{"id":8956,"date":"2025-02-24T08:00:46","date_gmt":"2025-02-24T07:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8956"},"modified":"2025-02-20T12:27:51","modified_gmt":"2025-02-20T11:27:51","slug":"la-sintesis-de-todas-las-filosofias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8956","title":{"rendered":"La s\u00edntesis de todas las filosof\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Carlos Blanco<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/strong><strong>] Toda filosof\u00eda es incompleta. Dise\u00f1ada por una mente finita, con informaci\u00f3n limitada e imperfecta capacidad de an\u00e1lisis, cualquier intento de sistematizar el pensamiento filos\u00f3fico desemboca en una construcci\u00f3n te\u00f3rica que no puede abarcar todos los fen\u00f3menos del mundo y de la mente. Incluso cuando parece que lo ha logrado, y que por fin ha coronado el sistema supremo, la absoluta perfecci\u00f3n filos\u00f3fica, donde unos pocos postulados bastar\u00edan para dar cuenta de la complejidad del universo y de la historia, un examen profundo pone de relieve sus carencias, los casos que no cubre, las verdades que no demuestra, las inc\u00f3gnitas que no despeja, los argumentos a los que no es capaz de responder satisfactoriamente sin modificar el conjunto de sus principios. Cuanto m\u00e1s quiere integrar ese sistema, m\u00e1s se pierde en las aguas turbulentas de la inconsistencia l\u00f3gica. Se ve obligado a sacrificar completitud en aras de consistencia, o extensi\u00f3n por coherencia interna. El ideal del conocimiento, la reducci\u00f3n de la infinita complejidad del mundo a un m\u00ednimo de conceptos y de reglas de relaci\u00f3n, siempre se revela esquivo, como si fuera un <em>l\u00edmite <\/em>inasequible para la inteligencia humana.<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, y frente a esta fatalidad que nos sentimos tentados de considerar inexorable, parece tambi\u00e9n claro que las distintas aproximaciones filos\u00f3ficas a lo real y a lo posible poseen algo de verdad, y que la mejor representaci\u00f3n de lo dado ante nosotros reside precisamente en una s\u00edntesis, en una especie de punto medio o de equilibrio entre opuestos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><em>Lo incompleto en la teor\u00eda del conocimiento y en la ontolog\u00eda<\/em><\/h3>\n<p>As\u00ed, cuando investigamos el conocimiento es inevitable percibir que tanto el racionalismo como el empirismo tienen su parte de verdad, y que la raz\u00f3n, a trav\u00e9s de los principios puramente aprior\u00edsticos que discierne la mente, y la experiencia, mediante el dato sensorial, resultan igualmente necesarias para comprender lo que nos rodea. En cualquier manifestaci\u00f3n del conocimiento humano, desde la m\u00e1s exacta y perdurable hasta la m\u00e1s incierta y provisional, comparecen tanto la raz\u00f3n como la experiencia. Ni siquiera en el \u00e1mbito puro de las matem\u00e1ticas es posible navegar sin alg\u00fan tipo de intuici\u00f3n figurativa, de imaginaci\u00f3n inspirada en nuestra experiencia del mundo, por mucho que en este campo fascinante el fil\u00f3sofo no pueda sino admitir la grandeza del pensamiento en su faceta meramente abstracta, deductiva y formalizadora. La f\u00edsica elabora sofisticados modelos sobre el mundo, dotados de inmenso poder predictivo, no porque se limite a recoger datos de observaciones y experimentos, sino porque los analiza con las herramientas de la l\u00f3gica y se afana en descubrir patrones de comportamiento en el seno de los sistemas f\u00edsicos. Gracias a la l\u00f3gica, los f\u00edsicos han sido capaces de extraer las consecuencias de sus modelos, lo que en no pocas ocasiones les ha permitido anticiparse a la realidad y vislumbrar futuros descubrimientos. El caso del planeta Neptuno es quiz\u00e1 el \u00e9xito predictivo m\u00e1s notable de la mec\u00e1nica newtoniana, como las ondas gravitacionales lo son de la mec\u00e1nica relativista. Seguir el fino hilo de la l\u00f3gica nos lleva a nuevas parcelas de la realidad; para navegar en el mundo necesitamos tanto la experiencia como la l\u00f3gica. La informaci\u00f3n proporcionada por los sentidos servir\u00eda de poco si no fuera filtrada adecuadamente, sometida a la regla l\u00f3gica. Y, m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica y de la experiencia, la imaginaci\u00f3n emerge como una s\u00edntesis problem\u00e1tica de ambas, que nos proyecta a nuevas posibilidades y que nos revela opciones inusitadas de combinaci\u00f3n entre lo existente.