{"id":9055,"date":"2025-04-07T08:00:27","date_gmt":"2025-04-07T06:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9055"},"modified":"2025-03-27T11:44:23","modified_gmt":"2025-03-27T10:44:23","slug":"la-metafisica-platonico-rosminiana-de-giuseppe-buroni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9055","title":{"rendered":"La metaf\u00edsica plat\u00f3nico-rosminiana de Giuseppe Buroni"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Jacob Buganza, Universidad Veracruzana] En este trabajo, el autor busca demostrar que la metaf\u00edsica de Giuseppe Buroni, a la que puede tildarse de plat\u00f3nico-rosminiana, es una expresi\u00f3n de la filosof\u00eda cristiana perenne. Para ello, se recuperan las <em>Nozioni di ontologia<\/em> de las que se extraen sus planteamientos centrales. Ah\u00ed se encuentra la distinci\u00f3n ontol\u00f3gica prolijamente desarrollada, el tema de la unidad y la multiplicidad, la producci\u00f3n o creaci\u00f3n desde el punto de vista de la teosof\u00eda y la demostraci\u00f3n de la existencia de Dios.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Las <em>Nozioni di ontologia<\/em> de Giuseppe Buroni originariamente fueron publicadas como apartes en el peri\u00f3dico filos\u00f3fico <em>Campo de\u00b4filosofi italiani<\/em>, y datan del a\u00f1o 1866. Desde la advertencia publicada en la primera edici\u00f3n, se se\u00f1ala sin ambages que la teosof\u00eda de Rosmini, en cuanto obra y doctrina filos\u00f3fica, es considerada por el sacerdote de la Misi\u00f3n como la producci\u00f3n m\u00e1s poderosa, especulativamente estimada, que haya aparecido despu\u00e9s de la <em>Summa theologiae<\/em> de Tom\u00e1s de Aquino. Esta alt\u00edsima apreciaci\u00f3n, sin embargo, en nada obsta para que, de acuerdo con este autor, se puedan enmendar algunos pasajes del fil\u00f3sofo de Rovereto, sobre todo en cuanto a su expresi\u00f3n y no tanto en cuanto a su contenido: las tesis de Rosmini pueden ser sostenidas por todo aquel que est\u00e9 convencido de la verdad de la filosof\u00eda del Aquinate, en cuanto expresan, en un lenguaje moderno, el n\u00facleo central de la filosof\u00eda cristiana que ha pasado por la criba de la modernidad. En otras palabras, Buroni estima que sus <em>Nozioni di ontologia<\/em>, vueltas a publicar en segunda edici\u00f3n doce a\u00f1os despu\u00e9s, o sea, en 1878, permiten visualizar c\u00f3mo es que las metaf\u00edsicas de santo Tom\u00e1s y Rosmini poseen numerosos vasos comunicantes debidos, ciertamente, a que comparten tesis de la m\u00e1s genuina filosof\u00eda cristiana, cultivada por centurias, como aquella que numerosos Padres de la Iglesia sostienen con incontables argumentos y que heredan del m\u00e1s alto platonismo, a saber, que el ente ideal, como se le llama modernamente, o las Ideas sempiternas, como las denominan los tardo-antiguos, son las \u201crazones eternas, estables e incomunicables de todas las cosas\u201d (1878, pp. V-VII).<\/p>\n<p>Resulta \u00fatil tener en cuenta que la segunda edici\u00f3n de las <em>Nozioni di ontologia <\/em>es publicada al a\u00f1o siguiente de que ve la luz la obra m\u00e1s importante del propio Buroni, a saber, <em>Del essere e del conoscere <\/em>(1877), de cuyos resultados se aprovecha sin duda. En efecto, en esta segunda obra el fil\u00f3sofo placentino demuestra c\u00f3mo es que la filosof\u00eda de Rosmini es una continuaci\u00f3n vigorosa de la fecunda tradici\u00f3n it\u00e1lica representada por autores de la talla de Parm\u00e9nides y Plat\u00f3n. Haciendo eco de dicha tradici\u00f3n,\u00a0Rosmini argumenta novedosamente a favor de la distinci\u00f3n irreductible, en t\u00e9rminos modernos, del ser ideal y del ser real, cuyo vaso comunicante en \u00faltimo t\u00e9rmino es el ser mismo,\u00a0con lo que trae de nueva cuenta a la discusi\u00f3n contempor\u00e1nea la diferencia y vinculaci\u00f3n entre el \u00e1mbito inteligible y el sensible.