{"id":932,"date":"2017-02-15T07:00:15","date_gmt":"2017-02-15T06:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=932"},"modified":"2017-03-22T16:07:55","modified_gmt":"2017-03-22T15:07:55","slug":"dialogar-con-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=932","title":{"rendered":"Dialogar con la ciencia, esencial para la creencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>(Por <u>Juan Jes\u00fas Ca\u00f1ete Olmedo<\/u>) Acad\u00e9micamente, cada vez es mayor el inter\u00e9s que suscita la relaci\u00f3n entre Dios, o en su caso la religi\u00f3n, y la ciencia. Las publicaciones, los proyectos de investigaci\u00f3n, los congresos o los mismos grupos de trabajo que surgen auspiciados por universidades o determinadas fundaciones as\u00ed lo indican. M\u00e1s all\u00e1 de la propia investigaci\u00f3n tambi\u00e9n emerge con fuerza una doble l\u00ednea, tanto de encuentro como desencuentro, ambas con tintes apolog\u00e9ticos; una presentar\u00eda la ciencia como un campo que propicia el te\u00edsmo, la otra considera la ciencia como principal elemento nutricio de la cosmovisi\u00f3n atea. Hay que reconocer que \u00e9sta \u00faltima parece tener m\u00e1s eco medi\u00e1tico, aunque puede que algo est\u00e9 cambiando. En este art\u00edculo, as\u00ed como en otros que se publicar\u00e1n pr\u00f3ximamente en <em>FronterasCTR<\/em>, abordaremos, de menos a m\u00e1s, las grandes cuestiones que plantea el di\u00e1logo ciencia\/religi\u00f3n. En este primer art\u00edculo vamos a fijarnos en las cuestiones b\u00e1sicas que nos permitan contextualizar lo que, con m\u00e1s precisi\u00f3n, trataremos en otros art\u00edculos.<\/strong><\/p>\n<p>El ate\u00edsmo actual argumenta en dos \u00f3rdenes distintos, de un lado afirmando que la creencia en Dios es irracional por estar en contra la visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo, por el otro lado situando la religi\u00f3n como fuente de intolerancia y apoyo a todos los poderes autoritarios que se han dado a lo largo de la historia. Son de sobra conocidas las ideas del llamado nuevo ate\u00edsmo de car\u00e1cter cientificista<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> cuyos principales representantes son Richard Dawkins, Daniel Dennett, Christopher Hitchens y Sam Harris, pero no son s\u00f3lo estos, como bot\u00f3n de muestra ech\u00e9mosle un simple vistazo al <em>Tratado de Ateolog\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>\u00a0de Michael Onfray o al peque\u00f1o libro de Anthony Clifford Grayling <em>Contra todos los Dioses<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> y r\u00e1pidamente comprobaremos que la religi\u00f3n aparece como la causa de todos los males. Las im\u00e1genes hist\u00f3ricas sobre la intolerancia impl\u00edcita en las tradiciones religiosas son tan sesgadas que es sumamente f\u00e1cil buscar contraejemplos, e incluso mostrar todo lo contrario, la religi\u00f3n como la principal fuente de socializaci\u00f3n y estabilidad para las sociedades, como recientemente nos ha mostrado Karen Armstrong<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Con los criterios que utilizan los antite\u00edstas cualquier instituci\u00f3n humana, incluida la propia ciencia, puede ser considerada como el origen de todos los males.<\/p>\n<h2><strong>La creencia debe armonizarse con la ciencia<\/strong><\/h2>\n<p>El trabajo presente no tratar\u00e1 sobre esa v\u00eda argumentativa que demoniza las religiones, pues creo que adem\u00e1s de obtusa no ahonda en lo m\u00e1s importante del tema: no se trata de si los adeptos a las distintas confesiones religiosas han podido hacer esto o aquello, sino si la fe en Dios tiene espacio en nuestra cultura marcada por la tecnociencia, o sea si Dios es cre\u00edble en el universo que nos describen las ciencias o parece, m\u00e1s bien, un producto de la psique humana de origen evolutivo-adaptativo. Fernando Savater, uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s medi\u00e1ticos de Espa\u00f1a se expresaba as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>\u00bfC\u00f3mo puede ser que alguien crea de veras en Dios\u2026? Hablo sobre todo de contempor\u00e1neos, de quien comparte conmigo la realidad tecnol\u00f3gica y virtual del siglo XXI\u2026 tras Darwin, Nietzsche y Freud, despu\u00e9s del espectacular despliegue cient\u00edfico y t\u00e9cnico de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os, ahora, hoy\u2026 \u00bfSigue habiendo creyentes\u2026?<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Es cierto que para una buena parte de la poblaci\u00f3n occidental la religi\u00f3n y la ciencia se presentan como cosmovisiones enfrentadas o, al menos, que no tienen nada que ver la una con la otra, magisterios yuxtapuestos en palabras de Stephen Jay Gould<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. La soluci\u00f3n de Gould no nos parece la correcta, primero porque, aunque suponen perspectivas distintas de mirar la realidad, entendemos que hay muchos puntos de encuentro y potencial di\u00e1logo, y segundo porque en nuestra cultura plural la importancia que se le da a la ciencia hace que no haya \u00e1reas culturales exentas en las que no influya el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico, incluida la religi\u00f3n<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. En una situaci\u00f3n en la que, por un lado, la ciencia se presenta como prototipo de racionalidad humana y la t\u00e9cnica como praxis por excelencia, y por el otro se evidencia que la ciencia no puede ser el referente \u00faltimo desde el punto de vista \u00e9tico y emancipador, surge indefectiblemente la cuesti\u00f3n \u00bfqu\u00e9 papel juega Dios y la religi\u00f3n? Heidegger advirti\u00f3 que la cultura tecnocient\u00edfica era la prolongaci\u00f3n de la voluntad de poder<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> lo que implicaba un gran d\u00e9ficit human\u00edstico. Ning\u00fan referente emp\u00edrico puede justificar la dignidad de la persona, ning\u00fan hecho de naturaleza cient\u00edfica servir\u00e1 para establecer una normatividad respecto a la acci\u00f3n del ser humano en orden a proyectos humanizadores, la ciencia podr\u00e1 ser utilizada para el bien o para el mal, los motivos para la acci\u00f3n no vendr\u00e1n de ella. Las normas de acci\u00f3n o las cuestiones esenciales sobre el sentido de la realidad o de lo humano no vendr\u00e1n determinadas por una raz\u00f3n instrumental en la que se prima la interacci\u00f3n sujeto-objeto, sino de la interacci\u00f3n sujeto-sujeto.<\/p>\n<h2><strong>La ciencia como oportunidad hist\u00f3rica para la fe<\/strong><\/h2>\n<p>Con el desarrollo tecnocient\u00edfico hemos conseguido un caudal de conocimientos inmenso y unas posibilidades pr\u00e1cticas asombrosas, pero nos hemos ido quedando sin br\u00fajula. Sabemos mucho y podemos mucho, pero esto no ha supuesto <em>per se<\/em> un progreso en lo humano. Aqu\u00ed la filosof\u00eda y la religi\u00f3n tienen mucho que decir. La verdad no solo tiene que ver con causas eficientes y dominios t\u00e9cnicos sino con causas finales, \u00e1mbitos de sentido y razones para vivir. No se trata de dejar lo uno por lo otro sino compaginar el saber y el poder sobre el objeto, con el saber sobre el sujeto y, como no, recomponer la br\u00fajula. No olvidemos que en humano la br\u00fajula tiene que ver con ese \u00e1mbito de los significados, el \u00e1mbito de lo que nos motiva, nos afecta y nos conmueve y que todo eso apunta a lo que el creyente nombra cuando dice Dios.