{"id":9335,"date":"2025-09-29T08:00:04","date_gmt":"2025-09-29T06:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9335"},"modified":"2025-09-29T10:51:54","modified_gmt":"2025-09-29T08:51:54","slug":"el-don-fragil-de-nuestra-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9335","title":{"rendered":"El don fr\u00e1gil de nuestra mente"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Marta Medina Balguer\u00edas] Resulta llamativo que, a pesar del crecimiento exponencial del saber humano en la actualidad, seamos tan vulnerables como anta\u00f1o a la hora de creer las ideas m\u00e1s inveros\u00edmiles. Cualquiera dir\u00eda que el aumento del conocimiento a nuestra disposici\u00f3n nos har\u00eda menos cr\u00e9dulos y m\u00e1s cautos, pero tenemos muchos ejemplos de que no siempre es as\u00ed. No deja de ser una paradoja que nuestra mente sea capaz de las teor\u00edas, las reflexiones y los descubrimientos m\u00e1s complejos, pero que al mismo tiempo permanezca vulnerable a la desinformaci\u00f3n, el (auto)enga\u00f1o e, incluso, la irracionalidad. \u00bfCu\u00e1l puede ser el motivo? \u00bfSignifica esto que la fragilidad de nuestra mente nos impide lograr un conocimiento seguro?<\/strong><\/p>\n<p>Dos recientes publicaciones nos pueden ayudar a profundizar en esta paradoja. La primera es <a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-la-psicologia-de-la-estupidez\/418424\"><em>La psicolog\u00eda de la estupidez <\/em>(Pen\u00ednsula, 2025)<\/a>, una obra coral coordinada por el psic\u00f3logo franc\u00e9s Jean-Fran\u00e7ois Marmion. La segunda, <a href=\"https:\/\/edicionesencuentro.com\/libro\/los-demonios-de-la-mente\/\"><em>Los demonios de la mente. Relato de una \u00e9poca en la que no se conf\u00eda en nada, pero se cree en todo<\/em> (Encuentro, 2025)<\/a>, del periodista italiano Mattia Ferraresi.<\/p>\n<h3><strong>De la estupidez a la docta ignorancia<\/strong><\/h3>\n<p>Desde un punto de vista eminentemente psicol\u00f3gico, aunque con incursiones en otras \u00e1reas del saber, en <em>La psicolog\u00eda de la estupidez<\/em> un grupo variado de especialistas se han planteado c\u00f3mo explicar o, al menos, abordar la estupidez humana.<\/p>\n<p>Es una obra refrescante por el tono humor\u00edstico en el que est\u00e1 escrita y por la capacidad que tiene de ponernos ante nuestra propia fragilidad desde la aceptaci\u00f3n que permite bromear sobre ella. Adem\u00e1s, la edici\u00f3n es est\u00e9tica, cuidada y da mucha unidad a intervenciones que, por otra parte, son muy diferentes. En unas ocasiones los autores elogian la estupidez, en otras la critican. A veces se intenta explicar por qu\u00e9 surgen determinados tipos de estupidez, mientras que otras veces se pretende simplemente describir los distintos tipos de imbecilidad que existen. Unos textos son de tipo ensay\u00edstico, otros, entrevistas; tambi\u00e9n los hay muy breves, centrados en aclarar puntos concretos.<\/p>\n<p>Por ello resulta dif\u00edcil llegar a una conclusi\u00f3n general del libro. Es como un gran mosaico que invita a pensar en todas las aristas de la cuesti\u00f3n y a no formarse ideas excesivamente f\u00e1ciles sobre el tema, pues esto constituir\u00eda, casi seguro, una estupidez. No obstante, en mi opini\u00f3n la reflexi\u00f3n que hace Ewa Drozda-Senkowska es una de las grandes conclusiones del libro que funciona como corolario a todo lo dicho en \u00e9l:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cLa ignorancia es la ausencia de conocimiento (sobre lo que es el conocimiento y sobre uno mismo). Si la ignorancia es un vac\u00edo, una posible ausencia que puede ser llenada, sobre todo a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, la estupidez es su opuesto: es una suficiencia o soberbia intelectual donde no hay nada que llenar porque ya est\u00e1 desbordada\u201d (p. 92).