Entreculturas: un largo camino. Por Valeria Mugarra

Después de 6 meses de beca en Entreculturas y echando la vista atrás, puedo ver todo lo que he ido aprendiendo gracias al trabajo del día a día y a mis compañeras, quienes han apostado por mi formación y confían en el apoyo que puedo dar en la realización de diferentes tareas, teniendo cada vez mayor autonomía y capacidad de gestión de las mismas.

Desde el principio he tenido la posibilidad de involucrarme en las tareas que llevan a cabo los y las técnicas de proyectos de cooperación. En estos meses he ido realizando revisiones de bases de las convocatorias a las que presentamos proyectos para poder comunicárselas a los socios que van a implementarlos, de forma que se realice todo en la manera en la que se solicita en las bases (justificación de gastos, fechas de presentación de informes, modelos de liquidación de dietas…); teniendo comunicación con los socios, bien sea para comunicar cuestiones específicas de las bases como para hacer revisiones en la formulación, seguimiento del proyecto, de las situaciones imprevistas que han podido ir surgiendo y que se deben tener en cuenta, etc.; revisando la documentación que llega desde terreno para justificar los proyectos y enviando de nuevo a la contraparte los comentarios de dichas revisiones, ya que se trata de un trabajo conjunto donde las personas que trabajan en terreno y las que estamos en sede nos complementamos; teniendo reuniones del departamento de América Latina y de área de Cooperación (conjunta entre los departamentos de América Latina y de África y Asia), donde he podido conocer más a fondo las cuestiones que se realizan a nivel de área, como por ejemplo la planificación de los proyectos que se van a formular en el año.

Todo ello me ha permitido avanzar en mi aprendizaje e ir adquiriendo destrezas para hacer cada vez mejor el trabajo que se presenta. La posibilidad de hacer todo tipo de tareas e ir viendo todo el proceso de gestión de proyectos que se hace desde sede es muy enriquecedor y a la vez un gran reto.

Al principio, tenía cierta intriga al pensar que quizás el trabajo en sede no era algo que me fuera a gustar tanto como el hecho de estar en terreno. Sin embargo, estoy disfrutando mucho de lo que hago y me he dado cuenta de lo importante y necesario que es la labor de los y las técnicas de proyecto en sede.

Además, como he mencionado al principio, he tenido la oportunidad de adquirir cada vez más autonomía, por lo que a día de hoy son varias tareas en las que puedo ir trabajando gracias a los conocimientos que he obtenido. Estoy muy agradecida por la oportunidad de estar 9 meses inmersa en el trabajo que se lleva a cabo, empapándome de aprendizajes y nuevos retos por delante.

Me parece impresionante que ya únicamente queden 3 meses de beca, tengo muchas ganas de seguir aprendiendo y exprimiendo al máximo este tiempo que queda y a la vez con ilusión por lo que pueda llegar al terminar la beca. Creo que estoy siendo capaz de aprovechar la gran oportunidad de aprendizaje que se me presentó cuando me aceptaron en la beca y estoy muy orgullosa de ello.

 

Valeria Mugarra es parte del programa de experiencias en el terreno de la Catedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del IUEM.

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