<\/p>\n<figure id=\"attachment_955\" aria-describedby=\"caption-attachment-955\" style=\"width: 265px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/www.sanpablo.es\/editorial\/f\/el-gran-enigma\/9788428547123\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-955\" title=\"enigma\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.35.50.png\" width=\"275\" height=\"401\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.35.50.png 497w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.35.50-205x300.png 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-955\" class=\"wp-caption-text\">El gran enigma (J. Monserrat)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left\">Alister Edgar McGrath<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>\u00a0dec\u00eda que hab\u00eda que convertir a los creyentes en pensadores y los pensadores en creyentes, mi objetivo ser\u00eda ciertamente que el creyente sea un pensador, o lo que es lo mismo, que pueda dar raz\u00f3n de su fe en el mundo de hoy, y que el no creyente deje sus anquilosados dogmatismos antite\u00edstas y pueda abrirse a otro tipo de pensamiento, aunque no lo comparta. Las ideas m\u00e1s importantes que motivan este trabajo son las de presentar la ciencia no como una enemiga, sino como una gran oportunidad para mostrar la riqueza de la cosmovisi\u00f3n te\u00edsta y, en segundo lugar, el de invitar a un di\u00e1logo entre la ciencia y la fe a todos los niveles, no solo al de te\u00f3logos y cient\u00edficos, un di\u00e1logo que se hace cada vez m\u00e1s necesario para el propio futuro de la humanidad.<\/p>\n<h2><strong>El hilo conductor de mis aportaciones<\/strong><\/h2>\n<p>Quiero proponer, en este art\u00edculo y en otros siguientes, que publicaremos tambi\u00e9n en Fronteras CTR, algunas reflexiones sobre las interacciones ciencia-religi\u00f3n, cuya estructura ser\u00e1 como sigue. En un primer art\u00edculo, en este mismo, comenzar\u00e9 mostrando c\u00f3mo la cuesti\u00f3n del di\u00e1logo entre la ciencia y la fe no es algo que se ci\u00f1a a los eruditos con intereses puramente te\u00f3ricos, sino que se trata de algo de vital importancia para la fe en general y para el creyente, en particular, que quiera presentar la riqueza de la tradici\u00f3n cristiana al hombre de hoy. En este contexto, abordar\u00e9 el tema de los principales escollos para el di\u00e1logo que provienen de una lectura materialista de los resultados de la ciencia a los que me referir\u00e9 como <em>mitos materialistas de la ciencia<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><em>;<\/em> proseguir\u00e9 indicando los propios l\u00edmites de la ciencia, la filosof\u00eda y la teolog\u00eda, estas cuestiones epistemol\u00f3gicas son esenciales para poder establecer un di\u00e1logo. En un segundo art\u00edculo, quiz\u00e1 en el segundo y tercero, abordar\u00e9 las cuestiones cosmol\u00f3gicas, biol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas que nos presentan los desarrollos actuales de la ciencia, destacando los aspectos claves para el di\u00e1logo ciencia-fe. Al final, propondr\u00e9 unas pautas concretas para establecer el di\u00e1logo e incidir\u00e9 en la complementariedad de ambas visiones. Por un lado, destacar\u00e9 algunos temas claves en los que la religi\u00f3n tiene que escuchar a la ciencia y, por el otro, mostrar\u00e9 como el relato te\u00edsta puede complementar el relato cient\u00edfico sobre el universo. Reconociendo que una lectura atea, pampsiquista<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> o te\u00edsta son posibles ante el enigma metaf\u00edsico<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> del universo que desvela la ciencia, la opci\u00f3n que propongo es que la lectura te\u00edsta no solo es plausible sino que adem\u00e1s es muy enriquecedora. No se trata de establecer un c\u00e1lculo de probabilidades sobre la existencia o no de Dios sino de una confianza razonada. En la conclusi\u00f3n har\u00e9 recalcar que, si bien los hechos no demuestran al Creador, el Creador s\u00ed hace comprensibles los hechos. El creo para entender y el entiendo para creer de la tradici\u00f3n agustina es un buen modelo en la interacci\u00f3n ciencia-fe que proponemos. Con Dios todo recibe una luz especial, de tal modo que los cielos y las propias criaturas nos hablan de Dios, como proclama la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Ortega que la claridad era la cortes\u00eda del fil\u00f3sofo, espero ser cort\u00e9s. Si tienen a bien leer el texto hasta el final podr\u00e1n discernir si los objetivos que se proponen se han cumplido y si la claridad se qued\u00f3, o no, en mera intenci\u00f3n, ustedes dir\u00e1n.<\/p>\n<h2><b>Pero, \u00bfqu\u00e9 importancia tiene el di\u00e1logo ciencia\/religi\u00f3n?<\/b><\/h2>\n<p>Muchos piensan que el tema de la relaci\u00f3n ciencia fe tiene un inter\u00e9s te\u00f3rico, pero no tiene demasiada importancia para el hombre de a pie, sea creyente, ateo o agn\u00f3stico. Nuestra opini\u00f3n es que al menos para el creyente y, como intentar\u00e9 mostrar, tambi\u00e9n para el increyente es una cuesti\u00f3n de primera importancia, m\u00e1s all\u00e1 de visiones estrechas fruto de un\u00a0\u00a0 provincianismo obtuso que pierde de vista lo universal, o debidas a miradas superficialmente irreflexivas que pierden de vista lo profundo. Dios habita en lo profundo dec\u00eda Wilde.<\/p>\n<p>La fe religiosa se ha mantenido en amplios estratos de la poblaci\u00f3n, esto va a seguir siendo as\u00ed. Cualquier intento de erradicar la religi\u00f3n est\u00e1 condenado al fracaso, como posteriormente veremos, pero a veces puede vivir como en un vac\u00edo cultural, es lo que Bernard Welte consideraba <em>un estado peligroso para la fe<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>, la incredulidad comienza a considerarse lo normal hasta que llega a instalarse en el propio coraz\u00f3n del creyente. Pablo VI <a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> afirmaba que uno de los grandes dramas hab\u00eda sido la separaci\u00f3n de la fe y de la cultura (<em>Evangelii Nuntiandi<\/em> <em>20<\/em>). La cultura tecnocient\u00edfica forma parte del esp\u00edritu de nuestro tiempo (zeitgeist) y un clich\u00e9 ampliamente extendido es que la religi\u00f3n y la ciencia no tienen nada que ver, incluso que son cosmovisiones incompatibles. De lo insatisfactorio de esta situaci\u00f3n ya se habl\u00f3 en el Concilio Vaticano II exhortando a establecer puentes para el di\u00e1logo ciencia-fe. Lo m\u00e1s interesante es que el Concilio invit\u00f3 a dialogar con la ciencia no solo a los creyentes entendidos, sino a los te\u00f3logos y los pastores, especialmente a los que tienen cierta implicaci\u00f3n en la formaci\u00f3n del clero (<em>Gaudium et Spes S 62; Optatam Totius 13 y 15<\/em>).<\/p>\n<h2><strong>Juan Pablo II se dirige al P. Coyne en 1988<\/strong><\/h2>\n<p>Fue sin embargo Juan Pablo II el que, de modo clarividente, dio un especial impulso a este di\u00e1logo al hacernos conscientes de que los resultados de la ciencia no deb\u00edan considerarse s\u00f3lo como fuente de problemas sino, tambi\u00e9n, como ocasi\u00f3n de progreso dogm\u00e1tico. El documento m\u00e1s importante fue la carta dirigida a George V. Coyne el 1 de Junio de 1988<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>; extraigo de ah\u00ed esta larga cita:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em> El asunto es urgente. Los avances contempor\u00e1neos de la ciencia constituyen un desaf\u00edo a los te\u00f3logos m\u00e1s profundo que el que signific\u00f3 la introducci\u00f3n de Arist\u00f3teles en la Europa Occidental del siglo XIII. Estos avances ofrecen tambi\u00e9n recursos de potencial trascendencia para los te\u00f3logos. Del mismo modo que la filosof\u00eda aristot\u00e9lica gracias al ministerio de estudiosos de la magnitud de S. Tom\u00e1s de Aquino acab\u00f3 configurando algunas de las m\u00e1s profundas expresiones de la doctrina teol\u00f3gica, \u00bfacaso no podemos esperar que la ciencia hoy, junto con todas las formas de conocimiento humano, puedan vigorizar e informar las partes de la empresa teol\u00f3gica que se relaciona con la naturaleza, la humanidad y Dios?