\u00a0Es m\u00e1s, en el Proemio a sus <em>Nozioni<\/em>, Buroni recuerda las tesis de Dionisio el Areopagita y san Gregorio Nacianceno, de acuerdo con las cuales nos resulta pr\u00e1cticamente imposible separarnos de las im\u00e1genes sensibles y materiales para pensar las realidades inteligibles y divinas, puesto que el ser humano posee un comercio ineludible con las primeras. De hecho, las nociones de la ontolog\u00eda, aunque en s\u00ed mismas abstractas y cient\u00edficas, poseen semejanza o similitud con los t\u00e9rminos m\u00e1s terrenales fincados precisamente en el mundo sensible. No es de maravillar que los vocablos de los que se sirve la ontolog\u00eda, de manera precisa y cient\u00edfica, tengan por base met\u00e1foras enraizadas en lo sensible, especialmente en lo que se refiere al \u00f3rgano de la vista. Es lo que sucede con los vocablos ver, intuir, entender, especie, idea, especulaci\u00f3n, luz, etc\u00e9tera; por supuesto que, desde el punto de vista plat\u00f3nico, resulta m\u00e1s verdadero que las palabras convengan a las cosas inteligibles y secundariamente a las sensibles, por ejemplo, el hombre es prioritariamente la Idea y secundariamente o por participaci\u00f3n el hombre real o singular. Pero desde el punto de vista de la ciencia ontol\u00f3gica, y haciendo caso a las dos autoridades tra\u00eddas a colaci\u00f3n por Buroni, no es posible pensar en tales conceptos sin su enraizamiento sensible. Esta posici\u00f3n empata con la manera en que se expresa la Sagrada Escritura, la cual, \u201cpara expresarnos los conceptos espirituales de la Verdad, la Gracia, la Beatitud, y tambi\u00e9n los de la Esencia de Dios y la Trinidad de las Personas, no encuentra palabra ni semejanza mejor que <em>Luz<\/em>\u201d (1877, pp. 2-3).<\/p>\n<p>Precisamente la luz tiene sobradas semejanzas con el concepto nuclear de la ontolog\u00eda, esto es, el ser. La luz se encuentra en tres estados: el correspondiente al objeto luminoso mismo,\u00a0que es la luz subsistente; la luz como dispersa o vibraci\u00f3n de la luz subsistente, que es el acto de lucir; finalmente, la luz recibida y participada en los cuerpos opacos, pero iluminados por la primera. Es importante retener que la luz es concebida por Buroni como vibraci\u00f3n y no como emanaci\u00f3n (cf. 1877, p. 104), al parecer para evitar cualquier trazo con cualquier pante\u00edsmo, ya advertido desde la tardo-antig\u00fcedad por algunos neoplat\u00f3nicos, no s\u00f3lo cristianos, sino tambi\u00e9n paganos (cf. Buganza, 2024). As\u00ed pues, y retomando la semejanza con la luz ya se\u00f1alada, para que el ojo vea es necesario que haya precisamente luz, pues no ve otra cosa m\u00e1s que la luz determinada en distintas variantes o variopintamente; lo mismo sucede con el ser, que es el objeto propio y formal del intelecto, en cuanto todas las cosas que conocemos las conocemos bajo el aspecto del ser o en cuanto poseen al ser. Es preciso entender qu\u00e9 cosa es el ser y no confundirlo con los \u201cseres\u201d, como vulgarmente se dice, y sirvi\u00e9ndose del lenguaje plat\u00f3nico