{"id":9700,"date":"2026-03-09T08:00:04","date_gmt":"2026-03-09T07:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9700"},"modified":"2026-03-08T20:14:42","modified_gmt":"2026-03-08T19:14:42","slug":"como-ciencia-de-los-fosiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9700","title":{"rendered":"Como ciencia de los f\u00f3siles"},"content":{"rendered":"<p data-start=\"243\" data-end=\"1039\"><strong>Hay obras de arte que buscan conmover, otras que pretenden denunciar, otras que juegan con la forma o con la memoria. Y hay algunas, m\u00e1s raras y quiz\u00e1s m\u00e1s fascinantes, que parecen proponerse una tarea todav\u00eda m\u00e1s ambiciosa: hacernos pensar a la vez en la belleza, en la verdad y en la manera en que construimos conocimiento. En esa encrucijada sit\u00faa en su art\u00edculo Leopoldo Tiller\u00eda Aqueveque la obra del artista japon\u00e9s Nobu Okanoya, especialmente una serie de pinturas dedicadas a f\u00f3siles de animales prehist\u00f3ricos. El art\u00edculo no se limita a describir unas piezas visualmente llamativas, sino que plantea una tesis de fondo: en estas obras se entrelazan de un modo especialmente f\u00e9rtil la est\u00e9tica, la paleontolog\u00eda, la filosof\u00eda kantiana y una imaginaci\u00f3n marcada por el retrofuturismo.<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"1041\" data-end=\"1851\">La propuesta es sugerente desde el principio porque obliga a revisar una frontera que solemos dar por sentada: la que separa el arte de la ciencia. En apariencia, un f\u00f3sil pertenece al \u00e1mbito del dato, del resto material, del objeto de estudio cient\u00edfico. Una pintura, por el contrario, parecer\u00eda moverse en la esfera de la representaci\u00f3n, de la interpretaci\u00f3n y de la experiencia est\u00e9tica. Sin embargo, la obra de Okanoya pone en crisis esa divisi\u00f3n. Sus f\u00f3siles no son meramente ilustraciones art\u00edsticas de un contenido cient\u00edfico, ni tampoco simples objetos bellos desligados de toda pretensi\u00f3n cognitiva. M\u00e1s bien aparecen como un espacio intermedio en el que el arte adopta formas de la ciencia y la ciencia, a su vez, necesita de recursos propios del arte para hacerse visible, imaginable y comprensible.<\/p>\n<p data-start=\"1853\" data-end=\"2562\">Una de las claves te\u00f3ricas fundamentales del art\u00edculo est\u00e1 en el recurso kantiano del <strong data-start=\"1939\" data-end=\"1952\">\u201ccomo si\u201d<\/strong>. Tiller\u00eda retoma aqu\u00ed una cuesti\u00f3n central de la <em data-start=\"2002\" data-end=\"2022\">Cr\u00edtica del juicio<\/em>: cuando juzgamos la naturaleza, muchas veces la pensamos <strong data-start=\"2080\" data-end=\"2091\">como si<\/strong> estuviera organizada con arreglo a una finalidad. No se trata de afirmar dogm\u00e1ticamente que exista una mente superior que haya dise\u00f1ado el mundo con un prop\u00f3sito perfectamente definido, sino de reconocer que nuestra raz\u00f3n opera con esa ficci\u00f3n reguladora para dar unidad y sentido a lo real. La naturaleza puede ser contemplada como si estuviese ordenada para nuestro juicio est\u00e9tico, o como si los seres naturales formasen parte de una organizaci\u00f3n interna inteligible.<\/p>\n<p data-start=\"2564\" data-end=\"3467\">Esta idea resulta decisiva para leer la pintura de f\u00f3siles de Okanoya. Lo que sus obras producen, seg\u00fan el autor, es precisamente un efecto de \u201ccomo si\u201d. Cuando el espectador las contempla, no ve solamente una representaci\u00f3n de f\u00f3siles, sino algo que se impone casi <strong data-start=\"2830\" data-end=\"2862\">como si fuera el f\u00f3sil mismo<\/strong>. Ah\u00ed entra en juego la categor\u00eda estil\u00edstica que el art\u00edculo considera m\u00e1s adecuada: el <strong data-start=\"2951\" data-end=\"2968\">hiperrealismo<\/strong>. La cuesti\u00f3n no es que las obras sean figurativas, algo evidente, sino que alcanzan un nivel de detalle, precisi\u00f3n y presencia material tal que generan una duda productiva: por momentos, cuesta distinguir si estamos ante