{"id":8659,"date":"2024-10-07T08:00:44","date_gmt":"2024-10-07T06:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8659"},"modified":"2024-09-06T11:31:51","modified_gmt":"2024-09-06T09:31:51","slug":"8659","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8659","title":{"rendered":"Conjunctive Explanations in Science and Religion"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Lluis Oviedo] El campo de la ciencia y la teolog\u00eda se ha esforzado desde sus primeros pasos por caracterizar mejor la relaci\u00f3n m\u00e1s adecuada entre ambas \u00e1reas disciplinarias. Todo el mundo conoce la tipolog\u00eda acu\u00f1ada por Ian Barbour que describe distintos grados de distancia y compromiso. Los te\u00f3logos como yo est\u00e1bamos bastante insatisfechos, ya que los modelos dominantes apuntaban bien a la independencia, bien a alg\u00fan tipo de adecuaci\u00f3n de la teolog\u00eda a los puntos de vista cient\u00edficos dominantes; la sensaci\u00f3n resultante era siempre de cierta dependencia y, como resultado, un complejo de inferioridad. Soy bastante consciente de esa impresi\u00f3n: la teolog\u00eda necesitaba inclinarse ante la ciencia, que dominaba la escena cognitiva, que \u2014como mucho\u2014 toleraba una versi\u00f3n teol\u00f3gica supeditada al desarrollo cient\u00edfico.<\/strong><\/p>\n<p>Las cosas est\u00e1n cambiando claramente en los \u00faltimos tiempos, ya que la marea de la secularizaci\u00f3n parece invertirse en varias \u00e1reas y lugares, dando lugar a un estado de \u00e1nimo diferente, en el que se reconoce el papel positivo de la religi\u00f3n incluso en contextos muy seculares. A este nuevo ambiente contribuye la abundancia de nuevos estudios sobre los efectos saludables de la religi\u00f3n y sus funciones positivas a distintos niveles.<\/p>\n<p>El presente libro puede leerse como un s\u00edntoma adicional en esa direcci\u00f3n: la religi\u00f3n y la teolog\u00eda se reivindican como explicaciones \u00fatiles que, unidas a las que proporciona la ciencia, ayudan a ofrecer una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa y heur\u00edsticamente m\u00e1s rica de muchos fen\u00f3menos. Esto significa que las explicaciones cient\u00edficas por s\u00ed solas no siempre bastan para comprender mejor estos \u00e1mbitos observables, y que la contribuci\u00f3n teol\u00f3gica desempe\u00f1a un papel importante a la hora de aportar sentido y claridad. Este programa est\u00e1 claramente conectado con la evoluci\u00f3n reciente de la epistemolog\u00eda cient\u00edfica, que va m\u00e1s all\u00e1 de los modelos reduccionistas, para dar paso a una pluralidad de explicaciones o enfoques multinivel de la misma realidad, que ahora asume una naturaleza mucho m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>El libro ofrece una buena selecci\u00f3n de los casos en los que la explicaci\u00f3n conjuntista, o la perspectiva teol\u00f3gica, aparece como m\u00e1s constructiva y satisfactoria. Este punto no siempre es evidente, y en muchos casos las discusiones y las opiniones expuestas reflejan este estado de cosas a\u00fan en fase de investigaci\u00f3n y mejor evaluaci\u00f3n. De hecho, el libro est\u00e1 organizado en torno a 6 \u201cconversaciones\u201d, con dos cap\u00edtulos cada una sobre grandes temas seleccionados, e invitando a los respectivos autores a responder a los dem\u00e1s. Estos grandes temas son: Explicaci\u00f3n en ciencia y religi\u00f3n; Darwinismo proyectivo; Irreductibilidades, materiales y mentales; Causas divinas y creencias divinas; La (im)posibilidad de explicaciones teol\u00f3gicas; y Virtudes explicativas: exploraciones teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Tras una rica introducci\u00f3n de los editores del volumen, la primera conversaci\u00f3n implica a David Glass y Aku Visala. El enfoque es muy amplio, tratando de averiguar \u201cc\u00f3mo la ciencia y la religi\u00f3n pueden trabajar juntas\u201d (en palabras de Glass). Surgen varios \u00e1mbitos en los que ese doble enfoque puede funcionar mejor, todos ellos aparecer\u00e1n en los pr\u00f3ximos cap\u00edtulos, aunque cabe prever resistencias por ambas partes. Visala se centra en la acci\u00f3n humana como un caso especial para aplicar dicho enfoque. Tras una revisi\u00f3n de los debates actuales, propone un \u201crelato contrastivo-contrafactual de las explicaciones causales\u201d. En resumen, su punto se refiere a las diferencias relevantes que ofrece una explicaci\u00f3n causal, ya que se pueden elegir varias l\u00edneas, y as\u00ed las causas y explicaciones naturales y religiosas pueden coexistir f\u00e1cilmente y ayudar a obtener una visi\u00f3n m\u00e1s amplia. La religiosa ofrece una perspectiva trascendente y significativa, m\u00e1s all\u00e1 de la puramente naturalista.