<\/p>\n<p>Del mismo modo, en lo que respecta a la naturaleza \u00faltima de las cosas es imposible prescindir por completo de los postulados materialistas, que tanto esclarecen sobre el fundamento del mundo, sobre los elementos que lo componen y los principios que lo rigen. Los triunfos explicativos de la ciencia, \u00bfacaso no han respaldado el materialismo? De la teor\u00eda at\u00f3mica a la biolog\u00eda evolutiva, de la termodin\u00e1mica a la gen\u00e9tica, de la cosmolog\u00eda a la neurociencia, todo apunta a que lo \u00fanico existente en el universo son eventos espaciotemporales, materia regida por leyes. Lo observable y lo experimentable se imponen a lo ficticio y mitol\u00f3gico, y nos damos cuenta de que la extraordinaria variedad de lo que podemos percibir se explica desde un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de principios que convergen con la materia, con sus manifestaciones y procesos, como energ\u00eda espaciotemporalizada.<\/p>\n<p>No obstante, c\u00f3mo insertar la mente en un modelo puramente materialista de la realidad sigue siendo un enigma, o al menos una dificultad te\u00f3rica insoslayable, y el fil\u00f3sofo no dejar\u00e1 de encontrar valiosas sugerencias en el tratamiento idealista de la conciencia y de sus posibilidades interpretativas. En muchos casos, aunque opte decididamente por una comprensi\u00f3n materialista de todos los fen\u00f3menos del cosmos (f\u00edsicos, qu\u00edmicos, biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos, sociales\u2026) no podr\u00e1 rechazar alg\u00fan tipo de dualidad entre mundo y mente, o entre objetividad y subjetividad. Incluso cuando descendemos a las estructuras b\u00e1sicas de la materia, la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica nos ofrece una imagen inquietante de la realidad a escala de lo muy peque\u00f1o; un mundo donde la ciencia predice no resultados exactos, sino probabilidades, un mundo gobernado por el principio de no-localidad, un mundo donde son posibles la superposici\u00f3n de estados y el entrelazamiento, y donde la extra\u00f1a funci\u00f3n de onda descubre pero tambi\u00e9n oculta lo real. \u00bfQu\u00e9 es un electr\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 sentido es materia? \u00bfS\u00f3lo porque intercambia energ\u00eda y momento? Cuando nos esmeramos en atrapar esta onda-part\u00edcula, esta realidad subyacente m\u00e1s profunda a\u00fan que lo corpuscular y lo ondulatorio, nuestro instrumento m\u00e1s fecundo no es otro que el formalismo matem\u00e1tico (en este caso, las representaciones irreductibles del grupo de Poincar\u00e9), precisamente lo m\u00e1s alejado del mundo real, material, tangible.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ostenta la primac\u00eda: la idea o la materia? \u00bfQu\u00e9 hay en el fondo de todas las cosas?<\/p>\n<p>Pit\u00e1goras y Plat\u00f3n habr\u00edan entonado un canto de victoria al comprobar que la m\u00e1s avanzada y fundamental de las ciencias, la f\u00edsica, penetra con tanta hondura en lo real que s\u00f3lo puede guiarse con la luz de abstracciones matem\u00e1ticas. Ciertamente, el uso de las matem\u00e1ticas no implica necesariamente que la realidad sea matem\u00e1tica. Una cosa es describir y otra ser. Nuestros modelos emplean el lenguaje matem\u00e1tico, y en ocasiones es imposible depender de intuiciones inspiradas en lo que percibimos, en im\u00e1genes siempre imperfectas. Sin embargo, valerse de las matem\u00e1ticas para representarnos el mundo no significa que el mundo sea esencialmente matem\u00e1tico. Adem\u00e1s, es concebible que existan regiones de lo real inaccesibles al propio lenguaje matem\u00e1tico (e incluso al propio pensamiento humano; no tiene por qu\u00e9 ser verdadero que, como propuso Parm\u00e9nides, el ser sea igual al pensar).