Teletrabajo, el caramelo envenenado

El otro día me contaba una mujer que su jefe quería implantar el teletrabajo de forma permanente, y en primer lugar se lo había ofrecido a ella, dando por hecho que lo iba a aceptar con los ojos cerrados. Su sorpresa fue que esta mujer rechazó la oferta. Es la única mujer en el departamento y todas las miradas cuando se habla de familia, colegio, cuidados y menores se centran en ella. El resto de compañeros, todos varones, al parecer, no tienen la obligación de teletrabajar, solo es una opción, sin embargo, a esta mujer, su jefe se lo planteó a hecho consumado.

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  Fuente: El Diario

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