Una visión de la consciencia crítica

Agradecemos esta entrada a nuestro colaborador habitual Iago Pérez Santalla. Iago trabaja en la Fundación Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de A Coruña (ERLAC) y es Doctor en Humanidades y Servicios Culturales  Educador Social  y coach.

Una visión de la consciencia crítica: 

“La consciencia crítica es la capacidad de valorar un problema desde distintos puntos de vista hasta componernos nuestra propia visión del mismo. Por lo tanto, vamos a hablar de una competencia humana fundamental para desarrollarnos en libertad. Si creemos que el ser humano tiene la capacidad de construir y de protagonizar la evolución de su propia especie. Si creemos que el ser humano tiene la capacidad de hacer que suceda sin dejarse llevar por el tiempo, entonces creemos en la consciencia crítica.

La consciencia crítica empieza con la consciencia de la propia existencia ubicándonos temporal y espacialmente. Después, viene la toma de contacto con la realidad y la necesidad humana de proyectar en ella y construir nuestro pequeño espacio con impronta propia.

Aquí descubrimos que la consciencia crítica tiene que venir acompañada de la interdependencia, que implica reconocer y respetar la diferencia intentando tejer sinergias que faciliten el bienestar común. Reconocer, respetar y tejer juntos inevitablemente implica incluir.

En una sociedad inclusiva la consciencia crítica se convierte en el motor que facilita la aplicación de los principios fundamentales que le dan sentido. A través de ella, dichos principios se aceptan manera reflexiva y por convicción, no por imperativo legal; es decir, a través de la consciencia crítica recorremos el camino que media entre la heteronomía y la autonomía moral, logrando ciudadanos implicados con la sociedad en la que se desarrollan. En la siguiente matriz se describen los cuatro pilares de la consciencia crítica que se explicarán a continuación:

Diagrama sobre la Consciencia crítica

  1. La consciencia crítica exige personas proactivas, capaces de explicar sus propias iniciativas y de implicarse en las iniciativas ajenas. Esto nos lleva a comprender que nuestras aspiraciones están entretejidas con las aspiraciones de las personas que nos rodean, de tal forma que la construcción de nuestro proyecto solo llegará a su puerto colaborando en la construcción de los proyectos de las personas con las que convivimos.
  2. La consciencia crítica exige personas asertivas. Es fundamental tener una amplia capacidad de negociación y desarrollarla de una forma creativa que nos lleve a buscar sinergias teniendo presente siempre la filosofía de ganar-ganar de Covey.
  3. La consciencia crítica exige capacidad analítica. Esto implica un diálogo permanente que nos lleve a ver el problema que tratamos desde el punto de vista contrario, sin olvidar aquel en que nos situamos para tratar de construir un término medio que nos permita seguir colaborando juntos.
  4. La consciencia crítica exige empatía. No podemos obviar que somos seres profundamente emocionales. Por lo tanto, obviar la emoción es un error que trae consigo secuelas inevitables. Tenemos que ser capaces de analizar desde la emoción, hablando de todo aquello que sentimos y que, de alguna manera, va a influir en el éxito o fracaso del proyecto colectivo.

Educar en la consciencia crítica supone dotar a las personas de las herramientas necesarias para analizar lo que ocurre a su alrededor, empatizando con sus semejantes y respondiendo a la realidad sobre una base reflexiva que tendrá como punto de apoyo fundamental su propia escala de valores.

La consciencia crítica asegura el desarrollo de personas libres, capaces de detectar y combatir las injusticias; por lo tanto, capaces de asegurar el devenir de una sociedad democrática e inclusiva.”

 

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