{"id":9031,"date":"2025-03-24T08:00:55","date_gmt":"2025-03-24T07:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9031"},"modified":"2025-03-21T14:53:47","modified_gmt":"2025-03-21T13:53:47","slug":"yo-soy-la-verdad-la-interpretacion-de-michel-henry","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9031","title":{"rendered":"Yo soy la Verdad. La interpretaci\u00f3n de Michel Henry"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Stefano Santasilia] La cuesti\u00f3n de la verdad resulta algo sencillo s\u00f3lo en apariencia y, sobre todo, s\u00f3lo en el momento en que se asume que el \u00fanico criterio de verdad pueda consistir en el criterio de la <em>adaequatio<\/em>. Sin embargo, la afirmaci\u00f3n de Cristo en los evangelios, mediante la cual \u00e9l mismo se presenta como la verdad, genera una problem\u00e1tica puesta en cuesti\u00f3n del mismo criterio de reconocimiento de la verdad imponiendo la necesidad de pensar en \u201cotra posibilidad\u201d. En este sentido, la propuesta de Michel Henry se presenta como una interesante posibilidad de detectar otra modalidad, m\u00e1s originaria de la verdad, capaz de estar en sinton\u00eda con la presentaci\u00f3n que el Cristo hace de s\u00ed mismo. En este ensayo se tratar\u00e1 precisamente de mostrar en qu\u00e9 manera se desarrolla esta propuesta tratando de indicar sint\u00e9ticamente sus puntos problem\u00e1ticos y sus posibles ventajas.<\/strong><\/p>\n<h3><strong>EL \u201cPROBLEMA\u201d DE LA VERDAD<\/strong><\/h3>\n<p>Enfrentarse con la cuesti\u00f3n de la verdad significa enfrentarse con un problema o, mejor dicho, con una situaci\u00f3n problem\u00e1tica, porque cuando se habla de verdad, generalmente pensamos conocer bien lo que estamos tratando y, sin embargo, se podr\u00eda decir que \u201chay verdades y verdades\u201d. Si, como en los albores de la modernidad, se pudo pensar que el criterio de la verdad tuviera que descansar en una postura de car\u00e1cter matem\u00e1tico (Rabouin, 2009), es cierto que la atenci\u00f3n que los siglos siguientes han concedido al valor del conocimiento hist\u00f3rico (Tessitore, 1971) y de la dimensi\u00f3n afectiva (Xolocotzi &amp; Orejarena, 2022) ya nos impiden volver a una concepci\u00f3n reduccionista de la verdad, si no imponen un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado y atento.<\/p>\n<p>Lo que pone de relieve que la verdad tenga un precio no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a sus consecuencias, sino tambi\u00e9n con respecto al camino necesario para aproximarse a ella o, en el mejor de los casos, alcanzarla (Henaff, 2002). La verdad parece pretender una mirada capaz de aguantar la paciencia y el peso de una b\u00fasqueda lenta y atenta, que no teme las frustraciones de los posibles fracasos. Y, sobre todo, que es capaz de aguantar y resistir a la tentaci\u00f3n de la soluci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil, es decir, la relativizaci\u00f3n de la verdad. El camino que conduce a la posibilidad de indicar lo verdadero pasa obligatoriamente por la elaboraci\u00f3n de una idea de verdad, de una posible respuesta a la pregunta exquisitamente filos\u00f3fica \u201c\u00bfQu\u00e9 es la verdad?\u201d. Pero es cierto que esta pregunta no pertenece solo a este tipo de narraci\u00f3n sino, en un contexto vinculado con la misma propuesta de salvaci\u00f3n presentada en los evangelios, se manifiesta en momento crucial de la historia y queda dirigida hacia Jes\u00fas precisamente por la persona que, en aquel momento, puede disponer de su vida, es decir, Poncio Pilato.