{"id":9195,"date":"2025-06-23T08:00:20","date_gmt":"2025-06-23T06:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9195"},"modified":"2025-06-12T12:17:33","modified_gmt":"2025-06-12T10:17:33","slug":"convergencias-cuarenta-encuentros-con-teilhard-de-chardin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9195","title":{"rendered":"Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Leandro Sequeiros, SJ] Como bien saben los lectores de Fronteras CTR, el padre Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) fue un jesuita cient\u00edfico interdisciplinar que pas\u00f3 25 a\u00f1os de su vida en China, desde donde escribi\u00f3 trabajos cient\u00edficos de geolog\u00eda y de paleontolog\u00eda y tambi\u00e9n ensayos espirituales que impactaron muy profundamente en muchos hombres y mujeres buscadores de otra religiosidad en los a\u00f1os 60-80 del siglo pasado.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-9198\" src=\"http:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/06\/downloaded_image_1749540818-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/06\/downloaded_image_1749540818-200x300.jpg 200w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/06\/downloaded_image_1749540818-683x1024.jpg 683w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/06\/downloaded_image_1749540818-768x1151.jpg 768w, https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/wp-content\/uploads\/sites\/24\/2025\/06\/downloaded_image_1749540818.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><\/p>\n<p>El libro <em><a href=\"https:\/\/gcloyola.com\/p\/salterrae\/servidores-y-testigos\/convergencias\/\">Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin<\/a><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em> contiene cuarenta encrucijadas de vida, testimonios de cuarenta encuentros personales con la m\u00edstica de Teilhard de Chardin. Son cuarenta testimonios de hombres y mujeres que, ya sea desde la fe o desde las ciencias de la naturaleza, se sintieron un d\u00eda deslumbrados por las provocadoras intuiciones formuladas por este buscador franc\u00e9s. Teilhard, para muchos, supo anticiparse prof\u00e9ticamente en medio siglo a las propuestas eclesiales del Concilio Vaticano II. Figuras como Leonardo Boff, Gonz\u00e1lez Faus (tal vez su \u00faltimo texto escrito), Javier Melloni, Agust\u00edn Ud\u00edas o Ignacio N\u00fa\u00f1ez de Castro desnudan su alma para expresar con sinceridad c\u00f3mo Teilhard ayud\u00f3 a formular su intimidad espiritual. El profesor Fern\u00e1ndez de la Gala (editor del volumen), m\u00e9dico, antrop\u00f3logo e historiador de la ciencia, nos invita a \u201csentir y gustar\u201d el relato coral en primera persona de cuarenta voces plurales de su experiencia interior.<\/p>\n<p>Se suele decir a veces que \u201centender\u201d a Teilhard es complicado. Quiz\u00e1 hay algo de raz\u00f3n en ello, pero solo si lo juzgamos por la audacia de sus met\u00e1foras, por la osad\u00eda interdisciplinaria de sus reflexiones, o por la misteriosa sonoridad de los neologismos que jalonan su pensamiento filos\u00f3fico y brotan en sus escritos como extra\u00f1as flores l\u00e9xicas: <em>cosmog\u00e9nesis, biog\u00e9nesis, antropog\u00e9nesis, cristog\u00e9nesis, noosfera, pleroma, diafan\u00eda, amorizaci\u00f3n, complejidad-conciencia, tercer infinito, uni\u00f3n-diferenciadora, Punto Omega\u2026 <\/em>E incluso, muchos conceptos f\u00edsicos cobran dimensiones trascendentes que resalta utilizando letra may\u00fascula: <em>Esp\u00edritu, Materia, Energ\u00eda, Fuerza, Fuego, Humano, Vida, Evoluci\u00f3n, <\/em>y otros muchos.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se habla sobre Teilhard en algunos foros espirituales o acad\u00e9micos, siempre llama la atenci\u00f3n una constante: el testimonio agradecido de muchas personas que, desde los ya lejanos tiempos del Concilio Vaticano II, quedaron fascinadas y completamente seducidas para siempre con su pensamiento innovador, sus visiones prof\u00e9ticas y su m\u00edstica de un Dios encarnado y que se \u201cdiafaniza\u201d a trav\u00e9s de la Materia. No debe extra\u00f1arnos, por tanto, que hasta los papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, desde una m\u00e1s \u00edntima hondura espiritual, quedaran igualmente impactados por las ideas teilhardianas y que, ya en nuestros d\u00edas, el Papa Francisco haya querido recordarlas en la Enc\u00edclica <em>Laudato Si\u00b4 <\/em>y en la misa final en septiembre de 2023 durante su viaje apost\u00f3lico a Mongolia. Y esperamos que Le\u00f3n XIV pronto haga alguna alusi\u00f3n a Teilhard. Sus declaraciones recientes (28 de mayo 2025) de que \u201cantes de ser creyentes, estamos llamados a ser humanos\u201d, tienen claras resonancias teilhardianas.