{"id":9524,"date":"2025-12-01T08:00:33","date_gmt":"2025-12-01T07:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9524"},"modified":"2025-11-27T18:00:49","modified_gmt":"2025-11-27T17:00:49","slug":"la-agonia-del-eros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9524","title":{"rendered":"La agon\u00eda del Eros"},"content":{"rendered":"<p data-start=\"1190\" data-end=\"1525\"><strong>[Guzm\u00e1n Gila] La filosof\u00eda que mueve a la sociedad actual parece condensarse en un lema: \u00abS\u00e9 libre\u00bb. Convertido casi en una imposici\u00f3n, este lema domina una econom\u00eda de la supervivencia individual. La sociedad neoliberal, con el yo y el rendimiento como \u00fanicas razones de ser, es el \u201cinfierno de lo igual\u201d: una sociedad formada por sujetos aislados.<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"1527\" data-end=\"2049\"><strong>En este contexto cobra especial relevancia la figura de Byung-Chul Han, fil\u00f3sofo alem\u00e1n de origen surcoreano y ganador del premio princesa de Asturias que, en varias de sus obras, ha ofrecido un diagn\u00f3stico cr\u00edtico de nuestro tiempo. En <a href=\"https:\/\/herdereditorial.com\/la-agonia-del-eros-9788425450839\"><em data-start=\"1722\" data-end=\"1742\">La agon\u00eda del Eros<\/em><\/a> se detiene en una cuesti\u00f3n concreta: c\u00f3mo esta cultura de la inmediatez, de la hiperexposici\u00f3n y de la b\u00fasqueda constante del beneficio ha afectado a nuestras relaciones rom\u00e1nticas, fatigando el deseo, dificultando la aceptaci\u00f3n de la alteridad y, en suma, erosionando nuestro imaginario er\u00f3tico y amoroso.<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"2051\" data-end=\"2332\"><strong>Nos detendremos, en clave dial\u00e9ctica, en la tensi\u00f3n entre narcisismo y alteridad, erotismo y pornograf\u00eda, seguridad y vulnerabilidad: un recorrido que pretende ser accesible sin renunciar a la profundidad a la hora de pensar algunos de los rasgos m\u00e1s inquietantes de nuestro mundo.<\/strong><\/p>\n<h3 data-start=\"2051\" data-end=\"2332\">\u00bfQu\u00e9 es el Eros?<\/h3>\n<p data-start=\"2360\" data-end=\"2903\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-9527\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/11\/9788425450839_1-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/11\/9788425450839_1-300x300.jpg 300w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/11\/9788425450839_1-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/11\/9788425450839_1.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>\u00abEl Eros se dirige al otro en sentido amplio, otro que no puede alcanzarse bajo el r\u00e9gimen del yo\u00bb (Han, 2012, p. 19). En un mundo donde la figura del yo tiende a ocupar todo el espacio de la experiencia, el Eros aparece como <strong>reconocimiento de la alteridad<\/strong>, de aquello que no se deja reducir a lo propio. Mientras que el narcisismo presupone igualdad e interioridad \u2014un yo que solo se refleja en s\u00ed mismo\u2014, el Eros llama a la asimetr\u00eda y a la exterioridad del otro. All\u00ed donde todo se iguala, la diferencia que introduce la alteridad pierde su lugar.<\/p>\n<p data-start=\"2905\" data-end=\"3557\">En este sentido, Han critica la identificaci\u00f3n habitual del narcisismo con el mero amor propio. Quien posee amor propio es capaz de marcar l\u00edmites frente al otro; el narcisista, en cambio, no distingue con claridad d\u00f3nde termina \u00e9l y d\u00f3nde comienza lo dem\u00e1s, de modo que \u00abel mundo se le presenta como una proyecci\u00f3n de s\u00ed mismo\u00bb. <strong>El sujeto narcisista vive recargado y agotado de s\u00ed.<\/strong> Frente a ello, el Eros introduce una salida: arranca al yo de su clausura y le hace experimentar al otro en su alteridad. Han habla incluso de un <em>vaciamiento voluntario de s\u00ed mismo<\/em>, un <em>desreconocimiento<\/em> de la propia imagen que abre espacio para la presencia del otro.<\/p>\n<blockquote>\n<p data-start=\"3559\" data-end=\"3872\">\u00abEl Eros, el deseo er\u00f3tico, vence a la depresi\u00f3n. Conduce del infierno de lo igual a la atop\u00eda; es m\u00e1s, a la utop\u00eda de lo completamente otro\u00bb (Han, 2012, p. 26).