un objeto real o ante una pintura del objeto. El hiperrealismo no consiste \u00fanicamente en copiar la realidad con exactitud, sino en producir una nueva capa de realidad, una especie de simulaci\u00f3n tan veros\u00edmil que desplaza la diferencia entre lo representado y la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p data-start=\"3469\" data-end=\"4165\">En este punto, el art\u00edculo introduce una matizaci\u00f3n importante respecto de su hip\u00f3tesis inicial. El autor hab\u00eda planteado en un comienzo que la obra de Okanoya respond\u00eda a un estilo \u201cfigurativo-geol\u00f3gico-materialista\u201d. Sin embargo, tras el an\u00e1lisis, concluye que la f\u00f3rmula m\u00e1s precisa ser\u00eda hablar de una <strong data-start=\"3775\" data-end=\"3824\">pintura figurativa e hiperrealista de f\u00f3siles<\/strong>. No es una correcci\u00f3n menor. Supone reconocer que el n\u00facleo de estas piezas no reside solo en su referencia a la geolog\u00eda o a la materialidad del f\u00f3sil, sino en la forma concreta en que la imagen logra construir una presencia intensificada, casi excesivamente real, que obliga al espectador a reconsiderar el estatuto de lo que est\u00e1 viendo.<\/p>\n<p data-start=\"4167\" data-end=\"4943\">A partir de aqu\u00ed, el estudio da un paso m\u00e1s y entra en di\u00e1logo con la <strong data-start=\"4237\" data-end=\"4260\">teleolog\u00eda kantiana<\/strong>. En la tercera cr\u00edtica, Kant distingue entre una explicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la naturaleza y una consideraci\u00f3n teleol\u00f3gica, esto es, una forma de pensar ciertos seres como si en ellos el todo fuese fundamento de las partes. En el caso de los organismos, esta perspectiva permite verlos como totalidades organizadas, no simplemente como agregados casuales de elementos. Tiller\u00eda aplica esta idea a los f\u00f3siles de Okanoya y sostiene que el espectador puede llegar a percibirlos como si hubiesen sido conservados por una inteligencia distinta de la nuestra, como si una finalidad superior hubiera permitido que esas estructuras llegaran intactas a nosotros a trav\u00e9s de las eras geol\u00f3gicas.<\/p>\n<p data-start=\"4945\" data-end=\"5511\">Evidentemente, no se trata de afirmar literalmente una intervenci\u00f3n sobrenatural en la formaci\u00f3n del f\u00f3sil. Lo relevante es otra cosa: que la obra activa en nuestra mirada una disposici\u00f3n teleol\u00f3gica. Nos hace pensar esos restos no solo como residuos del pasado, sino como formas organizadas que parecen haber sido preservadas para ser contempladas y conocidas. De este modo, el f\u00f3sil deja de ser \u00fanicamente un objeto muerto del pasado y se convierte en un signo cargado de sentido, en una estructura que invita a pensar la naturaleza bajo el prisma de la finalidad.<\/p>\n<p data-start=\"5513\" data-end=\"6291\">Pero el art\u00edculo no se detiene ah\u00ed. Otro de sus movimientos m\u00e1s interesantes consiste en poner en relaci\u00f3n esta dimensi\u00f3n teleol\u00f3gica con la est\u00e9tica del <strong data-start=\"5667\" data-end=\"5685\">retrofuturismo<\/strong>. El retrofuturismo, recuerda Tiller\u00eda, es una corriente que trabaja con una tensi\u00f3n muy particular: combina imaginarios del pasado con proyecciones de futuro. No se limita a la nostalgia ni a la fantas\u00eda tecnol\u00f3gica, sino que reinterpreta c\u00f3mo \u00e9pocas anteriores imaginaron el porvenir, produciendo as\u00ed una mezcla temporal que suele ser cr\u00edtica, ir\u00f3nica o incluso sarc\u00e1stica. Dentro de esta sensibilidad caben vertientes como el <em data-start=\"6114\" data-end=\"6125\">steampunk<\/em>, el <em data-start=\"6130\" data-end=\"6142\">dieselpunk<\/em>, el <em data-start=\"6147\" data-end=\"6157\">atompunk<\/em> o el <em data-start=\"6163\" data-end=\"6172\">bitpunk<\/em>, cada una con sus propios c\u00f3digos visuales y culturales, pero todas unidas por el cruce de lo pret\u00e9rito y lo venidero.