12 comentarios en “La convergencia racional entre ciencia y teología: John Haught”

  1. Permítanme que en este comentario del excelente trabajo de Leandro sobre la relación de la ciencia y la teología, aprovechando, crítica y principalmente, lo que él llama “hoja de ruta de John F, Haught”, resalte algo que considero importante y está implícito, en mi modesta opinión, en todo el contenido: LA DIGNIFICACIÓN DE LA VIDA INTELECTUAL DEL HOMBRE. Y creo que no está de más en este lugar aclararlo. Situar en su lugar todos los recursos con los que cuenta la persona humana para acceder al conocimiento de la realidad, pienso que equivale a dignificar su propia vida intelectual, evitando que, más o menos deliberadamente, se establezcan barricadas al camino de la verdad, por las diversas vías de acceso a los diferentes aspectos de la realidad, evitando que se prescinda de ninguna de las que puede recorrer el hombre, no sólo en el ámbito abierto por las distintas epistemologías reconocidas, sino también mediante la intuición y la fe, sea esta laica o religiosa. Y creo que esto está recogido en todas las referencias que se hacen a la integración de los saberes, puesto que esta integración se fundamenta en la diversidad de accesos del conocimiento que los aportó. Pero es que, además, la fe tiene una función fundamentalmente PRINCIPIAL, como recoge el autor, en referencia a Karl Popper, cuando hace referencia a los principios no demostrables: “Creer en la racionalidad humana, creer en la posibilidad de conocer la naturaleza, creer que hay una regularidad en los procesos naturales, supone ya una fe en cosas básicas sobre lo que se edifica lo demás”.
    Por otra parte, al hombre no sólo lo acucian las preguntas penúltimas a las que puede ir dando contestación la ciencia, sino también, y fundamentalmente, las últimas, que acaricia D. José Manuel Caamaño, en esta cita que nos ofrece Leandro de él: “Y hoy, en un mundo muy plural en donde quizá lo que prima sea lo accesorio, lo relativo, la utilidad, etc., la teología no deja de tener ese carácter revulsivo o contracultural que rompe con la lógica imperante pero que, en el fondo, nos orienta hacia cuestiones más importantes de la vida, hacia una visión más integral de las personas y del mundo y, en definitiva, también es una forma de trascender aquello que no puede agotar el sentido ÚLTIMO de lo que somos (…). Por todo ello la teología nos ayudará tanto a dar razón de nuestra esperanza como a EVITAR EL NAUFRAGIO VITAL QUE SIEMPRE ACECHA A NUESTRA EXISTENCIA”.(Las mayúsculas son mías).
    Sé que el artículo aborda otras cuestiones de indiscutible relevancia y profundidad, incluso con una delicadeza admirable, que no debe pasar desapercibida, nos trae a la palestra la conveniencia de tratar esta temática de la relación entre ciencia y teología con la máxima objetividad por unos y otros de posturas diferentes; pero, incluso, comprende algunas actitudes que generan un lenguaje duro, contextualizándolas, si no me equivoco, Y esto es altamente edificante, en mi opinión, y, sin duda, fruto sazonado de una sólida formación, de la que se hace un uso extremadamente pertinente. Soy reiterativo, pero insisto en que el autor es acreedor a nuestro agradecimiento, puesto que siempre pone sin separos y con profusión de datos su información a nuestra disposición.

  2. Muchas gracias, amigo Ramón. Le agradezco sus comentarios siempre atinados y a tiempo. Un amigo me ha sugerido que en el artículo parece insinuarse que Haught es teólogo evangélico. Tal vez no lo he explicado bien. Haught es teólogo católico. Las alusiones a los evangélicos se refieren al método más apologético que dialogante. Forma parte, como se dice en el artículo, a la estrategia para el diálogo ciencia-teología de algunos sectores de las iglesias evangélicas en América Latina (que citan ampliamente a Haught) que prefieren una actitud más beligerante hacia las ideas de otros filósofos de la ciencia.

