{"id":8929,"date":"2025-02-17T08:00:10","date_gmt":"2025-02-17T07:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8929"},"modified":"2025-02-12T17:13:25","modified_gmt":"2025-02-12T16:13:25","slug":"la-neurociencia-no-es-un-limite-para-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8929","title":{"rendered":"La Neurociencia no es un l\u00edmite para Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Miguel Mateu Rubert; U.P. Comillas] La neurociencia no es una disciplina hist\u00f3rica, sino que se trata de un c\u00famulo de investigaciones cient\u00edficas que intentan explicar el problema de la conciencia mediante las bases biol\u00f3gicas del cerebro. Tanto la psicolog\u00eda, como la biolog\u00eda, como la f\u00edsica, han intentado explicar a trav\u00e9s de los componentes materiales del cerebro qu\u00e9 es y c\u00f3mo funciona la conciencia. Si se tuviera que dar una fecha, tal vez, Descartes es de los primeros que propone una teor\u00eda al respecto. Seg\u00fan el padre de la Modernidad, el alma (<em>res cogitans<\/em>) se une con el cuerpo (<em>res extensa<\/em>) a trav\u00e9s de la gl\u00e1ndula pineal, que opera como un canal de comunicaci\u00f3n entre ambas sustancias.\u00a0No obstante, hay que tener en cuenta que las investigaciones sobre el funcionamiento fisiol\u00f3gico del cerebro son muy recientes. Tan solo hace ciento cincuenta y ocho a\u00f1os que el m\u00e9dico militar Santiago Ram\u00f3n y Cajal hizo el primer esbozo de la neurona. Desde entonces se han producido grandes avances en el descubrimiento del funcionamiento del cerebro. Sin embargo, todav\u00eda no hay ning\u00fan modelo cient\u00edfico que explique qu\u00e9 es la conciencia.\u00a0El presente art\u00edculo no pretende dar respuesta a dicha cuesti\u00f3n, sino analizar un fen\u00f3meno peculiar que puede ser un punto de luz para el estudio de la misma; se trata de la experiencia m\u00edstica.<\/strong><\/p>\n<p>Para Francisco J. Rubio, m\u00e9dico, fil\u00f3sofo e investigador espa\u00f1ol, la m\u00edstica es \u201cun mundo de trascendencia\u201d que encierra en s\u00ed el mayor alto grado de contacto con la realidad interior. No hace falta recurrir a muchos autores para evidenciar la diferencia que com\u00fanmente se ha establecido entre la realidad exterior (el mundo de lo sensible, realidad fenom\u00e9nica, datos emp\u00edricos&#8230;) y la realidad interior (alma, mente, ser, conciencia\u2026). Sin embargo, mantener la escisi\u00f3n entre ambos mundos genera un problema metaf\u00edsico que no tiene soluci\u00f3n. Cient\u00edficos como Andrew B. Newberg, principal promotor de la neuroteolog\u00eda, consideran que el hecho de que la experiencia religiosa pueda ser explicada a trav\u00e9s de bases neurol\u00f3gicas no anula el car\u00e1cter religioso y trascendental de la misma experiencia.<\/p>\n<p>Todos ellos coinciden en el tratamiento de la experiencia m\u00edstica como estado alterado de la conciencia. Por estado alterado de la conciencia se concibe la sobreestimulaci\u00f3n neuronal de ciertas regiones cerebrales capaces de generar esa sensaci\u00f3n oce\u00e1nica de la que Freud habla en <em>El porvenir de una ilusi\u00f3n<\/em>. Esta sensaci\u00f3n oce\u00e1nica, seg\u00fan Freud, corresponde a un estadio infantil y primitivo en el que no hay diferenciaci\u00f3n entre el yo y el mundo dado. Aunque esta teor\u00eda freudiana no cuenta con aval cient\u00edfico, s\u00ed que apunta a un hecho demostrado cient\u00edficamente: las estructuras mentales relacionadas con las experiencias trascendentes se corresponden con las estructuras m\u00e1s primitivas del cerebro. Por ello, nos proponemos analizar la cuesti\u00f3n m\u00edstica desde un punto diferente, a saber, la arqueolog\u00eda.