<\/p>\n<p>Como se puede recordar, la narraci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n entre Pilato y Jes\u00fas nos indica que es precisamente este \u00faltimo quien introduce en la \u201cconfrontaci\u00f3n\u201d la dimensi\u00f3n de la verdad: frente a la pregunta, puesta por Pilato, alrededor de la propia condici\u00f3n, Jes\u00fas mismo responde \u201cS\u00ed, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz\u201d (Jn 18, 37). Pero no se trata simplemente de dar testimonio de algo diferente de s\u00ed mismo, porque precedentemente \u00e9l mismo hab\u00eda afirmado su misma identidad con la verdad: \u201cYo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por m\u00ed\u201d (Jn 14, 6). Se trata, entonces, de dar testimonio de una verdad a la cual se puede acceder s\u00f3lo a trav\u00e9s de la misma persona que la atestigua, lo que abre a la posibilidad de una verdad cuya manifestaci\u00f3n est\u00e9 vinculada de una manera espec\u00edfica con una subjetividad particular (Greisch, 2017) que, en realidad, pretende presentarse como la ra\u00edz de subjetividad. \u00bfDe qu\u00e9 tipo de verdad est\u00e1, entonces, hablando Jes\u00fas? y \u00bfen qu\u00e9 relaci\u00f3n se encuentra esta verdad con la que generalmente llamamos \u201cverdad\u201d con relaci\u00f3n a los hechos y\/o acontecimientos? Las afirmaciones contenidas en el evangelio no permiten que un riguroso an\u00e1lisis de corte filos\u00f3fico logre escaparse frente a estas cuestiones e invoca una profunda reconsideraci\u00f3n de la modalidad de manifestaci\u00f3n de lo que llamamos verdad. Es precisamente en este sentido que adquiere valor la referencia a la reflexi\u00f3n elaborada por Michel Henry en su <em>C\u2019est moi la verit\u00e9. <\/em><em>Pour une philosophie du christianisme<\/em> (Henry, 1996), enfocada precisamente en desentra\u00f1ar el sentido de la verdad que coincide con el Cristo y que, de alguna manera, remite a la posibilidad de una cristolog\u00eda filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<h3><strong>POSIBLES CONCLUSIONES<\/strong><\/h3>\n<p>A la luz de lo indicado, hay algunas cuestiones que saltan a la vista y que quedan como fundamentales desde el punto de vista de una concepci\u00f3n general de la verdad que trate de considerar la cr\u00edtica elaborada de Michel Henry y de conjugarla, en el mismo tiempo, con una concepci\u00f3n m\u00e1s general en aras de difuminar la que en Henry puede aparecer \u2013 aunque no de manera justificada \u2013 como una insoluble oposici\u00f3n entre la verdad del cristianismo y la verdad del mundo. Nos parece posible resumir estas cuestiones en tres puntos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>1) La cuesti\u00f3n de la verdad del cristianismo pone en jaque una definici\u00f3n de verdad meramente l\u00f3gico (y\/o epistemol\u00f3gica) por lo menos a partir de la afirmaci\u00f3n evang\u00e9lica en la cual el Cristo afirma su identificaci\u00f3n con la verdad: a pesar de la posibilidad, siempre activa, de eludir el an\u00e1lisis de la respuesta que Cristo dirige a Pilato, el problema que Henry lleva a la luz es la necesidad de considerar una modalidad de la manifestaci\u00f3n que presenta rasgos de verdad comprensibles. En este sentido, no se trata simplemente de una opci\u00f3n de fe sino de comprender si de la verdad del Cristo (que corresponde a su misma identificaci\u00f3n con la verdad) se pueda tener una \u201cexperiencia\u201d (porque con esta misma posibilidad est\u00e1 en juego la validez misma del anuncio cristiano).