turing machines. Complexity 4 (1), 30-32.

 

Daly, B. 2004. Transhumanism. America: The National Catholic Weekly 191 (12). 25 October 2004. Available at <http://www.americamagazine.org/>.

 

Dewdney, C. 1998. Last Flesh: Life in the Transhuman Era. Toronto: Harper Collins Publishers.

 

Duffy, K. 2001. The texture of the evolutionary cosmos : matter and spirit in Teilhard de Chardin. Teilhard Studies 43. Lewisburg, PA: American Teilhard Association.

 

Dupuy, K. 2000. The once and future Earth : the Millenarian programmatic in Bacon and Teilhard. Teilhard Studies 39. Lewisburg, PA: American Teilhard Association.

 

Dyson, G. 1997. Darwin among the Machines: The Evolution of Global Intelligence. Reading, MA: Perseus Books.

 

Fredkin, E.  1991. Digital mechanics: An informational process based on reversible universal cellular automata. In Gutowitz, H. (1991) (Ed.) Cellular Automata: Theory and Experiment. Cambridge, MA: MIT Press, 254-70.

 

Fredkin, E., Landauer, R., and Toffoli, T. 1982. (Eds.) Physics of computation. (Conference Proceedings). International Journal of Theoretical Physics. Part I: Vol. 21, Nos. 3 and 4 (April 1982); Part II: Vol. 21, Nos. 6 and 7 (June 1982); Part III: Vol. 21, No. 12 (December 1982).

 

Garner, S. 2005. Transhumanism and Christian social concern. Journal of Evolution and Technology 14 (2) (August), 89-103.

 

Garreau, J. 2005. Radical Evolution: The Promise and Peril of Enhancing Our Minds, Our Bodies—and What It Means to be Human. New York: Doubleday.

 

Hart, D. B. 2005. The anti-theology of the body. The New Atlantis: A Journal of Technology and Society (9) (Summer 2005), 65-73. < http://www.thenewatlantis.com/archive/9/hart.htm>

 

Hick, J. 1976. Death and Eternal Life. New York: Harper & Row.

 

Hick, J. 1977. Evil and the God of Love. New York: Harper & Row.

 

Hook, C. C. 2004. The techno sapiens are coming. Christianity Today (January). <http://www.christianitytoday.com/ct/2004/001/1.36.html>

 

Hopkins, P. 2005. Transcending the animal: How transhumanism and religion are and are not alike. Journal of Evolution and Technology 14 (2) (August): 13-28.

 

Kauffman, S. 1990. Requirements for evolvability in complex systems. In Complexity, Entropy, and the Physics of Information, ed. W. Zurek, 151-192. Reading, MA: Addison-Wesley.

 

King, U. 1996. Spirit of Fire: The Life and Vision of Teilhard de Chardin. Maryknoll, NY: Orbis.

 

Kreisberg, J. C. 1995. A globe, clothing itself with a brain. Wired 3.06 (June).

 

Kurzweil, R. 1999. The Age of Spiritual Machines: When Computers Exceed Human Intelligence. New York: Penguin.

 

Kurzweil, R. 2005. The Singularity is Near: When Humans Transcend Biology. New York: Viking.

 

Mackay, D. 1997. Computer software and life after death. In P. Edwards (Ed.) Immortality. Amherst, NY: Prometheus, 248-49.

 

Moravec, H. 1988. Mind Children: The Future of Robot and Human Intelligence. Cambridge, MA: Harvard University Press.

 

Moravec, H. 2000. Robot: Mere Machine to Transcendent Mind. New York: Oxford University Press.

 

Mortier, J. and Auboux, M.-L. 1966. The Teilhard de Chardin Album. New York: Harper & Row.

 

Noble, D. F. 1999. The Religion of Technology: The Divinity of Man and the Spirit of Invention.  New York: Penguin.

 

Norris, R. 1995. Creation, cosmology, and the cosmic Christ: teleological implications of the anthropic cosmological principle. Teilhard Studies 31. Lewisburg, PA: American Teilhard Association.

