Mi nombre es Aitana Cabello y, tras graduarme del Máster de Cooperación Internacional en el curso 2024/25, regreso un año más a este blog de acogida que me ha acompañado en este camino. El año pasado tuve la oportunidad de realizar mis prácticas en sede, en el SJM de Madrid, como técnica de proyectos y comunicación. Este año, la vida me volvió a poner frente a una maleta abierta y un billete de avión para un nuevo comienzo: ahora me encuentro en Bogotá, Colombia, realizando mis prácticas en terreno en la Fundación Jesuita para Refugiados (JRS Colombia), en la Oficina Nacional, como técnica de programas y proyectos.
Y quiero confesarlo con toda la ilusión del mundo: he cumplido un sueño. Desde hace años deseaba trabajar en una ONG internacional en Latinoamérica, y hoy me siento profundamente agradecida de poder vivir esta experiencia tan soñada.
Llevo ya un mes —casi dos— en este hermoso país, y ha sido un tiempo de muchos cambios a nivel personal y laboral. Bogotá es una ciudad inmensa, con un tráfico que parece no terminar nunca, pero también con gente increíblemente amable y calles llenas de vida. Este tiempo me ha permitido sentir, en primera piel, lo que significa vivir lejos de tu país: estar sin tu red familiar y de amistades, enfrentarte sola a trámites burocráticos para obtener un permiso de residencia, e incluso enfermar estando sola en casa. Sin embargo, todo esto también ha sido una oportunidad para aprender a adaptarme, a fluir con el país, a descubrir nuevas palabras y expresiones, y sobre todo a abrazar lo nuevo con paciencia, humor y mucha curiosidad.
En el trabajo no puedo estar más contenta. Mi primer día fue precioso: coincidió con la celebración del Día de la Amistad e hicieron un amigo invisible. Aunque acababa de llegar, me incluyeron sin pensarlo y entre todos me prepararon un regalo para que no me quedara fuera. Ese gesto tan pequeño, pero tan significativo, me hizo sentir muy acogida desde el inicio.
El recibimiento y el calor humano que me han dado mis compañeros y compañeras han sido increíbles. Son personas súper amables, siempre pendientes de que esté bien, apoyándome en mis tareas, respondiendo mis dudas y convirtiéndose en mis guías locales en el tiempo libre. Sentirme acompañada en esta ciudad tan grande ha sido un regalo que valoro muchísimo.
Aun así, el contexto de la cooperación internacional en este momento está siendo complejo. Con el recorte de fondos de USAID, muchas organizaciones, incluido el JRS, están teniendo que ajustarse, repensar procesos y buscar nuevas alternativas. En el máster nos enseñaron cómo funcionan las cosas cuando las aguas están
calmadas; pero casi nunca nos explican que, precisamente en épocas de crisis, es cuando más podemos aportar, aprender y pensar de forma distinta. Y me doy cuenta de que ahora, en este momento histórico lleno de desafíos, también nacen oportunidades: para innovar, reorganizarse, escuchar más y proponer caminos nuevos. Yo estoy aquí con toda la disposición y las ganas de apoyar en lo que haga falta, acompañar cada función que el equipo necesite y hacerlo con muchísimo gusto, energía y compromiso.
Por último, no quiero cerrar este espacio sin agradecer de corazón al equipo de la Cátedra por esta oportunidad tan valiosa, a mis compañeras de Entreculturas por su guía y apoyo constante, y al universo, porque hoy puedo afirmar que se me está cumpliendo un sueño
Aitana Cabello es beca en prácticas en terreno 25-26 de la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos de la Universidad Pontificia Comillas.