Entrevista a Isabel Vaquero García de Yébenes, II Premio Complutense de Traducción Universitaria

Una antigua alumna de nuestro Grado en Traducción e Interpretación ha sido galardonada con este premio, cuya finalidad es fomentar la traducción literaria entre los estudiantes universitarios. Isabel se presentó al concurso con dos textos inéditos hasta la fecha, A Literary Pilgrim in England y Horae Solitariae, de Edward Thomas. Sus trabajos serán publicados por la revista Vasos Comunicantes.

1. ¿Por qué elegiste estudiar traducción e interpretación?

Lo cierto es que ya estaba en el cuarto curso de la Licenciatura en Química cuando dejé los matraces aforados y las «certezas» propias de una ciencia de afanes cada vez más espurios para experimentar con un crisol de ideas y culturas. Siempre me ha fascinado la peculiar alquimia de la palabra. Desde el enfoque humanístico, se amplía el horizonte con preguntas de gran trascendencia que la sociedad actual a menudo obvia u olvida plantear. Con nuestro perfil polivalente, naturaleza curiosa y tolerancia a la ambigüedad y la diversidad, los traductores e intérpretes desempeñamos una labor compleja que no es baladí.

2. ¿Crees que es posible enseñar a traducir? ¿Por qué elegiste Comillas?

Pienso que, para despejar las dudas a este respecto, conviene incluir dos procesos parejos en la ecuación, a saber: la enseñanza y el aprendizaje. Su interdependencia implica un compromiso entre profesores y estudiantes, al tiempo que constituye una ocasión de enriquecimiento mutuo. Superada la rancia dicotomía de si el traductor nace o se hace, la clave estriba en el desarrollo de competencias como la metacognición para seguir aprendiendo con cierto grado de autonomía a lo largo de la vida.

En este sentido, estoy muy agradecida al equipo docente del Departamento de Traducción e Interpretación de esta universidad por su inestimable consejo, apoyo continuado y dedicación encomiable. Puedo recomendar esta titulación sin reservas.

3. ¿Es la investigación útil para la traducción?

Así como la reflexión teórica rigurosa no se concibe al margen del desempeño profesional, considero que el ejercicio casi artesanal y solitario de la traducción no debe prescindir de las aportaciones de la comunidad académica. Ambas facetas se complementan y no podemos aspirar al (re)conocimiento social sin este intercambio que permite abrir nuevos cauces para la praxis, ofrecer una formación especializada, definir derechos y deberes, consolidar, cuestionar y redefinir el conocimiento.

4. Háblanos del Premio Complutense de Traducción «Valentín García Yebra». ¿Por qué elegiste las obras A Literary Pilgrim in England y Horae Solitariae de Edward Thomas?

Animo a los estudiantes a que presenten sus traducciones porque se disfruta mucho con la experiencia. También recomiendo el programa de mentorías de ACE Traductores a aquellos con intención de presentar una propuesta editorial o con un interés especial en la traducción literaria.

La poesía completa de este escritor británico ya está vertida al español; no así su obra en prosa. Escogí los textos que se ajustaban a las bases del premio y que de alguna manera aunaban aspectos cultos más propios de un ensayo y elementos poéticos, un poco en consonancia con el objetivo ulterior de esta iniciativa que consiste en aproximar las esferas universitaria y profesional de la traducción.