{"id":3156,"date":"2019-10-16T14:04:07","date_gmt":"2019-10-16T14:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/?p=3156"},"modified":"2019-10-16T14:04:12","modified_gmt":"2019-10-16T14:04:12","slug":"supone-la-falta-de-acogida-la-propia-esterilidad-de-las-sociedades-occidentales-por-jose-manuel-aparicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/2019\/10\/16\/supone-la-falta-de-acogida-la-propia-esterilidad-de-las-sociedades-occidentales-por-jose-manuel-aparicio\/","title":{"rendered":"\u00bfSupone la falta de acogida la propia esterilidad de las sociedades occidentales?  Por Jos\u00e9 Manuel Aparicio"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/wp-content\/uploads\/sites\/61\/2019\/10\/cuadro-1024x766.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3159\" width=\"512\" height=\"383\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/wp-content\/uploads\/sites\/61\/2019\/10\/cuadro-1024x766.jpg 1024w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/wp-content\/uploads\/sites\/61\/2019\/10\/cuadro-300x224.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/wp-content\/uploads\/sites\/61\/2019\/10\/cuadro-768x574.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/buildingbridges\/wp-content\/uploads\/sites\/61\/2019\/10\/cuadro.jpg 1484w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obra, titulada <em>Abraham y los tres \u00e1ngeles<\/em>, es atribuida\na Jan Victors, uno de los disc\u00edpulos aventajados del maestro Rembrandt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El\ncuadro pone imagen a un pasaje tan desconocido como decisivo en el itinerario\ndel antiguo testamento y que es conocido como \u00ab<em>la teofan\u00eda de Mambr\u00e9<\/em>\u00bb o \u00ab<em>el\nencuentro de Abraham y los \u00e1ngeles<\/em>\u00bb. Se encuentra en el cap\u00edtulo dieciocho\ndel libro del G\u00e9nesis, en un momento decisivo del itinerario de fe descrito en\nAbraham.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su\nnombre ya ha cambiado de Abram a Abraham como signo elocuente de la alianza\nestablecida con Yahv\u00e9 que se ratifica en el mandato de la circuncisi\u00f3n (cap 17).\nEl pacto incluye una tarea: <em>ser padre de\nun gran pueblo <\/em>(Gn 17,10) lo que reclama una profunda actitud de fe por la\navanzada edad tanto de Abraham como la de Sara (Gn 17,17).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin\nembargo, el cap\u00edtulo dieciocho parece menos optimista en el cumplimiento de\nesta esperanzadora promesa. Como si se tratara de un cambio de escena teatral,\nAbraham aparece en su tienda, junto a su familia, sentado en la ribera de un\ncamino que, por el contexto del pasaje, se presupone que conduce hacia Sodoma\n(Gn 18, 22). Esta es, tradicionalmente, la ciudad pagana por antonomasia, icono\nde todas las pr\u00e1cticas y costumbres contrarias al jud\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz\u00e1\npor ello la actitud de Abraham respecto a los tres viandantes debiera ser de\nprecauci\u00f3n e incluso de distancia prudente para evitar una posible\ncontaminaci\u00f3n con lo impuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El\nnarrador, sin embargo, ofrece un sutil pero decisivo detalle en su relato. Lo\nhace en el primer vers\u00edculo para aquellos lectores atentos dispuestos a tratar\nde comprender un comportamiento aparentemente an\u00f3malo: \u00abera en el calor del\nd\u00eda\u00bb (Gn 18,1). Este es un dato decisivo en la lectura de conjunto. El detalle\nparece activar la compasi\u00f3n de Abraham quien conoce, en sus propias carnes, los\nrigores propios del n\u00f3mada exigido a caminar bajo las duras condiciones del sol\nen el desierto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Solo\nesta hip\u00f3tesis da raz\u00f3n de la actitud de exquisita delicadeza y acogida por\nparte de Abraham quien invita a los visitantes, les lava los pies y completa el\nritual jud\u00edo con una copiosa comida que incluye un becerro \u00abtierno y bueno\u00bb (Gn\n18,7).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El\npintor se recrea en esta escena y lo hace con una h\u00e1bil estrategia en la\ndistribuci\u00f3n de los personajes, estructurados en tres planos que implica\ntambi\u00e9n al espectador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En\nun plano remoto, casi sin volumen y en una aparente descripci\u00f3n en dos\ndimensiones, aparece Sara quien de forma discreta parece atenta a la\nconversaci\u00f3n. En un plano central, volum\u00e9trico, los tres viandantes y Abraham,\nsentados a la mesa conforman un espacio que cierran con sus cuerpos y que\ndescribe una especie de esfera conducida por la comensalidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero,\nen un tercer plano, solo perceptible por el espectador y no por Abraham, los\nviandantes parecen participar de una singular condici\u00f3n que el pintor expresa\ndot\u00e1ndolos de alas. Tradicionalmente, en la imaginer\u00eda cristiana, los <em>\u00e1ngeles<\/em>,del griego <em>angelos<\/em>,\nenviado; deben ser portadores de estos ap\u00e9ndices. Si el Dios lo es de la vida y\nsi esta se alimenta de la lluvia para las sociedades agr\u00edcolas y ganaderas,\nDios tendr\u00e1 que habitar en el origen de esta vida, de esta lluvia: en el cielo.