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p data-start=\"3559\" data-end=\"3872\">El Eros es, as\u00ed, <strong>ruptura de los l\u00edmites estrechos del individuo<\/strong> y apertura a la atop\u00eda del otro, la fuerza que se opone al encierro narcisista en lo id\u00e9ntico.<\/p>\n<h3 data-start=\"3559\" data-end=\"3872\">Erotismo, pornograf\u00eda y transparencia<\/h3>\n<p data-start=\"3926\" data-end=\"4270\">Han establece esta cr\u00edtica en el \u00e1mbito de las relaciones \u00edntimas y la sexualidad, especialmente en la industria pornogr\u00e1fica.<\/p>\n<blockquote>\n<p data-start=\"3926\" data-end=\"4270\">\u00abLas im\u00e1genes porno muestran la mera vida expuesta. El porno es la ant\u00edpoda del Eros. Aniquila la sexualidad misma. [\u2026] Lo obsceno del porno no consiste en un exceso de sexo, sino en que all\u00ed no hay sexo\u00bb (Han, 2012, p. 55).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p data-start=\"4272\" data-end=\"4717\">Para \u00e9l, <strong>el erotismo real va siempre acompa\u00f1ado de fantas\u00eda<\/strong>, de veladura, de cierta oscuridad. All\u00ed donde todo se expone sin resto, donde no queda nada que imaginar ni nada que esperar, el deseo se apaga. La pornograf\u00eda destruye el erotismo precisamente porque lo convierte en exhibici\u00f3n total: expone \u201ctodo a todos\u201d, sin reserva ni secreto. El Eros se profana cuando lo oculto, en vez de ser custodiado, es puesto en circulaci\u00f3n indiscriminada.<\/p>\n<p data-start=\"4719\" data-end=\"5306\">Esta profanaci\u00f3n no es un fen\u00f3meno aislado, sino que se inscribe en la l\u00f3gica del capitalismo tard\u00edo. Han atribuye al capitalismo la colonizaci\u00f3n del \u00e1mbito er\u00f3tico: <strong>el sexo se convierte en mercanc\u00eda<\/strong>, en producto m\u00e1s del mercado de los est\u00edmulos. La sexualidad deja de ser un lugar de encuentro con la alteridad para presentarse como un bien de consumo sometido a la l\u00f3gica de la oferta y la demanda, del rendimiento y la optimizaci\u00f3n. Lo que se busca no es tanto al otro, sino una experiencia cuantificable: m\u00e1s intensidad, m\u00e1s im\u00e1genes, m\u00e1s cuerpos, pero cada vez menos encuentro real.<\/p>\n<p data-start=\"5308\" data-end=\"5954\">En este sentido, la pornograf\u00eda no nombra solo una industria concreta, sino una forma de mirar. Es pornogr\u00e1fica toda relaci\u00f3n con el otro en la que este se reduce a objeto disponible, transparente, sin espesor ni resistencia. La misma l\u00f3gica de la transparencia que Han analiza en otros textos se aplica aqu\u00ed al \u00e1mbito del deseo: se<strong> impone una visibilidad absoluta que elimina la distancia necesaria para el Eros<\/strong>. All\u00ed donde el cuerpo del otro se convierte \u00fanicamente en superficie consumible, ya no hay realmente lugar para el misterio ni para la promesa; solo queda una sucesi\u00f3n de escenas que se agotan en el mismo instante en que se muestran.<\/p>\n<h3 data-start=\"5308\" data-end=\"5954\">Deseo, vulnerabilidad y finitud<\/h3>\n<p data-start=\"5997\" data-end=\"6606\">La sociedad actual, seg\u00fan Han, est\u00e1 regida por el verbo <em>poder<\/em>. La l\u00f3gica de la motivaci\u00f3n permanente y la exigencia de productividad han configurado lo que el autor denomina el \u201c<strong>sujeto del rendimiento<\/strong>\u201d, un individuo que se piensa a s\u00ed mismo como libre precisamente porque ya no est\u00e1 sometido a un amo externo. Pero esta libertad es, en realidad, profundamente ambigua. Como empresario de s\u00ed mismo, el sujeto del rendimiento no es explotado por otro, sino que se explota a s\u00ed mismo: \u201cel explotador es el explotado\u201d (Han, 2012, p. 29). La paradoja consiste en que uno puede ser esclavo en el seno mismo de la libertad.<\/p>\n<p data-start=\"6608\" data-end=\"7070\">Esta din\u00e1mica ha ido dando lugar a una moral del rendimiento en la que el \u201c<em>t\u00fa puedes<\/em>\u201d act\u00faa como forma de coacci\u00f3n interiorizada. El fracaso deja de tener una dimensi\u00f3n estructural para convertirse en culpa personal. <strong>La explotaci\u00f3n ya no aparece como una violencia impuesta desde fuera<\/strong>, sino como un proyecto de vida asumido voluntariamente. En este contexto, la depresi\u00f3n no es una anomal\u00eda, sino la expresi\u00f3n patol\u00f3gica de una sociedad que se exige sin l\u00edmite.