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El cierre de una etapa, el comienzo de un camino

Se acerca el final de mi paso por Entreculturas y, con él, el cierre de nueve meses muy intensos, en los que he compaginado las prácticas con clases, trabajos y, finalmente, el Trabajo de Fin de Máster. Ahora que ambas etapas están llegando a su fin, no puedo evitar mirar atrás y darme cuenta de todo lo que he aprendido y de cuánto he crecido. Han sido meses marcados por el acompañamiento a procesos de formulación y cierre de proyectos, el seguimiento de distintos países, la participación en reuniones y las formaciones que Entreculturas ha seguido ofreciendo durante todo este tiempo. 

Poder vivir estos procesos de principio a fin me ha permitido comprender mucho mejor cómo funciona el trabajo de cooperación desde dentro. Si hay algo que realmente me llevo de esta experiencia, va mucho más allá de las tareas realizadas. Estos nueve meses me han permitido construir una visión mucho más integral y multidisciplinar de la cooperación internacional. Trabajar codo con codo con las técnicas y los técnicos de proyectos, acompañar las diferentes fases de la ciclo del proyecto y comprender la importancia del trabajo conjunto con los equipos y socios locales me ha ayudado a entender que la cooperación internacional se construye desde el diálogo, la confianza, la capacidad de adaptación y el aprendizaje continuo.

Creo que uno de los mayores valores de estas prácticas ha sido precisamente su duración. Haber podido formar parte del equipo durante nueve meses ha hecho posible que los conocimientos no se quedaran en una primera toma de contacto, sino que se fueran consolidando poco a poco. Hoy me siento mucho más segura, con una comprensión más amplia del sector y con la tranquilidad de haber podido aprender desde dentro cómo funcionan los procesos, acompañada siempre por profesionales con una enorme experiencia y compromiso.

No sé qué me deparará la siguiente etapa de mi carrera profesional, pero sí tengo claro que esta experiencia marcará mi forma de entender la cooperación internacional y el tipo de profesional que quiero ser. Me voy con una base mucho más sólida, con una visión más completa del sector y con la ilusión de seguir creciendo y aprendiendo en los próximos retos que estén por venir.

Por último, solo me queda dar las gracias a todo el equipo de Cooperación Internacional y Movilidad Humana de Entreculturas. Gracias por vuestra paciencia, por hacerme sentir parte del equipo desde el primer día y por compartir conmigo vuestro conocimiento y vuestra experiencia con tanta generosidad. Ha sido un auténtico privilegio aprender a vuestro lado. Me llevo una experiencia que recordaré siempre y que marcará la continuación de mi camino profesional.

¡Muchas gracias por todo!

Cuando la práctica da sentido a la teoría

Seis meses después de comenzar mis prácticas en Entreculturas puedo decir que, aunque sabía que iba a aprender, nunca pensé que la experiencia iba a ser tan fructífera. Han sido meses intensos, de compaginar el ritmo de la oficina con las clases del máster, de fechas límite, de momentos de presión, pero también de muchísimo crecimiento, tanto profesional como personal. Y es que el progreso que he notado en mí misma es enorme, casi difícil de explicar si miro atrás y me comparo con mis primeras semanas.

Mientras que los primeros meses fueron más de interiorizar, leer, entender procesos y moverme entre la acción y un plano más observador, estos últimos han sido todo lo contrario. Han sido meses de dar un paso al frente: de participar activamente en formulaciones, de trabajar en informes finales, de enfrentarme a mis primeros árboles de problemas y de objetivos, de realizar análisis de necesidades y de empezar a construir propuestas con más criterio. También han sido meses de trabajar codo a codo con el resto de técnicas de proyectos, entendiendo mejor sus formas de trabajar, sus tiempos y la lógica que hay detrás de cada decisión.

Por supuesto, también ha habido errores, momentos de duda y de no saber muy bien por dónde seguir, algo completamente normal dentro del proceso de aprendizaje. Pero si algo ha marcado la diferencia ha sido el equipo: contar con personas que acompañan, que corrigen desde el cuidado y que convierten cada error en una oportunidad de aprendizaje ha hecho que todo este proceso sea mucho más enriquecedor y llevadero.

Sin duda, esta parte más activa está siendo mi favorita. La de pensar juntas y juntos, construir, debatir ideas y buscar soluciones. Y no solo dentro de la oficina, sino también en el contacto constante con los equipos locales. En estos últimos meses he estado especialmente involucrada con equipos como los de Uganda o Sudán del Sur, y poder formar parte de esos procesos, entender mejor sus realidades y aportar desde aquí, está siendo una de las partes más valiosas de la experiencia.

También hay días de estrés, de sentir que no llegas a todo… Pero al final, siempre se llega. Y no solo por las capacidades individuales, sino por el gran equipo que hay detrás, que sostiene, acompaña y hace que todo funcione. Esa sensación de trabajo colectivo, de saber que no estás sola, es algo que valoro muchísimo.

