El primer semestre del curso académico 2025-2026 avanza con buen ritmo, y la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos continúa firme en el desempeño de sus actividades, consolidando y manteniendo el propósito que ha guiado su trabajo desde los inicios. En este marco, da comienzo el programa de Prácticas en Sede, orientado a los/as alumnos/as del Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo de la Universidad Pontificia Comillas. Nos complace presentar a Marina Páez Tudela, quien realizará sus prácticas en la sede en Madrid de Entreculturas, y a María Palomo Fernández, alumna que este curso estará en la sede en SJM de Madrid. En ambos casos, sus trayectorias, marcadas por una dedicación temprana a la cooperación internacional y la protección de las personas en contextos de vulnerabilidad, aportan una mirada renovada y a la vez profundamente enraizada en los valores que guían nuestro trabajo.
La llegada del curso académico 2025-2026 trae consigo el inicio de una nueva edición del programa de prácticas en terreno de la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM). Esta iniciativa constituye uno de los pilares fundamentales de la Cátedra: ofrecer a jóvenes profesionales la posibilidad de incorporarse a equipos locales que trabajan asistiendo a población vulnerable en contextos de migración y refugio. Se trata de una oportunidad única para consolidar aprendizajes académicos, ganar experiencia práctica y, sobre todo, contribuir al acompañamiento y la defensa de los derechos de las personas en movilidad forzada.
Este año, a partir del 1 de octubre, dos nuevas candidatas se incorporan al programa. Aitana Cabello se traslada a Colombia para trabajar en la sede de Entreculturas en Bogotá, mientras que Nuria Venero se une al equipo del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Atenas (Grecia).
Han pasado casi ocho meses desde que empecé mi beca en la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos. Entré con ganas de aprender, aunque sin saber del todo qué me iba a encontrar. Con el tiempo, fui entendiendo mejor el funcionamiento del equipo y el lugar que podía ocupar en los proyectos.
Desde el principio, noté que no era un espacio académico más. En la Cátedra se piensa mucho en el sentido de lo que se hace. Las investigaciones no solo buscan producir conocimiento, sino también aportar algo a nivel social.