  3. La primera semana de abril ha visto publicado el artículo número 100 de FronterasCTR. El actual es el artículo 101. Como acabamos de escribir en la presentación de los índices de los cien primeros artículos de FronterasCTR, https://www.bubok.es/libros/259253/FronterasCTR–INDICES-MATERIAS-Y-AUTORES-CIEN-articulos-20162019 La revista digital FronterasCTR es uno de los órganos de expresión y de construcción de una cultura interdisciplinar de la Cátedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificas Comillas. La Cátedra CTR se fundó oficialmente el 30 de junio de 2003 integrada en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, teniendo en el profesor Javier Leach S.J. su primer director. El objetivo fundamental era convertirse en un foro de reflexión y discusión sobre aquellos temas que se encuentran en debate entre el conocimiento científico y el religioso, en un ámbito abierto a la diversidad de opiniones y enfoques, a la participación tanto de creyentes (de las distintas religiones y confesiones) como de no creyentes y la de todos cuantos en nuestra sociedad se presten al diálogo desde un pensamiento riguroso.
    Desde su inicio la nueva Cátedra se propuso contribuir al movimiento de diálogo entre ciencia y religión en contacto con los organismos internacionales como ESSSAT (European Society for the Study of Science and Theology), ISSR (International Society for Science and Religion), el Metanexus Institute de Philadelphia, el CTNS (Center for Theology and Natural Sciences) de Berkeley o la John Templeton Foundation, para así generar una corriente de reflexión y diálogo tanto en España como en Portugal, abierta a toda el área lingüística latinoamericana.

  4. Con el paso de los años la colaboración y relación con organismos nacionales e internacionales no ha hecho sino incrementarse.
    Esta importante motivación externa encontró además desde el principio una disposición extremadamente receptiva por parte de la Universidad, de modo que un cierto grupo de profesores y alumnos mostraron enseguida gran interés ante los objetivos de la Cátedra, facilitando la organización exitosa de cursos de formación, proyectos de investigación, seminarios especializados y congresos.
    Pero, sobre todo, la Cátedra CTR ha pretendido siempre responder a una expectativa y demanda social, de intelectuales y profesionales (muchos de ellos en contacto con la Universidad como antiguos alumnos de la misma) que en su vida académica o laboral se plantean con inquietud personal preguntas científicas, tecnológicas, filosóficas o religiosas que entran en las temáticas propias de la Cátedra. A través de sus seminarios, conferencias, páginas web, publicaciones, congresos, etc., la Cátedra intenta atender a dicha demanda social. Por ello, sus actividades más puramente académicas se ofrecen también, en una variada gama de actividades divulgativas, a la sociedad misma, ejerciendo así una importante función social.
    La Cátedra cuenta actualmente con un director, secretaria, Consejo Asesor, Comité Académico y Comité Científico, dotándose así de una estructura académica sólida que le permite realizar todas sus actividades con rigor y pluralidad, algo que la ha caracterizado desde su misma fundación con la primera dirección del prof. Javier Leach (doctor en Matemáticas y licenciado en Teología, profesor titular de Lógica Matemática en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid), que con la colaboración del prof. Javier Monserrat (doctor en Filosofía y licenciado en Teología, profesor titular en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor de Filosofía en la Universidad P. Comillas), orientaron los primeros años de la Cátedra CTR.
    En una primera etapa, de 2003 a 2007, se unió al equipo de la Cátedra la profesora María Teresa Sánchez Carazo, doctora en Ingeniería y profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas, incorporándose poco después como coordinadora la profesora Christine Heller, doctora en Ingeniería y también profesora en la E.T.S. de Ingeniería (ICAI), quien asumiría de 2007 a 2011 la dirección del proyecto Sophia-Iberia in Europe.
    En 2007 se incorpora también Amparo García-Plaza (doctora en Teología e Ingeniera Aeronáutica), quien desde 2009 ocupa el puesto de secretaria de la Cátedra CTR. En septiembre de 2011 asume la dirección la profª. Camino Cañón Loyes (doctora en Matemáticas y licenciada en Filosofía, ex vicerrectora de la Universidad P. Comillas, catedrática de Lógica Matemática en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de esta misma Universidad) hasta su jubilación en octubre de 2014, cuando pasa a ejercer dicho cargo la profª Ángela Jiménez (Doctora en ciencias matemáticas y profesora propia ordinaria del ICAI) hasta enero de 2015.
    A partir del 1 de febrero de ese mismo año el director es el prof. José Manuel Caamaño (Doctor de Teología, Máster en Bioética y profesor propio adjunto de la Facultad de Teología de Comillas