<\/em><\/p>\n<p>Pero Juan Pablo II dec\u00eda m\u00e1s, no solo reduc\u00eda la cuesti\u00f3n al campo de los te\u00f3logos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>Es inevitable que los cristianos asimilemos las ideas predominantes sobre el mundo, que hoy est\u00e1n hondamente configuradas por la ciencia. La cuesti\u00f3n es si lo har\u00e1 de manera cr\u00edtica o irreflexiva, con profundidad y precisi\u00f3n o con una superficialidad que envilezca al Evangelio y nos deje avergonzados ante la historia.<\/em><\/p>\n<p>No hablamos de una cuesti\u00f3n balad\u00ed sino esencial, si Dios es tal como lo proclama la fe cristiana, la realidad que todo lo incluye, entonces lo que la ciencia diga sobre la naturaleza nunca ser\u00e1 irrelevante para una experiencia profunda de Dios. Pero no solo eso, si existe una profunda unidad en la verdad, sea captada por la ciencia, la filosof\u00eda o la revelaci\u00f3n, y si nuestro mundo est\u00e1 profundamente influido por la cultura tecnocient\u00edfica ya no se trata s\u00f3lo de la experiencia de Dios, sino que afectar\u00e1 a la propia inculturaci\u00f3n del evangelio o sea a la propia evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Benedicto XVI sobre fe y raz\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Escuchemos algunas de las exhortaciones de Benedicto XVI sobre el tema:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>El di\u00e1logo entre la fe y la raz\u00f3n, entre la religi\u00f3n y la ciencia constituyen una prioridad urgente en la tarea evangelizadora pues no solo pueden mostrar al hombre de hoy la racionalidad de la fe, sino que Jesucristo es la realizaci\u00f3n definitiva de toda aut\u00e9ntica aspiraci\u00f3n humana<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>Como indicaba Benedicto XVI se trata de la propia credibilidad de la fe, la ciencia no debe mirarse como un problema sino como una oportunidad. La reflexi\u00f3n desde la fe parte del Logos creador permitiendo una mirada distinta a la de aquellos cuya perspectiva parte de la primac\u00eda de la irracionalidad, la casualidad o la necesidad, esto permite ensanchar nuestro espacio de racionalidad al abrirlo a las grandes cuestiones de la verdad y del bien. Esto supone de parte del creyente tener un suficiente conocimiento de los principales contenidos y resultados de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. En el directorio para el ministerio y la vida de presb\u00edtero de 2013 se dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>Los problemas que plantea el progreso cient\u00edfico, particularmente influyentes en la mentalidad y la vida del hombre contempor\u00e1neo deben recibir un tratamiento especial. Los presb\u00edteros no deben eximirse de mantenerse adecuadamente actualizados y preparados para dar razones de su esperanza (1 Pe 3, 15) frente a las preguntas que le plantean sus fieles.<\/em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p>Parece clara la importancia del tema desde el punto de vista de la fe, pero la cuesti\u00f3n no queda ah\u00ed, ya Whitehead comentaba en 1925 que <em>cuando uno considera lo que las religiones representan para la humanidad y lo que la ciencia es, no es una exageraci\u00f3n decir que el curso futuro de la historia depende de la decisi\u00f3n de esta generaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre ambas. Tenemos aqu\u00ed las dos fuerzas generales m\u00e1s fuertes que influencian al hombre y que parecen situarse la una contra la otra: la fuerza de nuestras intuiciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso por las observaciones precisas y las deducciones l\u00f3gicas.<\/em><a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> La situaci\u00f3n no parece haber cambiado demasiado como lo muestra el auge del nuevo ate\u00edsmo cientificista o la reflexi\u00f3n de grandes fil\u00f3sofos como Jurgen Habermas<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. Habermas, aunque directamente no habla del di\u00e1logo ciencia religi\u00f3n, s\u00ed plantea la necesidad de recuperar la religi\u00f3n en el debate p\u00fablico para no quedar sometidos a una raz\u00f3n instrumental de corte cientificista que incluso pondr\u00eda en riesgo las bases de la democracia moderna. En este sentido resulta de mucho inter\u00e9s el debate que mantuvo con Paulo Flores D\u2019Arcais sobre el papel de la religi\u00f3n en la esfera p\u00fablica<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, en \u00e9l Habermas indicaba que s\u00f3lo una raz\u00f3n multidimensional, que atienda a los distintos niveles de la realidad, no fijada \u00fanicamente al mundo objetivo puede salvar a la democracia del devenir cientifista, que reducir\u00eda al hombre a pura unidimensionalidad por el primado de la raz\u00f3n instrumental, que ci\u00f1\u00e9ndose a lo \u00fatil convertir\u00eda al hombre en un puro objeto. Habermas tacha de Weltanschaung (cosmovisi\u00f3n) ideol\u00f3gica el naturalismo duro por el que la ciencia de la naturaleza tiene el monopolio del saber v\u00e1lido. Hace falta una apropiaci\u00f3n cr\u00edtica de los contenidos vitales para evitar una tradici\u00f3n desecada por el cientifismo. En este sentido una fe razonable que dialogue con la ciencia y respete los l\u00edmites del conocimiento cient\u00edfico, puede ser inspiradora del pensamiento actual, siendo tambi\u00e9n fuente de sentido y solidaridad<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<h2><b>Escollos y condiciones para el di\u00e1logo<\/b><\/h2>\n<p>Ian Barbour<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> agrupaba las posibles relaciones entre la ciencia y la religi\u00f3n en cuatro categor\u00edas: conflicto, independencia, di\u00e1logo e integraci\u00f3n. Cada categor\u00eda vendr\u00eda determinada por la idea previa de lo que se entend\u00eda por ciencia y religi\u00f3n, desde esos presupuestos podr\u00edamos considerarlas como cosmovisiones enfrentadas, como perspectivas sobre la realidad totalmente distintas sin posibilidad de di\u00e1logo, o como visiones compatibles con posibilidades de di\u00e1logo y enriquecimiento mutuos. Un estudio sereno sobre el tema pone al descubierto que lo que suele evitar la posibilidad de di\u00e1logo no viene tanto del campo propio de lo religioso y lo cient\u00edfico sino de cuestiones puramente ideol\u00f3gicas. Las ideolog\u00edas suelen carecer de o\u00eddo, solo tienen portavoces, y su pretensi\u00f3n es imponerse. Nunca se equivocan porque en vez de ajustarse a la realidad manipulan la realidad para que \u00e9sta se ajuste a la propia ideolog\u00eda. \u00c9stas pueden aparecer tanto en el campo de la ciencia, as\u00ed tendr\u00edamos el cientifismo o el naturalismo materialista, que para el caso vienen a ser lo mismo, como en el campo de la religi\u00f3n con la profusi\u00f3n de fundamentalismos y fide\u00edsmos de todo tipo. Son esas ideas previas que act\u00faan como lentes las que enturbian o criban la realidad dificultando enormemente cualquier tipo de di\u00e1logo. En este art\u00edculo nos centraremos especialmente en aquellas que provienen de una mala comprensi\u00f3n de la ciencia, distinguiendo las que provienen de una comprensi\u00f3n sesgada de la historia de las que provienen de una lectura materialista de los resultados de la ciencia.