La gestión de la incertidumbre

El martes 27 de octubre de 2020 tuvo lugar la segunda Tutoría de Orientación Profesional de Comunicación, en la que tuvimos el honor de contar con la ponencia de Dynamis: Factoría de Talento, de la mano de Pablo Burgué. Su iniciativa para minimizar la brecha entre el mundo universitario y el laboral nos hizo ver una manera más factible de saltar ese escalón.

El comienzo del TOP fue referente a la extraña y tan particular situación que estamos viviendo actualmente con relación a la pandemia de la COVID-19. El objetivo de Pablo fue claro: ayudarnos a entender el origen de las vivencias que tengamos y darnos pautas para gestionar esta incertidumbre con la que estamos viviendo. Para ello, nos contó su propia experiencia cuando, hace 18 años, se embarcaron en un proyecto cuyo emprendedor se retractó en el último momento y tuvieron que gestionar todas las sensaciones de vértigo, incertidumbre y, en cierto modo, desamparo.

 

Por otra parte, el ponente hizo referencia a la evolución digital de – sobre todo – los últimos años: «la historia de la humanidad es la historia de las revoluciones». En cuanto la situación actual, tenemos más recursos para dar respuesta a esta gran incertidumbre que supone el coronavirus, aunque la capacidad de adaptación tiene que ser más rápida, pero «si tenemos la disposición, podemos hacerlo». Sin embargo, el ritmo de vida tan acelerado que llevamos no nos deja disfrutar de los cambios que, según Burgué: «existen dos tipos: los reactivos en los que cambiamos porque no tenemos más remedio y los proactivos, en los que nos anticipamos y nos adaptamos antes de que sean necesarios».

En relación con las situaciones de cambio, Pablo Burgué explicó lo importante que es la planificación – siempre que no sea rígida – para ayudar a que las personas más desordenadas lleven con mas naturalidad los cambios, y a que las más ordenadas favorezcan que esos cambios sean proactivos y no les sorprendan. Además, añadió un mensaje tranquilizador para todos los que, en esta situación, lo estén pasando mal: la naturaleza de la incertidumbre que sufrieron nuestros antepasados no es distinta a la que estamos sufriendo nosotros; hemos salido de esa y saldremos igual de esta.

Para finalizar, Burgué compartió con todos los asistentes un pensamiento motivador: es muy importante no quedarnos parados, seguir avanzando, por poco que parezca. Tener un objetivo claro y dirigirse hacia allí (o, en caso contrario, no dirigirse hacia donde no queremos), enriquece la etapa académica por lo que, al final, ayudará en la etapa laboral. La visión y el darle el sentido a por qué estamos donde estamos y los principios que defendemos no deberían cambiar cuando nosotros nos sometemos a un cambio, nos tienen que acompañar el resto de nuestras vidas.

Carmen del Campo Hermida

La realidad de la gestión de crisis en tiempo de coronavirus

El pasado martes 30 de septiembre tuvo lugar el primer encuentro de Tutoría de orientación profesional para el Grado en Global Communication. Tuvimos la suerte de contar con Lucila Rodríguez-Alarcón, una profesional del sector de la comunicación. Ella nos habló de la comunicación de crisis en tiempos de coronavirus, aunque su interactiva conferencia hizo que nos sintiéramos partícipes de sus retos como responsable de comunicación en sus muchos años de experiencia.

 

Para empezar, Lucila nos dio una visión práctica de lo que realmente es la comunicación de crisis mediante dos sencillas preguntas: ¿qué es una crisis y cómo abordarla?; Aunque parezca obvio, estas preguntas son esenciales. Lo primero que debemos tener en cuenta es que las crisis son inesperadas e imprevisibles y, si se para a tiempo, no se trata de una crisis. Nos puso ejemplos reales en Madrid, donde el Gobierno de España cuenta con búnkeres subterráneos para abordar todo tipo de situaciones en las que se trabajan modelos que puedan desencadenar consecuencias irreversibles.

 

En cuanto a las organizaciones, Lucila hizo hincapié en la dificultad que tienen para reaccionar, sin importar su preparación. Además, quiso recalcar la importancia de que las crisis con imprevisibles, inesperadas, aterradoras y incapacitantes y, por lo tanto, frente a ellas no existen buenas o malas decisiones, solo decisiones. La ponente también explicó las tres etapas por las que pasan las crisis: plan (no suele funcionar), ejecución y evaluación.

 

Por otra parte, resaltó lo esencial que es no cambiar de opinión, ser contundente con las decisiones que se toman y, aunque sea redundante, no mentir. Para ello, una gran ayuda sería la creación de un Comité de crisis para decidir quién no formará parte de ella, ya que los cargos ejecutivos se tienen que encargar de gestionar la organización y tienen que montar una estrategia sobre la marcha, ya que «tener todo planeado en un libro es sinónimo de fracaso». En adición, Lucila nos dio un consejo para evitar demoras innecesarias a la hora de la ejecución de la estrategia: la sistematización de las bases de datos de todo el personal involucrado en la organización de una manera u otra; esto reduce los tiempos de reacción de varias horas a tan solo unos instantes.

 

En cuanto a la crisis de la COVID-19, la ponente estableció que la crisis sanitaria ha estado inevitablemente ligada a una crisis de comunicación muy difícil de gestionar, ya que, en todos sus años de experiencia, es «lo más parecido a una situación de guerra». De hecho, ni sus años como responsable de comunicación en la Alcaldía de Manuela Carmena con escándalos como los titiriteros o las Reinas Magas, ni sus años de trabajo en Oxfam, vinculado a la ocultación de datos durante la ayuda humanitaria prestada en Haití en el año 2010 se parecen a la crisis mundial vivida a causa del coronavirus.

 

Para terminar la ponencia, Lucila explicó la funcionalidad del sistema Team of Teams, el cual permite obtener información en tiempo real. Sin embargo, es fundamental que todas las personas que conforman el gabinete de crisis tengan toda la información para futuras debates y decisiones. Además, como guinda al pastel, Lucila finalizó con una frase que seguro marcó a todos los asistentes: «Lo que no se comunica, no existe».

Carmen del Campo Hermida