  5. La Cátedra Francisco José Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión es un lugar académico de investigación, docencia y divulgación sobre aquellas temáticas que con raíz en el desarrollo de la ciencia y la técnica tienen implicaciones sobre el ser humano.
    El trabajo realizado se desarrolla de forma multidisciplinar buscando contribuir de forma plural pero rigurosa a un humanismo integral y comprometido con la justicia. De ahí que a través de toda su actividad, la Cátedra tiene como objetivo fundamental contribuir al diálogo entre la cosmovisión propugnada por las ciencias y la que proviene de la reflexión transmitida en las diferentes tradiciones culturales, morales y religiosas de la humanidad. Esta es nuestra manera de servir tanto a las personas interesadas en estas problemáticas como al conjunto mismo de la sociedad.
    Porque ciertamente la ciencia y la tecnología no dejan de contribuir de forma admirable al desarrollo de la humanidad. No solo permiten un mejor conocimiento del ser humano y del mundo, sino que además posibilitan mejorar las condiciones de la vida en todos los ámbitos en los que se desarrolla.
    Por eso constituyen una de las muestras más visibles de la gran belleza y creatividad que han sido dadas a la mente humana. Pero al mismo tiempo, por ser fruto de la libertad, la ciencia y la tecnología, además de servir al bien, no dejan tanto de incidir en nuestra comprensión del ser humano como de tener riesgos tanto para el presente como para el futuro de la humanidad. Porque, al igual que ocurre con toda actividad humana, tampoco la investigación científica y tecnológica son neutras, sino que desde el principio hasta el final implican diversas intenciones y posibilidades que exigen una criteriología ética que las acompañen para que estén al servicio del bien humano en todas sus dimensiones.

  6. Un compañero jesuita me remite este comentario que le agradezco sinceramente para intentar clarificar el comentario (tal vez excesivamente crítico) de la estrategia del pensamiento de Haught: Dice: ” John Haught es ferviente católico, profesor de nuestra Universidad de Georgetown de Teología fundamental y escritor frecuente de nuestra Revista America (Razón y Fe de los jesuitas americanos). Tienes varios artículos de él en la WEB de America. Además en varios sitios cuando se le asigna religión es Católica. Ahora es emérito de Georgetown y vive en Virginia. Está casado. En el Congreso sobre Darwin que organizó nuestra Facultad jesuita de Braga, donde estudian los filósofos jesuitas, estuvo presente con su Señora y pude conocerlo más cercanamente”.
    Agradezco este testimonio personal. En ningún lugar de mi artículo sobre Haught se dice que sea de la Iglesia Evangélica. Ya sabía que es católico y que ha trabajado en una universidad de los jesuitas e hizo su tesis doctoral en una facultad católica. Pero lo que me ha parecido percibir en Haught (y lo he percibido en algunos de sus libros) es un “temperamento apologético” que no cuadra con el estilo de la Cátedra Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnología y religión. Y este “temperamento apologético” está muy presente en la estrategia de las Iglesias evangélicas en América Latina. Es más: Si se comparan los textos de John F. Haught con los de otros teólogos que se acercan a las ciencias o de otros científicos que se acercan a la teología (como Ian G. Barbour), se percibe un exceso de ruido apologético en John F. Haught. Tal vez esta postura sea consecuencia de haber asumido un modelo epistemológico excesivamente rígido que impide “ponerse en el lugar del otro”. Haught es un buen teólogo, tal vez tenga buena información sobre aspectos de las ciencias, pero flaquea en su postura epistemológica. De todas formas, el debate sigue abierto. Ver: http://protestantedigital.com/magacin/12410/Un_modelo_evangelico_cienciafe_para_Latinoamerica