<\/p>\n<h2><strong>Relaciones entre ciencia y religi\u00f3n a lo largo de la historia<\/strong><\/h2>\n<p>En este apartado nos ce\u00f1iremos a la relaci\u00f3n entre el cristianismo y la ciencia moderna, estas relaciones han sido complejas, pero lo que parece claro es el papel que tuvo la Europa cristiana en el surgimiento de la ciencia occidental. Cada vez son m\u00e1s los historiadores<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> que van poniendo de relieve aquellos aspectos que fueron determinantes o al menos influyeron en el nacimiento de la ciencia moderna. El nacimiento de las Universidades cuyo origen se remonta a la Edad Media, la visi\u00f3n cristiana del universo como creaci\u00f3n divina que postulaba un universo racionalmente ordenado susceptible de ser estudiado emp\u00edricamente, o el valor de la sabidur\u00eda y belleza de Dios expresado en el libro de la creaci\u00f3n. El propio desarrollo de la teolog\u00eda sirvi\u00f3 de sustrato para el hacer cient\u00edfico como destaca el gran historiador y fil\u00f3sofo de la ciencia Thomas S. Kuhn<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>Todas las nuevas\u2026 teor\u00edas cient\u00edficas de los siglos XVI-XVII tienen su origen en los jirones del pensamiento de Arist\u00f3teles desgarradas por la cr\u00edtica escol\u00e1stica. La mayor parte de estas teor\u00edas contienen conceptos claves creados por la ciencia escol\u00e1stica. M\u00e1s importante a\u00fan que tales conceptos es la posici\u00f3n de los esp\u00edritus que los cient\u00edficos modernos han heredado de sus predecesores medievales: una fe ilimitada en el poder de la raz\u00f3n humana para resolver los problemas naturales. Tal como ha remarcado Whitehead, \u201cla fe en las posibilidades de la ciencia es engendrada con anterioridad al desarrollo de las teor\u00edas cient\u00edficas modernas, es un derivado inconsciente de la teolog\u00eda medieval\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Existieron conflictos, qui\u00e9n no recuerda el caso Galileo, el m\u00e1s medi\u00e1tico de la historia, pero no fueron la t\u00f3nica general, sino hechos puntuales fruto del no reconocimiento y respeto de los l\u00edmites propios de la ciencia y la teolog\u00eda, algo parecido ocurre hoy de parte de la religi\u00f3n con el nuevo creacionismo americano y de parte de la ciencia con el cientifismo. Si nos atenemos a la historia no hubo otro caso Galileo, los tan cacareados de Miguel Servet o Giordano Bruno, por ejemplo, no lo fueron por motivos cient\u00edficos sino teol\u00f3gicos. Respecto a Darwin y la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n la Iglesia fue muy prudente en sus pronunciamientos oficiales como ha demostrado un estudio reciente que ha valorado los documentos del Santo Oficio desde 1877 hasta 1902, del Vaticano no sali\u00f3 ninguna condena oficial, a pesar de que el evolucionismo darwinista provocaba tensiones severas, a toda costa se intent\u00f3 evitar un segundo afer Galileo<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Sin embargo, si esto es as\u00ed, por qu\u00e9 la disyuntiva entre Dios y la ciencia sigue formando parte del esp\u00edritu de nuestro tiempo. Alister E. McGrath<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> nos da la clave, el conflicto perpetuo entre ciencia y religi\u00f3n es un gran mito, se trata de <em>una construcci\u00f3n social inventada en el siglo XIX para satisfacer las necesidades y los intereses de ciertos grupos sociales<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a><em>.<\/em> Ciertos metarrelatos se imponen socialmente sin fundamento s\u00f3lido y con el paso del tiempo se convierten en parte del <em>zeitgeist <\/em>de tal modo que cuestionarlos parece una se\u00f1al de irracionalidad. Tengamos en cuenta que la historia no es lo que aconteci\u00f3, sino lo que acontece hoy, y en muchos casos m\u00e1s que con ate\u00edsmo nos encontramos con antite\u00edsmo que no es lo mismo. Lo que si podemos dejar claro es que la ciencia moderna surgi\u00f3 en el occidente cristiano y no fue por casualidad. Hist\u00f3ricamente el cristianismo proporciono el marco intelectual que favoreci\u00f3 la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica cient\u00edfica<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfEs posible una lectura no materialista de la ciencia?<\/strong><\/h2>\n<p>Si hablamos de las ciencias naturales podemos establecer tres grandes campos, la cosmolog\u00eda, la biolog\u00eda y la antropolog\u00eda, en los que se han ido generando una serie de mitos provenientes de una lectura materialista de los resultados cient\u00edficos, estos mitos tienen sus propios or\u00e1culos<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a> que los generan y esparcen, favoreciendo la creaci\u00f3n de\u00a0\u00a0 t\u00f3picos que arraigan firmemente en determinados \u00e1mbitos culturales. Ellos ofrecen una lectura materialista de la ciencia presentando como resultados de la ciencia lo que no es m\u00e1s que su propia posici\u00f3n filos\u00f3fica o su propia ideolog\u00eda. Es leg\u00edtimo hacer filosof\u00eda a partir de la ciencia y sus logros, esta puede ser materialista, te\u00edsta, o lo que sea, lo que intelectualmente no es honesto es presentar como ciencia lo que no es ciencia. Se puede leer lo que la ciencia nos ofrece desde una perspectiva materialista, pues claro que s\u00ed, pero tambi\u00e9n caben otras lecturas y es lo que iremos viendo a lo largo del trabajo, y a nuestro entender esta lectura no materialista ofrece una comprensi\u00f3n m\u00e1s enriquecedora de la realidad.<\/p>\n<p>El mito base en el que se asientan todos los dem\u00e1s es que el progreso de la ciencia es directamente proporcional al retroceso de la religi\u00f3n porque Dios se va quedando sin espacio. Esta visi\u00f3n tiene un origen hist\u00f3rico y hemos de remontarnos a la teolog\u00eda natural que se gest\u00f3 en la Ilustraci\u00f3n<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a> que involucr\u00f3 a cient\u00edficos de todas las disciplinas. Ah\u00ed surgi\u00f3 la idea del <em>Dios tapa-agujeros<\/em> o <em>Dios de los vac\u00edos<\/em>. La figura de Newton fue muy importante en este tema. La falta de razones te\u00f3ricas para algunas observaciones astron\u00f3micas, por ejemplo, la \u00f3rbita del movimiento de muchos cometas, le hizo postular la existencia de una deidad y su intervenci\u00f3n directa para explicar tales lagunas; conforme el progreso cient\u00edfico fue cerrando esos huecos, Dios fue torn\u00e1ndose cada vez m\u00e1s innecesario. Ah\u00ed podemos situar la famosa respuesta de Laplace a Napole\u00f3n, <em>Se\u00f1or no<\/em> <em>necesito tal hip\u00f3tesis,<\/em> al preguntarle sobre el sitio de Dios en el modelo astron\u00f3mico que le estaba explicando. Nac\u00eda la idea del Dios <em>tapa-agujeros,<\/em> una l\u00ednea apolog\u00e9tica que finalmente se volv\u00eda contra s\u00ed misma. Lo mismo ocurrir\u00eda en el campo de las ciencias de la vida. Fascinados por las maravillas del mundo org\u00e1nico muchos autores trasladaron su atenci\u00f3n de la f\u00edsica a la biolog\u00eda. Un dios sabio, una especie de relojero c\u00f3smico se erigir\u00eda como garante del orden biol\u00f3gico. Con el auge del razonamiento cient\u00edfico la