Asistencia Personal

Agradecemos a Iago Pérez Santalla su colaboración una vez más con el FEI. Iago  es Doctor en Humanidades y Servicios Culturales  Educador Social y coach, y esta vez nos habla de la Asistencia Personal y la importancia de profesionalizarla.

ASISTENCIA PERSONAL

“La asistencia personal aparece por primera vez en la carteras de servicios de la Ley de la promoción de la autonomía personal (que no de dependencia) en el año 2006. Poco a poco, se fue instaurando en las distintas Comunidades Autónomas como un servicio que permite a las personas emprender un proyecto de vida independiente que conlleva generar nuevas oportunidades y aprovecharlas al cien por cien, sin que ello suponga una carga añadida al contexto familiar. En este sentido, la asistencia personal debe ser una profesión y, como tal, se debe regularizar, estableciendo los contenidos pertinentes para acceder a la profesión.

Es vital la existencia de un ciclo de Formación Profesional que dote a los profesionales que van a atender a personas en situación de dependencia de los conocimientos necesarios. Ahora bien, actualmente existe el ciclo de Técnico de atención a personas en situación de dependencia; quizás, debamos cambiar este enfoque por otro más emancipador que se podría denominar Técnico de promoción de la autonomía personal. Este enfoque tendría que hacer un ajuste en los contenidos, que en su mayor parte se centran en instituciones, ayuda a domicilio y teleasistencia.

La pregunta que nos debemos hacer es si creemos positivo que las personas con diversidad funcional sean institucionalizadas o si preferimos mantenerlas en su entorno. Parece que económicamente es más viable lo primero que lo segundo. Personalmente, no cabe duda que para cualquier persona lo más positivo es mantenerse en su entorno el mayor tiempo posible y si puede ser todo el ciclo vital, perfecto. Volviendo a lo económico, nunca podemos desligar la inversión en autonomía personal (repito, no en dependencia) de las políticas de inclusión sociolaboral. Ambas son dos caras de una moneda que cierra un ciclo de viabilidad a nivel de macrosistema. Si una persona es formada y realiza esa formación con interés de construirse un futuro laboral, esa persona está actuando de acuerdo con el sistema establecido y tiene que recibir del sistema una respuesta justa y equitativa.

El ciclo anterior nos permite afirmar que la autonomía personal es una inversión social y económica que nos lleva a un modelo más justo de convivencia que visibiliza a los invisibles sus capacidades y sus potencialidades para colaborar en la construcción colectiva de la sociedad.

Por otro lado, debemos de pensar que la inversión en autonomía personal es una inversión para toda la sociedad ya que el aumento de la esperanza de vida la convierte en un camino hacia la dependencia. Esto significa que una persona que tenga la suerte de ser longeva y vivir en plenitud acabará, en algún momento,  siendo usuaria del sistema.

Entonces, podemos pensar cómo nos gustaría acabar y qué servicios tenemos que promocionar para la atención integral de las personas en una sociedad que quiere ser de bienestar.”

Os dejamos el enlace al blog de Iago por si queréis conocer más acerca de nuestro colaborador.

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