<\/p>\n<p>Ya fuese en las suaves ondulaciones de la Auvernia francesa, en la verticalidad salina de los acantilados de Jersey, en las planicies desoladas de Mongolia o en la eucl\u00eddea perpendicularidad del trazado de calles de Nueva York, Pierre Teilhard de Chardin supo aportarnos siempre un eje de comprensi\u00f3n del sistema de creencias en el que interaccionar ciencias-filosof\u00edas-religiones-teolog\u00edas desde el paradigma evolutivo, y unificar as\u00ed lo que la filosof\u00eda escol\u00e1stica nos mostraba de modo tan artificialmente dual y fragmentario, enclaustrada sin remedio en la domesticidad del Mediterr\u00e1neo y en las orillas de un aristotelismo que se hizo inamovible.<\/p>\n<p>Por eso, los modernos investigadores sobre las ideas y propuestas de Teilhard sostienen que, aunque exista ya un nutrido corpus de an\u00e1lisis sobre la obra luminosa y esperanzada de Teilhard \u2014un corpus bien perfilado con la sensatez y el rigor de lo acad\u00e9mico\u2014, faltan, sin embargo, testimonios desde el terreno subjetivo y vital de las provocadoras intuiciones que solo \u00e9l supo anticipar y suscitar en muchas personas de fe.<\/p>\n<p>Estas <strong><em>Convergencias<\/em><\/strong> que sometemos hoy al juicio amable de los lectores quieren ser precisamente eso: una invitaci\u00f3n a releer la extensa obra no estrictamente geol\u00f3gica de Teilhard seg\u00fan el relato en primera persona de unos lectores que quedaron seducidos por su percepci\u00f3n panente\u00edsta y m\u00edstica de un Dios que se nos hace transparente en la materia del universo y que es el L\u00f3gos (palabra, mensaje, significado) desde donde se despliega lo que Teilhard llamaba \u201cla Santa Evoluci\u00f3n\u201d. La Evoluci\u00f3n C\u00f3smica (el universo que puede ser conocido), la Evoluci\u00f3n del despliegue multiforme de la Vida y la Evoluci\u00f3n de lo Humano (la conciencia, el pensamiento, la ciencia y la tecnolog\u00eda, los sistemas de significado, de la cultura). Quiz\u00e1 tambi\u00e9n la Evoluci\u00f3n del Esp\u00edritu, la convergencia hacia el Uno, el Punto Omega, sin perder la individualidad y la singularidad, que es la mayor invitaci\u00f3n a la convergencia que podamos llegar a imaginar.<\/p>\n<p>Hombre y mujeres, creyentes y no creyentes, apocal\u00edpticos e integrados, ortodoxos y heterodoxos, laicos y religiosos, cat\u00f3licos, protestantes, jud\u00edos y musulmanes, te\u00f3logos y pastoralistas, intelectuales y cient\u00edficos, hablar\u00e1n aqu\u00ed en primera persona de su propio descubrimiento asombrado de la obra apasionada e intelectual ya publicada de Pierre Teilhard de Chardin.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una cuarentena de testimonios, procedentes de doce pa\u00edses, expresados en cinco lenguas (aqu\u00ed traducidas) y venidos de tres continentes. Y no faltan tampoco aqu\u00ed los acercamientos interreligiosos e interconfesionales, especialmente desde el anglicanismo, el sufismo, el juda\u00edsmo, el budismo o las religiones animistas.<\/p>\n<p>A lo largo de estos testimonios convergentes se trasparenta el regusto c\u00f3mplice de una lectura clandestina, en un tiempo en el que su pensamiento estaba cuestionado por la ortodoxia m\u00e1s rigorista. Muchos de lo que leyeron a Teilhard en franc\u00e9s en una \u00e9poca ya lejana en la que los textos corr\u00edan difundidos desde Francia \u201ca multicopista\u201d (como Emiliano Aguirre, Fernando Riaza, Luis Sanz Criado, entre otros), ya no est\u00e1n con nosotros y no han podido testimoniar. De alguna manera, somos la segunda generaci\u00f3n de lectores.