<\/p>\n<h3>Estudio preliminar sobre la conciencia<\/h3>\n<p>Nadie es capaz de poner la mente sobre una mesa para diseccionarla y ver qu\u00e9 hay dentro. La tradici\u00f3n filos\u00f3fica ha asociado la conciencia al \u201cyo\u201d, y la ha escindido de nuestra corporalidad. Las filosof\u00edas m\u00e1s materialistas, as\u00ed como el cientificismo, han intentado reducir la mente a relaciones materiales. Pero, hoy en d\u00eda, tan solo sabemos que sin cuerpo no hay conciencia y que sin conciencia no hay vida humana.<\/p>\n<p>Conciencia viene del lat\u00edn \u201cconscientia\u201d, que surge de la uni\u00f3n entre con- (todo, junto) y -scientia (saber). Mientras que, en griego, la palabra \u03b1\u1f34\u03c3\u03b8\u03b7\u03c3\u03b9\u03c2 significa percepci\u00f3n, sensaci\u00f3n. Por lo que podr\u00edamos decir que conciencia es la capacidad de percibir y no tiene por qu\u00e9 ser algo exclusivamente humano. De hecho, la compartimos con otras especies animales que tienen un sistema nervioso suficientemente evolucionado como para elaborar mapas o rutinas de sensaciones que, tras un proceso de intelecci\u00f3n, permiten la expresi\u00f3n de sentimientos.<\/p>\n<p>Ahora bien \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre este sustrato biol\u00f3gico y eso que conocemos como \u201cyo\u201d? Durante un tiempo se ha comparado la estructura cerebro\/mente con la estructura hardware\/software. El cerebro constituye el sistema material que, a trav\u00e9s de energ\u00eda en forma de se\u00f1ales electroqu\u00edmicas, genera la mente. De este modo la mente ser\u00eda la imagen subjetiva del funcionamiento objetivo del cerebro. No obstante, la teor\u00eda computacional de la mente se remonta a los a\u00f1os 30 con el matem\u00e1tico Alan Turing. Hoy en d\u00eda hay otros modelos cognitivos que permiten explicar mejor los distintos fen\u00f3menos de la conciencia, como por ejemplo la teor\u00eda modular de Jerry Ford o la teor\u00eda de la conciencia cu\u00e1ntica de Penrose-Hameroff.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo estadounidense J. Fodor propone que la mente humana est\u00e1 organizada en m\u00f3dulos o unidades especializadas, independientes y aut\u00f3nomas, dise\u00f1adas para procesar informaci\u00f3n espec\u00edfica. Estos m\u00f3dulos funcionan de manera r\u00e1pida y autom\u00e1tica, como en el caso de la percepci\u00f3n y el lenguaje. Adem\u00e1s, est\u00e1n conectados a un sistema central m\u00e1s flexible encargado del razonamiento general y de la toma de decisiones. Esta teor\u00eda no ha conseguido ser demostrada cient\u00edficamente, por lo que la existencia de dichos m\u00f3dulos es poco plausible. Antes bien, los nuevos modelos cu\u00e1nticos conciben la mente como el flujo fractal de part\u00edculas cu\u00e1nticas que pone en marcha las distintas regiones cerebrales.<\/p>\n<p>Aunque ning\u00fan estudio ha conseguido proporcionar un modelo que explique el funcionamiento real de la conciencia, la experiencia consciente se puede dividir en una experiencia exterior, a saber, las percepciones y sensaciones que recibimos del exterior, y una experiencia interior, las percepciones y sensaciones que se originan dentro de la conciencia.<\/p>\n<h3>El cerebro primitivo<\/h3>\n<p>David Lewis-Williams, arque\u00f3logo y doctor en antropolog\u00eda social por The Rock Art Research Institute de Johanesbourg, ha elaborado, en <em>La mente en la caverna<\/em>, una aguda investigaci\u00f3n de los estados alterados de conciencia a trav\u00e9s del an\u00e1lisis e interpretaci\u00f3n de gran cantidad de pinturas rupestres. Afirma que la aparici\u00f3n de la conciencia en el ser humano se dio cuando los m\u00f3dulos cerebrales, mencionados anteriormente, se interconectaron en ese espacio central del que hablaba Fodor. La consecuencia de este salto neurol\u00f3gico se observar\u00e1 en la aparici\u00f3n de las pinturas rupestres durante el paleozoico superior.