{"id":9629,"date":"2026-01-26T08:00:00","date_gmt":"2026-01-26T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9629"},"modified":"2026-01-25T20:55:26","modified_gmt":"2026-01-25T19:55:26","slug":"el-via-crucis-como-el-origen-de-la-devocion-a-jesus-nazareno-en-la-semana-santa-andaluza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9629","title":{"rendered":"El v\u00eda crucis como el origen de la devoci\u00f3n a Jes\u00fas Nazareno en la Semana Santa andaluza"},"content":{"rendered":"<p data-path-to-node=\"4\"><strong>En un estudio reciente de <span class=\"TextRun SCXW220116874 BCX0\" lang=\"ES-ES\" xml:lang=\"ES-ES\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW220116874 BCX0\">Jos\u00e9\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW220116874 BCX0\">Manuel Romero P\u00e9rez<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW220116874 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559740&quot;:276}\">\u00a0<\/span>que disecciona las entra\u00f1as de la Semana Santa andaluza, se ponen a conversar dos planos que a menudo la academia ha tratado por separado: la antropolog\u00eda cultural y la teolog\u00eda de la Pasi\u00f3n. El folclore no compite con la m\u00edstica, la media. Ni todo es fiesta \u00abpagana\u00bb sin sustrato trascendente, ni todo es liturgia oficial sin la huella indeleble de la identidad popular: entre el rigorismo tridentino y la explosi\u00f3n sensorial del sur, se propone una v\u00eda de comprensi\u00f3n que integra la historia de los Santos Lugares, la piedad medieval y la particular idiosincrasia andaluza. Rito e identidad son los dos focos que se corrigen: el primero estructura, el segundo da vida.<\/strong><\/p>\n<p data-path-to-node=\"5\"><strong>La pregunta que atraviesa el texto es simple y a la vez fundacional: \u00bfPor qu\u00e9 la figura de Jes\u00fas Nazareno, el hombre que carga con la cruz, se ha convertido en el eje vertebrador de la espiritualidad de un pueblo entero? El an\u00e1lisis inclina el fiel hacia una hip\u00f3tesis hist\u00f3rica y existencial: el fervor nazareno no es una generaci\u00f3n espont\u00e1nea del Barroco, sino el fruto maduro de una semilla plantada en Jerusal\u00e9n y trasplantada a C\u00f3rdoba por el beato \u00c1lvaro: la pr\u00e1ctica del V\u00eda Crucis. Nada de adoraci\u00f3n a la madera por la madera, nada de idolatr\u00eda vac\u00eda: identificaci\u00f3n m\u00e1s que contemplaci\u00f3n, m\u00edmesis del dolor como prueba, la calle como templo.<\/strong><\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"6\">El rastro de Jerusal\u00e9n: De la piedra al rito<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"7\">\u00bfEs posible rastrear el origen de una emoci\u00f3n colectiva hasta una piedra en Jerusal\u00e9n? S\u00ed, si esa piedra es el <i data-path-to-node=\"7\" data-index-in-node=\"111\">lit\u00f3strotos<\/i>. El art\u00edculo nos invita a un viaje retrospectivo hasta el siglo IV, guiados por la mano de Egeria, esa viajera hispana que, con ojos de asombro, describi\u00f3 la liturgia primigenia de la Ciudad Santa. All\u00ed, entre el G\u00f3lgota y la An\u00e1stasis, se prefiguraba ya lo que siglos despu\u00e9s ser\u00edan las calles de Sevilla o M\u00e1laga: el movimiento ritual.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"8\">Egeria no describe una misa est\u00e1tica, sino un transitar. Describe a una comunidad que camina, que toca la Cruz, que llora ante la columna de la flagelaci\u00f3n. Es el germen de la procesi\u00f3n. Frente a una fe puramente intelectual, el cristianismo oriental entendi\u00f3 pronto que la memoria de la Pasi\u00f3n necesitaba geograf\u00eda. No bastaba con recordar que Cristo muri\u00f3; hab\u00eda que recorrer el camino que llev\u00f3 a esa muerte.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"9\">El texto recupera esta \u00abg\u00e9nesis del camino\u00bb para recordarnos algo esencial: la Semana Santa andaluza, antes de ser arte o sociolog\u00eda, es una imitaci\u00f3n f\u00edsica. El V\u00eda Crucis naci\u00f3 del anhelo de los peregrinos de pisar donde \u00c9l pis\u00f3. Y cuando la historia y la guerra cerraron las puertas de Tierra Santa, Europa tuvo que reinventar Jerusal\u00e9n. Fue \u00c1lvaro de C\u00f3rdoba, en el siglo XV, quien trajo esa topograf\u00eda sagrada a la sierra cordobesa, instaurando el primer V\u00eda Crucis de Occidente. La devoci\u00f3n al Nazareno, por tanto, hunde sus ra\u00edces en esta necesidad humana de espacializar lo sagrado: traer el dolor de Dios a nuestra propia tierra.