<\/p><\/blockquote>\n<p>Y es que, m\u00e1s all\u00e1 de saber los mecanismos psicol\u00f3gicos subyacentes a nuestra estupidez, la inquietud filos\u00f3fica nos lleva a preguntarnos por su ra\u00edz \u00faltima y por el modo de atajarla, si es que es posible. As\u00ed, me parece que esta distinci\u00f3n entre ignorancia y estupidez puede ser fruct\u00edfera para responderla. Desde esta perspectiva, la gran fragilidad de nuestra mente no ser\u00eda tanto el hecho de que desconoce muchas cosas (ignorancia), sino la arrogancia de pensar que ya sabe lo que debe saber o que conoce lo que realmente desconoce, y esto ser\u00eda precisamente la estupidez.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el modo de no ser hoy est\u00fapidos es comenzar por reconocer lo que no sabemos, una actitud de humildad epistemol\u00f3gica a la que ya nos invit\u00f3 S\u00f3crates hace tantos siglos y que, sin embargo, no es tan cultivada como se debiera. Si somos conscientes de lo que no sabemos o de los l\u00edmites de lo que s\u00ed creemos saber, ser\u00e1 mucho m\u00e1s f\u00e1cil que podamos seguir avanzando en el conocimiento. De lo contrario, nos estancaremos. Y la verdad, que es un camino m\u00e1s que una posesi\u00f3n, no se encuentra estanc\u00e1ndose, sino poni\u00e9ndose en movimiento.<\/p>\n<h3><strong>De los demonios a la confianza mental<\/strong><\/h3>\n<p>Lo que Mattia Ferraresi defiende en su ensayo entronca f\u00e1cilmente con lo que est\u00e1bamos diciendo. En <em>Los demonios de la mente<\/em> el periodista plantea que nuestras mentes no son inmunes a la manipulaci\u00f3n, los sesgos y las distorsiones de diverso tipo, y narra unas cuantas historias (bastante actuales) para mostrarlo. A trav\u00e9s de estos relatos Ferraresi te hace ver c\u00f3mo es posible que alguien que se muestra muy cr\u00edtico con el sistema y pretende desconfiar de todo acabe creyendo de manera fan\u00e1tica en ideas cuanto menos dudosas. Pero, como dice con mucho acierto el autor:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cLa vida es una cadena interminable de actos de fe. Cada uno de nosotros profesa continuamente, sin siquiera darse cuenta, su propia confianza en cosas que no ve, que no es capaz de juzgar ni demostrar. Cuando nos ponemos al volante confiamos en que el mec\u00e1nico haya arreglado correctamente las ruedas tras la \u00faltima revisi\u00f3n [\u2026]. En la pr\u00e1ctica, vivir evitando fiarse de los otros es imposible. Aunque alguien se empe\u00f1ara obstinadamente en comprobar por s\u00ed mismo todas las circunstancias en las que normalmente conf\u00eda en la experiencia de los dem\u00e1s, no lo conseguir\u00eda\u201d (p. 133).<\/p><\/blockquote>\n<p>Pretender ponerlo absolutamente todo en tela de juicio no solo es inviable, sino, para Ferraresi, irrazonable.<\/p>\n<p>Aunque todo el ensayo es interesante y l\u00facido, me parece que el breve cap\u00edtulo conclusivo es el que destila su principal aportaci\u00f3n de fondo y nos anima a seguir pensando. All\u00ed, Ferraresi propone dejar de partir primordialmente del sujeto para conocer (lo que nos ha llevado a menudo al subjetivismo) y situar el punto de partida en el objeto, de manera que este nos muestre el m\u00e9todo correcto para conocerlo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n anima a ensanchar la concepci\u00f3n de la raz\u00f3n como algo que incluye, pero no queda relegado a la l\u00f3gica o el raciocinio, pues se compone tambi\u00e9n del \u201cconocimiento por fe, la categor\u00eda de posibilidad, el afecto, las certezas morales, etc\u00e9tera. Es experiencia com\u00fan que muchos juicios que nos parecen razonables no superar\u00edan un examen severo del raciocinio, y al mismo tiempo no est\u00e1n dictados solo por una emoci\u00f3n pasajera\u201d (p. 158).