<\/p>\n<p data-start=\"7072\" data-end=\"7564\">Frente a esta absolutizaci\u00f3n del poder, el Eros introduce una l\u00f3gica completamente distinta. Han lo define como \u201cuna relaci\u00f3n con el otro que est\u00e1 radicada m\u00e1s all\u00e1 del rendimiento y del poder\u201d. Habla, en este sentido, de una \u201c<em>filosof\u00eda del no poder poder<\/em>\u201d: el otro no se me da como objeto dominable, sino como aquello que se me presenta precisamente en los l\u00edmites de mi control. <strong>Amar implica, as\u00ed, aceptar la propia vulnerabilidad<\/strong>, exponerse a aquello que no se deja gestionar ni optimizar.<\/p>\n<p data-start=\"7566\" data-end=\"7990\">Sin embargo, el amor tiende hoy a positivarse como mera sexualidad, y esta queda a su vez sometida al dictado del rendimiento. El sexo se convierte en una prestaci\u00f3n, la sensualidad en un capital que debe incrementarse. El cuerpo, en su valor de exposici\u00f3n, pasa a equivaler a una mercanc\u00eda.<strong> El otro es reducido a objeto excitante y disponible<\/strong>. En estas condiciones, ya no se ama al otro en su alteridad: solo se le consume.<\/p>\n<p data-start=\"7992\" data-end=\"8310\">Por eso el Eros no puede reducirse a un objeto de placer ni a una experiencia puramente positiva. En \u00e9l hay siempre vulnerabilidad, negatividad, herida. <strong>El amor aut\u00e9ntico no es posible sin esa dimensi\u00f3n de riesgo<\/strong> que nos saca de nosotros mismos y nos expone a la p\u00e9rdida, al dolor y, en \u00faltima instancia, a la finitud.<\/p>\n<p data-start=\"8312\" data-end=\"8702\">Llegados a este punto, el cuadro que traza Han es relativamente claro: una sociedad del rendimiento que convierte al sujeto en empresario de s\u00ed mismo, una econom\u00eda de la exposici\u00f3n que profana el Eros y reduce la sexualidad a prestaci\u00f3n, y un narcisismo que vac\u00eda de alteridad la figura del otro. El resultado es <strong>un sujeto cansado, hiperactivo y, al mismo tiempo, afectivamente empobrecido.<\/strong><\/p>\n<h3 data-start=\"8312\" data-end=\"8702\">Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p data-start=\"8732\" data-end=\"9308\">La agon\u00eda del Eros no remite a una simple transformaci\u00f3n de las formas del amor, sino a una mutaci\u00f3n m\u00e1s profunda del modo en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los otros. All\u00ed donde todo se vuelve transparente, disponible y calculable, <strong>el deseo pierde su tensi\u00f3n constitutiva<\/strong>. El otro ya no aparece como misterio que interpela, sino como superficie consumible. En este contexto, el Eros, entendido como apertura a la alteridad, a la negatividad y al riesgo, parece quedar arrinconado por la l\u00f3gica del rendimiento, la autoexplotaci\u00f3n y la positividad sin fisuras.<\/p>\n<p data-start=\"9310\" data-end=\"9698\">Sin embargo, la intenci\u00f3n de Han no parece ser la de clausurar toda esperanza. Precisamente porque el Eros es lo que introduce una grieta en el dominio de lo id\u00e9ntico, <strong>su posibilidad no puede ser completamente anulada<\/strong>. Siempre que el ser humano se expone a la herida del encuentro, a la vulnerabilidad del amor y a la experiencia de un otro que no se deja poseer, algo del Eros sobrevive.<\/p>\n<p data-start=\"9700\" data-end=\"10006\">Si seguimos huyendo del riesgo, del dolor y de la dependencia, el Eros continuar\u00e1 su lenta agon\u00eda. Pero si aceptamos que amar es, en \u00faltima instancia, <strong>perder el control<\/strong>, quiz\u00e1 sea a\u00fan posible atravesar el \u201cinfierno de lo igual\u201d y abrirse, aunque sea de forma precaria, a la atop\u00eda de lo completamente otro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Guzm\u00e1n Gila] La filosof\u00eda que mueve a la sociedad actual parece condensarse en un lema: \u00abS\u00e9 libre\u00bb. 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