mayor\u00eda de los cient\u00edficos creyentes intentaron fundamentar la fe religiosa en bases racionales, el credo religioso fue torn\u00e1ndose innecesario e irracional y de modo paulatino se fue generando una ruptura entre la religi\u00f3n y la ciencia. Esta deriva de la teolog\u00eda que buscaba sus fundamentos en la f\u00edsica y la biolog\u00eda se vino abajo de modo estrepitoso con el surgimiento de las distintas teor\u00edas evolucionistas, especialmente con Darwin. Pero no era la religi\u00f3n sino el edificio construido de la religi\u00f3n natural el que se ven\u00eda abajo. Mirado desde una perspectiva creyente la ciencia prestaba un gran servicio a la fe al purificar la imagen de\u00edsta de ese dios que se hab\u00eda construido, sin embargo, la idea que se fue imponiendo es que la ciencia dejaba sin espacio a Dios. Nada m\u00e1s lejos de la realidad como manifiestamente puso de relieve John Henry Newman quien all\u00e1 por el a\u00f1o 1868 afirmaba que <em>la teor\u00eda de Darwin, verdadera o no, no era necesariamente atea, al contrario, simplemente pod\u00eda sugerir una idea m\u00e1s grande de la providencia y habilidad divinas<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>.<\/p>\n<p>El universo que nos presenta la ciencia es metaf\u00edsicamente enigm\u00e1tico por ello puede recibir una lectura atea pero tambi\u00e9n creyente. Antony Flew afirmaba que la filosof\u00eda ten\u00eda que abordar tres temas que la ciencia le presentaba, en primer lugar que la naturaleza obedec\u00eda a leyes, en segundo lugar que la vida inteligente surg\u00eda de la materia y en tercer lugar la misma existencia de universo, la consideraci\u00f3n de estos temas le llev\u00f3 a abandonar su antigua posici\u00f3n atea por la de\u00edsta, as\u00ed se expresaba:<em> \u00bfPor qu\u00e9 creo ahora esto, despu\u00e9s de haber expuesto y defendido el ate\u00edsmo durante m\u00e1s de medio siglo? La breve respuesta es la siguiente: tal es la imagen del universo, que en mi opini\u00f3n, ha emergido de la ciencia moderna<\/em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a><em>.<\/em> M\u00e1s recientemente Thomas Nagel sostiene que la visi\u00f3n del naturalismo materialista es incapaz de explicar los fen\u00f3menos mentales (el mundo de la conciencia, el conocimiento y los valores), no aceptando el te\u00edsmo, propone ampliar la base metaf\u00edsica del naturalismo en una especie de pampsiquismo. La vida, la conciencia, la raz\u00f3n, ser\u00edan consecuencia inevitable del orden que gobierna el mundo natural.<em> Este orden tendr\u00eda que incluir la ley f\u00edsica, pero si la vida no es solo un fen\u00f3meno f\u00edsico, el origen y evoluci\u00f3n de la vida y de la mente no resultar\u00e1 explicable solo por la f\u00edsica y la qu\u00edmica. Se necesitar\u00e1 una forma de explicaci\u00f3n ampliada, pero unificada, y sospecho que tendr\u00e1 que incluir elementos teleol\u00f3gicos<\/em><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, son posibles lecturas alternativas a la naturalista materialista partiendo de lo que la ciencia nos dice, de\u00edstas al estilo de Flew o pampsiquistas al estilo de Nagel y, como no, tambi\u00e9n te\u00edstas como la que aqu\u00ed presentamos. A nuestro modo de ver la lectura puramente materialista cada vez resultar\u00e1 menos plausible, hay aspectos de la realidad que no se dejan reducir a lo puramente material, las lecturas de\u00edstas y pampsiquistas reconocen este hecho pero nos parecen insuficientes como visiones omnicomprensivas de la realidad. El te\u00edsmo es una v\u00eda de exploraci\u00f3n que complementar\u00eda la visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo enriqueci\u00e9ndola con un relato que nos permite comprender una realidad en la que nos incluimos nosotros mismos, de ah\u00ed nuestra propuesta di\u00e1logo ciencia-fe.<\/p>\n<h2><strong>Cuestiones epistemol\u00f3gicas: \u00bfde qu\u00e9 hablamos al hablar de ciencia y de religi\u00f3n?<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-size: 16px\">Afirmemos ya sin ning\u00fan tipo de ambages: la ciencia ni es te\u00edsta, ni agn\u00f3stica, ni atea, la ciencia es ciencia. En segundo lugar, desde los conocimientos que la ciencia nos aporta podemos plantear argumentos te\u00edstas, ateos, de\u00edstas, o lo que consideremos, pero esto ser\u00e1 filosof\u00eda, no ciencia. En tercer lugar, los resultados de la ciencia tienen repercusi\u00f3n en la teolog\u00eda. En cuarto lugar, como advirtiera Wittgenstein, no se cree (creer en el sentido fuerte de la palabra, no al estilo de las conversiones intelectuales como las de Antony Flew) por razones sino por otro tipo de motivos en los que los sentimientos y las emociones no son lo \u00faltimo. En quinto lugar, en el <\/span><em style=\"font-size: 16px\">zeitgeist<\/em><span style=\"font-size: 16px\"> de nuestra \u00e9poca la ciencia es determinante, luego una visi\u00f3n correcta de lo que es la ciencia y de lo que es la religi\u00f3n supondr\u00e1 un elemento importante para establecer que la fe sea m\u00e1s o menos plausible. De ah\u00ed que sea tan relevante comprender qu\u00e9 podemos esperar de la ciencia y cu\u00e1les son sus l\u00edmites. Pasemos, pues, a mostrar cu\u00e1les son los \u00e1mbitos de actuaci\u00f3n y los objetivos propios tanto de la ciencia como de la fe.<\/span><\/p>\n<h3><strong>Qu\u00e9 esperar de la ciencia: naturalismo metodol\u00f3gico<\/strong><\/h3>\n<p>La ciencia utiliza el m\u00e9todo hipot\u00e9tico \u2013 deductivo para responder a problemas que se presentan en la realidad, estos problemas tienen que ver con las cuestiones materiales, con los aspectos cuantitativos y con el funcionamiento del mundo, o sea, la ciencia versa sobre el qu\u00e9 de las cosas. La validaci\u00f3n o falsaci\u00f3n de esas hip\u00f3tesis o teor\u00edas vendr\u00e1 dictaminada por el tribunal de la experiencia. La cuesti\u00f3n de si existe o no existe Dios no es una cuesti\u00f3n cient\u00edfica. La pregunta sobre Dios es una pregunta existencial \u00bfexiste o no existe?, es una cuesti\u00f3n que entra de lleno en el debate filos\u00f3fico en el que las ciencias, sean f\u00edsicas, biol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas o neurol\u00f3gicas poco pueden decir. Es cierto que si Dios existe habr\u00e1 alg\u00fan acceso de tipo racional. Un acceso que deber\u00e1 mantenerse siempre en el lado de la prudencia del que sabe que no aborda un problema m\u00e1s, sino que toca con los peque\u00f1os dedos de la mente la orla del misterio en el que est\u00e1 inmerso. El dios que demostr\u00e1semos y comprendi\u00e9semos con total precisi\u00f3n no ser\u00eda m\u00e1s que un dios elaborado por pensadores m\u00e1s o menos expertos, que podr\u00eda ser cuestionado y derribado por otros pensadores expertos. La cuesti\u00f3n de Dios est\u00e1 fuera de los l\u00edmites que se impone el cient\u00edfico por su propia metodolog\u00eda. El naturalismo metodol\u00f3gico propio del hacer cient\u00edfico circunscribe a la ciencia al estudio exclusivo de las entidades naturales (entendemos materiales) y sus causas. Esta prospectiva es, como dec\u00eda Ortega, la que ha permitido unos logros admirables a la ciencia experimental a cambio de mantenerse en un plano de problemas secundarios dejando intactas las cuestiones decisivas<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p>\n<p>El naturalismo metodol\u00f3gico tiene que ver con el m\u00e9todo cient\u00edfico, pero tambi\u00e9n podemos hablar de un naturalismo epistemol\u00f3gico: la ciencia ser\u00eda el \u00fanico modo de conocimiento fiable para