El impacto del COVID-19 en el trabajo infantil y el trabajo forzoso

Prof. Heike Pintor Pirzkall

El 12 de junio es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Millones de niños de todo el mundo tiene que realizar algún trabajo peligroso o sufren de explotación y son forzados a trabajar poniendo en riesgo su salud, su desarrollo y su bienestar general. UNICEF calcula que unos 200 millones de niños de entre 5 y 14 años, o casi 1 de cada 6 niños en este grupo de edad, son víctimas del trabajo infantil y según las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 7,4 millones[i] de niños en el mismo grupo de edad se dedican al trabajo doméstico, que se lleva a cabo de manera desproporcionada por niñas y en muchos casos no es remunerado[ii].

Este año, la conmemoración del Día Mundial contra el trabajo infantil se va a centrar en el impacto de la COVID-19 y la crisis mundial en el trabajo infantil. La crisis económica y sanitaria provocada por la Covid-19, cuyo alcance real es, todavía, difícil de determinar, ha afectado negativamente las condiciones de vida de millones de personas en todo el mundo que ya vivían en una situación de precariedad. Según los primeros estudios, el número de personas en situación de pobreza extrema se ha incrementado un 20% en el año 2020.

Sin embargo, los efectos de la crisis no se redistribuirán de igual forma, sino que afectarán de mayor manera a los países menos adelantados (PMA), a sus regiones más pobres y a los grupos sociales más vulnerables, como la infancia. Se calcula que sólo en 2020 entre 42 y 66 millones de niños podrían caer en la pobreza extrema como consecuencia de esta crisis, lo que se suma a los 386 millones de niños que ya en 2019 se encontraban en esta situación.

 

En las zonas rurales, tradicionalmente más aisladas y con un déficit de trabajo decente, el descenso de la demanda y la caída de los precios de las materias primas incrementan la precariedad y los niveles de pobreza.

Las micro-empresas, pequeñas cooperativas y el trabajo por cuenta propia se ven igualmente castigados. Las pequeñas y medianas empresas son los empleadores más grandes en los países con bajos ingresos y representan el 80% de los puestos de trabajo. Según un estudio realizado en varios países africanos, el 92% de los pequeños empresarios han visto reducidos sus ingresos en este último año y eso dificulta el reembolso de sus préstamos.

La crisis ha golpeado también a los países con mayores ingresos y ello está afectando a muchos trabajadores inmigrantes, que no pueden seguir sosteniendo económicamente a sus familias en sus lugares de origen o, incluso, se ven obligado a retornar a su país.

En este último año las familias han visto disminuir sus ingresos y no pueden hacer frente a los pagos pendientes por lo que hay más posibilidades de que los hijos tengan que trabajar para cubrir las necesidades básicas de la familia fuera del hogar o en negocios familiares y en los campos. En este último caso, el trabajo en el entorno familiar tiene menos visibilidad y los niños pueden sufrir condiciones particularmente penosas. Esta situación extrema obliga a los menores a aceptar tareas poco o no remuneradas en la economía informal y están más expuestos a la explotación y a los trabajos peligrosos en condiciones que atentan contra su dignidad y que ponen en riesgo su desarrollo físico y psicológico e igualmente las empresas con dificultades económicas admiten menores de forma preferente, como una forma de reducir costes laborales y aumentar sus beneficios.

Para aquellos niños que ya estaban trabajando antes de la pandemia ahora corren el riesgo de perder sus trabajos y verse obligados a buscar trabajo en la economía informal, mal pagada y sin regulación laboral, exponiendo a los menores a trabajos más duros, durante más horas y más peligrosos.

La presión económica sobre las familias puede forzar a muchos niños a dejar el hogar familiar, y a ser explotados con facilidad. El estar lejos de la seguridad de sus casas los hace más vulnerables pudiendo ser forzados a realizar trabajos peligrosos o degradantes. Los niños migrantes irregulares son los que están aún en mayor riesgo, así como las niñas que asumen mayor responsabilidad en las tareas domésticas, en los negocios familiares y en las tareas agrícolas.

