¿Por qué hay que estudiarse la serie The Crown?

Desde mi entusiasta anglofilia malamente disimulada, no me cuesta mucho reconocer mi adicción a The Crown, la serie sobre el reinado de Isabel II desarrollada por el guionista y dramaturgo Peter Morgan. Netflix acaba de estrenar los diez capítulos de la segunda temporada dentro de un proyecto que sin reparar en gastos aspira a completar un total de sesenta episodios de excelencia televisiva. Se trata, tal y como afirmaba la crítica del Financial Times, de una mirada privilegiada a un mundo de privilegio.

Lo más interesante de esta superproducción tan británica no es tanto el lujo en los detalles como todos esos contenidos verdaderamente significativos para nuestros estudiantes (a los que presiento por el momento mucho más enganchados a otro tipo de series con menor recorrido, empezando por los dilemas de plata o plomo de Narcos). A mi juicio, The Crown ofrece la oportunidad de visualizar una larga lista de lecciones al hilo del longevo reinado de la monarca británica.

Global Media: En comunicación política, un hito considerado como punto sin retorno será la coronación de Isabel II. La ceremonia del 2 de junio de 1953 en la abadía de Westminster será la primera retrasmitida íntegramente por televisión, acortando notablemente distancias entre la Corona británica y un creciente público de masas. Un número significativo de interesados espectadores aprovechó la ocasión para adquirir un primer televisor. En la serie, el sinvergüenza del duque de Windsor plantea el argumento de “¿quién quiere transparencia cuando se puede tener magia?”. Sin embargo, la institución monárquica a partir de esa creciente exposición mediática dejará muy poco margen para la magia.

Celebrity Culture: Conceptos como la fama, la imagen pública, el clasismo, las modas, la moralidad, los escándalos y la despiadada cobertura de los periódicos tabloides aparecen perfectamente reflejados en la serie. La complicada existencia de la princesa Margarita, condesa de Snowdon, y de la primera dama Jackie Kennedy son ejemplos perfectos de esta dinámica de banalidad que ahora parece casi inevitable en la cultura popular. Aunque, por supuesto, el abuelo de esta cultura de la celebridad será el duque de Windsor, personaje recurrente en la serie tras renunciar al trono por su inapropiada relación con Wallis Simpson. Sobre cuál debe ser la imagen que debe proyectar la familia real británica, la reina madre tiene una frase ciertamente evocadora sobre el show business de la monarquía: nadie quiere ni realismo, ni complejidad.

Contemporary History: El reinado de Isabel II, al haber superado en longevidad a la reina Victoria y convertirse en el más largo de la monarquía británica, es una oportunidad perfecta para repasar la historia contemporánea desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esto no significa que absolutamente todas las tramas que aparecen en The Crown sean absolutamente rigurosas. Existe licencia dramática porque de otra forma estaríamos hablando de un documental. Cuando menos, la serie está sirviendo para reflexionar sobre la historia que representa. A la vista queda la proliferación de artículos con críticas académicas, puntualizaciones y contexto necesario.

Political Science: Los veinte episodios disponibles en la serie The Crown ilustran los grandes retos políticos de una monarquía parlamentaria y la búsqueda de equilibrio constitucional por parte de soberanos que por definición reinan, pero no gobiernan. La serie refleja un pulso sin tregua de la Corona británica por encontrar la legitimidad y el respaldo necesarios para superar el descrédito y fragilidad causados por la abdicación de Eduardo VIII. Al principio de la primera temporada, de todos los primeros ministros y altos funcionarios, anticipaba que mi personaje favorito sería Winston Churchill, interpretado en su fase crepuscular por John Lithgow. Sin embargo, las simpatías terminan recayendo en el personaje de Isabel II, con su lastre de reina accidental, muchas veces minusvalorada y con la frustración de carecer de la formación suficiente para hacer frente a sus responsabilidades en un mundo sometido a cambios vertiginosos.

International Relations: El reinado de Isabel II, interpretado por la joven Claire Foy, arranca con el principio del final del imperio británico. El proceso de la descolonización, empezando por la India, será imparable tras la Segunda Guerra Mundial. El número de súbditos coloniales pasará de 700 millones en 1945 a cinco millones en el plazo de tan solo dos décadas. Un proceso que transformará radicalmente tanto al mundo como a la propia Gran Bretaña, con la Commonwealth como premio de consolación. La Guerra Fría, el desarrollo de armas nucleares, la conquista del espacio y crisis postcoloniales como la del canal de Suez también aparecen fielmente reflejadas en la serie.

The Queen’s English: Contemplar y también escuchar The Crown en versión original es un regalo para cualquier aspirante a disfrutar de la lengua inglesa.

So, what would make it easier on you to be in, not out? What will it take?

(The Crown, S02 E03 Lisbon, Dec 8, 2017)

Pedro Rodríguez, profesor asociado de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE

 

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