{"id":9895,"date":"2026-09-07T08:00:56","date_gmt":"2026-09-07T06:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9895"},"modified":"2026-05-30T12:20:44","modified_gmt":"2026-05-30T10:20:44","slug":"morir-solos-por-que-la-sociedad-moderna-esconde-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9895","title":{"rendered":"Morir solos: por qu\u00e9 la sociedad moderna esconde la muerte"},"content":{"rendered":"<p><strong>En un art\u00edculo de Jes\u00fas Romero Mo\u00f1ivas se rastrea uno de los textos m\u00e1s \u00edntimos y a la vez m\u00e1s inc\u00f3modos del soci\u00f3logo alem\u00e1n Norbert Elias: <em>La soledad de los moribundos<\/em>, escrito ocho a\u00f1os antes de su propia muerte. No es casualidad que un pensador que dedic\u00f3 su vida a explicar c\u00f3mo se forman las sociedades acabara mirando de frente al hecho que todas ellas comparten y casi todas disimulan. Elias envejec\u00eda, y ese deterioro le hizo consciente de algo que la mirada joven suele pasar por alto: lo dif\u00edcil que resulta para los vivos comprender de verdad la experiencia del que se est\u00e1 muriendo.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>La muerte es un problema de los vivos<\/strong><\/h3>\n<p>El punto de partida de Elias tiene la forma de una provocaci\u00f3n: \u00abla muerte es un problema de los vivos. Los muertos no tienen problemas\u00bb. Si la muerte nos angustia, no es por lo que les ocurre a quienes ya no est\u00e1n, sino por lo que sabemos los que seguimos aqu\u00ed. Solo el ser humano, entre todos los seres vivos, conoce de antemano que ha de morir. Por eso, seg\u00fan Elias, el verdadero problema no es la muerte \u2014el puro no-ser, la nada, sobre la que no hay nada que entender\u2014 sino el <em>morir<\/em>: el proceso emocional y cognitivo de saber que voy a morir y que otros van a morir. Lo que pesa no es el final, sino la conciencia anticipada del final.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, Romero Mo\u00f1ivas organiza el enfoque de Elias en tres grandes claves, que son tambi\u00e9n las tres aportaciones del art\u00edculo.<\/p>\n<h3><strong>Primera clave: las emociones tienen historia<\/strong><\/h3>\n<p>Elias fue un soci\u00f3logo profundamente hist\u00f3rico. Para \u00e9l, ning\u00fan fen\u00f3meno social puede entenderse como algo fijo o eterno; todo est\u00e1 en proceso. Y eso vale tambi\u00e9n para nuestras emociones. Aunque las reacciones afectivas tengan una base biol\u00f3gica, la cultura modela qu\u00e9 se puede sentir, con qu\u00e9 intensidad y en qu\u00e9 circunstancias. No hay una actitud \u00abnatural\u00bb ante la muerte: hay actitudes hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La que domina hoy en Occidente se explica, seg\u00fan Elias, dentro de lo que llam\u00f3 el <em>proceso de civilizaci\u00f3n<\/em>: a lo largo de los siglos hemos ido aumentando el autocontrol sobre nuestros impulsos y emociones para poder convivir. Ese control creciente tiene un precio. La muerte se \u00abhigieniza\u00bb, se aparta a hospitales y tanatorios est\u00e9ticamente cuidados, y se vuelve invisible. Elias pone un ejemplo delicioso: los cementerios modernos se conciben cada vez m\u00e1s como zonas verdes integradas en la ciudad, de modo que \u00abhasta los jardineros del cementerio evitan recordar que las tumbas tienen algo que ver con la muerte de las personas\u00bb.<\/p>\n<p>Ocultar la muerte y aislar al moribundo son, para Elias, las dos caras de la misma moneda. La muerte ajena nos recuerda la propia y derriba nuestras fantas\u00edas de inmortalidad; por eso preferimos no verla. Cuatro transformaciones explican este cambio: hemos prolongado mucho la vida (y con ello hemos alejado la muerte del horizonte cotidiano); concebimos la muerte como final natural de un proceso comprensible y t\u00e9cnicamente controlable; vivimos en sociedades relativamente m\u00e1s pacificadas, donde la muerte violenta es la excepci\u00f3n criminal; y, sobre todo, entendemos el morir como un acto radicalmente individual: se vive solo, se muere solo.<\/p>\n<p>Conviene precisar qu\u00e9 significa aqu\u00ed \u00abcontrolar\u00bb las emociones. Elias advierte que en realidad no controlamos el sentimiento, sino el movimiento que lo expresa: no podemos detener lo que sentimos, solo impedir o retrasar que actuemos en consecuencia. De ah\u00ed su conclusi\u00f3n demoledora: ocultar el morir no es lo mismo que eliminar la muerte. Tarde o temprano, la muerte propia o ajena se presenta en toda su inexorabilidad, y las emociones afloran por mucho que hayamos intentado encapsularlas. Lo vemos en gestos cotidianos \u2014ponerse gafas de sol en un funeral para que no se vean las l\u00e1grimas, evitar entrar en los tanatorios\u2014 y en fen\u00f3menos nuevos, como las aplicaciones que permiten \u00abchatear\u00bb con un fantasma digital de un ser querido fallecido. Algunos usuarios en duelo confesaban que el bot les ayudaba precisamente porque \u00aba la sociedad no le gusta el duelo\u00bb: nunca se impacientaba ni les impon\u00eda un calendario para superar la p\u00e9rdida.<\/p>\n<h3><strong>Segunda clave: desmitologizar la muerte<\/strong><\/h3>\n<p>El segundo rasgo del enfoque eliasiano es cognitivo. Ante el hecho de que toda vida termina, Elias distingue tres caminos: mitologizar la muerte, evitar pensar en ella, o mirarla de frente como un dato de la propia existencia. \u00c9l opta sin matices por el tercero. \u00abLa muerte no tiene nada de terrible\u00bb, sostiene; lo terrible son las fantas\u00edas que la rodean. No abre ninguna puerta ni encierra ning\u00fan misterio: es, simplemente, el final del ser humano.