<\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"10\">El Nazareno como espejo de identidad<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"11\">Si el V\u00eda Crucis es la estructura, la antropolog\u00eda andaluza es la carne. El estudio aborda la singularidad de las cofrad\u00edas no solo como entes piadosos, sino como potentes agentes de socializaci\u00f3n. En Andaluc\u00eda, la hermandad no es un a\u00f1adido al domingo; es la vida misma organizada en torno a una imagen.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"12\">Aqu\u00ed surge la distinci\u00f3n clave con la austeridad castellana. Si en el norte la procesi\u00f3n interrumpe la vida para recordar la muerte, en el sur la procesi\u00f3n <i data-path-to-node=\"12\" data-index-in-node=\"156\">es<\/i> la vida que se afirma frente a la muerte. Es una fiesta \u00abdionisiaca\u00bb en su forma \u2014sensorial, barroca, desbordante\u2014 pero profundamente cat\u00f3lica en su fondo. No hay contradicci\u00f3n, sino s\u00edntesis. El barroco andaluz entendi\u00f3 que para llegar al alma hab\u00eda que bombardear los sentidos: el olor del incienso, el roce de la t\u00fanica, la m\u00fasica que rompe el silencio.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"13\">La figura de Jes\u00fas Nazareno act\u00faa aqu\u00ed como un espejo de identidad \u00absupracomunal\u00bb. El barrio se mira en el Cristo y se reconoce. No es un Dios lejano, un Pantocr\u00e1tor que juzga desde el \u00e1bside; es el \u00abPadre Jes\u00fas\u00bb, el vecino m\u00e1s ilustre, el hombre que sufre como sufren ellos. Isidoro Moreno lo vio con claridad: la religiosidad popular andaluza es antropoc\u00e9ntrica porque acerca lo divino a lo familiar. El Nazareno carga la cruz, s\u00ed, pero esa cruz simboliza tambi\u00e9n las cargas del jornalero, las penas de la madre, la incertidumbre del pueblo. Al identificarse con el Dios que cae y se levanta, el andaluz no solo reza, sino que afirma su propia dignidad en el sufrimiento.<\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"14\">La pedagog\u00eda de la madera: Trento y el Barroco<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"15\">La historia de esta devoci\u00f3n no es lineal, est\u00e1 llena de hitos que la moldean. El art\u00edculo nos lleva desde los primeros flagelantes medievales \u2014que imitaban a Cristo con su propia sangre\u2014 hasta la explosi\u00f3n est\u00e9tica del siglo XVII. En medio, un gigante: el Concilio de Trento.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"16\">Frente a la iconoclasia protestante que vaciaba los templos, Trento llen\u00f3 las calles. La Iglesia comprendi\u00f3 que la imagen no era un \u00eddolo, sino un libro abierto para el pueblo. El Nazareno con la cruz a cuestas se convirti\u00f3 en la herramienta pedag\u00f3gica perfecta. \u00bfQu\u00e9 mejor manera de ense\u00f1ar la redenci\u00f3n que mostrar el precio pagado por ella?<\/p>\n<p data-path-to-node=\"17\">Es fascinante observar la evoluci\u00f3n iconogr\u00e1fica que detalla el texto: de los primeros Nazarenos abrazando la cruz por el brazo largo (la cruz \u00abal rev\u00e9s\u00bb), simbolog\u00eda del triunfo sobre la muerte, al modelo de Mart\u00ednez Monta\u00f1\u00e9s, donde Cristo carga la cruz por el est\u00edpite, acentuando el realismo y la gravedad de la carga. El arte se puso al servicio de la teolog\u00eda. Las hermandades del Dulce Nombre de Jes\u00fas y de la Santa Vera Cruz se fusionaron o evolucionaron hacia esta devoci\u00f3n nazarena porque era la que mejor resum\u00eda el drama cristiano: un Dios-Hombre que asume voluntariamente el peso del mundo.<\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"18\">Entre la m\u00edstica y la calle<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"19\">Existe la tentaci\u00f3n de juzgar la Semana Santa andaluza desde un elitismo espiritual, tach\u00e1ndola de superficial o vanidosa. El estudio desmonta este prejuicio recurriendo a la historia de las mentalidades. Las cofrad\u00edas nacieron como escuelas de caridad y espacios de integraci\u00f3n social.