todos los \u00e1mbitos de la realidad; e incluso un naturalismo ontol\u00f3gico: no existir\u00eda otra realidad que la que estudia e intenta explicar la ciencia. Tanto el naturalismo epistemol\u00f3gico como el ontol\u00f3gico son opciones gnoseol\u00f3gicas y metaf\u00edsicas, son opciones filos\u00f3ficas cuyos presupuestos ser\u00e1n m\u00e1s o menos sostenibles y sus visiones m\u00e1s o menos demostrables, pero debe quedar claro que no hablamos de ciencia. El naturalismo epistemol\u00f3gico es f\u00e1cilmente rebatible, pregunt\u00e9monos, por ejemplo \u00bfCoinciden los l\u00edmites del m\u00e9todo emp\u00edrico con los l\u00edmites de la racionalidad? Simplemente el poder plantearnos esta pregunta evidencia que no, pues esta cuesti\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 del propio m\u00e9todo cient\u00edfico. Respecto al materialismo que presupone el naturalismo ontol\u00f3gico, cada vez parece m\u00e1s dif\u00edcil reducir toda la realidad que se nos presenta a pura materialidad como recientemente ha argumentado Tomas Nagel<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Dec\u00eda Ortega que el ser humano se puede deshumanizar, pero el tigre no se puede destigrizar. Algo tan evidente nos indica que la verdad que nos muestra la f\u00edsica, la qu\u00edmica o la biolog\u00eda no es la \u00fanica verdad para ser tomada en serio por el simple hecho de que no explicar\u00edan lo esencial del hombre. La historia, el arte, la m\u00fasica, la est\u00e9tica, la filosof\u00eda o la religi\u00f3n nos abren a perspectivas nuevas.<\/p>\n<h3><strong>El cientificismo: el naturalismo epistemol\u00f3gico y ontol\u00f3gico<\/strong><\/h3>\n<figure id=\"attachment_958\" aria-describedby=\"caption-attachment-958\" style=\"width: 179px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/es\/buscar?controller=search&amp;orderby=date_add&amp;orderway=desc&amp;search_query=explorar+la+realidad&amp;submit_search=\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-958\" title=\"realidad\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.39.18.png\" width=\"189\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.39.18.png 360w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2017\/02\/Captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-18.39.18-194x300.png 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-958\" class=\"wp-caption-text\">Explorar la realidad (J. Polkinghorne)<\/figcaption><\/figure>\n<p>El naturalismo metodol\u00f3gico es f\u00e1cilmente asumible, pero el epistemol\u00f3gico y el ontol\u00f3gico, como acabamos de ver, plantean graves problemas. David Papineu se\u00f1ala que el naturalista es un pensador que se ha comprometido con dos tesis: la realidad se agota en la naturaleza, sin contener nada sobrenatural, y el m\u00e9todo cient\u00edfico debe ser utilizado para investigar todos los aspectos de la realidad, incluyendo el <em>esp\u00edritu humano<\/em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a><em>.<\/em> Seg\u00fan la definici\u00f3n de Papineu, parece que lo \u00fanico que define al naturalismo es su contraposici\u00f3n a lo sobrenatural, pero esto es un evidente c\u00edrculo vicioso. La ciencia estudiar\u00eda lo natural, y lo natural ser\u00eda lo que existe y lo que estudia la ciencia. Adem\u00e1s de no definir lo que significa naturaleza tendr\u00edamos un problema a\u00f1adido: \u00bfqu\u00e9 significa ciencia? \u00bflas ciencias humanas ser\u00edan ciencia?, y un tercer problema que se suscitar\u00eda: \u00bfqu\u00e9 ocurre con todo aquello que son presupuestos de la ciencia? Por ejemplo: la racionalidad, la capacidad humana para el propio m\u00e9todo cient\u00edfico\u2026 Con todo, lo m\u00e1s cuestionable de esta imagen naturalista del mundo es que se presenta como una forma omnicomprensiva<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a> de explicaci\u00f3n, una especie de explicaci\u00f3n de todo. Cuando, por ejemplo, buscamos aplicar la biolog\u00eda a cuestiones sociales, o no tienen nada que decir o lo que dicen es banal: que el hombre es un animal social porque ha evolucionado de esta manera es obvio, pero la evoluci\u00f3n tiene poco que decir sobre la sociedad particular, de hecho, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n ha sido utilizada para defender el racismo, el socialismo, o el capitalismo. Claro que hemos evolucionado, pero la cuesti\u00f3n es qu\u00e9 nos hace diferentes y, al hablar de la sociedad, la evoluci\u00f3n tiene poco o nada que decir. Ser\u00eda interesante que recuper\u00e1ramos la sensatez de la que hac\u00eda gala Sir Peter Medaward, quien hablaba de que hab\u00eda <em>preguntas que la ciencia no pod\u00eda responder y que ning\u00fan avance concebible de \u00e9sta capacitar\u00eda para responder<\/em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>.<\/p>\n<p>Esta postura del naturalismo epistemol\u00f3gico y ontol\u00f3gico es lo que mantiene el cientifista. Frente a los que sostienen el cientifismo, afirmamos que la ciencia no es el \u00fanico m\u00e9todo de explicaci\u00f3n de la realidad, sino que s\u00f3lo explicar\u00eda un nivel de ella, el nivel que tiene que ver con la descripci\u00f3n y el an\u00e1lisis de lo material. La realidad tiene m\u00e1s niveles y hace falta usar mapas m\u00faltiples para alcanzar una comprensi\u00f3n de estos diferentes niveles<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. Cuando uno dice, por ejemplo, que cient\u00edficamente el mundo no tiene sentido, no habla de ciencia sino de pseudociencia con un ropaje cient\u00edfico que enmarca su propia ideolog\u00eda. Hablar de sentido implica un nuevo mapa que nos permite vislumbrar un nivel de realidad que no es accesible al m\u00e9todo emp\u00edrico. La cuesti\u00f3n es muy simple, ni todo se reduce a \u00e1tomos y mol\u00e9culas ni la ciencia est\u00e1 dise\u00f1ada para contestar a todas las preguntas. No es de extra\u00f1ar que algunos consideren el naturalismo dogm\u00e1tico como el enemigo del esp\u00edritu cient\u00edfico, pues \u00bfSobre qu\u00e9 base emp\u00edrica podemos sostener que la ciencia pueda desentra\u00f1ar todas las verdades?<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> <em>La ciencia,<\/em> dice el f\u00edsico y te\u00f3logo John C. Polkinghorne, <em>no describe m\u00e1s que una dimensi\u00f3n de la multiestratificada realidad en la que vivimos, limit\u00e1ndose a lo impersonal y general, prescindiendo de lo personal y \u00fanico<\/em><a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a><em>.<\/em> Y el gran bi\u00f3logo evolucionista Francisco J. Ayala se\u00f1alaba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px\"><em>\u2026 deseo a\u00f1adir algo que es obvio: la ciencia es un modo de conocimiento, pero no el \u00fanico. El conocimiento tambi\u00e9n deriva de otras fuentes, como el sentido com\u00fan, la experiencia art\u00edstica y religiosa, la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica\u2026 El conocimiento cient\u00edfico puede enriquecer la percepci\u00f3n est\u00e9tica y moral e iluminar el significado de la vida y el universo, pero estos son temas que quedan fuera del dominio de las ciencias<\/em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>.