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que el progreso cient\u00edfico subraya la importancia de lo formal y abstracto para comprender la estructura de la materia, Leucipo, Dem\u00f3crito y las grandes escuelas atomistas y materialistas de la antigua Grecia y de la India (como la de <em>Ch\u00e1rvaka<\/em>) reclaman su lugar entre las cosmovisiones exitosas, reivindicadas por el desarrollo de un pensamiento cient\u00edfico que ha desterrado gradualmente lo inmaterial y lo sobrenatural en incontables sistemas del universo, hasta reducir lo natural a un conjunto de part\u00edculas en interacci\u00f3n. Con s\u00f3lo cuatro fuerzas fundamentales y un peque\u00f1o n\u00famero de bosones y fermiones la f\u00edsica actual explica una parte nada desde\u00f1able del universo conocido. Ha subsumido la multiplicidad en simplicidad. Los misterios proliferan (la energ\u00eda y la materia oscuras, las singularidades c\u00f3smicas, la unificaci\u00f3n de relatividad general y mec\u00e1nica cu\u00e1ntica\u2026), pero parece poco probable que su resoluci\u00f3n exija el retorno a posiciones no materialistas. Reconciliar a Dem\u00f3crito con Plat\u00f3n es un destino digno de la filosof\u00eda, que tan altas metas ha albergado desde sus albores. Integrar materia y mente, el conjunto de lo objetivo y mensurable con esa dimensi\u00f3n que se aproxima perturbadoramente a lo subjetivo y cualitativo, es la s\u00edntesis anhelada. C\u00f3mo la materia genera la mente y c\u00f3mo la mente influye en la materia constituye una de las principales fronteras del conocimiento humano. Mediante observaciones y experimentos, registrando medidas en nuestros sistemas de referencia, \u00bflograremos descifrar la naturaleza de la mente, jerogl\u00edfico tanto o m\u00e1s enigm\u00e1tico que el propio universo?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la realidad? \u00bfQu\u00e9 es exactamente la materia? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos saberlo y c\u00f3mo podr\u00edamos contrastar nuestras ideas en torno a este arcano? \u00bfEs nuestro universo el \u00fanico, incluso el \u00fanico posible? \u00bfQu\u00e9 son la energ\u00eda, el espacio y el tiempo y c\u00f3mo se entrelazan? \u00bfPor qu\u00e9 existen cuatro dimensiones? \u00bfPersisten otras dimensiones imperceptibles a los sentidos?<\/p>\n<p>El que examine filos\u00f3ficamente estos interrogantes se percatar\u00e1 de que el idealismo no es un sistema de pensamiento tan f\u00e1cilmente descartable, y que el progreso cient\u00edfico, lejos de haber resuelto definitivamente estas preguntas eternas de la humanidad, no ha hecho sino plantearlas de formas m\u00e1s complejas.<\/p>\n<p>Incluso si el idealismo como interpretaci\u00f3n de la naturaleza m\u00e1s profunda de lo real tuviera que rechazarse definitivamente a favor del materialismo, y lo inmaterial se pudiera reducir por completo a lo material, de manera que el universo no contuviera ning\u00fan principio estructural y funcional ajeno a la materia (instancia tan dif\u00edcil de clarificar), a\u00fan existir\u00eda un resquicio de idealismo en la mente humana.