Ciencia y tecnología para niños

Hola, soy Carlos y os voy a contar mi experiencia, como profesor, en el campus tecnológico de verano que se imparte en ICAI.

Adjunto un enlace que lleva a un reportaje realizado por Radio y Televisión Española, empieza en el minuto 1.25

http://www.rtve.es/v/3727820/

Desde hace tres años, ICAI en colaboración con la fundación Salvador Soler (unmundosalvadorsoler.org) organiza durante el mes de Julio el Campus Tecnológico del ICAI, un campamento de verano para niños entre 10 y 16 años interesados en la tecnología.

Profesorado

¿Cómo está organizado?

El Campus proporciona distintos cursos que se dividen en cuatro áreas, Robótica, Programación, Ingeniería y Multimedia. Cada curso dura una semana en la que alumnos de los últimos años de ingeniería dan clases a niños con ciertos conocimientos teóricos que se comprueban realizando pequeñas prácticas que hacen divertido el aprender. Además de las clases, la fundación Salvador Soler da unas charlas en las que se conciencia a los niños sobre problemas como la dificultad de acceso al agua en algunas regiones del mundo.

¿Cuáles son los objetivos?

Los objetivos de este Campus, aparte de proporcionar estos cursos sobre tecnología y sensibilidad sobre temas de desigualdad, es tratar de que los conocimientos obtenidos se puedan convertir en la base para mejorar las condiciones de vida de las personas. Por otro lado, los fondos recaudados por el Campus son utilizados en proyectos llevados a cabo por la fundación Salvador Soler.

¿Qué te ha aportado esta experiencia?

Se trata de una experiencia única en todos los aspectos y pese a resultar agotador por la tensión que se tiene cuando se es responsable de que todo vaya bien con tus alumnos, el compañerismo y ambiente hacen que todo resulte más sencillo.

Para mí, estas clases no solo eran unas prácticas, la docencia es algo que me ha llamado siempre la atención, y resultaba una manera de comprobar si se trata del camino que quiero seguir o no.

¿Repetirías?

Sin duda. Los compañeros inigualables, los alumnos, siempre hay alguno que es un poco trasto, pero al cabo de una semana tratando seis horas con ellos se les coge cariño. La experiencia es genial y se la recomiendo a todo el mundo.

¿Lo más difícil?

Al principio todo. Como ingeniero resulta complicado adaptar el lenguaje técnico a palabras que permitan comprender cómo funcionan las cosas a los niños. Ser responsable de un grupo numeroso hace que tengas que estar muy atento de todo lo que hacen.

¿Alguna cosa más?

Destacar, como he mencionado antes, la labor de la fundación Salvador Soler que destina las ganancias a proyectos para la lucha contra la pobreza.

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