<\/p>\n<p>Deliberadamente, hemos buscado una pluralidad de visiones integradas que el lector de estas <strong><em>Convergencias<\/em><\/strong> puede f\u00e1cilmente detectar. Todos hemos le\u00eddo a Teilhard \u201cdesde nuestro propio lugar epistemol\u00f3gico\u201d, desde las experiencias de mundanidad que cada uno ha vivido y para quienes Teilhard ilumin\u00f3 el camino de b\u00fasqueda sin t\u00e9rmino (que escrib\u00eda Karl Popper).<\/p>\n<p>Si algo nos muestra este libro es, precisamente, la <strong><em>Convergencia<\/em><\/strong> a la que estamos llamados los seres humanos buscadores de sentido y a la que nos invita el polo atractor y atractivo de Cristo, alfa y omega, principio y fin. Se percibe que Teilhard no solo supo explicar, sino tambi\u00e9n alentar este tramo final del camino evolutivo que transita de forma emergente desde la biog\u00e9nesis, a la noog\u00e9nesis y la antropog\u00e9nesis, y hacia la cristog\u00e9nesis, y que se despliega en los \u00e1mbitos de la mente colectiva de lo ultrahumano, la noosfera.<\/p>\n<p>Este volumen que presentamos recoge la experiencia lectora y reflexiva de algunos de quienes se acercaron a la obra de Teilhard y, al hacerlo, sintieron entre l\u00edneas el destello inolvidable de una voz prof\u00e9tica y clarificadora y, sobre todo, la cercan\u00eda inmanente de Dios en la Materia, esa presencia transl\u00facida que a Teilhard de Chardin le gustaba llamar <em>diafan\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Le bast\u00f3 para ello con recuperar muchas de las inquietudes y las intuiciones que laten ya en los textos fundacionales de San Juan y de San Pablo, de la patr\u00edstica y de esa otra escol\u00e1stica que supo ser menos aristot\u00e9lico-tomista y plat\u00f3nica.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed, Teilhard ampli\u00f3 de forma esperanzadora nuestra perspectiva de nuestro sistema de creencias, la concepci\u00f3n integradora de la realidad natural, social y espiritual, con intuiciones que nos siguen pareciendo novedosas todav\u00eda hoy.<\/p>\n<p>Este volumen puede ser una invitaci\u00f3n colectiva a acercarse a la obra, a la vez m\u00edstica y cient\u00edfica, de Pierre Teilhard de Chardin, a dialogar con \u00e9l y a orar con \u00e9l en a lo largo del transitar n\u00f3mada de estas p\u00e1ginas. Con ellas puede el lector \u201csentir y gustar\u201d con \u00e9l la presencia luminosa y c\u00e1lida de Dios en el mundo y, si nos atrevi\u00e9ramos, tambi\u00e9n a asomarnos al reverso de la trama del tapiz c\u00f3smico y sorprendernos de encontrar all\u00ed, en puntadas peque\u00f1as y \u00fanicas, las costuras de nuestra propia vida, entrelazadas en el tejido del universo, entretejidas con las de otros seres vivos y enmarcadas en los mimbres providentes del espacio-tiempo.<\/p>\n<p>Para quienes ya est\u00e1n familiarizados con la terminolog\u00eda teilhardiana no ser\u00e1 necesario detenerse en explicar los motivos del t\u00edtulo de este esfuerzo colectivo: <strong><em>Convergencias<\/em><\/strong>, como lo hemos llamado. Este t\u00e9rmino viene cargado de muy diversos significados denotativos y de una generosa cohorte de adherencias simb\u00f3licas connotativas. Para Teilhard, \u201clo que asciende, lo que cambia, lo que evoluciona, <strong>converge<\/strong>\u201d. Materia y Esp\u00edritu <strong>convergen<\/strong> en un mismo proceso evolutivo, <strong>converge<\/strong> la Noosfera pensante hacia la Cristog\u00e9nesis; <strong>convergen <\/strong>la ciencia y la m\u00edstica hasta volverse actividades indistinguibles; y <strong>converge<\/strong>, sobre todo, la creaci\u00f3n entera hacia un centro de unidad y plenitud, <strong>atractor<\/strong> simple y total, Dios, siendo Cristo, encarnado y resucitado, el polo atractor de convergencia hacia el Punto Omega, donde Dios ser\u00e1 \u201cTodo en todas las cosas\u201d.<\/p>\n<p><strong><em>Convergencia<\/em><\/strong> puede ser sin\u00f3nimo de encuentro, de conciliaci\u00f3n, de sinergia, de articulaci\u00f3n y de comuni\u00f3n y supone siempre un proceso din\u00e1mico y nunca forzado, fruto de la libertad de quien, siendo invitado a la convergencia con otros, puede optar por la divergencia y poner un rumbo egoc\u00e9ntrico hacia el este del Ed\u00e9n.<\/p>\n<p>En este volumen, los lectores de estos testimonios percibir\u00e1n de qu\u00e9 secreta manera convergen tambi\u00e9n los cuarenta testimonios aqu\u00ed reunidos, que viene cada uno de una historia personal irrepetible y \u00fanica, pero que el peso de las propuestas prof\u00e9ticas de Teilhard ha sabido reunir en una sola gavilla.