Además, estos meses han venido acompañados de formaciones más profundas: sobre ayuda humanitaria desde el enfoque de Entreculturas, sobre evaluaciones y auditorías, sobre la construcción de presupuestos sólidos… Todo esto está siendo el complemento perfecto a las clases del máster. De hecho, noto muchísimo cómo ambas cosas se retroalimentan: lo que aprendo en la práctica me ayuda a entender mejor la teoría, y lo que veo en clase me permite aportar más en el día a día. Esto hace que llegue a clase con más seguridad, pudiendo afrontar trabajos y actividades con mayor facilidad y con una comprensión mucho más profunda de los contenidos.

Mirando atrás, siento que estos seis meses han sido un punto de inflexión. No solo por todo lo aprendido, sino por cómo me estoy posicionando dentro del sector, con más confianza, más criterio y una idea cada vez más clara de hacia dónde quiero seguir caminando. Y aunque aún queda mucho por aprender, que es algo que ahora veo con mucha más humildad, también siento que estoy construyendo una base muy sólida sobre la que seguir creciendo.

Marina Páez Tudela

Prácticas en sede Entreculturas 2025

Entre el aula y el terreno: descubriendo la cooperación internacional

En esta entrada, Marina Páez, alumna del Máster de Cooperación al Desarrollo que durante este curso académico está realizando sus prácticas en Entreculturas, nos ofrece una mirada personal al inicio de su camino en la cooperación internacional. A través de estas líneas, Marina comparte cómo la formación académica, el contacto con el terreno y el trabajo cotidiano en Entreculturas se entrelazan para dar sentido a una vocación que combina compromiso, responsabilidad y visión de futuro. Una reflexión desde dentro sobre lo que significa formarse y crecer profesionalmente en un sector tan complejo como profundamente humano.

¡Hola a todos y todas! Mi nombre es Marina Páez, soy estudiante del Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo de la Universidad Pontificia Comillas y, actualmente, realizo mis prácticas en la sede de Entreculturas en Madrid. Decidí comenzar este máster gracias a una experiencia que tuve trabajando durante unos meses en Tanzania, y lo hice con la idea de convertirme en una profesional capaz de aportar desde el conocimiento, con una base sólida que me permitiera enfrentar los retos del sector con responsabilidad y seguridad. Sin saberlo entonces, esa decisión me llevó directamente a una de las experiencias más significativas que estoy viviendo: formar parte del equipo de Cooperación y Movilidad Humana en Entreculturas.

Los primeros días fueron un torbellino de siglas, procesos, reuniones, dinámicas nuevas y caras por recordar… pero también de mucha calidez y acompañamiento por parte del equipo. Poco a poco todo fue encajando y empecé a comprender mejor la labor tan increíble que hace Entreculturas. Es muy bonito ver cómo tantas personas confían en su trabajo y en su capacidad para acompañar procesos en contextos tan diversos y complejos.

Una de las cosas que más me fascinan es lo volcado que está cada miembro del equipo con los países y las personas a las que acompañan. Además, observar las diferentes dinámicas y los retos parecidos, pero a la vez tan distintos, en países como Chad, Kenia, Colombia o Líbano es algo que me está enriqueciendo muchísimo. Poco a poco voy construyendo esa visión global de cómo está funcionando la cooperación internacional, pensando en soluciones innovadoras y haciéndolo de la mano de profesionales que inspiran.

Mi rol en el equipo de Cooperación y Movilidad Humana es muy variado: apoyo el seguimiento de países, la elaboración de informes, participo en reuniones, acompaño procesos de formulación y he tenido la oportunidad de aportar en espacios tan relevantes como la revisión de la política de género. También estoy comprendiendo mejor cómo funcionan los mecanismos de financiación, la lógica detrás de las convocatorias y la importancia de una buena formulación de proyectos para asegurar intervenciones sólidas y sostenibles. Poder observar estos procesos desde dentro (cómo se piensa estratégicamente, cómo se coordinan los equipos y cómo se ajustan las propuestas para responder realmente a las necesidades del terreno) está siendo clave para mí. Y, al final, cada tarea me ha enseñado algo nuevo, mostrándome la complejidad del sector, los desafíos que enfrentamos y la enorme responsabilidad que implica trabajar con y para las personas.

Pero, sobre todo, estoy entendiendo lo que significa trabajar en cooperación desde lo humano: ver de cerca los retos, las tensiones y las realidades complejas, pero también la fuerza y la esperanza que transmite un equipo que trabaja con propósito. Y esta comprensión no viene solo de observar, sino del acompañamiento constante que estoy recibiendo: revisar tareas juntas, escuchar feedback sincero, entender por qué se hacen las cosas de una manera y no de otra, y sentir que puedo preguntar, aprender y crecer.

Gracias a ese apoyo, estoy descubriendo con mucha más claridad qué áreas me gustan, qué tipo de procesos me motivan y hacia dónde quiero orientar mi carrera. Cada semana siento cómo va tomando forma una idea más concreta de quién quiero ser en este sector. Esta experiencia me está dando herramientas, sí, pero sobre todo me está permitiendo afinar mi camino, ganar confianza y construir con más seguridad la dirección que quiero seguir.