<\/p>\n<p data-start=\"6293\" data-end=\"6973\">\u00bfPor qu\u00e9 resulta \u00fatil esta categor\u00eda para pensar la obra de Okanoya? Porque en sus pinturas no aparece solo el f\u00f3sil como resto del pasado. Alrededor de las figuras de un pterosaurio o de un <em data-start=\"6484\" data-end=\"6503\">Tyrannosaurus rex<\/em> emergen tambi\u00e9n una serie de <strong data-start=\"6533\" data-end=\"6565\">s\u00edmbolos, signos y etiquetas<\/strong> que evocan una nomenclatura cient\u00edfica, pero cuyo sentido es inaccesible. Parecen clasificar, describir o codificar aspectos del f\u00f3sil, como si se tratara de inscripciones t\u00e9cnicas o de protocolos de catalogaci\u00f3n. Y, sin embargo, el propio artista declara que remiten a \u201cun futuro que nadie conoce\u201d. Es decir, no estamos ante ciencia positiva en sentido estricto, sino ante una <strong data-start=\"6944\" data-end=\"6972\">ficci\u00f3n de cientificidad<\/strong>.<\/p>\n<p data-start=\"6975\" data-end=\"7707\">Aqu\u00ed el \u201ccomo si\u201d reaparece con toda su fuerza. As\u00ed como la pintura funciona como si fuera un f\u00f3sil aut\u00e9ntico, la simbolog\u00eda que lo acompa\u00f1a opera como si fuese terminolog\u00eda cient\u00edfica real. El resultado es una doble verosimilitud: por un lado, el f\u00f3sil parece verdadero; por otro, su contextualizaci\u00f3n simb\u00f3lica parece remitir a un saber igualmente verdadero, aunque siga siendo indescifrable. De ah\u00ed que el art\u00edculo hable de una ciencia bloqueada por la propia est\u00e9tica: la obra adopta la apariencia de un lenguaje cient\u00edfico, pero al mismo tiempo impide su traducci\u00f3n plena. Lo que ofrece no es un conocimiento transparente y cerrado, sino un horizonte de interpretaci\u00f3n suspendido entre lo arcaico, lo imaginario y lo futurible.<\/p>\n<p data-start=\"7709\" data-end=\"8328\">El texto llega incluso a sugerir que algunos de esos signos podr\u00edan recordar elementos de <strong data-start=\"7799\" data-end=\"7821\">pinturas rupestres<\/strong>, trazos del llamado <strong data-start=\"7842\" data-end=\"7864\">C\u00f3digo Paleol\u00edtico<\/strong> o pictogramas que parecen inventados por el propio artista. Esto refuerza todav\u00eda m\u00e1s la l\u00f3gica retrofuturista de la serie: el espectador no sabe si est\u00e1 ante restos de una escritura ancestral, ante una lengua venida del futuro o ante una combinaci\u00f3n deliberada de ambas. Pasado y futuro se cruzan as\u00ed sobre la superficie del f\u00f3sil, como si la obra quisiera decirnos que el tiempo no es una l\u00ednea homog\u00e9nea, sino una constelaci\u00f3n de capas simb\u00f3licas superpuestas.<\/p>\n<p data-start=\"8330\" data-end=\"9103\">En este contexto aparece tambi\u00e9n la referencia al <strong data-start=\"8380\" data-end=\"8393\">paleoarte<\/strong>, concepto decisivo para el argumento del art\u00edculo. El paleoarte designa aquellas formas visuales \u2014ilustraci\u00f3n, escultura, animaci\u00f3n\u2014 que permiten reconstruir con la mayor fidelidad posible especies extinguidas que ning\u00fan ser humano ha visto jam\u00e1s. Su importancia es enorme porque muestra hasta qu\u00e9 punto la ciencia necesita de la imagen. Podemos estudiar huesos, huellas o restos mineralizados, pero para imaginar un dinosaurio en movimiento o un neandertal en su entorno hace falta una mediaci\u00f3n art\u00edstica. El paleoartista, en ese sentido, se convierte en \u201clos ojos del cient\u00edfico\u201d: alguien que, sin abandonar la atenci\u00f3n a la evidencia, debe suplir con imaginaci\u00f3n los vac\u00edos inevitables del registro f\u00f3sil.<\/p>\n<p data-start=\"9105\" data-end=\"9660\">Esta idea encaja perfectamente con la tesis general del texto. Okanoya no ser\u00eda simplemente un pintor que toma f\u00f3siles como tema, sino un artista que se sit\u00faa en ese territorio h\u00edbrido donde la exactitud y la invenci\u00f3n no se excluyen, sino que se necesitan mutuamente. La representaci\u00f3n de la vida extinta exige escr\u00fapulo cient\u00edfico, pero tambi\u00e9n creatividad. Y justamente ah\u00ed reside uno de los hallazgos principales del art\u00edculo: la constataci\u00f3n de que en estas obras la est\u00e9tica y el conocimiento no se yuxtaponen externamente, sino que se <strong data-start=\"9647\" data-end=\"9659\">fusionan<\/strong>.