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de ellas logra establecer un patr\u00f3n que demostrar\u00eda hist\u00f3ricamente la existencia de ese cerebro primitivo tan buscado por los neurocient\u00edficos para explicar la experiencia religiosa. El cerebro primitivo se emplea para referir lo que hoy en d\u00eda se conoce como el sistema l\u00edmbico, el cual se vincula con las emociones y los instintos primarios. Este estudio concluye con el establecimiento tres fases que describen los estados alterados de conciencia: fase 1 (fen\u00f3menos ent\u00f3picos), fase 2 (interpretaci\u00f3n) y fase 3 (visiones o alucinaciones).<\/p>\n<p>Tras la alteraci\u00f3n de las condiciones normales de funcionamiento sin\u00e1ptico, aparecen im\u00e1genes geom\u00e9tricas que el sujeto intenta interpretar conectando dichas im\u00e1genes con su memoria hasta lograr elaborar im\u00e1genes simb\u00f3licas que se suceden una tras otra en una especie de v\u00f3rtice oscuro con un punto brillante en el final que da paso a las alucinaciones.<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n ser\u00eda acorde con la definici\u00f3n de un estado alterado de la conciencia desde un punto de vista fisiol\u00f3gico, por lo que la tesis de Lewis ser\u00eda aceptable cient\u00edficamente. La idea de la existencia de un cerebro primitivo entendido como una estructura cerebral ancestral previa al razonamiento l\u00f3gico-deductivo podr\u00eda ser plausible para explicar la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n<p>Fisiol\u00f3gicamente hablando, un estado alterado de la conciencia consiste en la deformaci\u00f3n o alteraci\u00f3n de los procesos sin\u00e1pticos. Tanto la liberaci\u00f3n inmediata de neurotransmisores a trav\u00e9s de sustancias psicotr\u00f3picas, como mediante la elaboraci\u00f3n de sistemas de segundo mensajero (E. W. Sutherland), es decir, rutas subalternas del proceso de transducci\u00f3n de la se\u00f1al nerviosa, se produce una alteraci\u00f3n de la membrana presin\u00e1ptica (mol\u00e9cula de naturaleza pept\u00eddica) que crea una respuesta celular descomedida, llegando a alterar tanto la conducta como la captaci\u00f3n de las percepciones. Este proceso sin\u00e1ptico es similar al producido por las sustancias psicoactivas o psicotr\u00f3picas.<\/p>\n<p>Los alucin\u00f3genos se caracterizan por la capacidad de distorsionar la percepci\u00f3n exterior e interior y alterar tanto la conducta como el estado an\u00edmico. Adem\u00e1s, son capaces de distorsionar los procesos mentales, los pensamientos. No obstante, esta similitud no es suficiente como para concluir que la experiencia m\u00edstica o religiosa es la misma que la producida por sustancias alucin\u00f3genas. Los recientes estudios sobre neurobiolog\u00eda, que van m\u00e1s all\u00e1 de la alteraci\u00f3n sin\u00e1ptica, han supuesto un gran avance en el estudio de dichas experiencias.<\/p>\n<h3>Bases neurobiol\u00f3gicas de los estados alterados de la conciencia<\/h3>\n<p>Hoy en d\u00eda se puede afirmar fehacientemente que nada de lo que nos ocurre como seres conscientes est\u00e1 fuera de la actividad cerebral, \u00f3rgano rector de nuestro organismo. Formado por c\u00e9lulas nerviosas, el cerebro coordina tanto el funcionamiento consciente como inconsciente de nuestro organismo. Seg\u00fan esta divisi\u00f3n encontramos dos funciones principales del cerebro: el sistema nervioso vegetativo y sistema nervioso senso-motor. Esta diferenciaci\u00f3n funcional se complementa con una diferenciaci\u00f3n anat\u00f3mica, dividi\u00e9ndose en sistema perif\u00e9rico y sistema central.