Cultura e inclusión

Agradecemos a Iago Pérez Santalla, Doctor en Humanidades, Educador social, coach y colaborador habitual del FEI, su interesante entrada:

Cultura e inclusión

La cultura y la lucha social del tercer sector están íntimamente ligadas, hasta el punto de necesitarse mutuamente, lo que se refleja en determinadas actividades que para su desarrollo precisan tejer sinergias hacia una expresión pública que los favorezca mutuamente.

La idea inclusiva precisa de una expresión interdisciplinar que contribuya a anclarla socialmente como imprescindible. Esto significa que tiene que estar presente en los múltiples ámbitos de la vida pública: político, económico, social y, sobre todo, personal. Necesitamos tejer una sociedad capaz de garantizar la participación de la totalidad de la ciudadanía, teniendo en cuenta la situación particular de cada persona.

A través de la cultura, descubrimos ilímites personales que podemos proyectar públicamente contribuyendo a la valoración de la persona y a la recepción de su aporte como bien colectivo de la comunidad.

En este sentido, la cultura se vuelve una punta de lanza del progreso, un progreso que tiene una vertiente personal y otra comunitaria que se complementan para generar una cultura del bienestar.

cuadro resumen de la cultura e inclusión

Ahora la cultura se convierte en un factor de inclusión social y de avance a nivel educativo. A través de ella descubrimos que nuestra vecindad tiene características específicas que potenciar y de las que sentirnos orgullosos. La creatividad personal puede ser el camino que nos lleve a decorar nuestras calles, a realizar un programa de fiestas original, a promover determinadas iniciativas como pueden ser la creación de museos… Saber valorar la visión el mundo que una determinada persona expone, supone aceptar la imagen crítica que nos ofrece de la realidad y, a partir de ella, presentar al mundo un elemento cultural propio, único e irrepetible que constituya una razón específica para visitar nuestra realidad. Es una manera de presentarnos al mundo con una visión propia para contribuir a la bandera de la diversidad.

Como ejemplo de todo lo dicho, se puede recordar el caso de Man (el alemán de Camelle), un hombre solitario y, en cierto modo con una sensación interior de fracaso, que construye al lado del mar un museo a base de repensar materiales reciclados a los que les buscaba un sentido artístico. Man dio un giro radical a su vida a partir de un desengaño amoroso. Este giro despertó su creatividad pero supuso dejar de vivir en sociedad para hacerse un ermitaño del mar y vivir en plena naturaleza. Muchos creyeron que el cambio radical de aquel hombre que llegó de Alemania impecablemente vestido y que incluso recuerdan como presumido, se debía a un trastorno; sin embargo, los hechos demostraron que Man simplemente reformuló su vida para legarnos su ser creativo.

Promover ilímites, apoyar la creatividad contribuye a tejer inclusión. Por lo tanto, no debemos separar lo social de lo cultural, debemos contribuir a su unión, a fortalecer su interdependencia, porque esa interdependencia nos ayuda a concienciar socialmente que la aceptación de la diferencia y, sobre todo, el hecho de convivir con la misma, genera bienestar.”

Si quieres conocer más acerca de nuestro colaborador Iago Pérez y la teoría del ilímite pincha en su página a través de este enlace.

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