<\/p>\n<p>2) La condici\u00f3n de jaque puesta en acto por la verdad del cristianismo no establece la falta de validez de la verdad l\u00f3gica (por Henry definida como \u201cverdad del mundo\u201d) sino m\u00e1s bien su condici\u00f3n de \u201cverdad segunda\u201d, v\u00e1lida pero no fundamental (en el sentido de no poderse constituir como verdad del fundamento). En este sentido adquiere plena claridad el sentido que el pensador franc\u00e9s reconoce a la \u201cinversi\u00f3n fenomenol\u00f3gica\u201d que intentar meter en marcha. La relaci\u00f3n entre la verdad del mundo y la verdad del Cristo (asumida como verdad originaria de la vida y, por esto, fundamental) no puede ser pensada como una oposici\u00f3n excluyente sino como una parad\u00f3jica relaci\u00f3n de complementariedad (Canullo, 2022). Parad\u00f3jica porque se trata de una relaci\u00f3n que, a la luz de la configuraci\u00f3n de las dos modalidades de la verdad consideradas, no detectable de manera directa, y menos sencilla. El \u201cvac\u00edo fundamental\u201d que caracteriza la verdad del mundo no tiene que ver con su \u00edntima constituci\u00f3n sino con su ser considerada autosuficiente: el problema que Henry ve en la verdad del mundo es precisamente lo de su necesario radicarse en la verdad de la vida (seg\u00fan el pensador franc\u00e9s expresada por la verdad del cristianismo).<\/p>\n<p>3) La posibilidad de investigar fenomenol\u00f3gicamente el manifestarse de una verdad m\u00e1s fundamental, que se revela en la inmanencia de la condici\u00f3n pat\u00e9tica (de <em>pathos<\/em>) de la existencia, impone una necesaria ampliaci\u00f3n del concepto de verdad. En este sentido hay que considerar con atenci\u00f3n el riesgo de caer en una relativizaci\u00f3n de la verdad vinculada con la dimensi\u00f3n subjetiva. No hay que olvidar que el intento de Henry es lo de mostrar otra dimensi\u00f3n de la verdad que se articule como originaria y b\u00e1sica pero cuyos contenidos individuales no pueden ser universalizados: la verdad pat\u00e9tica (del sentir) quiere indicar el necesario reconocimiento de una dimensi\u00f3n de <em>pathos<\/em> en la cual se funda toda posible verdad (tambi\u00e9n la verdad del mundo) y sin la cual no habr\u00eda ninguna posibilidad de verdad. No hay que olvidar que siempre es la vida la base de toda posible captura conceptual lo que permite a Henry el intento de mostrar como la verdad del cristianismo corresponda a la de la vida misma.<\/p>\n<p>Para concluir, lo que desde el punto de vista de una mirada filos\u00f3fica nos permitimos repetir que lo que parece realmente importante, es la necesidad de asumir el reto de la afirmaci\u00f3n evang\u00e9lica presente en Juan 14, 6 como expresi\u00f3n de una verdad que no se presenta como una posibilidad, sino como el fundamento de todo, en el cual verdad y vida coinciden en perfecta adhesi\u00f3n. Eludir esta provocaci\u00f3n significar\u00eda dejar de lado una forma de manifestaci\u00f3n que sigue provocando el pensamiento y, por esto, implicar\u00eda la perdida de sus m\u00e1s profundas posibilidades.<\/p>\n<p><em>*Extracto del art\u00edculo publicado por S. Santasilia (<\/em><em>Universidad Aut\u00f3noma de San Luis Potos\u00ed) en la revista <\/em>Raz\u00f3n y Fe<em>, n\u00ba 1465, <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/22078\">accesible en este enlace<\/a>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Stefano Santasilia] La cuesti\u00f3n de la verdad resulta algo sencillo s\u00f3lo en apariencia y, sobre todo, s\u00f3lo en el momento en que se asume que el \u00fanico criterio de verdad pueda consistir en el criterio de la adaequatio. Sin embargo, la afirmaci\u00f3n de Cristo en los evangelios, mediante la cual \u00e9l mismo se presenta como &#8230; <a title=\"Yo soy la Verdad. La interpretaci\u00f3n de Michel Henry\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=9031\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Yo soy la Verdad. 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