contenido en el <em>Sofista<\/em>, Buroni subraya que el ser no es la piedra, la carne, el hombre y las dem\u00e1s cosas de la naturaleza visible, sino que estas \u00faltimas son \u201clo otro del ser\u201d, puesto que se enmarcan en \u00e9l, as\u00ed como las letras impresas sobre la hoja no son la hoja, sino lo otro de la hoja. Siguiendo esta comparaci\u00f3n, Buroni pone por escrito que el ser debe considerarse en tres estados an\u00e1logos a los de la luz:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>1\u00b0 El <em>ser <\/em>en s\u00ed y por s\u00ed subsistente en toda la fuerza del ser, que por ello se llama <em>Ens subsistens<\/em>, porque no es el <em>ser recibido <\/em>en otro sujeto, sino el ser <em>sujeto <\/em>por s\u00ed mismo, y esto corresponde al sol; 2\u00b0 El <em>ser <\/em>tenido y participado en los entes finitos, los cuales tienen el ser y lo <em>reciben<\/em> m\u00e1s o menos, seg\u00fan su <em>capacidad<\/em>, pero no <em>son <\/em>el ser, como los cuerpos iluminados <em>tienen <\/em>la luz, pero no <em>son <\/em>la luz [&#8230;]. El <em>ser<\/em>, por tanto, en los entes finitos es <em>ser-predicado<\/em>, que se adapta sobre un sujeto que no es \u00e9l, pero no es el <em>ser-sujeto<\/em>, como es Dios; 3\u00b0 Pero, entre el ser por s\u00ed subsistente, que es Dios, nosotros necesariamente concebimos al ser en el momento intermedio que se departe, por decir as\u00ed, de Dios y viene a caer sobre las substancias finitas, y las hace ser <em>entes<\/em>, como la luz radiante que se departe del sol viene a caer sobre los cuerpos opacos y los hace ser iluminados: y desde esta perspectiva intermedia el <em>ser <\/em>se podr\u00e1 llamar, justa la semejanza asumida, si bien con locuci\u00f3n muy impropia, la cual, en su momento, habr\u00e1 de enmendarse, <em>ser-radiante <\/em>(1877, pp. 6-7).<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este \u00faltimo es el acto-puro que todav\u00eda no recibe determinaci\u00f3n alguna y que Buroni considera que tiene sede en la mente, sobre todo en la Mente infinita, y que, desde el punto de vista de Rosmini, corresponde al <em>essere ideale<\/em>.<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<h3><strong>La demostraci\u00f3n de la existencia de Dios<\/strong><\/h3>\n<p>Las <em>Nozioni di ontologia <\/em>de Buroni no pretenden desarrollar toda la teolog\u00eda que se desprende de las posiciones del Aquinate y el roveretano, sino s\u00f3lo servir de base para ella. La ontolog\u00eda tiene esta noble labor, ni m\u00e1s ni menos. Buroni, quien conoce con mucha exactitud estas tradiciones, recurre a la cuarta v\u00eda tomista para demostrar la existencia de Dios, pero mediada por la filosof\u00eda rosminiana. En suma, la v\u00eda sostiene que, puesto que en las criaturas se encuentran perfecciones, y estas \u00faltimas no se las han dado a s\u00ed ellas mismas, es preciso que sean producidas por algo m\u00e1s, esto es, Dios, Suma perfecci\u00f3n. Las perfecciones de las criaturas pueden concebirse como grados de perfecci\u00f3n del ser, y puesto que el ser virtual que resplandece en la mente creada es precisamente la medida id\u00f3nea para ello, con \u00e9l se pueden apreciar no s\u00f3lo los grados, de menor a menor, de perfecci\u00f3n del ser que posee un ente, sino tambi\u00e9n se puede pensar en un Ser subsistente infinito, como sostiene la prueba tomista. \u201cObservando a las cosas finitas, vemos en aquella y sobre ellas el acto y luz del ser, pero no como un acto