El oficio de comunicar – Pedro Blanco

A mí, el oficio me pilló indeciso. En la versión de mi vida nunca he podido decir eso de que llegué al periodismo desde el sueño de infancia. En mi decisión no hubo poética ni romanticismo adolescente sino pura imitación. Tomé el ejemplo de un familiar. Nunca me he arrepentido. Han pasado 25 años y el periodismo primero y la radio después me ganaron por el roce.

Así que puedo decir que me gano la vida contando la vida. Y esa es la dimensión que siempre más me ha interesado de la comunicación: su dimensión de vínculo entre los individuos y sus entornos, las sociedades en las que se desenvuelven. Comunicar para contar historias, para hablarle a la gente de la gente, comunicar para ayudar a entender los procesos que se viven, los contextos sociales, las tendencias incipientes, para aportar las claves que mueven las decisiones de las elites políticas y económicas, comunicar para hacernos más conscientes, más críticos, más libres.

De forma cíclica, como una ráfaga, siento esa mezcla de privilegio y responsabilidad que nunca debería abandonarnos a quienes nos dedicamos a la comunicación desde plataformas cargadas de poder y trascendencia. La comunicación no es inocua. La irresponsabilidad nos acecha, merodean insistentes las tentaciones de auparnos al micrófono, a la cámara, al teclado para convertirlos en púlpitos porque en este oficio se descubre muy pronto que entre eco y ego solo media una letra.

Por eso creo firmemente en la necesidad de formar comunicadores honestos, comprometidos con la verdad y la ética, con capacidad de adaptación a los nuevos lenguajes y formatos, atrevidos, valientes, disruptivos, combativos. Porque en este tiempo en el que se multiplican los altavoces, es cada vez más importante contar con profesionales que ayuden a la sociedad a distinguir entre los buenos y malos relatos.

Mi historia, pues, es la suma de todas las que ya he contado y de todas las que me queden por contar. Ojalá vuestras voces se sumen algún día a la mía y entre todos, contemos la vida de la mejor forma posible. Porque ese es nuestro privilegio, porque esa es nuestra responsabilidad.

 

Pedro Blanco Ariza

Periodista (Cadena Ser)