POLÍTICA Y DEMOCRACIA

José Fernández-Albertos

¿De qué hablamos cuando hablamos de crisis de la democracia representativa? Que existan bolsas de descontento con el gobierno y las instituciones, y que haya insatisfacción con los resultados que éstos producen es algo perfectamente normal en todos los sistemas políticos. De hecho, es posible que en las democracias más transparentes este descontento sea hasta más visible. Las democracias son regímenes que supuestamente están diseñados para reconocer la existencia de conflictos, para convivir con la imperfección y, por ello, deben estar diseñadas de manera explícita para permitir la expresión de ese descontento, con el objetivo precisamente de canalizarlo de forma productiva. La crisis de la democracia representativa no tiene que ver, por tanto, con quejas coyunturales respecto al comportamiento de los políticos, las prioridades de los partidos o el funcionamiento de los parlamentos, sino que es algo más profundo: se relaciona con la percepción generalizada de que las quejas ciudadanas no encuentran la manera de ser transformadas en cambios políticos sustantivos. La crisis de la democracia representativa es, en consecuencia, una crisis de los mecanismos de influencia de los ciudadanos en la gobernanza colectiva de nuestras sociedades. Más adelante presentaremos tres de sus síntomas: la sensación de pérdida de influencia individual en el proceso político en ciertos grupos sociales, el poco visible pero creciente desapego respecto a la democracia como forma de gobierno –y en concreto respecto a algunos de sus principios fundacionales básicos– y el aumento de la fragmentación y polarización de las preferencias políticas de los votantes.

El capítulo se estructura en tres grandes bloques. En el primero de ellos se repasa alguna evidencia de los “síntomas” de esta crisis. En el segundo se especula sobre las causas de fondo de los problemas actuales de la democracia y se indaga en la responsabilidad concreta de algunos “sospechosos habituales”: el proceso de globalización, las transformaciones económicas y sociales, y la creciente complejización de los procesos de toma de decisiones. A la luz de estos problemas y de sus posibles causas, la tercera y última parte del capítulo esboza algunas líneas de actuación para corregir estos problemas en el futuro.

01-Consideraciones Generales_2017

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