<\/p>\n<h2><b>Conclusi\u00f3n: una realidad que asume la ciencia y abre al sentido del enigma religioso<\/b><\/h2>\n<p>Queda claro, pues, que la realidad podemos contemplarla desde m\u00faltiples niveles, las preguntas cient\u00edficas versar\u00e1n sobre c\u00f3mo es y c\u00f3mo funciona la realidad material, las preguntas filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas versar\u00e1n sobre por qu\u00e9 es as\u00ed y no de otra manera. La filosof\u00eda se mueve en el terreno de las interpretaciones de los hechos, lo que denominamos el \u00e1mbito del sentido, pudi\u00e9ndose dar distintas interpretaciones coherentes y l\u00f3gicas desde el a priori cosmovisional en referencia a los datos de la realidad. La teolog\u00eda, movi\u00e9ndose en el campo de la interpretaci\u00f3n, y partiendo de las fuentes reveladas mediadas por la racionalidad filos\u00f3fica intentar\u00e1 mirar esas cosmovisiones desde la fe. Ni el naturalismo cientifista ni creacionismo fundamentalista aceptar\u00e1n esta distinci\u00f3n entre hechos e interpretaciones, no viendo la realidad en su justa complejidad. La ciencia no es suficiente para dar cuenta de la totalidad de la realidad, que puede admitir interpretaciones religiosas, ateas y agn\u00f3sticas. La ciencia, por lo tanto, no es incompatible con la cosmovisi\u00f3n cristiana, lo que s\u00ed es incompatible con ella es el reduccionismo naturalista o el naturalismo cientifista, pero insistamos, eso no es ciencia<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>.<\/p>\n<p>Para el di\u00e1logo entre la ciencia y la religi\u00f3n hace falta, adem\u00e1s de la voluntad de dialogar, el reconocimiento de los l\u00edmites epistemol\u00f3gicos de los que hemos hablado. La ciencia es el primer acercamiento a la realidad, no el \u00faltimo; la filosof\u00eda y la teolog\u00eda pretenden apuntar a verdades definitivas sobre el mundo y el hombre que la ciencia les presenta. Las ciencias ofrecen un modo de pensar, la religi\u00f3n tambi\u00e9n, ambas trabajan seg\u00fan creencias justificadas y seg\u00fan su marco cognoscitivo. El problema de muchos ateos es que confunden <em>la ausencia total de evidencia de apoyo con la evidencia de total apoyo. <\/em>La ciencia descansa sobre sus presupuestos, y la religi\u00f3n tambi\u00e9n. Lo que dice el creyente es que la existencia de Dios proporciona el mejor marco posible para entender el mundo y darle sentido. Dios es como una lente que permite enfocar mejor las cosas<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a>. El proceso de mirar la naturaleza siempre estar\u00e1 cargado de teor\u00eda, y la religi\u00f3n, pensamos que ofrece el marco te\u00f3rico que hace m\u00e1s comprensible la realidad. Dec\u00eda Chesterton que el fen\u00f3meno no explica la religi\u00f3n, pero que la religi\u00f3n hace comprensible el fen\u00f3meno. El lema anselmiano <em>fides quaerens intellectum<\/em> adquiere un sentido preciso: implica que existe una raz\u00f3n presente en el universo creado, algo as\u00ed como una gram\u00e1tica y, por lo tanto, que podemos esperar que los cielos y la tierra nos hablen. De eso trataremos en un pr\u00f3ximo art\u00edculo.<\/p>\n<h6><em>Notas<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El cientifismo es una visi\u00f3n ideol\u00f3gica que sostiene que el \u00fanico conocimiento v\u00e1lido es el conocimiento de las ciencias naturales, en su versi\u00f3n m\u00e1s fuerte se\u00f1ala que la \u00fanica realidad existente es la realidad que estas ciencias estudian. Aunque hablamos de ciencias de modo gen\u00e9rico el presente estudio se centrar\u00e1 en las ciencias naturales no en el conjunto de ciencias que denominamos humanas cuyo objeto es el ser humano en el aspecto de sus manifestaciones inherentemente humanas.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Onfray, M., <em>Tratado de Ateolog\u00eda,<\/em> Anagrama, Barcelona 2005.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Grayling, A. C., <em>Contra todos los dioses, <\/em>Ariel, Barcelona 2011.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Armstrong, K., <em>Campos de sangre. La religi\u00f3n y la violencia,<\/em> Paid\u00f3s, Barcelona 2015.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Savater, F., <em>La Vida Eterna, <\/em>Ariel, Barcelona, 2007, pp. 10-11.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Gould, E. J., <em>Ciencia Versus Religi\u00f3n: un falso conflicto, <\/em>Cr\u00edtica, Barcelona 2007.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Estrada, J. A.,<em> El lugar de la ciencia, la tecnolog\u00eda y la religi\u00f3n en la cultura emergente. <\/em>Pensamiento, 69 (2013) n\u00ba 261, pp. 582-600, p. 584.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Heidegger, M., <em>La superaci\u00f3n de la metaf\u00edsica <\/em>en<em> Conferencias y art\u00edculos, <\/em>Ediciones del Serbal, Barcelona 1994, pp.63-90.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> McGrath, A. E., <em>Mere Apologetics. How to Help Seekers and Skeptics Find Faith,<\/em> Baker Books, Grand Rapids -Michigan 2012.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Se trata de una idea inspirada en la documentada obra de Soler Gil, F.J., <em>Mitolog\u00eda Materialista de la Ciencia,<\/em> Encuentro, Madrid 2013.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Seg\u00fan la visi\u00f3n pampsiquista, lo mental no es un subproducto de la materia sino que pertenece a la propia sustancia de la que se compone todo el universo, o sea que toda la materia tendr\u00eda un aspecto ps\u00edquico. Ni el te\u00edsmo, ni el materialismo ateo, ni el pansiquismo tendr\u00edan comprobaci\u00f3n emp\u00edrica sino que son opciones metaf\u00edsicas.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Monserrat, J., <em>El gran enigma. Ateos y creyentes ante la incertidumbre del m\u00e1s all\u00e1,<\/em> San Pablo, Madrid 2015.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Welte, B., <em>\u00bfQu\u00e9 es creer?, <\/em>Herder, Barcelona, 1984, p.19.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Tanzella Nitti, G., <em>El magisterio de le Iglesia cat\u00f3lica y la Investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em> en <em>Explorar el Universo \u00faltimas periferias. Los desaf\u00edos de la ciencia a la teolog\u00eda, <\/em>(ed) Observatorio Vaticano edici\u00f3n a cargo de Omizzolo, A., y Funes, J.G., Sal Terrae, Santander 2016, pp. 127-180. Tanzella Nitti realiza un interesante estudio sobre el pensamiento y las aportaciones de los \u00faltimos Pont\u00edfices respecto de las relaciones fe-ciencia, en este tema lo tendr\u00e9 muy en cuenta.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Carta de Juan Pablo II al Reverendo George V. Coyne en https:\/\/www.comillas.edu\/images\/catedras\/CTR\/CARTAJUANPABLII.pdf.<\/em><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Discurso de Benedicto XVI los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, 20 Febrero 2006 en http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2006\/february\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20060210_doctrine-faith.html<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Directorio para el ministerio y la vida del presb\u00edtero 2013, n\u00ba 95 en http:\/\/www.clerus.org\/clerus\/dati\/2013-03\/21-13\/Direttorio_ES.pdf.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Whitehead, A. N.,<em> Science and the Modern World,<\/em> The Free Press, New York 1925, pp. 181-182; citado por Ud\u00edas Vallina, A., <em>Ciencia y Religi\u00f3n. <\/em><em>Dos visiones del mundo, <\/em>Sal Terrae Santander 2010, p 14-15.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Habermas, J.,<em> Entre naturalismo y religi\u00f3n,<\/em> Paid\u00f3s, Barcelona 2006.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Habermas, J.,y Flores D\u2019Arcais, P., <em>La religi\u00f3n en la esfera p\u00fablica<\/em>, Claves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, 18 (2009) pp 7-21.