Entre el aula y el terreno: descubriendo la cooperación internacional

En esta entrada, Marina Páez, alumna del Máster de Cooperación al Desarrollo que durante este curso académico está realizando sus prácticas en Entreculturas, nos ofrece una mirada personal al inicio de su camino en la cooperación internacional. A través de estas líneas, Marina comparte cómo la formación académica, el contacto con el terreno y el trabajo cotidiano en Entreculturas se entrelazan para dar sentido a una vocación que combina compromiso, responsabilidad y visión de futuro. Una reflexión desde dentro sobre lo que significa formarse y crecer profesionalmente en un sector tan complejo como profundamente humano.

¡Hola a todos y todas! Mi nombre es Marina Páez, soy estudiante del Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo de la Universidad Pontificia Comillas y, actualmente, realizo mis prácticas en la sede de Entreculturas en Madrid. Decidí comenzar este máster gracias a una experiencia que tuve trabajando durante unos meses en Tanzania, y lo hice con la idea de convertirme en una profesional capaz de aportar desde el conocimiento, con una base sólida que me permitiera enfrentar los retos del sector con responsabilidad y seguridad. Sin saberlo entonces, esa decisión me llevó directamente a una de las experiencias más significativas que estoy viviendo: formar parte del equipo de Cooperación y Movilidad Humana en Entreculturas.

Los primeros días fueron un torbellino de siglas, procesos, reuniones, dinámicas nuevas y caras por recordar… pero también de mucha calidez y acompañamiento por parte del equipo. Poco a poco todo fue encajando y empecé a comprender mejor la labor tan increíble que hace Entreculturas. Es muy bonito ver cómo tantas personas confían en su trabajo y en su capacidad para acompañar procesos en contextos tan diversos y complejos.

Una de las cosas que más me fascinan es lo volcado que está cada miembro del equipo con los países y las personas a las que acompañan. Además, observar las diferentes dinámicas y los retos parecidos, pero a la vez tan distintos, en países como Chad, Kenia, Colombia o Líbano es algo que me está enriqueciendo muchísimo. Poco a poco voy construyendo esa visión global de cómo está funcionando la cooperación internacional, pensando en soluciones innovadoras y haciéndolo de la mano de profesionales que inspiran.

Mi rol en el equipo de Cooperación y Movilidad Humana es muy variado: apoyo el seguimiento de países, la elaboración de informes, participo en reuniones, acompaño procesos de formulación y he tenido la oportunidad de aportar en espacios tan relevantes como la revisión de la política de género. También estoy comprendiendo mejor cómo funcionan los mecanismos de financiación, la lógica detrás de las convocatorias y la importancia de una buena formulación de proyectos para asegurar intervenciones sólidas y sostenibles. Poder observar estos procesos desde dentro (cómo se piensa estratégicamente, cómo se coordinan los equipos y cómo se ajustan las propuestas para responder realmente a las necesidades del terreno) está siendo clave para mí. Y, al final, cada tarea me ha enseñado algo nuevo, mostrándome la complejidad del sector, los desafíos que enfrentamos y la enorme responsabilidad que implica trabajar con y para las personas.

Pero, sobre todo, estoy entendiendo lo que significa trabajar en cooperación desde lo humano: ver de cerca los retos, las tensiones y las realidades complejas, pero también la fuerza y la esperanza que transmite un equipo que trabaja con propósito. Y esta comprensión no viene solo de observar, sino del acompañamiento constante que estoy recibiendo: revisar tareas juntas, escuchar feedback sincero, entender por qué se hacen las cosas de una manera y no de otra, y sentir que puedo preguntar, aprender y crecer.

Gracias a ese apoyo, estoy descubriendo con mucha más claridad qué áreas me gustan, qué tipo de procesos me motivan y hacia dónde quiero orientar mi carrera. Cada semana siento cómo va tomando forma una idea más concreta de quién quiero ser en este sector. Esta experiencia me está dando herramientas, sí, pero sobre todo me está permitiendo afinar mi camino, ganar confianza y construir con más seguridad la dirección que quiero seguir.

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