Coaching para la empleabilidad

Agradecemos a Daniel Álvarez Lamas su colaboración con esta entrada. El autor es fundador del Insituto Ben Pensante.

El pasado 14 de enero tuve el placer de compartir en Fundación ONCE las ideas de coaching para la empleabilidad aplicado a personas con discapacidad. Gracias a Almudena por invitarme a compartirlas también a través de este maravilloso foro de la educación inclusiva.

Quiero explicar por qué el coaching tiene un papel vital en el momento de la búsqueda de empleo. Emocionalmente, este momento es el más complicado de una carrera profesional, pues nos acosarán todas nuestras inseguridades y miedos.

La clave en este momento es tomar el reto de encontrar un trabajo como el mayor desafío de nuestra vida. Esta intensidad nos ayudará a que nuestros pensamientos se orienten hacia el “¿cómo busco la solución?” en vez de buscar excusas, es decir “¿por qué es imposible encontrar una solución?”

¿Víctima o héroe/ina? Exculpacion ¿por qué no soy capaz? Reto ¿Cuál es la solución?

La mente humana es tan poderosa que encontrará respuesta a cualquiera de las dos preguntas. El coaching se encarga de que la persona sea consciente de esta encrucijada y que elija la que más le conviene. En esto consiste el camino para generar “tu mejor versión” y mantenerte bien pegado a ella.

Si esto es así en general, mucho más cuando hay un “impedimento objetivo” adicional para alcanzar el reto de conseguir trabajo: la discapacidad. En ese caso, la persona necesita una dosis extra de fuerza y convicción para escoger el camino del gran desafío. El coaching, por tanto, es elemento aún más esencial para conseguir “tu mejor versión”.

En la conferencia hablé de una de las personas que más me han inspirado en mi carrera como coach: Iago Santalla. Mi amigo Iago tiene una parálisis cerebral que no le ha impedido ser educador social, escritor, conferenciante y coach, así como obtener recientemente un sobresaliente cum laude con su tesis sobre los ilímites del ser humano. (puedes ver aquí la noticia)

Imagen de Iago Santalla

Esta teoría de los ilímites habla de cómo puede cambiar tu vida según te fijes en lo que te limita o en aquello en lo que eres grande, en aquellas capacidades que para los demás son sorprendentes: la importancia de conocer tus ilímites y apoyarte en ellos.

Las 5 prácticas para tu mejor versión

A lo largo de mi experiencia como coach para la empleabilidad he podido identificar 5 prácticas que han permitido conseguir los mayores retos a través de los ilímites. Son aspectos que se trabajan profundamente a través de la metodología del coaching. La intención de esta recopilación es la de permitir que cada uno encuentre aquella práctica que más le puede inspirar en su camino de crecimiento:

1.      Pon tu reto en pantalla.

La más importante. Suelo poner como ejemplo el Camino de Santiago, de la siguiente manera: Seguro que vas a disfrutar caminando a Santiago, como también puedes disfrutar caminando a Roma o a Jerusalén o a Sevilla. El disfrute no depende del destino, sino de hacer el camino. Eso sí, elegir el destino es igualmente fundamental, pues ¿cómo puedes iniciar el camino sin destino al que dirigirte? ¿cómo puedes saber las dificultades que encontrarás?

Cuando dices que lo que haces “tiene sentido”, es porque “tiene dirección”, es decir porque hay un objetivo congruente para esa acción.

Una vez sabes hacia dónde te diriges, podrás ver qué problemas tienes o que pueden aparecer. Necesitas las advertencias de tu parte crítica, pero no dejes que tome el control. Tu poder está en tu parte creativa, en aquella que te dice “tú puedes”.

Tener el reto en primer plano es, por otro lado, tu fuente de energía. Si quieres tener tu mejor versión, necesitas motivación, y esta viene de tu reto y no de tus problemas. Si el reto no “te pone”, busca otro.

En vez de primero aclarar y concretar su reto, las personas tienden a pensar en lo que les limita y en sus problemas ¡Ilógico pero real!

2.      Fluye

Una vez tienes claro el destino, comienza a caminar. La parálisis por el análisis puede venir de cualquiera de estos dos puntos, y es un poderoso enemigo.

Cada acción hacia tu objetivo te da motivación y nueva información. Centrarte en la acción es centrarte en el aquí y ahora, la máxima tan repetida para conseguir bienestar.

Esto permite que no se desparrame el pensamiento. Pensar no es inocuo, si piensas demasiado, descargas tu energía. Si además piensas en cosas negativas, tu vida es negativa.

3.      Haz lo máximo que puedas

A partir de tener tu reto en mente y de fluir, haz todo lo que esté en tu mano, eso te dará bienestar ¡Ponte a prueba de hasta dónde eres capaz de llegar! Con alegría, con tensión deportiva.

Eso sí, no te excedas en jornadas interminables o en un continuo esfuerzo sobrehumano, porque entonces no darás lo máximo que puedes, sino que serás una versión devaluada, con lo que tu insatisfacción y bajo rendimiento están asegurados.

La vida profesional es una maratón que requiere de algunos sprints. Mantener el equilibrio y la frescura es la señal de que estás dando lo máximo que puedes.

4.      Yo no soy ciego, solo no veo

Esta es la frase que me impactó de Ole Vadum, director de uno de los institutos de crecimiento personal más importantes de Dinamarca. Él decía que prefería definirse como “soy un soñador, una persona creativa y alegre, un emprendedor, una persona capaz de trabajar en equipo en proyectos exitosos”.

foto de Ole VadumOle se definía según sus capacidades, sus éxitos y sus propósitos en vez de por aquello que le limita. Este es un ejemplo similar a los ilímites que describe Iago.

5.      Dar gracias

Siendo realistas, siempre podríamos estar mucho peor. Piensa en cómo te sientes cuando das gracias por lo que tienes, por las personas que quieres y que te quieren, cuando te das las gracias a ti mismo/a por cómo luchas y por todo lo que eres capaz de hacer. Es una sensación fabulosa.

Dar gracias es una fuente de endorfina y dopamina.  Agradecer es una forma de celebrar la vida, de darte un pequeño homenaje por el lugar que ocupas en el universo y por aquellas cosas en que el universo te pone en el camino (o Dios, o la vida, o quien tú quieras poner).

Iago lo dice de una forma muy sencilla: “quiero apreciarme más por lo que tengo que por lo que me falta y a los demás también”.

¿Cómo cambia tu día a día si das gracias cada mañana en vez de pensar en las desdichas que también tienes? Somos lo que pensamos.

Espero que alguna de estas prácticas te puedan ser útiles. Puedes ver más artículos en Ben Pensante y recuerda que:

Puede que en este momento no estés feliz, pero no puedes permitirte el lujo de no buscar tu felicidad.

Gracias por tu atención.

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