Al mirar atrás, me doy cuenta de que han pasado ya varios meses desde que inicié mi etapa en el Servicio Jesuita a Migrantes y siento que esta experiencia ha ido mucho más allá de lo que en un principio imaginaba. Después de estos meses solo puedo dar gracias de corazón por todo el acompañamiento y las enseñanzas que he recibido.
Gracias a todos mis compañeros del Servicio Jesuita a Migrantes y a la Casa San Ignacio por haberme hecho sentir una más desde el primer día que llegué. Esa sensación de pertenencia ha sido sin duda una de las partes más bonitas de esta experiencia.
A lo largo de este tiempo he podido acercarme no solo al trabajo técnico que hay detrás de los procesos de inclusión y protección de los derechos humanos de las personas migrantes, sino también ver más allá y darme cuenta del valor humano de cada persona.
Con especial cariño, quiero compartir a la vez mi experiencia durante la semana del JRS en Madrid, centrada principalmente en la hospitalidad como camino a seguir. Para mí fue un espacio especialmente significativo, donde pude reflexionar junto al resto de personas de los equipos del JRS Europa sobre el verdadero valor de acoger, acompañar y construir comunidad desde el respeto y la dignidad. Y por supuesto, entender la hospitalidad no como un gesto puntual sino como una actitud de vida que llevaré conmigo por el resto de mi vida.
Miro atrás y soy consciente de que esta experiencia me ha transformado muchísimo en lo profesional, pero sobre todo, como persona. Me llevo aprendizajes que van mucho más allá del ámbito académico, especialmente en mi forma de ver el mundo, de una forma más consciente pero sobre todo, más humana.
Siempre llevaré conmigo a modo de vida la importancia de acompañar, servir y defender a las personas que más lo necesiten en este mundo en el que habitamos. Este compromiso, que ha ido tomando forma durante estos meses, es sin duda uno de los mayores regalos que me deja esta etapa.
De ahora en adelante quiero seguir aprendiendo desde la humanidad, con mucha ilusión y con la certeza de que esta experiencia ha marcado profundamente la forma en la que quiero estar y aportar en el mundo.
¡Gracias por todo SJM! Siempre os llevaré conmigo.
María Palomo Fernández