GENERO, INMIGRACIÓN Y PODER POLÍTICO EN ESPAÑA, por Pablo Biderbost

España se convirtió en sólo una década en un país receptor de inmigrantes. Según los últimos registros del Instituto Nacional de Estadística, 5.000.258 extranjeros habitan en territorio hispano. Aquí como en otras sociedades de acogida, la integración de los inmigrantes es evaluada en función de diferentes dimensiones. Para una normal incorporación de los foráneos en cualquier nación anfitriona, deben estudiarse detenidamente patrones en el mercado de trabajo, en el sistema educativo y en la atención sanitaria. Los tipos y niveles de protagonismo político de los recién llegados constituyen también una esfera de análisis. 


En naciones que antecedieron a España en los procesos de llegada de inmigrantes, la presencia de extranjeros (y de sus descendientes) en el escenario político no es algo inusual. Barack Obama es hijo de un inmigrante de origen keniata. Cuando Arnold Schwarzenegger, nacido en Austria, obtuvo la gubernatura del Estado de California en 2003, su contrincante era Arianna Huffington, nacida en Grecia. El actual Primer Ministro de Francia, Manuel Valls, nació en Barcelona. Rachida Dati, antigua Ministra de Justicia en el país galo, posee tres nacionalidades: francesa, marroquí (por origen paterno) y argelina (por origen materno). En el gabinete de David Cameron, Sayeeda Hussain Warsi, de familia paquistaní, es Ministra de Estado de Asuntos Religiosos. Incluso en Italia, que se asemeja a España por su relativamente tardía recepción de inmigrantes, Cécile Kyenge (nacida en el Congo), detentó la cartera de integración hasta inicios de 2014.

En el caso español, los inmigrantes no han alcanzado cuotas de poder de la magnitud de las descritas. Sin embargo, en el pasado reciente, su presencia se ha hecho notar en partidos políticos de ámbitos tanto estatal como autonómico. Esta tendencia se ha hecho particularmente relevante entre mujeres de origen latinoamericano. En las próximas líneas, se repasarán algunos nombres de políticas con este perfil que se han hecho un lugar en el PP y en el PSOE. 

Entre las “inmigrantes populares”, destaca el caso de Jessica Zorogastua. Esta profesional peruana ha sido la Directora de Gabinete de dos Consejerías en la Comunidad de Madrid (Sanidad e Inmigración y Cooperación). Luz Sanín es otra política popular inmigrante. De origen colombiano, es Senadora por Ceuta desde el año 2006. Dentro de PP catalán, Susana Clerici ha jugado un rol importante. Ha sido Concejala en Sant Andreu de Llavaneres y Secretaria de Inmigración a nivel autonómico. 

Entre las “inmigrantes socialistas”, quien ha llegado más lejos es Bernarda Jiménez. Esta médica y militante social dominicana se desempeñó durante muchos años como Secretaria Ejecutiva de Integración y Convivencia. A nivel del socialismo madrileño, la colombiana Yolanda Villavicencio jugó un rol activo. Esta economista colombiana fue diputada autonómica entre los años 2007 y 2011. Procedente de Paraguay, es Julia Martínez. Actualmente, esta pedagoga y docente es diputada autonómica en el parlamento madrileño. 

¿Cuáles son los rasgos que estas políticas de origen inmigrante tienen en común? En primer lugar, casi todas las políticas descritas han residido en España durante una cantidad de años que excede la decena. En otras palabras, el arribo a parcelas de poder político (en consonancia con lo sugerido por las ciencias sociales) exige una prolongada “exposición” a las realidades políticas de las sociedades destino. En segundo lugar, el prologando asentamiento en España ha dado lugar a que parte importante de las políticas enumeradas cuenten ya con la nacionalidad española. Cuando ello no es así, se posee la nacionalidad de otro país perteneciente a la Unión Europea. En tercer lugar, su origen socio-económico puede encuadrarse en clases sociales medias y medio-altas. Según lo visto, el perfil de estas políticas inmigrantes es claramente el de mujer profesional. En cuarto lugar, la gran mayoría de ellas cuentan con una dilatada pertenencia a los partidos políticos que las han conducido a espacios de poder. Los cargos ejercidos son producto de un continuo trabajo de militancia partidaria que ha sido precedido, en ciertos casos, de militancia en el campo social. 

Los ejemplos mencionados son la muestra del incipiente rol que los inmigrantes residentes en España están desempeñando en el sistema político local. El protagonismo político de este sector de la sociedad debe ser estimulado desde las instituciones. La calidad de la democracia alcanza mayores cotas, en cualquier país, cuando todos los grupos sociales pueden participar políticamente, están habilitados para controlar a quienes desempeñan el poder político y cuentan con la autorización para poder representar los intereses de otros ciudadanos. En este país, la integración política de los inmigrantes viene teniendo lugar lenta pero, a la vez, eficazmente. Ojalá que no haya ni crisis económica ni discursos populistas que paralicen un proceso del cual solamente pueden obtenerse frutos positivos.

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