<\/p>\n<p>De este modo, el sistema perif\u00e9rico se encarga de captar la informaci\u00f3n del medio para envi\u00e1rsela al sistema central que elabora una interpretaci\u00f3n de la informaci\u00f3n y genera una respuesta que env\u00eda al sistema perif\u00e9rico, el cual traduce el impulso nervioso en una respuesta motora. No obstante, esta respuesta no tiene por qu\u00e9 ser consciente. Antes bien, gran parte de los procesos vitales de nuestro organismo son involuntarios e inconscientes. Por ejemplo, cuando hay un exceso de luz no solo intentamos taparnos los ojos, sino que, antes de que lleguemos a mover el brazo, nuestra pupila ya se ha dilatado. Del mismo modo que sucede con la luz y la pupila sucede con las emociones y el sistema l\u00edmbico, \u00f3rgano cerebral muy importante para la compresi\u00f3n de la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n<p>Del mismo modo que las emociones no est\u00e1n asociadas a ning\u00fan neuroreceptor sino que son producto de la estimulaci\u00f3n de ciertas regiones cerebrales, la experiencia m\u00edstica es un fen\u00f3meno puramente interno. Estas regiones se conocen como el sistema l\u00edmbico, formado por el giro cingular, el septo, el f\u00f3rnix, el bulbo olfatorio, el hipot\u00e1lamo, el t\u00e1lamo, la am\u00edgdala, el hipocampo y los cuerpos mamilares. Aunque el ser humano pueda crear forzosamente ciertos estados emocionales, en un entorno normal, las emociones surgen de forma espont\u00e1nea como, por ejemplo, la tristeza de haber perdido a un ser querido o la rabia ante un fracaso.<\/p>\n<p>El sistema l\u00edmbico est\u00e1 estrechamente relacionado con el sistema nervioso vegetativo o aut\u00f3nomo (frecuencia card\u00edaca, respiraci\u00f3n alveolar, proceso digestivo, etc.). De hecho, el hipot\u00e1lamo se denomina ganglio central del sistema nervioso aut\u00f3nomo. Este no solo regula los estados emocionales, sino que, junto con otros centros neuronales, regula la sed, el sue\u00f1o, el sistema endocrino y el procesamiento de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rubio, junto con Arthur J. Deickman, esta \u00faltima funci\u00f3n del sistema l\u00edmbico es crucial para explicar el fen\u00f3meno de la m\u00edstica. Del mismo modo que durante las primeras fases del desarrollo cognitivo se puede observar una sobreproducci\u00f3n sin\u00e1ptica seguida de una poda sin\u00e1ptica para consolidar las conexiones m\u00e1s eficientes, ciertos n\u00facleos neuronales del t\u00e1lamo hacen un cribado de la informaci\u00f3n sensorial antes de enviarla al c\u00f3rtex prefrontal para su total procesamiento. De lo contrario, la saturaci\u00f3n de informaci\u00f3n sensorial dificultar\u00eda el tratamiento de la misma por parte del cerebro.<\/p>\n<p>Algunos estudios cl\u00ednicos, como los del neurocirujano Wilder Penfield, han permitido establecer la relaci\u00f3n existente entre los estados alterados de conciencia y la estimulaci\u00f3n o alteraci\u00f3n del l\u00f3bulo temporal. Este hecho tambi\u00e9n permiti\u00f3 ahondar en las causas de las convulsiones epil\u00e9pticas, dando lugar a nueva literatura donde se relacionaba epilepsia y fen\u00f3menos religiosos.