La Iglesia no tiene soluciones para los refugiados, solo puede despertar conciencias

El máximo representante del Vaticano en materia de migraciones y refugiados, el cardenal Antonio María Vegliò, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, visitó la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE para participar en las jornadas de la Facultad de Teología, dedicadas, este año, a los refugiados, y aprovechó su estancia para mantener un encuentro con investigadores del Instituto Universitario de Estudios sobre las Migraciones (IUEM) y de la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos.

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En la reunión, en la que también participaron el rector, Julio L. Martínez, SJ; el decano de Teología, Enrique Sanz Giménez-Rico; la directora del IUEM, Mercedes Fernández, y el director de la cátedra, Juan Iglesias, Vegliò compartió la visión de la Santa Sede sobre la situación de los cientos de miles de desplazados en las fronteras de Europa. “La Iglesia no tiene la solución, dice que hay que acogerlos, pero ella no puede acogerlos a todos”, afirmó. Lo que sí puede hacer es despertar conciencias, llamar la atención sobre su situación, poner la cuestión en la agenda.

El papel de la UE

Esto es lo que ocurrió con la visita del papa Francisco a Lampedusa, en julio de 2013. Entonces, Francisco clamó contra la “globalización de la indiferencia”. Sin embargo, poco han cambiado las cosas. “No creo que un discurso del papa vaya a cambiar la mentalidad de la gente, puede ayudar a comprender y a pensar el problema, pero cambiar el pensamiento es difícil”, reconoció el cardenal, que se mostró especialmente crítico con la Unión Europea.

“Europa no está interesada en la situación de los migrantes, sí los países afectados, pero no la UE”, dijo. En su opinión, el liderazgo de Francisco ha contribuido a que, al menos, el problema empiece a discutirse, aunque sin resultados. “Europa está cansada, Europa es vieja, ha perdido muchos de sus ideales. Siempre ha sido el continente del humanismo, de la solidaridad. Pero ahora es egoísta”, criticó.

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Para Vegliò, la migración es el primer problema de criminalidad mundial, por delante del tráfico de drogas. “En las barcas ponen 300 o 400 personas, donde solo caben 200, que además tienen que pagar un precio muy alto, y luego mueren. Los traficantes son responsables, asesinos. No solo es la trata, sino todo un complejo de criminalidad alrededor, que es espantoso”, afirmó.

Además de su reunión con los investigadores de Comillas, Vegliò mantuvo un segundo encuentro con profesionales del ámbito de las migraciones, de distintas entidades de la Compañía de Jesús, y otras instituciones. Allí, animó a los presentes a que pidan al papa Francisco una encíclica sobre los migrantes. “¡Escríbanle, no tengan miedo!”, les pidió.

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