Poéticas perjudiciales

Agradecemos esta entrada a nuestro colaborador Iago Pérez, y que hacemos coincidir con la semana en la que se celebra el día Internacional contra la violencia de género.

“Apostamos por una sociedad inclusiva, en la que se eduque en valores y promoción de la diversidad como modo de vida y de convivencia” 

Poéticas perjudiciales

A veces, los que nos dedicamos a educar en valores y promover la diversidad como modo de vida y de convivencia nos encontramos con determinados iconos sociales que se convierten en ídolos de masas y difunden una determinada ideología.

Especialmente, vemos esto en el oscuro mundo del reaggeton en el que letras absurdas y, muchas veces carentes de sentido lógico, difunden una ideología de género trasnochada que en los últimos años se trata de sustituir por políticas de igualdad.

De nada sirve establecer estas políticas, acompañarlas de acciones educativas de distinta índole si al final nuestra juventud aprueba y secunda estos ideales de sumisión envueltos en músicas exóticas y pegadizas. Las letras tienen un contenido altamente sexual pero esto no sería un problema si no tuvieran una concepción del sexo sumisa y, a menudo, violenta.

ESQUEMA

El ídolo se convierte en una especie de caballo de troya destinado a generar un producto de consumo que inhibe el pensamiento crítico promocionando, además, la sumisión bajo un machismo discriminatorio que canta un discurso inaceptable para la mayoría de la sociedad. Las letras quedan ocultas entre el ritmo y el baile trepidante pero cabe pensar que un fan que escucha reiteradas veces a su ídolo en alguna de ellas se parará a reflexionar sobre lo que dice. La pregunta es: ¿qué pasa cuando se produce dicha reflexión? ¿Se acepta y se comparte el mensaje o por el contrario se produce un rechazo hacia el mismo?

Normalmente, un fan comparte el espíritu de las ideas que se tratan de difundir; entonces, aquí tenemos un problema que se traduce en un claro conflicto de intereses: si esos ídolos están transmitiendo valores no admisibles para una mayoría social se convierten en la antítesis de esta sociedad, una antítesis que se repite en nuestras radios, en nuestras televisiones, en internet y en redes sociales. Cabe preguntarse de qué sirve educar en la igualdad cuando la difusión ideológica de nuestra antítesis tiene infinitamente más medios de transmisión que nosotros.

Por otra parte, ellos pueden esgrimir el argumento de la libertad de expresión pero están utilizando dicha libertad para limitar el acceso a la misma de determinadas personas. Cuando una canción defiende el desprecio y el insulto a la mujer llegando a promover el maltrato físico y psicológico, evidentemente está pervirtiendo la libertad de expresión para acabar con ella.

Educar para una sociedad inclusiva e igualitaria, conlleva rechazar y reducir dialécticamente la inconsistencia absurda de estas subculturas.

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