  7. En un artículo publicado en FronterasCTR (2018) https://blogs.comillas.edu/FronterasCTR/2018/10/10/discurso-teologico-epistemologia-ciencia/ afirmaba que: “De acuerdo con nuestra propuesta, una lectura lakatosiana del quehacer la teología y de la ciencia como “programas de investigación” que pueden converger, nos parece muy fecunda y consideramos la propuesta de Imre Lakatos con más poder explicativo y más urdimbre interdisciplinar que la referencia clásica a Raymond Popper o a Thomas S. Kuhn.
    Después de haberlo reflexionado mucho, me inclino por la perspectiva lakatosiana, especialmente por su concepto de “programas de investigación”, no solo por su mayor coherencia y equidistancia entre Popper y Kuhn, sino por su mayor poder explicativo en la problemática del conflicto Ciencia-Teología.
    Pero hay que reconocer que, en algunos aspectos, el concepto dinámico de la ciencia como un gran programa de investigación que se desarrolla y crece gradualmente a lo largo de la historia del pensamiento científico es, cuanto menos seductor.
    Ahora se pregunta: ¿Cuál es la metodología de investigación? ¿Cómo se desarrolla, crece, se transmite y cambian los contenidos y el método de las ciencias y de la teología? En definitiva, ¿qué lugar epistemológico ocupan los programas de investigación? La expresión clásica de Lakatos es que la producción del conocimiento humano no es otra cosa que un inmenso programa de investigación.

    Esteprogramatiene unas reglas metodológicas. Unas reglas nos indican qué caminos hay que evitar (heurística negativa), y otros que caminos a recorrer (heurística positiva). En este sentido, Lakatos habla de la heurística negativade un programa de investigación: es decir, el andamiaje intocable de la ciencia, las cosas que no se pueden tocar, los fundamentos epistemológicos, los logros incuestionables, aquella base que no se puede rechazar ni modificar. Ese es el llamado núcleo central(o también el centro firme) del programa de investigación. Los elementos intocables, ya asentados para siempre. Se defiende así del relativismo con el que se acusa a Kuhn.
    Pero este núcleo central necesita protección. Para ello está lo que Lakatos denomina el cinturón protector. Este está constituido por lo que se denominan las hipótesis auxiliaresque son reglas metodológicas: los procedimientos del trabajo científico que llevan a las formulaciones científicas. Así, la teoría de Newton tiene la ley de la Gravitación como núcleo y las hipótesis auxiliares son mudables con el tiempo.
    Por otra parte, en todo programa de investigaciónexiste lo que denomina la heurística positiva: es decir, el conjunto de las líneas maestras que desarrollan el programa de investigación. Laheurística positivapersigue la construcción de un “cinturón protector” de hipótesis que rodean el núcleo, y la relativa autonomía de la ciencia teórica. La heurística positiva es la política o plan de investigación a largo plazo. Es el camino a recorrer.
    La heurística especifica el “núcleo” del plan (que es irrefutable por decisión metodológica de sus protagonistas). La heurística positiva consiste en un conjunto parcialmente articulado de sugerencias sobre cómo cambiar y desarrollar las “variables refutables” del programa de investigación, y sobre cómo modificar y completar el cinturón protector. Así, la metafísica cartesiana era como un inmenso reloj y funcionó como principio heurístico. Descartaba la acción a distancia (heurística negativa) y estimula las otras hipótesis auxiliares, como las de las elipses de Kepler (heurística positiva).
    Lakatos se pregunta si existe progreso en la ciencia y cómo se produce el progreso. En este sentido, es optimista en sus planteamientos. Para Lakatos, el crecimiento científico se puede medir en términos de transferencias progresivas y degenerativas de problemas en series de teorías científicas. La ciencia progresa expansionando o modificando el cinturón protector, añadiendo nuevas hipótesis. “Solo de una serie de teorías – o un programa de investigación – y no de una teoría aislada, puede decirse que sea científica o acientífica”.
    Por otra parte, un programa de investigación puede ser progresivo(expansionarse o ampliarse más) o puede serregresivo(puede ir perdiendo fuerza explicativa hasta desaparecer o degenerar). Un programa que degenera dará lugar a otro rival más progresionista, del mismo modo a que la astronomía ptolemaica dió lugar a la copernicana. En los debates de los años sesenta, el filósofo anarquista Paul Feyerabend acusó a Inre Lakatos de ornamento verbal, de presentarse con mera palabrería, pero sin contenido conceptual.
    Aun así, Lakatos fue siempre un profesor polémico. En su intervención en el famoso Simposio de 1965 (del que hablaremos más adelante), ataca a Kuhn acusándolo de irracionalidad y de dar demasiada importancia a elementos extracientíficos. Lakatos está convencido de que existen criterios objetivos que permiten hacer una opción racional entre teorías alternativas. Rechaza el falsacionismo ingenuo y también lo que el mismo Lakatos describe como “el marxismo vulgar” de Kuhn. De igual modo, apoya el llamamiento de Popper a la honestidad intelectual, ya que la ciencia es una empresa racional. Cree que la ética debe ser un atributo esencial en el trabajo del científico. Estas ideas las volveremos a recoger más adelante. Pero será necesario ahora presentar a otros filósofos de las ciencias, uno más de los que hemos denominado provocativamente “los hijos rebeldes” de Popper”. Desde mi punto de vista, la llamada “epistemología del sentido común” no es hoy un camino apropiado si desde nuestra presencia en las fronteras deseamos tender verdaderos puentes con otras tradiciones culturas o religiosas. De todas formas, el puente está tendido..