propio suyo, sino recibido y prestado, por el que tienen y no tienen, y lo adquieren o pierden, y lo tienen m\u00e1s o menos; por ende, concluimos que este acto debe referirse a un agente fuera del orden de las cosas finitas\u201d (Buroni, 1877, p. 122). Como se aprecia, Buroni interpreta est\u00e1 demostraci\u00f3n de la existencia de Dios en el registro de las demostraciones <em>ex ratione causae efficientis<\/em>, por las cuales, de lo finito, se alcanza lo infinito, en cuando lo primero es est\u00edmulo para elevarse a lo segundo. Sin embargo, para que esto sea posible llevarlo a cabo, se requiere que la mente est\u00e9 informada por la idealidad infinita; por tanto, se requiere de la idea de ser, en este caso virtual, para lograr la escalada. Lo mismo ocurre si se toma, por ejemplo, lo imperfecto, a partir de lo cual se alcanza lo perfecto, o lo temporal para escalar a lo eterno: \u201cLa mente informada por la idea es una lente que recoge la multiplicidad de rayos y los hace converger en un solo punto, que es el fuego de la lente. Por tanto, en la demostraci\u00f3n de la existencia se encierra como en germen todo el tratado de los atributos y nociones de Dios\u201d (Buroni, 1877, p. 122).<\/p>\n<p>En torno a alguna demostraci\u00f3n <em>a priori <\/em>de la existencia de Dios, es decir, sin recurrir a la experiencia, sino ateniendo exclusivamente a las ideas, Buroni afirma que siempre se presupone o se parte de alg\u00fan elemento de la experiencia, esto es, se apoyan los \u201cpies en algo de lo finito\u201d, por lo que toda demostraci\u00f3n as\u00ed caracterizada no es del todo ideal. As\u00ed pues, \u201csi nuestra mente no aprehendiese otra cosa que la luz siempre uniforme del ser ideal que la informa, no s\u00f3lo le faltar\u00eda el est\u00edmulo, sino tambi\u00e9n el fundamento para alzarse al pensamiento del Ser pleno, s\u00f3lido y subsistente\u201d (Buroni, 1877, p. 124). Aun cuando se acepte que hay algo de Dios en el hombre, a saber, el ser ideal, no se alcanza <em>a priori <\/em>su demostraci\u00f3n, pues no se le presenta directamente ni a trav\u00e9s de la experiencia sensible ni mediante una intuici\u00f3n indubitable. Al hombre s\u00f3lo le queda buscarlo y demostrarlo a trav\u00e9s de las criaturas, o sea, de manera indirecta y oblicua. Dios no se presenta, en suma, como objeto del conocimiento, sino como Principio, como misterio, como dir\u00edan Dionisio y Buenaventura. Si no fuese precisamente porque Dios ha brindado algunas pistas, por as\u00ed decir, para que el hombre se eleve a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n dial\u00e9ctica hasta \u00c9l, a quien concibe s\u00f3lo de manera vedada, no hay manera alguna de lograrlo. En terminolog\u00eda agustiniana, el hombre se eleva a las <em>rationes aeternas <\/em>porque posee alguna impresi\u00f3n de ellas en su mente. Por tanto, \u201carg\u00fcir que Dios debe estar ya delante de la mente como primer visto, es precipitar las conclusiones y negar el magisterio de la demostraci\u00f3n, por la cual la mente, de aquello que conoce, arguye algo m\u00e1s que no conoce\u201d (Buroni, 1877, p. 128). Adem\u00e1s, Buroni estima que argumentar aprior\u00edsticamente conduce, en el campo de la ontolog\u00eda, m\u00e1s que al te\u00edsmo, al pante\u00edsmo, en definitiva.