Esta oportunidad me está permitiendo poner en práctica gran parte de lo aprendido en el Máster y formaciones complementarias. Por Alicia Pareja.

Hace apenas tres meses que empecé a venir con mucha alegría todos los días a la Casa San Ignacio, en el barrio madrileño de la Ventilla, lugar donde se encuentra la Oficina  Técnica del Servicio Jesuita a Migrantes en España – SJME.

Cuando me dijeron que me concedían la beca en el área de proyectos desde la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM) de la Universidad Pontificia Comillas, recuerdo un sentimiento de mucho agradecimiento. Una muy buena amiga con la que cursé el Máster de Cooperación Internacional al Desarrollo pudo disfrutar de una de estas becas el año pasado con la Asociación Claver SJM en Sevilla y me encantaba escucharle hablar de sus experiencias en el trabajo, lo contenta que estaba y todo lo que estaba aprendiendo. Así que recibí esta noticia como un regalo, lo vi como una oportunidad de aprendizaje muy buena para poder compartir y apoyar desde dentro el trabajo que el Sector Social de la Compañía de Jesús lleva a cabo para acompañar, servir y defender a las personas migrantes en España.

Dentro del área de proyectos en la que se enmarca mi beca, comencé leyendo los proyectos en los que el SJM está inmerso, para conocer a sus financiadores y saber cómo funciona. Hasta ahora mi trabajo ha consistido principalmente en poner al día la contabilidad y la base de datos de la organización, labor necesaria para poder justificar posteriormente los proyectos. Puede parecer muy administrativo pero cuando entiendes cada tarea como parte importante de un todo del que se benefician directamente personas – en este caso migrantes con situaciones de especial vulnerabilidad – cada pequeña tarea adquiere un sentido muy bonito. A mí me encanta.

Para mí, el mayor reto por ahora ha sido entender el SJM como organización, ubicarme dentro de una estructura tan amplia y conocer cómo funciona la red del Sector Social de la Compañía de Jesús. Para esto fue de mucha utilidad la Asamblea anual, celebrada este año en Madrid, a la que asistieron miembros de todos los equipos de las distintas obras sociales del  SJM en España: Sevilla (Asociación Claver SJM), Barcelona (Migra Studium), Bilbao (Ellacuria), Valencia (SJM Valencia), Red Íncola (Valladolid) y Fundación San Juan del Castillo y Pueblos Unidos (Madrid), así como otras entidades del sector como son la Red Atalaya, el IUEM, Loiolaetxea, Delegación de Migraciones de Tánger y el Centro Padre Lassa y Radio ECCA.

En esta Asamblea cada obra presentó el trabajo que está haciendo dentro de las distintas líneas de actuación del SJM que son CIE, Frontera Sur, Mujer migrante, Ciudadanía y participación, Hospitalidad y Espacio interreligioso. Al terminar la Asamblea pude hacerme una idea más completa de cómo trabaja la red del SJM y qué lugar ocupa la Oficina Técnica dentro de esa red.

Esta oportunidad me está permitiendo poner en práctica gran parte de lo aprendido en el máster y formaciones complementarias, viéndole un sentido dentro del trabajo real de una organización.

Algo que me gusta especialmente es venir caminando desde Plaza Castilla hasta la oficina por las mañanas – algunas muy frías esta época del año – viendo como el barrio se despierta, los padres llevan de la mano al colegio a sus hijos y los adolescentes quedan en la esquina para ir juntos a clase. En un barrio tan multicultural como es el barrio de la Ventilla estos gestos cotidianos se llevaron mi atención desde el primer día, y me encantan.

Estoy segura de que todavía quedan muchos aprendizajes en este camino y me gusta pensar que es desde aquí, desde este puesto con esta beca en mi situación concreta actual, desde donde Dios me llama a acompañar, servir y defender a sus preferidos. Me considero una persona muy afortunada.

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