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DE PRÁCTICAS EN CAMERÚN

Continuamos con las experiencias de los estudiantes que se encuentran realizando las prácticas profesionales remuneradas lanzadas por la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Comillas con el apoyo de INDITEX, dirigidas a alumnos del Máster Universitario en Cooperación Internacional al Desarrollo y del Master Universitario en Migraciones Internacionales del IUEM. En esta nueva entrada del blog puedes conocer en primera persona el trabajo que Andrea Andreu  está realizando para Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en Camerún, sin duda su experiencia aporta novedades a las prácticas. ¡Te invitamos a leer su post!

Estoy en Batouri, este de Camerún, a unos 100 kilómetros de la frontera con República Centroafricana, es una zona principalmente selvática, donde la electricidad llega con problemas (ahora mismo llevamos una semana de corte) y el agua corriente, simplemente, no existe, a pesar de ser el segundo municipio más grande del este del país. Se trata de una zona principalmente rural donde predomina la actividad agrícola y ganadera pero en condiciones precarias. La maternidad es elevada, tal como lo es la mortalidad infantil.

Trabajo con el Servicio Jesuita de atención al Refugiado como agente de terreno, colaborando en la movilización comunitaria y la educación. También he desempeñado recientemente la tarea de asistente de investigación, centrándome en los aspectos de protección de la infancia y de la juventud. Como actividad complementaria, participo en la elaboración de una revista mensual, en la que analizamos las principales necesidades humanitarias y difundimos parte de nuestro trabajo. La misión de la organización es acompañar, servir y defender los derechos de los refugiados y desplazados forzosos.

Por ello, trabajo principalmente con la población refugiada de República Centroafricana, que llega a Camerún huyendo de la violencia causada por la guerra civil que estalló en el país en 2012, pero también con la población local que desde 2014 hasta la actualidad, en el este, acoge a una populación de aproximadamente 180.000 refugiados. Así, mi labor tiene lugar en un contexto de ayuda humanitaria.

Los refugiados son principalmente de la etnia Peuhl, grupo nómada, en su mayoría musulmán, dedicado al pastoreo y que habla el fulfulde. Con todo, es importante no generalizar pues no existe una sociedad peuhl sino más bien grupos que se encuentran en constante transformación.

Los objetivos que tengo siempre presentes son: trabajar por la reconciliación pacífica, garantizar los derechos humanos, en especial de la población vulnerable como son los niños, las mujeres y los jóvenes y colaborar en el autonomismo de dichas poblaciones. Trabajar por la reconciliación pacífica significa también la búsqueda de relaciones justas que promuevan el bien común.

Mi principal expectativa en esta experiencia era y es la del aprendizaje pero un aprendizaje vinculado y comprometido con la realidad, un aprendizaje que en sí mismo supone una comprensión del otro y, por tanto, un acercamiento a él en el sentido racional pero también emocional. Este acercamiento al otro implica la transformación de uno mismo.  Mi expectativa se cumple con creces todos los días desde mi llegada a Camerún, si bien es cierto que el trabajo humanitario en ocasiones es difícil pues te pone ante dilemas éticos de difícil resolución. Además,  se trata de un trabajo lento en el que no siempre vemos los cambios.

Una de las cosas que he podido comprobar tras mi llegada es el escaso conocimiento que existe en Europa de la realidad social y cultural del continente africano o, probablemente, debería decir de las realidades, que a menudo quedan reducidas al sufrimiento y la pobreza. Si bien es cierto, como decía Ryszard Kapuscinski que aquí “se nace en cualquier parte y se muere de cualquier cosa”, también es cierto que existe un vasto mundo cultural y social por conocer que nos harían más ricos como personas si practicásemos un poquito más la apertura y fraternidad que los cameruneses y centroafricanos me muestran desde mi llegada.

Son muchos los que me preguntan cómo pueden ayudar y, como me dijo una vez una persona muy importante, cuando no tienes nada pero también cuando tienes mucho, lo mejor que puedes ofrecer es tu tiempo. Comparte tu tiempo con los demás, infórmate de los conflictos que existen en el mundo, conoce África, viaja, conoce su música, su cine, su literatura, conviértete tú mismo en un defensor de los derechos humanos y en un destructor de los prejuicios que dividen a la sociedad, empezando por los propios.

De prácticas en República Democrática del Congo

Continuamos con las experiencias de los estudiantes que se encuentran realizando las prácticas profesionales remuneradas lanzadas por la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Comillas con el apoyo de INDITEX, dirigidas a alumnos del Máster Universitario en Cooperación Internacional al Desarrollo y del Master Universitario en Migraciones Internacionales del IUEM. En esta nueva entrada del blog puedes conocer en primera persona el trabajo que Jorge Maldonado Estada está realizando para Entreculturas y  el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en la ciudad de Goma, en república Democrática del Congo: sin duda una experiencia que vale la pena descubrir.

¡Hola a tod@s!!

Soy Jorge, y supongo que algunos de los que lean esto ya lo sabrán, pero gracias a la Cátedra de Refugiados de Comillas, ahora mismo me encuentro desempeñando unas prácticas para JRS en Goma; esta ciudad se encuentra en la Republica Democrática del Congo, concretamente en la frontera con Ruanda, y a pocos kilómetros del increíble volcán Nyiragongo y el parque natural de Virunga (si, el de los gorilas de montaña). Es la capital de la provincia de Kivu Norte, situada en el extremo más oriental de este gigantesco país (a más de 1500km de la capital, Kinshasa).

Quizás el nombre de esta región no os suene a muchos, pero seguro que todos lleváis en vuestros bolsillos un pedacito de este lugar (creo que de este tema os hablare con más calma en mi próxima entrada del blog).

El puesto que desempeño actualmente es el de Programs Officer Assistant de la Región de Grandes Lagos; es decir, cumplo funciones de apoyo en todo tipo de tareas relacionadas con el trabajo del coordinador de Programas Regional de Grandes Lagos. Que ¿cuáles son mis funciones reales ? Pues en realidad hago un poco de todo, cuando estas por aquí te das cuenta de la cantidad de cosas diferentes para las que tienes que estar preparado, y si no lo estas, las aprendes a la velocidad del rayo (desde preparar herramientas de verificación, pasando por la revisión de marcos lógicos, hasta la organización de grupos focales en los campos de refugiados) se trata de un trabajo que exige ser una persona adaptable y flexible, dados no solo la variedad de tareas que este trabajo demanda, si no también la volatilidad del contexto en el que trabajamos.

Las expectativas que tenía antes de venir aquí eran algo diferentes a la realidad con la que me he encontrado. Me fui de Madrid porque tenía muy claro que lo que no quería era un trabajo de oficina, tan alejado de la realidad del contexto que, desde mi punto de vista, creo que acabaría perdiendo la perspectiva.

Una vez llegué aquí, vi que aquí una gran parte del trabajo también es en la oficina: al final el trabajo de planificación y gestión son dos de los principales pilares de nuestro trabajo. Pero lo bueno de estar aquí es que, a pesar de pasar una buena parte del tiempo en la oficina, el estar tan cerca de la realidad, el poder trabajar con el personal local, te hace mantener los pies en la tierra, y no olvidar nunca para quien trabajas, que no son ni más ni menos que los beneficiarios de nuestros proyectos.