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de Buroni pretende acercarse a la de Santo Tom\u00e1s y Rosmini tambi\u00e9n en este punto, pues al cuestionarse si el ser de Dios es conocido por s\u00ed, entiende por <em>per se notum<\/em> un juicio de identidad, a la usanza, por ejemplo, de \u201cel hombre es hombre\u201d; por lo cual, que Dios es <em>simpliciter <\/em>conocido por s\u00ed, que es lo que significa la f\u00f3rmula <em>quoad se<\/em>: la esencia de Dios es el mismo Ser. Puesto que el hombre no ve la esencia de Dios directamente, como se ha dicho, es que no encuentra <em>prima facie <\/em>su identificaci\u00f3n con el ser: <em>quoad nos <\/em>no resulta, pues, evidente o <em>per se notum<\/em>, lo cual se debe a un defecto del hombre mismo, no de Dios, ciertamente. Se vuelve una proposici\u00f3n evidente una vez que se demuestra teos\u00f3ficamente, \u201cporque mediante la demostraci\u00f3n y el razonamiento teos\u00f3fico alcanzamos a conocer que Dios es su ser, y es el ser por esencia, y que en \u00c9l es identidad perfecta entre el sujeto y todos sus predicados\u201d (Buroni, 1877, p. 130). El razonamiento y demostraci\u00f3n, en filosof\u00eda, es necesario para dar cuenta del ser de Dios, ser que es id\u00e9ntico a su esencia misma; pero este razonamiento presupone que hay algo en el hombre que le permite este retorno a \u00c9l, en sentido incluso neoplat\u00f3nico, como lo hace de hecho buena parte de la tradici\u00f3n cristiana, entendiendo a Dios como principio y no como objeto conocido, pues no se le conoce en cuanto subsistente, sino en cuanto la mente observa la necesidad de la identidad entre su <em>essentia <\/em>y <em>esse<\/em>.<\/p>\n<h3><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>A nuestro juicio, las <em>Nozioni di ontologia <\/em>de Buroni son una s\u00edntesis magn\u00edfica de la metaf\u00edsica rosminiana, de la que se considera seguidor y continuador. Se trata de un esquema de metaf\u00edsica que busca ser expresi\u00f3n de la filosof\u00eda cristiana, cultivada por siglos, expuesta con una terminolog\u00eda cribada por la modernidad. Destaca Buroni, en la l\u00ednea de Rosmini, la trascendencia del <em>Ens subsistens<\/em>, y se\u00f1ala de continuo la diferencia ontol\u00f3gica. Adem\u00e1s, como t\u00f3pico nuclear de la metaf\u00edsica, la filosof\u00eda rosminiana plantea el problema de lo uno y lo m\u00faltiple, y ofrece sus alternativas de soluci\u00f3n, recuperando la dial\u00e9ctica entre uno y otro, y donde Buroni otorga valiosas precisiones conceptuales. Esta problem\u00e1tica que se visualiza ya desde la filosof\u00eda eleata, conduce a Buroni a estudiar la Mente de Dios desde la posici\u00f3n teos\u00f3fica de Rosmini, quien, a su vez, recupera este aspecto sumamente plat\u00f3nico del Aquinate. Aqu\u00ed se sit\u00faan las operaciones de Dios <em>ad intra <\/em>y <em>ad extra<\/em>. Estas \u00faltimas son la abstracci\u00f3n, la imaginaci\u00f3n o ideaci\u00f3n y la s\u00edntesis divinas, a lo cual Buroni llama convenientemente entificar.<\/p>\n<p><em>*Extracto del art\u00edculo publicado por Jacob Buganza en <\/em>Raz\u00f3n y Fe<em>, n\u00ba 1465, accesible <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/21767\">en este enlace.<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Jacob Buganza, Universidad Veracruzana] En este trabajo, el autor busca demostrar que la metaf\u00edsica de Giuseppe Buroni, a la que puede tildarse de plat\u00f3nico-rosminiana, es una expresi\u00f3n de la filosof\u00eda cristiana perenne. Para ello, se recuperan las Nozioni di ontologia de las que se extraen sus planteamientos centrales. 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