\u00a0Supongamos que la mente es enteramente reducible al cerebro y al modo en que procesa la informaci\u00f3n. Sin embargo, dentro de las posibilidades que exhibe la mente figura la elasticidad de la imaginaci\u00f3n, pr\u00e1cticamente infinita. Aunque la imaginaci\u00f3n, operaci\u00f3n de la mente, se explique mediante una compleja trama de neuronas y sinapsis, resulta innegable que el elenco de lo que puedo imaginar no se agota <em>a priori<\/em>. Puedo imaginarme libre, espiritual&#8230; Puedo ser <em>consciente<\/em>, o al menos creerme consciente (pero al hacerlo ya soy consciente, porque para concebirme como tal he de desplegar alg\u00fan tipo de autoconciencia; si dudo de que soy consciente, ya soy consciente de mi duda). Dentro de la mente, casi todo cabe. Parece un refugio de idealismo, una fortaleza de posibilidades imaginativas asediada por la cruda necesidad de la materia. En nuestra subjetividad, en la riqueza de nuestro mundo interior, siempre podemos ser idealistas y proclamar, como Virgilio: \u201cpueden porque creen que pueden\u201d. En el seno de ese castillo maravilloso e inexpugnable (cuyo fondo quiz\u00e1 sea oscuro, demasiado oscuro) hay espacio para una cosmovisi\u00f3n idealista, aunque no tenga sentido aplicarla a la descripci\u00f3n del universo externo a nuestra mente. El idealismo ofrece un gran poder anticipativo en el mundo propiamente humano. El arte, el simbolismo, las creencias&#8230;, \u00bfno son reflejos de idealismo? No podemos entender al ser humano sin comprender los ideales que lo mueven, los frutos de su imaginaci\u00f3n, el alcance de su creatividad; en definitiva, la conciencia de s\u00ed mismo que subyace a los procesos m\u00e1s relevantes de su mente.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo no deber\u00eda despachar el idealismo con tanta ligereza, porque sigue siendo \u00fatil, hondo y luminoso a la hora de hacernos pensar que el \u00e1mbito de nuestras posibilidades no se restringe a lo percibido aqu\u00ed y ahora. El materialismo parece avalado inequ\u00edvocamente por el objeto de nuestras percepciones, que es lo medible, lo <em>referenciable<\/em> en el espacio-tiempo, lo que intercambia energ\u00eda y momento, que son las bases de toda informaci\u00f3n f\u00edsicamente significativa (reducible, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la <em>acci\u00f3n<\/em> como magnitud f\u00edsica fundamental). Sin embargo, la sospecha sobre el trasfondo de esas percepciones nunca se disipa. No puedo saber con certeza absoluta c\u00f3mo es el mundo m\u00e1s all\u00e1 de la forma en que lo percibo. La barrera es alta y tajante. \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de mis percepciones? \u00bfEs todo una ilusi\u00f3n fabricada por mi mente? \u00bfEs el mundo s\u00f3lo materia? \u00bfEs realmente materia? \u00bfC\u00f3mo puedo probar que es materia si lo que recibo es un haz de percepciones en mi mente, un conjunto de ideas?<\/p>\n<p>Por supuesto, estamos ante el problema del solipsismo, explotado hasta la saciedad por Berkeley en su idealismo empirista y antimaterialista. Creo que hay argumentos s\u00f3lidos en contra de esta postura. Por ejemplo, dudar de la realidad del referente de nuestras percepciones implicar\u00eda asumir una creatividad pr\u00e1cticamente infinita para nuestra mente. S\u00f3lo si admitimos que existe alteridad es posible explicar por qu\u00e9 percibimos lo que percibimos (mas no c\u00f3mo lo percibimos, pues esto depende de las estructuras internas de nuestro aparato ps\u00edquico). No obstante, la pregunta sigue abierta, y el misterio de la naturaleza m\u00e1s profunda de lo real no ha sido desentra\u00f1ado por completo. Si la materia o la idea (en forma de mente, conciencia\u2026, como defiende el pampsiquismo) es el principio genuino de lo que hay, la ra\u00edz \u00faltima de lo existente, es algo que no sabemos, por mucho que el materialismo haya cosechado victorias indiscutibles en su explicaci\u00f3n del mundo y de su complejidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><em>Lo incompleto en la \u00e9tica<\/em><\/h3>\n<p>En el \u00e1mbito de la \u00e9tica, nadie osar\u00eda afirmar que el utilitarismo carece de sentido a la hora de evaluar la legitimidad de una acci\u00f3n, esto es, la correcta disposici\u00f3n entre medios y fines. Son incontables las ocasiones en que sin un an\u00e1lisis utilitarista de la situaci\u00f3n es imposible