Es esencial apoyar a las familias, sobre todo a las más vulnerables, para que puedan hacer frente a la crisis y evitar que los hijos entren demasiado pronto al mercado de trabajo en condiciones de explotación. Las acciones más importantes a realizar son:

Reforzar los sistemas de protección social (prestaciones por desempleo, enfermedad, ingreso vital, seguridad alimentaria) para ofrecer una cobertura suficientemente amplia durante la pandemia. Una de las recomendaciones de Naciones Unidas para reducir el impacto de la crisis es que los Gobiernos garanticen transferencias monetarias temporales para satisfacer las necesidades básicas y el consumo de los hogares. Ello implica seguir ofreciendo los programas existentes, pero ampliar su extensión, flexibilizando los requisitos de acceso a éstos e incrementando la cuantía de las ayudas, así como impulsar la creación de otros nuevos si fuese necesario. Así, la CEPAL ha propuesto implementar un ingreso básico de emergencia por seis meses (unos 143 dólares) para todas las personas en situación de pobreza en 2020, incluyendo niños y adolescentes[iii].

En la planificación de estas ayudas hay que poner especial énfasis en proteger a los colectivos más vulnerables: familias en situación de pobreza, población migrante o desplazada, comunidades rurales, familias monoparentales en las que usualmente es la mujer la que asume la condición de cabeza de familia, entre otras. Es necesario que estas ayudas lleguen sólo a los trabajadores “formales”, sino también a aquellos en la economía informal ya que estos estarán más desasistidos[iv].

Es necesario disponer de fondos para la financiación de las pequeñas y medianas empresas. Los negocios familiares son clave para la subsistencia de muchos hogares y su mantenimiento reduce el riesgo de trabajo infantil. Es necesario que se les permita refinanciar sus deudas permitiendo pagos flexibles y períodos de gracia, así como proporcionar crédito para aquellas empresas más afectadas por la paralización de la actividad económica.

A medio y largo plazo, hay que facilitar que las familias puedan obtener fuentes de ingresos estables que les permitan escapar de la pobreza y, en el caso de los menores, del trabajo infantil. Serán precisos, pues, programas de recuperación económica que, con el apoyo de los Gobiernos y del sector privado y la participación de las comunidades, promuevan el crecimiento y la creación de empleo para los grupos vulnerables, facilitar la vuelta al colegio de los niños o garantizar el aprendizaje en línea y brindar apoyo a las familias para afrontar los costes que conlleva la escolarización[v].

 

[i] Organización Internacional del Trabajo (OIT), (2020). Información de base sobre el trabajo infantil y la OIT, Documento en línea: https://www.ilo.org/ipec/Campaignandadvocacy/Youthinaction/C182-Youth-orientated/C182Youth_Background/lang–es/index.htm

 

[ii] El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), (2020). Trabajo Infantil. Datos y Cifras. Documento en línea: https://www.unicef.es/noticia/el-trabajo-infantil

 

[iii] La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2020). Documento en línea: CEPAL propone avanzar hacia un ingreso básico para ayudar a la población más vulnerable a superar los efectos del coronavirus, Comunicado de prensa, Documento en línea: https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-propone-avanzar-un-ingreso-basico-ayudar-la-poblacion-mas-vulnerable-superar

 

[iv] Organización Internacional del Trabajo (OIT), (2021). OIT: Después de una crisis sin precedentes en el mercado laboral, se espera una recuperación incierta y desigual, Documento en línea: https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_767037/lang–es/index.htm

 

[v] Organización Internacional del Trabajo (OIT), (2021). Las estrategias para responder a la COVID-19 deberían invertir a favor de una recuperación centrada en las personas, dice la OIT al Banco Mundial y al FMI, Documento en línea:  https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_779293/lang–es/index.htm

 

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