<\/p>\n<p>La segunda conversaci\u00f3n ofrece un intenso y atractivo debate sobre la espinosa cuesti\u00f3n del dise\u00f1o en la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. David Livingston comienza su instructivo cap\u00edtulo refiri\u00e9ndose al famoso ejemplo de la cr\u00eda de palomas y la selecci\u00f3n artificial en tiempos de Darwin como met\u00e1fora de la selecci\u00f3n natural. Al parecer, dicha met\u00e1fora ha intrigado a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n desde entonces, ya que era dif\u00edcil desligar dicho proceso de una teleolog\u00eda, y, por tanto, del dise\u00f1o, que siempre ha rondado esa teor\u00eda. Se aducen dos casos cr\u00edticos para abordar dicha dificultad: Las \u201cgr\u00faas\u201d de Daniel Dennett y su poco convincente ingenier\u00eda inversa; y la feroz denuncia de Jerry Fodor: si admitimos la teleolog\u00eda, y parece ser el caso en muchas visiones de la evoluci\u00f3n, entonces no podemos excluir un dise\u00f1ador. El cap\u00edtulo concluye que probablemente un enfoque pluralista y conjuntista ser\u00eda m\u00e1s satisfactorio y podr\u00eda ayudar a abordar mejor el debate en curso. Rope Kojonen es un colega que ha sido ampliamente reconocido por su reciente ensayo en el que intenta conciliar evoluci\u00f3n y dise\u00f1o. Ahora expone sus argumentos recurriendo a Asa Gray, un te\u00f3logo estadounidense contempor\u00e1neo de Darwin, que abog\u00f3 por una comprensi\u00f3n te\u00edsta de la obra de Darwin. Tras un atractivo recorrido por numerosos autores, Kojonen distingue entre explicaciones pr\u00f3ximas y \u00faltimas del mismo proceso natural, para asumir la explicaci\u00f3n te\u00edsta como leg\u00edtima en la segunda clase.<\/p>\n<p>La tercera conversaci\u00f3n gira en torno a la conciencia y su mejor explicaci\u00f3n. El primer art\u00edculo, de Joanna Leidenhag, aboga por el panpsiquismo como mejor marco para abordar esa dif\u00edcil cuesti\u00f3n. Se esfuerza por demostrar que ese modelo puede asumirse perfectamente en un marco teol\u00f3gico, mejor que los modelos dualistas tradicionales, a pesar de sus dificultades intr\u00ednsecas, y que la respuesta de Tom McLeish hace m\u00e1s expl\u00edcitas. Sus argumentos apuntan a c\u00f3mo ese universo panpsiquista reflejar\u00eda mejor lo divino y su gloria, adem\u00e1s de ser m\u00e1s f\u00e1cil de construir de forma conjunta con la ciencia. A Tom McLeish le preocupa m\u00e1s la emergencia y c\u00f3mo dos casos a nivel f\u00edsico apuntan decisivamente a la causalidad descendente. El autor afirma que esos niveles irreductibles de causalidad exigen una comprensi\u00f3n y una implicaci\u00f3n humanas en la creaci\u00f3n, y hacen inevitables las explicaciones conjuntivas.<\/p>\n<p>La cuarta conversaci\u00f3n gira en torno a las creencias y el plano mental. En un curioso art\u00edculo, Anastassia Scrutton propone un caso de estudio sobre una persona con aparentes experiencias sobrenaturales, pero luego diagnosticada y tratada como un trastorno mental. Este relato ofrece la ocasi\u00f3n de reflexionar sobre esos niveles explicativos aparentemente contrapuestos: el psicopatol\u00f3gico y el religioso o espiritual, invitando a ampliar las miradas que podr\u00edan superar los enfoques reductores y casi colonizadores, y de ah\u00ed a una estrategia de tipo conjuntivo. A continuaci\u00f3n, Andrew Torrance da cuenta de las convicciones de los creyentes, por ejemplo, en materia de milagros, que exigen una explicaci\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s all\u00e1 de la puramente naturalista. Su argumento es que las explicaciones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas ayudan a construir una mejor comprensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la explicaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>La quinta conversaci\u00f3n considera el lugar de las explicaciones teol\u00f3gicas cuando las cient\u00edficas probablemente puedan ofrecer una versi\u00f3n suficiente de las cosas. Gijspert van der Brink expone el caso de la ciencia cognitiva de la religi\u00f3n y su aparente \u00e9xito a la hora de explicar la