<\/p>\n<p data-start=\"9662\" data-end=\"10312\">La fusi\u00f3n se vuelve a\u00fan m\u00e1s clara cuando Tiller\u00eda aborda la dimensi\u00f3n sistem\u00e1tica de la serie. No estamos ante dos o tres im\u00e1genes aisladas, sino ante un conjunto amplio de pinturas de especies prehist\u00f3ricas reunidas bajo la etiqueta <strong data-start=\"9896\" data-end=\"9920\">\u201cF\u00f3siles del futuro\u201d<\/strong>. Esta expresi\u00f3n funciona casi como traducci\u00f3n art\u00edstica del \u201csistema de fines\u201d kantiano. Cada f\u00f3sil individual aparece como una unidad organizada, pero adem\u00e1s forma parte de un conjunto mayor, de una serie coherente que invita a ver en la totalidad de la obra una especie de archivo imposible: un museo imaginario donde el pasado remoto es reinterpretado desde un futuro todav\u00eda inexistente.<\/p>\n<p data-start=\"10314\" data-end=\"11030\">El cierre del art\u00edculo recoge todo este recorrido y formula su conclusi\u00f3n principal con bastante nitidez. La hip\u00f3tesis inicial se considera confirmada, aunque ajustada conceptualmente. En la obra de Okanoya s\u00ed se produce una fusi\u00f3n entre <strong data-start=\"10552\" data-end=\"10579\">est\u00e9tica y conocimiento<\/strong>, pero el t\u00e9rmino adecuado para describir su estilo no ser\u00eda tanto \u201cfigurativo-geol\u00f3gico-materialista\u201d como <strong data-start=\"10687\" data-end=\"10758\">figurativo-hiperrealista dentro del subg\u00e9nero de pintura de f\u00f3siles<\/strong>. La precisi\u00f3n es importante porque permite nombrar mejor lo que realmente sucede en estas piezas: una representaci\u00f3n tan convincente que genera una realidad visual propia, enriquecida adem\u00e1s por una simbolog\u00eda que imita el lenguaje de la ciencia sin dejarse reducir a \u00e9l.<\/p>\n<p data-start=\"11032\" data-end=\"11677\">De ese an\u00e1lisis se desprende una met\u00e1fora final de enorme fuerza: <strong data-start=\"11098\" data-end=\"11157\">la est\u00e9tica de Nobu Okanoya como ciencia de los f\u00f3siles<\/strong>. La f\u00f3rmula resume bien el coraz\u00f3n del art\u00edculo. No significa que la pintura sustituya a la paleontolog\u00eda, ni que el arte deba convertirse en ciencia en sentido estricto. Significa, m\u00e1s bien, que ciertas obras contempor\u00e1neas son capaces de pensar visualmente aquello que la ciencia estudia, y de hacerlo de una forma que no solo ilustra datos, sino que transforma nuestra relaci\u00f3n con ellos. El f\u00f3sil deja entonces de ser solo resto o evidencia; se vuelve tambi\u00e9n problema filos\u00f3fico, objeto est\u00e9tico y figura temporal.<\/p>\n<p data-start=\"11679\" data-end=\"12299\">En un momento cultural en el que a menudo se enfrentan de manera simplista humanidades y ciencias, propuestas como la de Tiller\u00eda resultan especialmente valiosas. Nos recuerdan que el conocimiento humano nunca ha avanzado \u00fanicamente por acumulaci\u00f3n de hechos, sino tambi\u00e9n por im\u00e1genes, analog\u00edas, ficciones reguladoras y modos de ver. Los f\u00f3siles de Okanoya, con su intensidad hiperrealista y su extra\u00f1a simbolog\u00eda retrofuturista, no son solo pinturas bellas o curiosas. Son una invitaci\u00f3n a pensar c\u00f3mo imaginamos el pasado, c\u00f3mo proyectamos el futuro y c\u00f3mo el arte puede seguir siendo un laboratorio de conocimiento<\/p>\n<p data-start=\"11679\" data-end=\"12299\">*<em>Resumen de\u00a0<\/em>Como ciencia de los f\u00f3siles. (2026).\u00a0<i>Raz\u00f3n Y Fe<\/i>,\u00a0<i>289<\/i>(1467), 351-374.\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14422\/ryf.vol289.i1467.y2025.006\">https:\/\/doi.org\/10.14422\/ryf.vol289.i1467.y2025.006<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay obras de arte que buscan conmover, otras que pretenden denunciar, otras que juegan con la forma o con la memoria. 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