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ib, pp. 8-10.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Barbour, I., <em>Religi\u00f3n y Ciencia, <\/em>Trotta, Madrid 2004, pp. 133-181.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Citemos a algunos autores clasicos P. Duhem, A. Koyre, S. L. Jaki, A. C. Crombie, etc., de los estudios m\u00e1s recientes destaquemos los de Lindberg, D., <em>Los inicios de la ciencia en occidente, <\/em>Paidos , Barcelona 2002 y Hedley Brookr, J., y Numbers, R.L. (Eds), <em>Science and Religion Around the World,<\/em> Oxford University Press, Oxford 2011.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Kuhn Th. S.; <em>La Revoluci\u00f3n Copernicana: la astronom\u00eda planetaria en el desarrollo del pensamiento occidental, <\/em>Ariel, Barcelona 1996, pp. 170-171.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Artigas, M.,Glick ,Th. F., Mart\u00ednez ,R. A., <em>Negotiating Darwin. The Vaticans confronts evolution 1877-1902,<\/em> John Hopkins University Press, Baltimore 2006, pp. 4-6.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> McGrath, A. E., <em>La Ciencia desde la Fe. Los conocimientos cient\u00edficos cuestionan la existencia de Dios, <\/em>Espasa, Barcelona 2016, pp. 28-38. Dos libros contribuyeron especialmente a extender el mito, sobre todo la obra de Draper, J. W., <em>Historia de los conflictos entre ciencia y religi\u00f3n <\/em>de 1874, r\u00e1pidamente traducida al espa\u00f1ol en 1876, que todav\u00eda sigue reedit\u00e1ndose y la de White, A.D., cofundador de la Universidad de Cornell, <em>Una<\/em> <em>historia de la guerra de la ciencia con la teolog\u00eda en la cristiandad <\/em> de 1896, ambas muy beligerantes, llenas de errores hist\u00f3ricos y opiniones sesgadas tuvieron una gran influencia. Un breve comentario a estas obras en Vallina U., op. cit., pp. 88-93.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> McGrath, A. E., <em>La Ciencia desde la Fe, <\/em>p.31.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Ib, pp. 52-61.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>Soler Gil, F. J., <em>Mitolog\u00eda materialista de la ciencia<\/em>, op. cit.; Giberson, K. y Art\u00edgas, M., <em>Or\u00e1culos de la ciencia. Cient\u00edficos famosos contra Dios y la religi\u00f3n, <\/em>Encuentro, Madrid 2012. En esta obra se hace un estudio pormenorizado de algunos de los principales cient\u00edficos que en la actualidad son los portavoces de esa visi\u00f3n naturalista materialista.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Coyne, G. V., <em>Interacci\u00f3n entre ciencia y fe religiosa. Algunos momentos cr\u00edticos de la historia <\/em>en <em>Explorar el Universo \u00faltimas periferias<\/em>, op. cit., pp.39-67; Coyne, G. V., <em>A Theology of<\/em> <em>Everithing<\/em>, European Review n\u00ba 21, 2012, pp.20-26.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Citado por Coyne , G. V.,<em> Interacci\u00f3n entre la ciencia y la fe religiosa. Algunos momentos cr\u00edticos de la historia,<\/em> op. cit., p 62.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Flew, A., <em>Dios existe. C\u00f3mo cambi\u00f3 de opini\u00f3n el ateo m\u00e1s famoso del mundo,<\/em> Trotta, Madrid, 2012, p. 87.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Nagel, T., <em>La mente y el cosmos. Por qu\u00e9 la concepci\u00f3n neo-darwinista materialista de la naturaleza es casi con certeza falsa, <\/em>Biblioteca Nueva, Madrid 2014, p. 60.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Ortega y Gasset, J.,<em> El origen desp\u00f3tico del Estado,<\/em> Obras Completas, Tomo VIII (1926-1932), Taurus, Madrid 2004, p. 263.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Nagel , T., <em>La Mente y el Cosmos, <\/em>op. cit.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Papineu, D., <em>Naturalism<\/em>, First published Thu Feb 22, 2007; substantive revision Tue Sep 15,2015 en <a href=\"http:\/\/plato.stanford.edu\/entries\/naturalism\/Papineu\">http:\/\/plato.stanford.edu\/entries\/naturalism\/Papineu<\/a>.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Soler Gil, J., <em>El naturalismo y la tentaci\u00f3n de la extrapolaci\u00f3n omnicomprensiva,<\/em> Naturaleza y Libertad 4, 2014, pp. 225-238.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Medaward, P., <em>Los l\u00edmites de la ciencia<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1988, p. 66.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> El concepto es de Midgley, M. <em>Evolution as a Religion: Strange Hopes and Stranger Fears. Routledge, <\/em>Londres <em>1985<\/em>., McGrath A. E., lo utilizar\u00e1 a la hora de proponer la complementariedad y el enriquecimiento mutuo de los relatos tanto cient\u00edfico como te\u00edsta en <em>La Ciencia desde la fe, <\/em>op.cit<em>.<\/em>.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Williamson, T., <em>What is Naturalism?<\/em>, The New York Times 4 Sept 2011., en <a href=\"http:\/\/opinionator.blogs.nytimes.com\/2011\/09\/04\/what-is-naturalism\/?_r=0\">http:\/\/opinionator.blogs.nytimes.com\/2011\/09\/04\/what-is-naturalism\/?_r=0<\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Polkinghorne, J., <em>Explorar la realidad,<\/em> Sal Terrae, Santander 2007, p. 9.<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Ayala F.J., <em>Intelligent Design: Original version<\/em>, Theology and Science 1 (1):9-32 (2003) en <a href=\"http:\/\/philpapers.org\/rec\/AYAIDT\">http:\/\/philpapers.org\/rec\/AYAIDT<\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Beorlegui, C., <em>Di\u00e1logo entre ciencia y fe \u00bfintegraci\u00f3n o incompatibilidad?<\/em>, en D. Bermejo (ed.) <em>Pensar despu\u00e9s de Darwin: ciencia, filosof\u00eda y teolog\u00eda en di\u00e1logo<\/em>, Sal Terrae, Santander 2014, pp. 291-338<\/h6>\n<h6><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> McGrath, A. E., <em>La Ciencia desde la Fe, <\/em>op. cit., p. 86.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Art\u00edculo elaborado por Juan Jes\u00fas Ca\u00f1ete Olmedo, Director del Centro de Estudios Teol\u00f3gicos de Ja\u00e9n, colaborador de la C\u00e1tedra de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n y de FronterasCTR.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Por Juan Jes\u00fas Ca\u00f1ete Olmedo) Acad\u00e9micamente, cada vez es mayor el inter\u00e9s que suscita la relaci\u00f3n entre Dios, o en su caso la religi\u00f3n, y la ciencia. Las publicaciones, los proyectos de investigaci\u00f3n, los congresos o los mismos grupos de trabajo que surgen auspiciados por universidades o determinadas fundaciones as\u00ed lo indican. M\u00e1s all\u00e1 de &#8230; <a title=\"Dialogar con la ciencia, esencial para la creencia\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=932\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Dialogar con la ciencia, esencial para la creencia\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":272,"featured_media":952,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[139],"tags":[175,154,178],"class_list":["post-932","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relacion-entre-ciencia-y-religion","tag-conflicto","tag-creacionismo","tag-trascendencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/272"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=932"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1273,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/932\/revisions\/1273"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}