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"20\">El V\u00eda Crucis, como \u00abmatriz simb\u00f3lica\u00bb, estructura el caos aparente de la procesi\u00f3n. Las ca\u00eddas, el encuentro con la Madre, la ayuda del Cirineo o el gesto de la Ver\u00f3nica no son meros actos teatrales; son estaciones de la vida humana. Cuando una hermandad pone estos misterios en la calle, est\u00e1 sacando la teolog\u00eda de los libros y poni\u00e9ndola a ras de suelo.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"21\">El texto destaca c\u00f3mo figuras \u00absecundarias\u00bb del V\u00eda Crucis \u2014Sim\u00f3n de Cirene y la Ver\u00f3nica\u2014 cobran un protagonismo capital en los pasos de misterio andaluces. \u00bfPor qu\u00e9? Porque representan la respuesta humana ante el dolor de Dios: la compasi\u00f3n y la ayuda. El andaluz, al ver al Cirineo ayudar al Nazareno, entiende que su papel no es el de mero espectador, sino el de part\u00edcipe. La religiosidad popular funciona aqu\u00ed con los mismos presupuestos que la oficial, pero a\u00f1ade un componente cultural indispensable: la belleza como veh\u00edculo de la gracia.<\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"22\">La cruz como eje, no como final<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"23\">La teolog\u00eda que subyace en la devoci\u00f3n al Nazareno es, parad\u00f3jicamente, una teolog\u00eda de la esperanza. Aunque la imagen es la de un hombre torturado camino del pat\u00edbulo, el pueblo sabe que el final no es la muerte. Ratzinger recordaba que, a partir de la cruz, persona y obra son inseparables en Jes\u00fas. En el Nazareno, el \u00abhacer\u00bb (cargar la cruz) revela el \u00abser\u00bb (el Redentor).<\/p>\n<p data-path-to-node=\"24\">El estudio incide en que esta devoci\u00f3n no es dolorista en el sentido patol\u00f3gico. No se busca el sufrimiento por el sufrimiento. El Nazareno de la Semana Santa andaluza posee una majestad que trasciende el dolor; es un Rey que camina hacia su trono, aunque ese trono sea un madero. Esta visi\u00f3n, profundamente arraigada en la mentalidad barroca, permite que la fiesta conviva con el duelo. La alegr\u00eda de la Resurrecci\u00f3n est\u00e1 impl\u00edcita en la aceptaci\u00f3n libre de la Pasi\u00f3n.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"25\">El V\u00eda Crucis que \u00c1lvaro de C\u00f3rdoba imagin\u00f3 en las laderas de la sierra, y que Fadrique Enr\u00edquez de Ribera traz\u00f3 desde su Casa de Pilatos en Sevilla, se ha transformado en una \u00abcarrera oficial\u00bb del alma. No se trata ya de medir distancias f\u00edsicas, sino distancias espirituales.<\/p>\n<h3 data-path-to-node=\"26\">Coda final<\/h3>\n<p data-path-to-node=\"27\">El ensayo no toma partido entre \u00abpuristas lit\u00fargicos\u00bb y \u00abcapillitas folcl\u00f3ricos\u00bb: ense\u00f1a a mirar. En la imagen del Nazareno, esa talla de madera que concita miradas y rezos, se condensan siglos de historia: desde la Jerusal\u00e9n de Egeria hasta la Sevilla de Monta\u00f1\u00e9s, pasando por la m\u00edstica dominica.<\/p>\n<p data-path-to-node=\"28\">La Semana Santa andaluza se revela, bajo esta luz, como una s\u00edntesis monumental. Es el V\u00eda Crucis hecho cultura, la teolog\u00eda hecha barrio. En el Nazareno, Dios se hace vecino y el vecino encuentra dignidad. Es una espiritualidad que no huye del mundo ni lo niega, sino que lo atraviesa cargando con \u00e9l: rito exigente, identidad compartida, pueblo que acompa\u00f1a. Menos espect\u00e1culo vac\u00edo, m\u00e1s verdad antropol\u00f3gica. Menos prejuicio, m\u00e1s comprensi\u00f3n. Historia hecha piedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un estudio reciente de Jos\u00e9\u00a0Manuel Romero P\u00e9rez\u00a0que disecciona las entra\u00f1as de la Semana Santa andaluza, se ponen a conversar dos planos que a menudo la academia ha tratado por separado: la antropolog\u00eda cultural y la teolog\u00eda de la Pasi\u00f3n. El folclore no compite con la m\u00edstica, la media. 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