  8. Vuelvo de nuevo a este lugar para manifestar mi modesta opinión de que, efectivamente, “el puente está tendido” ya entre la ciencia y la teología. Está ya tendido, porque ambas orillas tienen un orto común, la persona humana, y es conveniente señalarlo para evitar que se vadee el cauce por un lugar inapropiado. Se trata de una temática oportuna, porque, con el avance de los conocimientos, lo CONVENIENTE está deviniendo NECESARIO. Quisiera decir algo más al respecto, sin extenderme mucho, puesto ni es el lugar este para ello, ni tengo nada especial que mejore lo ya dicho; pero dejo constancia de mi opinión.
    Parece que en la mayoría de las corrientes epistemológicas hay una tendencia a superar la oposición, creo que tradicional, entre las metodologías cuantitativas y cualitativas, situándolas en un ámbito más aperturista, puesto que, en general, lo cualitativo, asociado a la hermenéutica, puede ser tratado con recursos cuantitativos, y lo cuantitativo se define por selección cuantitativa de sus objetivos. Además, los mismos experimentos científicos están vinculados a una selección cualitativa, y las teorías generadas no están nunca libres de interpolaciones de matiz cualitativo: La ciencia está validada por la comunidad científica, e incluso algunas conclusiones están obtenidas mediante lo que Peirce llama actitud PREPÓSTERA: Poner lo último de primero y lo primero de último, es decir, apuntar la conclusión para investigar la fundamentación de la misma. Pues, como dice Michael Polanyi, si bien la ciencia se ocupa del mundo físico impersonal, la búsqueda a ella asociada es una actividad que llevan a cabo personas, jugando el papel correspondiente a la imaginación.
    Por otra parte, la teología hoy considera que Dios no tiene que ser necesariamente la causa inmediata de todo lo que ocurre, y mientras para la ciencia en el encuentro con el mundo predomina lo impersonal, para la teología la realidad tiene una dimensión personal relacionada con el mundo de los valores. Parece, pues, indiscutible que ambas, ciencia y teología, dialoguen en lo que están interesadas, en las situaciones fronterizas, como la naturaleza de la persona humana, relación entre mente y cuerpo, y, principalmente, acerca del origen del universo. Ya Teilhard de Chardin, con un espíritu integrador, abordó estas cuestiones.
    Filosóficamente, creo que no puede prescindirse de una cierta hermenéutica para dar significado a las mismas percepciones de la realidad física. Bourdieu afirma que lo objetos mismos no son objetivos, dependen de las características personales del sujeto que percibe. A esto sumemos que para las ciencias clásicas el mundo es ordenado; pero actualmente lo predominante es el desorden, y esto no está sin consecuencia a la hora de desvelar la verdad.
    En conclusión, si la persona humana está siempre ahí, ¿acaso no parece suficiente garantía de un indiscutible y necesario puente?. ¿No habrá que potenciar los estudios antropológicos?.