<\/p>\n<p>La \u00faltima provocaci\u00f3n del autor antes de terminar el libro es \u201capostar a que el mundo es conocible, que la raz\u00f3n humana est\u00e1 hecha para aferrar los objetos y que la realidad es, en \u00faltima instancia, una promesa buena, no un enga\u00f1o dispuesto para condenar a la humanidad a la infelicidad\u201d (pp. 158-159). Es una interesante defensa del papel de la fe para la raz\u00f3n, de la confianza para la mente, al que el autor apunta, pero que no desarrolla. Su ensayo pretend\u00eda, y lo logra, mostrar los dram\u00e1ticos excesos a los que lleva el desconocimiento de la dimensi\u00f3n de confianza que es inherente a nuestra mente. Ese desconocimiento es, como dec\u00edamos antes, una estupidez que nos encierra cr\u00e9dulamente en aquello a lo que decidimos dar nuestro asentimiento, en lugar de una ignorancia abierta a ser llenada a trav\u00e9s de un camino que nos llevar\u00eda a profundizar en esa confianza.<\/p>\n<h3><strong>La mente como don fr\u00e1gil<\/strong><\/h3>\n<p>Pretender que no confiamos o que podemos no hacerlo es una quimera, as\u00ed como pretender que lo sabemos todo es absurdo; estos dos libros ayudan a profundizar en ello. En mi opini\u00f3n, esto no tiene por qu\u00e9 llevarnos al pesimismo. La mente es capaz de grandes cosas, como ambas obras tambi\u00e9n subrayan. Como dec\u00eda Pascal, la grandeza del ser humano es precisamente que conoce su miseria. As\u00ed, la primera grandeza de nuestra mente es que es o puede ser consciente de sus propios l\u00edmites. Para ello, hay que cuidarla. No se sale de la estupidez ni se evitan los demonios sin un adecuado cultivo mental. Y, en mi opini\u00f3n, no puede darse un adecuado cultivo mental sin una actitud b\u00e1sica que es la humildad. Sin reconocer la propia ignorancia, las propias heridas, los propios sesgos e, incluso, las propias irracionalidades, no podemos crecer: ni en conocimiento, ni en otros \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>La mente es un don, pero un don fr\u00e1gil. Cuidarlo requiere higiene mental, pero tambi\u00e9n espiritual, porque la humildad supone una profundizaci\u00f3n radical en nuestro propio ser. As\u00ed, el \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d del or\u00e1culo es un primer paso irrenunciable para eludir los demonios que nos hacen imb\u00e9ciles.<\/p>\n<p>Cultivar esta humildad que abarca todo nuestro ser, incluyendo nuestra raz\u00f3n, es una forma de sabidur\u00eda. Nuestra mente no es perfecta, pero s\u00ed perfectible; no es infalible, pero s\u00ed capaz de verdad, si est\u00e1 dispuesta a adentrarse por su senda. Cuidarla \u2014con rigor, confianza y lucidez\u2014 es una de las tareas m\u00e1s apremiantes hoy. \u00bfY si aprender a pensar bien no fuera solo una tarea intelectual, sino tambi\u00e9n espiritual?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Marta Medina Balguer\u00edas] Resulta llamativo que, a pesar del crecimiento exponencial del saber humano en la actualidad, seamos tan vulnerables como anta\u00f1o a la hora de creer las ideas m\u00e1s inveros\u00edmiles. 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