 

Polkinghorne, J. C. 1985. The scientific worldview and a destiny beyond death. In G. MacGregor (Ed.) Immortality and Human Destiny: A Variety of Views. New York: Paragon, 180-83.

 

Poundstone, W. 1985. The Recursive Universe: Cosmic Complexity and the Limits of Scientific Knowledge. Chicago: Contemporary Books, Inc.

 

Reichenbach, B. 1978. Monism and the possibility of life after death. Religious Studies 14 (1), 27-34.

 

Royce, J. 1899. The World and the Individual. First Series. Supplementary Essay. New York: Macmillan.

 

Salmon, J. 1986. Teilhard and Prigogine. Teilhard Studies 16. Lewisburg, PA: American Teilhard Association.

[[1]]  (N. del T.) Actualmente se conoce como neguentropía o información lo opuesto a la entropía

([i]) Teilhard dio a entender, pero no desarrollo, un intrigante argumento del principio de plenitud a la propositividad de la evolución. Su bosquejo es como esto: “El espítitu es una magnitud física que se incrementa constantemente;  hay sin embargo un límite no discernible a la profundidad a la cual el conocimiento y el amor pueden ser llevados. Pero el espíritu puede crecer más grande sin ninguna comprobación, seguramente esto es un índice que tiene la voluntad de hacer algo en un universo cuya ley fundamental podría parecerse a esto: ‘si una cosa es posible se realizara’ (1974: 109; las itálicas son de Teilhard). Este argumento tiene una liga interesante con el argumento clásico de los grados de perfección en la existencia de dios. (Anselm, Monologion, ch. 4; Aquino, Summa Theologica, Part 1, Q. 2, Art. 3). Sin embargo aquí no puedo seguir más allá con estas ligas.

 

[[1]]  (N. del T.) Estas frases aparecen, como afirmación en The Phenomenon of Man (PHEN) 1959 y como preguntas en The Human Phenomenon (THP) 1999

[[1]] (N. de T.)  Traducción de The Human Phenomenon, Sussex Academic Press, editora traductora Sarah Appleton- Weber Great Britain 1999

Notas del autor

 

([i])Se puede ver la que es, quizá, la más amplia biografía de Teilhard en español en Internet, http://teilhard.net/biografia/ El autor recomienda: King (1996) una excelente biografía intelectual de Teilhard (en inglés), y  The Teilhard de Chardin Album (Mortier & Auboux, 1966) un impresionante registro fotográfico de la vida de Teilhard que incluye sus muchas expediciones de investigación. (Existe en español como Teilhard de Chardin. Imágenes y palabras)

 

([ii]) Existen muchas organizaciones dedicadas al estudio del pensamiento de Teilhard y a la realización de sus ideales. Se pude ver una lista de las principales organizaciones en: http://teilhard.net/ligas-de-interes/

 

([iii]) Un muy breve bosquejo de la teodicea Ireneana sería el siguiente: La historia de la humanidad es análoga al desarrollo individual humano, de la niñez a la madurez. Tal como un niño viene al mundo en una condición inmadura, así la humanidad emerge en la Tierra en una condición inmadura. Y muy parecidos a los niños, inicialmente éramos unas creaturas frágiles en un mundo peligroso.  Cuando nos encontrábamos con esos peligros, a menudo salíamos lastimados. Los peligros en este mundo, no deben ser vistos como un mal, sino como retos a los que debemos sobreponernos en nuestro desarrollo individual y colectivo. Sobreponerse a estos retos es construir un carácter o el proceso de formar el alma. A medida que nos sobreponemos exitosamente a esos retos, llegamos a ser más y más parecidos a Dios. Igualmente, los transhumanistas pueden argumentar que el desarrollo ético de la tecnología es parte de nuestro proceso colectivo de maduración. Es nuestra manera más natural de conocer y sobreponernos a los retos que enfrentamos.  Una discusión más profunda y detallada de la teodicea Iraneana está más allá del alcance de este artículo. Para más información, ver Hick (1977) o Walker (sin fecha).

 

Los comentarios están cerrados.