  9. “Por otra parte, la teología hoy considera que Dios no tiene que ser necesariamente la causa inmediata de todo lo que ocurre, y mientras para la ciencia en el encuentro con el mundo predomina lo impersonal, para la teología la realidad tiene una dimensión personal relacionada con el mundo de los valores”. Una frase del Dr. Rubal Pardeiro. Se nos ha dicho que los Seres gozamos de Libre Albedrío. Si analizamos a Consciencia la Realidad que nos toca vivir en este plano de existencia debemos reconocer que el 80% de nuestros sufrimientos humanos nos los hemos proporcionado nosotros mismos. A pesar de los enormes daños que el sistema macro-económico que ha dominado los últimos 200 años, donde se han devastado enormes áreas de la superficie terrestre, la Madre Naturaleza va cumpliendo sus tiempos . Nos preguntamos: ¿Vamos nosotros acrecentando nuestra Consciencia? Y una vez más recordemos que la FE sin obras no existe.

  10. Efectivamente, hoy el puente entre ciencia y teología está tendido.. Pero, desgraciadamente, ni por parte de muchos científicos ni por parte de muchos teólogos se percibe demasiado interés por asumir el riesgo de “atravesar el puente” y establecer el diálogo y el encuentro (que diría Barbour, cuyos planteamientos me parecen más acertados que los de Haught). Bien es verdad (y creo que lo he mostrado en el artículo de la revista Carthaginensia que se puede descargar gratis (https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/501838) que cada vez son más los científicos y los teólogos que hacen el gesto de tender puentes y dialogar. Desde este punto de vista soy optimista. Ello supone – como bien afirma el profesor Pedro Rubal – que hay que reelaborar el programa de investigación lakatosiano de la Antropología. Pero creo que el futuro hemos de verlo con confianza y sin necesidad de “cordones sanitarios” como hace Haught. No es necesario hacer apologética que suena a parapetarse en trincheras del pasado. Las nuevas epistemologías abren nuevos caminos de entendimiento. No se trata tanto de “convergencia” como dice Haught sino de acuerdos epistemológicos.

  11. La semana Santa ha permitido que este artículo esté 15 dias de cabecera en FronterasCTR.. Me hubiera gustado más aportaciones de personas que me consta no están de acuerdo con mi postura respecto a este libro de John Haught. Me han enviado personalmente su opinión y lo agradezco de verdad. Pero depende del lugar epistemológico en el que cada cual se sitúe, Esperemos próximos escritos de Haught. Y también me gustaría saber los criterios que se utilizan para la publicación de los libros apadrinados por la Cátedra CTR en colaboración con San Terrae y la Universidad Comillas. Posiblemente haya autores que tal vez convendría traducir antes que otros. La bibliografía que se publica – sobre todo en inglés- es muy extensa. Una aproximación está en wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Books_about_religion_and_science

  12. Querido Leandro;
    Gracias por todas tus aportaciones, que siempre son muy valiosas. Los libros que se publican en la colección son acordados por el consejo editorial de Sal Terrae y el servicio de publicaciones de Comillas con el visto bueno del director de la Cátedra, que es el director de la colección. Fundamentalmente publicamos obras que puedan ser de interés para el lector de habla española, más allá de la postura del autor. Lo importante es que sean obras bien fundamentadas y de nivel medio-alto. También se publican originales inéditos que nos proponen, aunque lamentablemente recibimos pocas propuestas y por eso tenemos que recurrir a publicaciones de otros idiomas y traducirlas. Además en este momento tenemos previsto traducir una serie de libros que han sido acordados con la Templeton Foundation para los próximos tres años. Como decía, lo que nos interesa son obras que puedan contribuir con fundamento al diálogo sobre las diferentes temáticas que se abordan en la Cátedra, siempre en el marco de la relación entre ciencia y religión, aunque como tal no tengamos porqué estar de acuerdo con las opiniones del autor de cada uno de los libros. Pensamos que la pluralidad es buena para seguir progresando en el conocimiento de estas cuestiones de tanta relevancia. Un abrazo

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