Maneras de caminar

Un mes más agradecemos a nuestro colaborador Iago Pérez Santalla que nos haga llegar su nueva publicación “Maneras de Caminar”

En el mes de marzo hablamos del derecho al ocio como una necesidad vital y como un posible nicho de empleo que puede convertirse en fundamental como ya se está convirtiendo la autonomía personal. El acceso al ocio de las personas como movilidad reducida o con diversidad intelectual requiere apoyo y, por lo tanto, es necesario profesionalizarlo y diversificar al máximo la oferta de ocio. En este sentido, hay que partir de la premisa de que cada persona es única y que la diversidad solo es una condición física, psíquica o sensorial. De acuerdo con esto, deben existir distintas opciones para garantizar que toda persona tiene derecho al ocio.

En esta ocasión, nos vamos a centrar en el hecho de caminar. Caminar es una afición o un deporte que a muchos nos gusta practicar. Existen muchas formas de caminar y quizás no hemos explorado en profundidad todas ellas.  En primer lugar, podemos mencionar la motivación para caminar que puede ir desde una necesidad fisiológica objetiva hasta  una necesidad emocional que surja de un terreno más espiritual. En segundo lugar, está la necesidad de adaptarnos a l medio físico sobre el queremos deambular. En tercer lugar, caminar puede ser un reto personal que se proyecta en una determinada meta.

A partir de aquí, empieza a funcionar la inclusión. ¿Cómo podemos generar medios para que cada persona camine a su manera? Se trata de garantizar que las personas con movilidad reducida cumplan su necesidad de caminar sintiendo tanto la satisfacción como el cansancio que ello supone. En este sentido, podemos citar la iniciativa de Discamino que, a través de un grupo de voluntarios, facilita que las personas con movilidad reducida acompañadas de sus familias puedan hacer el camino de Santiago. Para esto, hay una silla debidamente adaptada.

Esta iniciativa debería ser el germen que dé lugar a otras muchas que contribuyan a hacer accesible distintas rutas de senderismo. No se trata de adaptar la ruta en sí (muchas de ellas protegidas por razones patrimoniales) si no de crear medios para transitar la ruta. Esto es difícil, requiere determinadas inversiones o, dicho de otra manera, requiere ver la movilidad reducida como un nicho de mercado dentro del sector del ocio.

Necesitamos generar posibilidades de vivir nuevas experiencias y aquí todas las ideas son bienvenidas. Estamos ante una rotonda que nos puede abrir  muchos caminos. Caminarlos significa que  cada persona acceda a la forma de ocio que más se ajuste a su forma de ser. Andar caminos supondrá, sin duda, una parte fundamental de las formas de diversidad.

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