alcanzar una respuesta realista y sensata a los dilemas \u00e9ticos. A veces hemos de guiarnos por las consecuencias porque no tenemos otro elemento de juicio para determinar la legitimidad \u00e9tica de una acci\u00f3n. No podemos saber <em>a priori <\/em>cu\u00e1l es el bien moral, m\u00e1s all\u00e1 de abstracciones poco iluminadoras. La cantidad, el mayor bien para el mayor n\u00famero, es con frecuencia el \u00fanico criterio para dirimir si una acci\u00f3n es leg\u00edtima o no. Y, a la inversa, nadie se atrever\u00eda a negar la elevaci\u00f3n te\u00f3rica y la verdad del formalismo, con su empe\u00f1o en distinguir los elementos emp\u00edricos de los puramente racionales en el examen de la acci\u00f3n humana. En particular, su idea del ser humano como fin en s\u00ed mismo que nunca puede ser instrumentalizado constituye una de las aportaciones m\u00e1s bellas y enaltecedoras de la reflexi\u00f3n \u00e9tica. Su \u00e9nfasis en la racionalidad y en la universalidad (expresadas de manera eximia en el imperativo categ\u00f3rico) representa un ideal \u00e9tico dif\u00edcilmente superable. Aun as\u00ed, al acentuar lo general y abstracto corre el peligro de no suministrar respuestas realistas, verdaderamente pr\u00e1cticas (y de lo que se trata es de desarrollar una raz\u00f3n pr\u00e1ctica), a los problemas concretos de los seres humanos. No es de extra\u00f1ar que una postura como el eudemonismo aristot\u00e9lico, que tanta relevancia atribuye a la idea de virtud como justo medio y cuya expresi\u00f3n filos\u00f3fica integra mesuradamente lo racional y lo emp\u00edrico, lo universal y lo concreto, goce todav\u00eda de aceptaci\u00f3n y respeto entre los fil\u00f3sofos de la \u00e9tica, aun cuando tantas otras \u00e1reas del pensamiento del Estagirita hayan quedado obsoletas y hayan sido definitivamente abandonadas (tambi\u00e9n en l\u00f3gica y metaf\u00edsica, no s\u00f3lo en sus trabajos sobre ciencia natural, reiteradamente corregidos por los avances en f\u00edsica y biolog\u00eda).<\/p>\n<p>Excluir por completo el placer y la felicidad, axiomatizar el an\u00e1lisis \u00e9tico desde una perspectiva meramente formal que rechaza cualquier \u201ccontaminaci\u00f3n\u201d emp\u00edrica, no puede resultar del todo convincente. \u00bfDebo sacrificar mi individualidad en el altar de una pura abstracci\u00f3n, de una generalidad racional que no tiene en consideraci\u00f3n mi naturaleza subjetiva, lo que yo soy? El influjo de las emociones no tiene por qu\u00e9 ser malo y distorsionador en el an\u00e1lisis \u00e9tico. Quiz\u00e1 la raz\u00f3n no deba ser esclava de las pasiones, pero si la naturaleza nos ha constituido en seres tanto racionales como emocionales, si salvo en cuestiones puramente abstractas de las matem\u00e1ticas y de la ciencia dif\u00edcilmente podemos desligarnos de lo sensible, \u00bfno ser\u00e1 nuestra obligaci\u00f3n entender que esas emociones probablemente nos revelen aspectos necesarios para navegar en el mundo y crecer como humanidad? No pretendo caer en la falacia naturalista. Lejos de mi intenci\u00f3n confundir el ser con el deber ser. Sin embargo, no puedo concebir un principio \u00e9tico m\u00e1s universal y parsimonioso que la libertad; todo aquello que ampl\u00ede mi libertad sin menoscabo de la libertad ajena es bueno. El placer, el impulso, el deseo, la felicidad\u2026 son buenos si expanden el horizonte de mi libertad, el radio de mis posibilidades. En un plano superior, esa libertad se libera de s\u00ed misma y se convierte en libertad constructiva, en <em>colibertad<\/em>, en una libertad entregada a mejorar lo existente y a ensanchar la libertad de otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><em>Lo incompleto y la necesidad de una s\u00edntesis universal<\/em><\/h3>\n<p>As\u00ed, en las tres \u00e1reas fundamentales del pensamiento filos\u00f3fico, que son la teor\u00eda sobre el ser, la teor\u00eda sobre el conocer y la teor\u00eda sobre el obrar, parece inevitable elaborar una s\u00edntesis entre posiciones opuestas, en cuya integraci\u00f3n quiz\u00e1 resida nuestra aproximaci\u00f3n m\u00e1s fiel a la verdad. Materialismo e idealismo, empirismo y racionalismo, utilitarismo y formalismo, \u00bfno reclaman su parte de verdad en nuestra descripci\u00f3n de los universos natural y humano? Su conjeturada incompatibilidad, \u00bfno obedece a las insuficiencias de nuestra imaginaci\u00f3n filos\u00f3fica? Contemplado desde una perspectiva m\u00e1s amplia, \u00bfno es posible conciliar lo discordante?