religi\u00f3n por medios naturalistas. La cuesti\u00f3n principal gira en torno a la navaja de Ockham, o a si tales explicaciones hacen superflua la visi\u00f3n teol\u00f3gica. Tras un profundo recorrido cr\u00edtico en un \u00e1rea muy disputada, el autor concluye que depende de si asumimos un marco mucho m\u00e1s amplio que incluya la provisi\u00f3n de significado y otras funciones que las creencias religiosas pueden proporcionar y resultar m\u00e1s parsimoniosas que otras alternativas que las excluyan. Este enfoque hace que la explicaci\u00f3n conjuntista de las creencias religiosas sea una alternativa mejor desde un punto de vista heur\u00edstico. David Brown, por su parte, explora cuestiones en torno a la validez del \u201cdoble magisterio\u201d de Gould, y sobre la compatibilidad de algunas im\u00e1genes tradicionales de lo Divino con las cuestiones que se derivan de un enfoque conjuntivo de la teolog\u00eda con la ciencia.<\/p>\n<p>La sexta y \u00faltima conversaci\u00f3n trata de las virtudes explicativas. El primer cap\u00edtulo, de Stephen Williams, revisa la obra de John Polkinghorne y su relevancia para las explicaciones conjuntivas. Concluye que la cuesti\u00f3n es m\u00e1s matizada encontrando en Polkinghorne algunos l\u00edmites a la hora de reconocer la complejidad de la tarea conjuntista, y la necesidad de prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a los diferentes m\u00e9todos y a los contextos de su producci\u00f3n. Alister McGrath firma el \u00faltimo ensayo, bajo el significativo t\u00edtulo \u201cUn mosaico explicativo\u201d. Su posici\u00f3n se expresa mejor con sus propias palabras. \u201c&#8230; nuestro mundo es tan complejo que necesitamos un pluralismo metodol\u00f3gico para abordarlo plena y adecuadamente\u201d (p. 299).<\/p>\n<p>Para concluir mi apretada rese\u00f1a, quisiera expresar mi gratitud a los editores y autores de este libro singular y muy necesario. Inicia un gran programa que debe proseguirse con m\u00e1s detalle en el esfuerzo por acercar la teolog\u00eda y la ciencia. De hecho, varios puntos merecen m\u00e1s matizaci\u00f3n y exploraci\u00f3n, como los estudios m\u00e1s desarrollados sobre las creencias y el proceso de creer, mientras que otros permanecen relativamente intactos, como el campo en r\u00e1pido desarrollo de los estudios sobre religi\u00f3n, salud y bienestar, en el que este enfoque conjuntivo parece m\u00e1s adecuado que los reduccionistas o dualistas. El consenso general es que nos percatamos de \u00e1mbitos y experiencias en los que la teolog\u00eda puede ofrecer una mejor explicaci\u00f3n, especialmente cuando se refiere a la provisi\u00f3n de sentido, como han destacado varios autores. La expectativa es que este modelo relativamente nuevo contribuya a una mejor percepci\u00f3n sobre los esfuerzos que estamos haciendo desde hace muchos a\u00f1os en el di\u00e1logo entre ciencia y religi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de algunas versiones insatisfactorias. A\u00fan recuerdo los a\u00f1os en que muchos colegas estaban convencidos de que s\u00f3lo el naturalismo teol\u00f3gico pod\u00eda ser la divisa leg\u00edtima en este campo. El presente libro muestra cu\u00e1nto han cambiado los tiempos, y c\u00f3mo esta subdisciplina ha evolucionado para ofrecer una v\u00eda m\u00e1s equilibrada, abierta y compleja.<\/p>\n<p><em>*Lluis OVIEDO OFM pertenece a la\u00a0Universidad Pontificia Antonianum (Roma) y es colaborador habitual de la C\u00e1tedra Fco. J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n. Esta recensi\u00f3n del libro de Diarmid A. Finnegan et al: <\/em><a href=\"https:\/\/www.routledge.com\/Conjunctive-Explanations-in-Science-and-Religion\/Finnegan-HGlass-Leidenhag-Livingstone\/p\/book\/9781032169521?srsltid=AfmBOorTqZzQgGvkOpCdbbSkPHWq32Dn8hOIC5BnJp4MpQLFWqvr_YKq\">Conjunctive Explanations in Science and Religion <\/a><em>(Routledge, Londres y Nueva York 2023) fue publicada en <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/21843\">Raz\u00f3n y fe, n\u00ba 1464.<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Lluis Oviedo] El campo de la ciencia y la teolog\u00eda se ha esforzado desde sus primeros pasos por caracterizar mejor la relaci\u00f3n m\u00e1s adecuada entre ambas \u00e1reas disciplinarias. Todo el mundo conoce la tipolog\u00eda acu\u00f1ada por Ian Barbour que describe distintos grados de distancia y compromiso. 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