<\/p>\n<p>Esta apuesta encaja con el conjunto de su obra. Elias quiso convertir la sociolog\u00eda en una \u00abcazadora de mitos\u00bb. As\u00ed como las ciencias naturales desmitificaron la naturaleza, las ciencias sociales deb\u00edan hacer lo propio con la realidad social. Por eso desconfi\u00f3 tanto de la filosof\u00eda idealista en la que se hab\u00eda formado \u2014demasiado abstracta, demasiado alejada de la vida concreta\u2014 como de la religi\u00f3n y el mito, no por desprecio, sino porque, a su juicio, paralizan la posibilidad de comprender y de ayudar de verdad. Para \u00e9l, distorsionar la realidad para hacer feliz a la gente era \u00abconocimiento corrompido\u00bb: la verdad, aunque desgarradora, siempre es preferible a la mentira dulcificada, porque al menos permite orientarse.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed aparece lo que Romero Mo\u00f1ivas llama, con acierto, la dimensi\u00f3n \u00abredentora\u00bb de la epistemolog\u00eda de Elias. No se trata de fundar una pseudorreligi\u00f3n ni de movilizar pol\u00edticamente, sino de confiar en que el conocimiento sereno y ajustado a los hechos libera al ser humano de las cadenas del mito. La ciencia tendr\u00eda as\u00ed una misi\u00f3n casi soteriol\u00f3gica: confrontarnos con una realidad que, una vez conocida, permite cierto control y orientaci\u00f3n en medio del desconcierto. El art\u00edculo no oculta las tensiones de esta postura \u2014Elias nunca explic\u00f3 del todo c\u00f3mo se logra ese \u00abdistanciamiento\u00bb objetivo\u2014, pero subraya la valent\u00eda de la apuesta: desmitologizar la muerte es analizarla con categor\u00edas despersonalizadas, sin permitir que las fantas\u00edas ocupen el lugar de un conocimiento honesto.<\/p>\n<h3><strong>Tercera clave: la soledad y el sentido<\/strong><\/h3>\n<p>El drama de fondo que mueve todo el planteamiento es la soledad del anciano y del moribundo. Y aqu\u00ed Elias conecta su sociolog\u00eda con su antropolog\u00eda. Frente a la imagen del individuo cerrado en s\u00ed mismo \u2014lo que \u00e9l llama el <em>homo clausus<\/em>\u2014, defiende que somos seres abiertos y relacionales: \u00abno hay \u00abyo\u00bb sin \u00abt\u00fa\u00bb, \u00ab\u00e9l\u00bb o \u00abella\u00bb, sin \u00abnosotros\u00bb, \u00abvosotros\u00bb o \u00abellos\u00bb\u00bb. La libertad misma no es una propiedad metaf\u00edsica individual, sino algo que emerge de la red de relaciones en la que vivimos.<\/p>\n<p>De esta antropolog\u00eda se sigue una tesis sobre el sentido que resulta iluminadora. El sentido no es algo que cada persona fabrique en soledad, como una m\u00f3nada aislada; es una categor\u00eda social. La vida de alguien tiene sentido en relaci\u00f3n con lo que esa vida significa para otros. Por eso el problema moderno de la muerte se concentra en una forma muy concreta de soledad: la que siente quien, viviendo a\u00fan rodeado de gente, percibe que ya no significa nada para ella. Como escribe Elias, \u00abes comprensible que una persona que cree vivir como un ser aislado y carente de sentido muera tambi\u00e9n como tal\u00bb.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica es sobria y profundamente humana. La represi\u00f3n social y el encubrimiento del desasosiego sirven de poca ayuda. Quiz\u00e1 deber\u00edamos hablar de la muerte de forma m\u00e1s abierta y clara, aunque solo sea para dejar de presentarla como un misterio, y sobre todo hacerle sentir al que se va que sigue importando. Frente a una \u00e9poca que prefiere mirar hacia otro lado, el viejo Elias dej\u00f3 escrita una advertencia que sigue interpel\u00e1ndonos: lo m\u00e1s duro de morir no es morir, sino hacerlo sinti\u00e9ndose ya fuera de la comunidad de los vivos.<\/p>\n<p><em>*Resumen de<\/em> Romero Mo\u00f1ivas, J. (2026). La epistemolog\u00eda redentora de la muerte en la sociolog\u00eda de Norbert Elias. <em>Raz\u00f3n y Fe.<\/em> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14422\/ryf.vol290.i1468.y2026.001\">https:\/\/doi.org\/10.14422\/ryf.vol290.i1468.y2026.001<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un art\u00edculo de Jes\u00fas Romero Mo\u00f1ivas se rastrea uno de los textos m\u00e1s \u00edntimos y a la vez m\u00e1s inc\u00f3modos del soci\u00f3logo alem\u00e1n Norbert Elias: La soledad de los moribundos, escrito ocho a\u00f1os antes de su propia muerte. No es casualidad que un pensador que dedic\u00f3 su vida a explicar c\u00f3mo se forman las &#8230; <a title=\"Morir solos: por qu\u00e9 la sociedad moderna esconde la muerte\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9895\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Morir solos: por qu\u00e9 la sociedad moderna esconde la muerte\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":9886,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9895","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9895"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9931,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9895\/revisions\/9931"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9886"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}