<\/p>\n<p>Si proyectamos nuestras reflexiones m\u00e1s all\u00e1 de la filosof\u00eda occidental, la necesidad de encontrar una s\u00edntesis se hace a\u00fan m\u00e1s patente. El lector que se sumerja por primera vez en el estudio de las tradiciones filos\u00f3ficas de la India y de China reconocer\u00e1 f\u00e1cilmente las similitudes con el pensamiento desarrollado en Occidente. Quien se adentre en la escuela <em>Advaita Vedanta <\/em>se percatar\u00e1 de su cercan\u00eda al holismo occidental, especialmente al hegelianismo y a su sue\u00f1o de superar las dualidades (preconizado en el siglo XV por Nicol\u00e1s de Cusa y su <em>coincidentia oppositorum<\/em>). Quien profundice en la filosof\u00eda de Confucio se percatar\u00e1 de las estrechas conexiones que mantiene con la \u00e9tica de la virtud presente en importantes sabios griegos, y quien investigue las ideas de Mencio sobre la bondad natural del hombre pensar\u00e1 inmediatamente en Rousseau, quien escribi\u00f3 casi dos milenios despu\u00e9s del autor chino. Muchas ideas que conforman la estructura filos\u00f3fica del hinduismo y del budismo laten tambi\u00e9n, aun veladamente, en el mundo griego (y podr\u00edamos especular con su proximidad a nociones m\u00e1s antiguas de Egipto y Mesopotamia).<\/p>\n<p>Un mismo esp\u00edritu filos\u00f3fico resuena en Oriente y Occidente; una misma pasi\u00f3n por la verdad, un mismo deseo de descubrir y entender. Aunque se manifieste en formas distintas, todo converge en una misma b\u00fasqueda, en un id\u00e9ntico af\u00e1n por crear y comprender. Con independencia de la cultura a la que hayan pertenecido, las grandes mentes han sondeado posibilidades de pensamiento, a fin de arrojar luz sobre lo que somos, lo que debemos ser y lo que podemos ser.<\/p>\n<p>Sintetizar no significa sucumbir al eclecticismo. No se trata de unir precipitadamente lo distinto, sino de identificar principios integradores, capaces de conectar desde un plano superior de an\u00e1lisis ideas aparentemente incompatibles. Para sintetizar es necesario analizar, llegar a los fundamentos, y al hacerlo es inevitable descartar aquellas ideas que resultan inconsistentes con las evidencias emp\u00edricas y con la l\u00f3gica. Sintetizar no implica agregar, sino integrar tras haber rechazado lo que carece de valor te\u00f3rico. Como atisb\u00f3 Hegel, no hay s\u00edntesis sin negaci\u00f3n; y esa negaci\u00f3n ha de traducirse tambi\u00e9n en la eliminaci\u00f3n de lo err\u00f3neo e in\u00fatil, para que brillen lo verdadero y lo fecundo. Al sintetizar seleccionamos lo valioso y lo incluimos en un espacio m\u00e1s extenso de an\u00e1lisis, que se despliega desde principios m\u00e1s fundamentales. Trascendemos las diferencias y abrimos una nueva esfera de comprensi\u00f3n. Pero incluso lo verdadero no siempre se muestra compatible con otro elemento verdadero. Las insuficiencias de la imaginaci\u00f3n humana suelen inducirnos a descartar como incompatible lo que, examinado desde un plano m\u00e1s extenso y profundo, es perfectamente armonizable, pues es complementario.