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, encontrar\u00e1n en el fondo de este cofre una carta in\u00e9dita del padre Pedro Arrupe del a\u00f1o 1981, con ocasi\u00f3n del centenario del nacimiento de Teilhard de Chardin y dirigida al padre Madelin, Provincial de los jesuitas de Francia. En ella, Arrupe reivindica la figura de Teilhard de Chardin, elogiando su ejemplaridad y su obediencia, y lamentando, literalmente, el \u201cabusivo silencio\u201d al que fue sometido debido a la \u201csospecha\u201d que algunos ensuciaron su memoria.<\/p>\n<p>Por fortuna, tras la era del Papa Francisco, la \u201ccultura de la sospecha\u201d empieza ser sustituida ya por la \u201ccultura del encuentro\u201d, por esa fe m\u00e1s madura y dialogada que se construye en el viaje del tiempo y las culturas, y se encarna en los paradigmas y las inquietudes de cada \u00e9poca. La propuesta que hizo Francisco en su carta apost\u00f3lica en forma <em>motu proprio, Ad theologiam promovendam <\/em>(2023) va en esa l\u00ednea: buscar encarnar el pensamiento teol\u00f3gico en cada contexto, y as\u00ed poder \u201cpenetrar, con originalidad y esp\u00edritu de imaginaci\u00f3n, en los lugares existenciales\u201d (ATP 9) y buscar hacerlo, adem\u00e1s, en un estilo genuinamente teilhardiano, es decir, \u201cen di\u00e1logo constante e transdisciplinario con los otros saberes humanos cient\u00edficos, filos\u00f3ficos, human\u00edsticos y art\u00edsticos, con creyentes y no creyentes, y con hombres y mujeres de diferentes confesiones cristianas o diferentes religiones\u201d\u00a0 (<em>ibid.<\/em>)<\/p>\n<p>As\u00ed planteada, la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica podr\u00eda recuperar, tanto en su contenido como en su m\u00e9todo, aquella creatividad de Evangelio encarnado que anim\u00f3 la predicaci\u00f3n n\u00f3mada de Jes\u00fas de Nazaret, y que, por un exceso de rigor doctrinal, se ha podido asfixiar a veces, creyendo honrar as\u00ed a la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos cuarenta testimonios quieren ser un ramillete feliz de ese sentimiento de gratitud que muchos deben a Teilhard. Con este texto se quiere recordar al jesuita fiel a la Iglesia y a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, al ge\u00f3logo y paleont\u00f3logo de los desiertos de Mongolia, al explorador en el coraz\u00f3n de Asia de la expedici\u00f3n Citro\u00ebn, el investigador de las ra\u00edces de la humanidad en el ahora Zhoukhoudian (antiguo Chu-Ku-Tien), sus excavaciones en India y en Sud\u00e1frica, el m\u00edstico de la <em>Misa sobre el Mundo <\/em>(1923) y <em>El Medio Divino<\/em> (1927), y al fil\u00f3sofo, paleobi\u00f3logo y te\u00f3logo de la Evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y agradecer la manera en la que Pierre Teilhard de Chardin contribuy\u00f3 a ensanchar hasta la inmensidad del cosmos nuestros modos de investigar y de conocer, de contemplar y adorar, de sumergirse en las olas de la materia para ser llevados hasta Dios.<\/p>\n<p>Modos que son necesariamente limitados, asombrados y orantes, frente a un Dios \u201csiempre mayor\u201d, que nos supera y nos desborda siempre. Un Dios que, como nos recuerdan aqu\u00ed nuestros hermanos musulmanes, ser\u00e1 \u201csiempre m\u00e1s grande\u201d de lo que podemos llegar a imaginar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Juan V. Fern\u00e1ndez de la Gala (editor). <em>Convergencias. Cuarenta encuentros con Teilhard de Chardin. <\/em>Editorial Sal Terrae, Santander, colecci\u00f3n Servidores y testigos, 2025, 291 p\u00e1ginas. ISBN: 978-84-293-3254-4.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Leandro Sequeiros, SJ] Como bien saben los lectores de Fronteras CTR, el padre Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) fue un jesuita cient\u00edfico interdisciplinar que pas\u00f3 25 a\u00f1os de su vida en China, desde donde escribi\u00f3 trabajos cient\u00edficos de geolog\u00eda y de paleontolog\u00eda y tambi\u00e9n ensayos espirituales que impactaron muy profundamente en muchos hombres y mujeres &#8230; <a title=\"Convergencias. 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