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n a la que llegaron (Persinger, Newberg, Ramachandram) radica en que la sobreestimulaci\u00f3n de ciertas regiones del l\u00f3bulo temporal, en concreto las m\u00e1s cercanas al hipocampo y al hipot\u00e1lamo, generan un bloqueo del filtrado sensorial que impide la diferenciaci\u00f3n entre el yo y el mundo, gener\u00e1ndose esa sensaci\u00f3n de unidad total con la divinidad. Adem\u00e1s, al alterar el funcionamiento normal del sistema l\u00edmbico, no solo se inhibe el filtrado sensorial, sino que puede incluso llegara alterar la informaci\u00f3n obtenida produciendo alucinaciones. Por otro lado, esta estimulaci\u00f3n favorece la secreci\u00f3n de endorfinas, neurotransmisores de naturaleza opi\u00e1cea que act\u00faan como analg\u00e9sicos en el organismo. Ellas son las que generan la sensaci\u00f3n del placer, la euforia o la relajaci\u00f3n en el momento ext\u00e1tico.<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>Hasta aqu\u00ed se han pretendido recoger algunas aseveraciones hist\u00f3ricas y f\u00edsicas de la experiencia m\u00edstica. No obstante, ninguna de estas tesis implica una contradicci\u00f3n con la existencia de una realidad trascendente. Simplemente se pretende clarificar la idea de que en el ser humano hay una estructura primitiva que explica el por qu\u00e9 en todas las culturas hasta el momento presente (momento en el que el uso del sistema l\u00edmbico es muy reducido) ha habido una manifestaci\u00f3n religiosa. Lejos de explicaciones simples como la existencia de una mente primitiva o infantil de Freud, la experiencia m\u00edstica responde a una realidad ancestral que se hace presente en la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista m\u00e1s te\u00edsta, su similitud con las experiencias psicotr\u00f3picas o con las convulsiones epil\u00e9pticas no implica que las experiencias m\u00edsticas sean un epifen\u00f3meno. Podr\u00eda afirmarse que Dios es una realidad mucho m\u00e1s humana de la que se piensa. Una realidad que precisa de las estructuras biol\u00f3gicas del cerebro para manifestarse; captando esa Presencia viva del Evangelio que se hace presente en cada cultura de una forma distinta. Sin embargo, este hecho no pretende demostrar la existencia de Dios. Antes bien, estas indagaciones podr\u00edan ser tenidas por muchos como una evidencia de su inexistencia. La ciencia no debe sobrepasar ese l\u00edmite, ni tampoco el lector que lea este art\u00edculo, pues ninguna raz\u00f3n ni ninguna teor\u00eda valen para hablar de lo que no se puede hablar. Simplemente, t\u00f3mense estas palabras como una reflexi\u00f3n profunda, como un ejercicio de meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p>Bear, Mark F. Neurociencia: La exploraci\u00f3n del cerebro. Philadelphia: Wolters Kluwer, 2016.<\/p>\n<p>D&#8217;Aquili, Eugene G., Andrew B. Newberg. The mystical mind : probing the biology of religious\u00a0 experience. Minneapolis :FortressPress, 1999.<\/p>\n<p>Lewis \u2013 Williams, David. \u201cLa mente en la Carverna, La conciencia y los Or\u00edgenes del Arte\u201d. \u00a0 Traducci\u00f3n de Enrique Hernando Peres. Ediciones Akal, S. A., Madrid, 2005<\/p>\n<p>Organizacion Mundial de la Salud. Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas. Washington, D.C.: OPS, 2005.<\/p>\n<p>Persinger, Michael A. Neuropsychological bases of God beliefs. Nueva York: Praeger, 1987.<\/p>\n<p>Rubio, Francisco Jose. La conexi\u00f3n divina: la experiencia m\u00edstica y la neurobiolog\u00eda. Barcelona: Cr\u00edtica, 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Miguel Mateu Rubert; U.P. Comillas] La neurociencia no es una disciplina hist\u00f3rica, sino que se trata de un c\u00famulo de investigaciones cient\u00edficas que intentan explicar el problema de la conciencia mediante las bases biol\u00f3gicas del cerebro. 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