13º Cumbre del G-20 en Buenos Aires: la Argentina marca agenda, por Magdalena Carrancio

El 30 de noviembre y el próximo 1 de diciembre se realizará en Buenos Aires la 13º Cumbre del G-20, el Foro de concertación más importante para la estabilidad y gobernanza global. Está integrado por 19 países [1] y la Unión Europea y representa el 85 % del Producto Bruto mundial, el 75 % del comercio internacional y el 66 % de la población actual.

Su origen se remonta a 1999, cuando la crisis asiática mostró a los países industrializados del G-7 la necesidad de ampliar su representación. Por entonces, se buscó incorporar a países emergentes que fueran relativamente importantes en la economía mundial, superando los viejos antagonismos “Norte-Sur” pero además garantizando un reparto de influencias de las distintas regiones.

Así trabajaron en acción conjunta ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centralesde países desarrollados y emergentes, hasta que llegó la crisis de 2008 y el G-20 volvió a cambiar el formato, esta vez incluyendo la participación de los jefes de Estados y de Gobierno. Ciertamente, se necesitaban respuestas políticas, más allá de las financieras, para poder responder a la crisis.

Cuando el G-20 se eleva a Cumbre el mecanismo cambia, se abre una nueva agenda mucho más ambiciosa que se hace viable a través de dos canales: el de Finanzas —el original— y el de Sherpas, encargado éste último, del tratamiento de los temas no financieros como compromiso político, lucha contra la corrupción, desarrollo, igualdad de género, comercio y energía, y otros de reciente incorporación como participación de la mujer en el mercado de trabajo, desarrollo sostenible, salud global, lucha contra el terrorismo, emprendimientos inclusivos.

Este año la Argentina asumió la presidencia. Que la Argentina integre este Foro es un legado de los años menemistas. De hecho, nunca hizo una gestión ni pidió la incorporación al Grupo. Simplemente en 1999, los países europeos del G-7 y los EE. UU. favorecieron su ingreso, cuando la Argentina se posicionaba como modelo de la región: había superado la crisis mexicana, asiática y rusa, y había adoptado un papel preponderante en las finanzas regionales.

Pasaron muchos años desde entonces. Hoy la decisión se enmarca dentro de la política del presidente Macri de una inserción inteligente en el mundo, tras casi una década de aislamiento internacional.

Como objetivo de la Cumbre se ha elegido el lema: “construyendo consensos”. Todo un desafío si tenemos en cuenta los compromisosque se rompieron en la convulsionada cumbre de Hamburgo con la agenda proteccionista del Presidente Trump, las tarifas impuestas al acero y al aluminio, y las divergencias causadas sobre el clima después de abandonar el Acuerdo de París.

Bajo este contexto, la Argentina define también la agenda de prioridades que se van a debatir y decide a qué países y organizaciones invitar.

Las prioridades de la Cumbre estarán signadas por: el futuro del trabajo, lo que lleva a pensar también en una educación digital con igualdad de oportunidades; la inversión en infraestructura para un desarrollo inclusivo y generar condiciones para un futuro alimentario sostenible.

Los países especialmente invitados por la Argentina son Chile y Holanda. También Jamaica, como representante del CARICOM, se agrega a los países que presiden organizaciones regionales, que asisten regularmente, Ruanda por Unión Africana, Senegal por la Nueva Asociación para el desarrollo de África (NEPAD) y Singapur por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Cabe recordar que España es un invitado permanente del G-20.

Por último, además de los organismos regulares como BM, Foro de Estabilidad Financiera (FSB), ONU, FMI, OIT; OMC y OCDE, la Argentina ha invitado al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y a la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Entre la presidencia previa de Alemania y la futura presidencia de Japón —actual troika del G-20—, la Argentina debe impulsar su agenda, “construir un consenso” que permita que todos los países se comprometan con un desarrollo equitativo y sostenible, que genere oportunidades para todos. No caben dudas que en el actual contexto no va a ser fácil. ¿Será un G-20 a su medida?

 

 

[1]Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, R.P. China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

Magdalena Carrancio es licenciada en Ciencia Politica por la UNR (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Máster en Integración y Cooperación Internacional (UNR). Docente Universitaria (UAI).

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