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¿EMOCIONES? Podemos ayudarte…

La propia situación de alarma sanitaria que estamos viviendo con sus miedos e incertidumbres, el confinamiento que nos obliga a gestionar la compleja logística familiar y laboral al tiempo que  tratamos de favorecer una convivencia constructiva sin conflictos ni enfrentamientos y la necesidad de mantener nuestro propio autocontrol y cuidado personal, nos sitúa al borde del estrés. Situación que parece que se mantendrá durante las diferentes etapas de desescalada que también generan tensiones y preocupaciones.

padre e hijo charlando

El objetivo es  sobrellevar toda esta situación y las exigencias que conlleva de la mejor manera posible y aunque parece un propósito muy ambicioso, es el reto al que nos enfrentamos día a día en esta situación tan especial que nos ha tocado vivir. Por ello desde el servicio PAD conscientes como somos de que no es una tarea fácil queremos ofreceros algunas pautas y recomendaciones que os ayuden a reducir el impacto emocional y manejar las tensiones y el estrés de forma eficaz.

Si ya normalmente hacemos malabarismos para encajar las tareas, el trabajo, el cuidado de hijos e hijas y mayores, los deberes, la convivencia, el descanso, las relaciones sociales y el ocio. Y otras mil contingencias pequeñas o no tan pequeñas que tenemos que ir resolviendo, ahora toca el “más difícil todavía” nos toca ser profesores y profesoras de emergencia, estamos todo el mundo juntos en el mismo espacio todo el tiempo y se nos abren muchos interrogantes y preocupaciones sobre el futuro, etc.

familia en la cama

Nuestra vida se ha convertido de la noche a la mañana en un circo de cuatro pistas. Y a esto hay que sumarle que algunas de las válvulas de escape habituales todavía no están permitidas: no puedes reunirte con tus amistades ni familia si vivís en diferentes casas, ni compartir un abrazo, no puedes salir cuando quieras (solo a unas horas concretas o para unas tareas concretas) ni hacer las cosas que te pueden apetecer como ir al cine, etc. ni algo que antes era tan sencillo como cerrar la puerta de casa y olvidarte del mundo por un rato. Incluso las cosas que deseabas y ahora que son impuestas resultan tediosas o difíciles de manejar.

Y qué decir de los miedos y preocupaciones que nos genera el que deparará la desescalada, como nos adaptaremos a la nueva realidad, sabrán nuestros hijos e hijas comportarse como corresponde o el final del confinamiento los situará en el descontrol  como vemos en otros chicos y chicas.

padres e hijos discutiendo

En este escenario de presiones, contradicciones, restricciones e incertidumbres, es muy posible que afloren  emociones como el aburrimiento, la tensión, el desánimo, la sensación de desbordamiento, la ansiedad, el estrés  o el miedo. Todas ellas son respuestas normales ante situaciones desconocidas, difíciles o problemáticas, pero que crean un malestar psicológico que nos afecta a nosotros/as y a las personas que nos rodean.

Que sean normales o lógicas dada la situación, no significa que tengas que quedarte con ellas, te dejamos aquí algunas recomendaciones sobre cómo manejarlas para rebajar su intensidad y mantenerte en equilibrio:

  • Es importante que te escuches y te observes. El primer paso consiste en que te des cuenta de lo que sientes, que identifiques y nombres tus emociones.
  • Una vez que has identificado tus emociones debes aceptarlas. Sentir emociones negativas o verse desbordados/as en algunos momentos, es normal ante determinadas situaciones, esto no nos convierte en débiles o peores padres o madres, simplemente nos recuerda que somos seres humanos y por lo tanto, que nos somos perfectos/as.
  • No escondas tus emociones, no te autoengañes o trates de engañar a otras personas haciendo ver que no pasa nada, ya que estarás gastando la energía que necesitas para cambiar de rumbo y sentirte mejor en aparentar algo que no existe.
  • Usa el razonamiento, analiza. ¿Qué pensamientos están sustentando estas emociones? Infórmate, revísalos, trata de ser objetivo/a, es probable que analizándolos con calma y desde otra perspectiva llegues a conclusiones menos catastróficas y con ello aliviaras la emoción negativa.
  • Comparte tus emociones. Esto te ayudará a rebajar su intensidad. Las cosas que nos guardamos cobran mayor dimensión y es más fácil perder el punto de realidad. Cuando hablamos de ellas pierden parte de su fuerza y además las opiniones de otras personas nos pueden ayudar a ver las cosas de otra manera, a ponerles proporción o a buscar soluciones a los problemas lo que hará también que la tensión se reduzca.
  • Céntrate en el aquí y ahora: las fantasías, las especulaciones y la incertidumbre, el ponerlos en lo peor, adelantarnos a las catástrofes, etc., crean malestar. Si te descubres pensando en algo de esto, concéntrate en el ahora y ponte una ocupación sobre la que puedas centrar tu atención. Y así no echaras más leña al fuego.
  • Mantén la motivación: Las situaciones nuevas pueden ser estresantes pero en medio del caos también podemos encontrar oportunidades de aprendizaje, de crecimiento, para probar cosas nuevas, para retomar ideas o aficiones que hemos ido dejando de lado, para conoceros mejor o crear o afianzar nuevos lazos, etc.
  • Se positivo/a: Escribe frases positivas que te motiven, busca fotos que te trasladen a momentos agradables o rescata ilusiones o sueños y tenlas a mano te ayudarán a centrar tus pensamientos.
  • Usa antídotos: La mancha de una mora con otra verde se quita. Además de frenar tus pensamientos negativos puedes compensar la balanza:
    • Cuidándote: duerme el tiempo necesario y asegúrate un buen descanso, aliméntate bien y haz ejercicio regularmente.
    • Premiándote: Haz cosas gratificantes, dedícate un tiempo para mimarte. Hay muchas cosas que no puedes hacer, pero hay otras muchas que sí, se creativo/a hay miles de alternativas.
    • Dejando que te mimen. Apóyate y disfruta de tu gente.
  • Asume y ayuda a los demás con sus propias emociones, si están mejor tú también lo estarás.
  • Usa el humor. No solamente que procures reír o sonreír todo lo que puedas, aunque no haya muchos motivos. El cerebro no nota la diferencia y enseguida veras que te encuentras mejor. Sino usa el sentido del humor, intenta tomarte las cosas y la vida en general con otra filosofía.

Desde el Servicio PAD, sabemos que el buen manejo de las emociones en la familia y en las personas adolescentes y jóvenes, es un factor de protección no solo en época de confinamiento sino en cualquier situación difícil que se nos presente en la vida, y desde nuestro servicio sabemos de muy buena tinta que es un fundamental en el trabajo preventivo frente a las adicciones.

¡Ánimo!


Y recuerda, si no puedes hacerlo solo o sola, en Servicio PAD, prevenimos y tratamos las adicciones en adolescentes y jóvenes del consumo de alcohol y/u otras drogas, del uso abusivo de la tecnología o con riesgos o problemas asociados al juego de azar.

Si quieres saber más, consulta nuestra web y blog o ¡Llámanos! 699 480 480

Inés González Galnares – Psicóloga Clínica Servicio PAD


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