<\/p>\n<p>La mente humana siempre necesita pensar m\u00e1s all\u00e1 de lo que ha sido pensado. El tiempo avanza, la novedad surge, el mundo cambia. La ciencia nos deslumbra con hallazgos que jam\u00e1s habr\u00edamos presagiado, las sociedades se expanden y diversifican y la tecnolog\u00eda conquista cimas insospechadas, pero lo impensado siempre permanece frente a nosotros. Nunca rasgamos completamente su velo misterioso. Ante nosotros siempre se alza un mundo de posibilidades de pensamiento, que preludia nuevas creaciones te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas. En ese proceso de construir lo nuevo muchas veces es necesario destruir elementos de lo antiguo, pero siempre para elevarnos a un nuevo \u00e1mbito de comprensi\u00f3n y de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo lo verdadero y valioso de los grandes sistemas filos\u00f3ficos y de las principales culturas de la tierra merece ser integrado en una s\u00edntesis nunca completa, pero siempre dispuesta a ampliarse y a perfeccionarse. De Egipto a China, de Grecia a la India, del pensamiento cient\u00edfico al filos\u00f3fico; tendencias art\u00edsticas, concepciones sociales, representaciones teol\u00f3gicas\u2026 Todo puede y debe ser incluido en ese proyecto sint\u00e9tico, que acoja cuantas semillas de verdad han brotado a lo largo de la historia. All\u00ed donde ha florecido el pensamiento es preciso rescatar las contribuciones m\u00e1s profundas e incorporarlas a una s\u00edntesis universal, m\u00e1s preocupada por apreciar las identidades que por resaltar las diferencias.<\/p>\n<p>Un mundo tan complejo como el nuestro necesita s\u00edntesis, integraci\u00f3n de lo distinto, puesta en com\u00fan de todo lo \u00fatil, certero e inspirador que ha nacido del pensamiento humano. Esta meta emerge como uno de los horizontes m\u00e1s bellos para la mente, como un nuevo crisol, como una nueva Alejandr\u00eda. Porque, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias culturales e hist\u00f3ricas, lo que resplandece es un mismo esp\u00edritu humano, en continuo proceso de expansi\u00f3n hacia lo desconocido y de elevaci\u00f3n hacia c\u00faspides inexploradas. Lo que permanece de este empe\u00f1o heroico por imaginar y entender que ha definido la epopeya humana es esa capacidad de cuestionamiento y de apertura que posee nuestra mente, cuya esencia parece volcada intr\u00ednsecamente a lo infinito. La posibilidad de descubrir y crear es el mayor tesoro del g\u00e9nero humano; la ciencia y el arte son nuestras verdaderas coronas, y los puentes que unen a todos los miembros de nuestra especie m\u00e1s all\u00e1 de culturas, estados y religiones, en la rep\u00fablica de lo universal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Profesor titular de filosof\u00eda en la Universidad Pontificia Comillas; director de la revista <em>Pensamiento<\/em> y miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Autor de <em>Las fronteras del pensamiento <\/em>y de <em>An\u00e1lisis y s\u00edntesis. <\/em>Email: cbperez@comillas.edu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Carlos Blanco[1]] Toda filosof\u00eda es incompleta. Dise\u00f1ada por una mente finita, con informaci\u00f3n limitada e imperfecta capacidad de an\u00e1lisis, cualquier intento de sistematizar el pensamiento filos\u00f3fico desemboca en una construcci\u00f3n te\u00f3rica que no puede abarcar todos los fen\u00f3menos del mundo y de la mente. Incluso cuando parece que lo ha logrado, y que por fin &#8230; <a title=\"La s\u00edntesis de todas las filosof\u00edas\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8956\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La s\u00edntesis de todas las filosof\u00edas\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":8962,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1560],"tags":[170,361,477,1804,1807],"class_list":["post-8956","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-etica","tag-filosofia","tag-ontologia","tag-sintesis","tag-teoria-del-conocimiento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8956"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8956\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8965,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8956\/revisions\/8965"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}