\nPor este motivo, la credencial inequ\u00edvoca de que el interlocutor est\u00e1 realmente\nenviado por Dios es la posibilidad de retornar a la casa del padre lo que\nexige, necesariamente, la posibilidad de volar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y\nen este punto el maestro el pintor es capaz de expresar la intencionalidad del\ntexto. Abraham ve viandantes que caminan en la hora del calor. Su acogida viene\nimpulsada por la hospitalidad propia de la cultura semita. Ve personas que\nrequieren la misma atenci\u00f3n que el jud\u00edo demandar\u00eda. Pero, viendo personas, no\nsabe que son especialmente singulares: son los enviados por Dios. Confirmando\nla hip\u00f3tesis, los protagonistas de este encuentro confirman ser enviados\ntransmitiendo un mensaje por parte de Dios: \u00ab<em>De cierto volver\u00e9 \u00e1 ti seg\u00fan el tiempo de la vida, y he aqu\u00ed, tendr\u00e1 un\nhijo Sara tu mujer<\/em>\u00bb (Gn 18, 10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La\npromesa ya estaba enunciada en el cap\u00edtulo diecisiete pero parece ahora\nconfirmada: la acogida hospitalaria de Abraham ha <em>desatado <\/em>la bendici\u00f3n de Dios prometida sobre Abraham. En otros\nt\u00e9rminos, la bondad acogedora, la empat\u00eda de Abraham ha posibilitado que la\npromesa divina se ejecute. Se establece as\u00ed un \u00edntimo di\u00e1logo entre las\npromesas divinas y las respuestas de los creyentes tambi\u00e9n recogida en los\nrelatos vocacionales de Mois\u00e9s, Jerem\u00edas, Isa\u00edas o Mar\u00eda de Nazaret. Tambi\u00e9n\nanticipa la necesaria conexi\u00f3n entre la fe y la caridad descrita por el relato\ndel <em>lavatorio de los pies<\/em> o\ntematizada por la carta de Santiago en referencia a la necesidad de equilibrar\nel acto de fe con la caridad activa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em> <\/em><strong>Indudablemente, supone el origen de la profunda corriente hospitalaria indisociable de la fe jud\u00eda. O quiz\u00e1 no solo de la jud\u00eda. <\/strong>Es ya un lugar com\u00fan hacer referencia a las llamadas <em>religiones abrah\u00e1micas<\/em> para referirse a las que otorgan un liderazgo espiritual al personaje protagonista del cuadro: islam, juda\u00edsmo y cristianismo. En otros t\u00e9rminos, la hospitalidad se ofrece como patrimonio com\u00fan de estas espiritualidades y en exigencia para todos sus seguidores. Por extensi\u00f3n, para todas las tradiciones y culturas que se sientan herederas de este patronazgo de Abraham.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por\nel relato, contemplado en otra \u00f3ptica, permitir\u00eda afirmar que dejar pasar de\nlargo a los tres viandantes, habr\u00eda supuesto la propia esterilidad de Abraham y\nSara. La ausencia de acogida habr\u00eda impedido que las promesas de Dios adoptaran\nforma en forma del futuro Isaac. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Siglos despu\u00e9s, el panorama internacional exige contemplar el cuadro como hondo interrogante. \u00bfSupone la falta de acogida la propia esterilidad de las sociedades occidentales?<\/strong> \u00bfexplicar\u00eda su decadencia cultural, \u00e9tica y demogr\u00e1fica? \u00bfpueden los hijos de Abraham, jud\u00edos, isl\u00e1micos y cristianos, distanciarse de la hospitalidad abrah\u00e1mica? \u00bfno tendr\u00eda que hablarse, m\u00e1s bien, de una religi\u00f3n distinta a la recibida en origen si no se participa de esta actitud de acogida y cuidado hacia quienes se aproximan \u00aba nuestras tiendas\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Jos\u00e9 Manuel Aparicio Malo es investigador del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones y sus l\u00edneas de investigaci\u00f3n se centran en religiones y migraci\u00f3n; ciudadan\u00eda; teolog\u00eda y migraciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">jmaparicio@comillas.edu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra, titulada Abraham y los tres \u00e1ngeles, es atribuida a Jan Victors, uno de los disc\u00edpulos aventajados del maestro Rembrandt. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cuadro pone imagen a un pasaje tan desconocido como decisivo en el itinerario del antiguo testamento y que es conocido como \u00abla teofan\u00eda de Mambr\u00e9\u00bb o \u00abel encuentro de Abraham y los &#8230; <a title=\"\u00bfSupone la falta de acogida la propia esterilidad de las sociedades occidentales?  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