El Estado Islámico ataca Indonesia: el uso de niños como suicidas, por Javier Gil

El pasado mes de mayo acontecieron varios atentados en la isla indonesia de Java que han sacudido los cimientos del país. En el primero de ellos, una familia entera atacó de forma simultánea tres iglesias en la ciudad javanesa de Surabaya haciéndose saltar por los aires y muriendo junto a los padres, los cuatros hijos del matrimonio, dos chicos y dos chicas, todo ellos jóvenes, en el apogeo de su vida. Un día después, tres miembros de una familia murieron al explotar la bomba que manipulaban para perpetrar otro atentado, presumiblemente suicida. Al día siguiente, otra familia cometió otro atentado suicida, en ese caso contra un puesto policial, en el que murieron los padres y dos de los hijos, completando una semana aciaga para Indonesia y mandando esta una importante señal de alarma al exterior.

Las preguntas que caben hacerse son varias y terribles: ¿Qué está pasando en Indonesia? ¿Por qué familias enteras están deseando inmolarse sacrificando a sus propios hijos? Y por último, ¿qué está ocurriendo en Indonesia, el mayor país musulmán del mundo con alrededor de 200 millones de seguidores musulmanes y en el pasado símbolo de estabilidad reflejado en el triunvirato pluralismo religioso, democracia y desarrollo económico?La respuesta es compleja pero se pueden articular dos grandes vectores que ayudan a explicar la nueva y macabra ola terrorista en Indonesia.

En primer lugar, la ideología yihadista en Indonesia persiste y resiste a pesar de los ingentes esfuerzos realizados por los distintos Gobiernos, reflejados en la labor de las fuerzas de seguridad o los imaginativos programas de desradicalización de terroristas, donde se practica y se implanta el tan importante combate ideológico contra los terroristas yihadistas que inundan las cárceles del país. Esta resiliencia de la ideología que alimenta el terrorismo yihadista en Indonesia no es nueva. Indonesia desde su nacimiento en 1945 como país independiente ha sufrido las consecuencias del fundamentalismo islámico. Por lo tanto, cabe preguntarse por qué centenares de indonesios encuentran acomodo en una ideología e interpretación religiosa que pone en cuestión no solo la entidad plural del país sino también la supervivencia y la convivencia con los demás grupos religiosos en el país.

En segundo lugar, para entender el impacto del Estado Islámico y su ideología en Indonesia hay que analizar la situación en todo el Sureste Asiático. Y es que es en esta región, que goza de un importante crecimiento económico, donde el Estado Islámico está teniendo un impacto mayor mas allá de las latitudes de Siria e Irak. La toma de la ciudad de Marawi durante cinco meses por grupos locales filipinos que habían jurado lealtad al Estado Islámico, entre ellos miembros de Abu Sayaf y el Maute Group, ponen de manifiesto la capacidad de atracción que ha despertado el Estado Islámico en lugares tan lejanos en lo geográfico como Indonesia o la propia Filipinas.

La pérdida de territorio físico en Oriente Medio ha provocado que el Estado Islámico haya animado a sus seguidores a realizar ataques en sus países de origen por dos razones. En primer lugar, por la creciente imposibilidad de llegar hasta Siria en la actualidad. Y en segundo lugar, y este punto es clave, para mantener la capacidad propagandística de la organización.

Solo una estrategia conjunta que ataque el lamentable estado de las prisiones indonesias donde persiste una importante falta de control sobre los presos yihadistas, que mejore las capacidades de las fuerzas de seguridad del Estado de Indonesia, que facilite la cooperación entre los países afectados y sobre todo que ataque la perversa ideología yihadista, conseguirá, en un principio, contener el impacto del fundamentalismo islámico en Indonesia.

Esta idea es clave, porque en la mano de Indonesia está seguir siendo un ejemplo de diversidad religiosa, estabilidad política y seguridad para el resto de los países musulmanes o ser otro país candidato a ser pasto del yihadismo.

El profesor Javier Gil Pérez estudió en la Universidad de País Vasco donde se graduó en Ciencias Políticas y de la Administración (especialidad Relaciones Internacionales) Tras finalizar sus estudios realizó diversas estancias de investigación en centros de reconocido prestigio como el Center of Strategic and International Studies de Yakarta, Indonesia, en el Institute of Defence and Strategic Studies de Singapur o más recientemente en el Asia Research Center de la London School of Economics. En el año 2012 comenzó su docencia en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas, donde ha enseñado desde entonces. Actualmente imparte los cursos de Regional Studies: Asia, Geopolitics of Natural resources y Principios políticas de seguridad Internacional.

Foto: ABC News

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