{"id":8644,"date":"2024-09-30T08:00:26","date_gmt":"2024-09-30T06:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8644"},"modified":"2024-09-06T11:23:59","modified_gmt":"2024-09-06T09:23:59","slug":"el-caracter-sagrado-de-la-naturaleza-como-puente-entre-culturas-y-religiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8644","title":{"rendered":"El car\u00e1cter sagrado de la naturaleza como puente entre culturas y religiones"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Jaime Tatay]\u00a0Hoy estoy aqu\u00ed, ante ustedes, para explorar un tema que resuena profundamente con la misi\u00f3n la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Religi\u00f3n: \u201cEl car\u00e1cter sagrado de la naturaleza como puente transnacional entre las culturas y religiones del mundo\u201d.\u00a0Para profundizar en este tema, me he inspirado en la extraordinaria vida y legado de Francisco Ayala, una lumbrera cuyas contribuciones abarcan los \u00e1mbitos de la Biolog\u00eda y la Gen\u00e9tica, la L\u00f3gica y la Filosof\u00eda de la Ciencia. Francisco, un aut\u00e9ntico hombre del Renacimiento de la Biolog\u00eda Evolutiva, naveg\u00f3 por la intrincada interacci\u00f3n entre ciencia y religi\u00f3n con gracia y convicci\u00f3n. Su trabajo, especialmente en gen\u00e9tica evolutiva y de poblaciones, no s\u00f3lo hizo avanzar nuestra comprensi\u00f3n de la intrincada danza de la vida, sino que tambi\u00e9n defendi\u00f3 la coexistencia de la teor\u00eda evolutiva con el \u00e1mbito espiritual.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>\n<h3><strong>EL CAR\u00c1CTER SAGRADO DE LA NATURALEZA, EL SIMBOLISMO Y LA INTERCONEXI\u00d3N<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>A medida que exploramos juntos el mundo nos encontramos unidos por un profundo aprecio de la naturaleza, una fuerza que trasciende las fronteras geogr\u00e1ficas, las diferencias culturales y las diversas formas en que entendemos nuestra existencia. La naturaleza, en su belleza y complejidad ilimitadas, habla un lenguaje universal que resuena en cada uno de nosotros, acerc\u00e1ndonos no s\u00f3lo los unos a los otros, sino a la esencia misma de la vida.<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de muchas tradiciones encontramos el poderoso concepto de interconexi\u00f3n: el reconocimiento de que no somos observadores aislados del mundo natural, sino parte integral de una vasta red de vida. Esta red es tambi\u00e9n una fuente de significado, un lienzo en el que se graba la historia de la existencia. Desde el principio budista de interpenetraci\u00f3n (<em>inter-being<\/em>) hasta la visi\u00f3n sacramental cristiana de la creaci\u00f3n, estas perspectivas nos ofrecen una lente a trav\u00e9s de la cual podemos percibir nuestra profunda inserci\u00f3n en la naturaleza y nuestra profunda conexi\u00f3n con entidades humanas y no humanas.<\/p>\n<p>Esta interconexi\u00f3n sirve de puente \u2014una forma de <em>religio<\/em> o reconexi\u00f3n\u2014 que enfatiza nuestra visi\u00f3n compartida y nuestra responsabilidad colectiva hacia la Tierra. Tambi\u00e9n nos invita a abrazar una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con el mundo natural, que honre la sacralidad presente en la asombrosa biodiversidad que nos rodea. En este \u00e1mbito, nos encontramos con lo simb\u00f3lico, con los poderosos significados atribuidos a los elementos de la naturaleza en las distintas culturas y religiones. El \u00e1rbol de la vida, el poder purificador del agua o la gu\u00eda de los animales espirituales son s\u00f3lo algunos ejemplos de c\u00f3mo los elementos naturales se impregnan de un profundo significado.<\/p>\n<p>Estos s\u00edmbolos naturales se convierten en iconos de las religiones del mundo, desde la media luna isl\u00e1mica hasta el \u00e1rbol de cruz cristiana, pasando por la diosa hind\u00fa del Ganges o la estrella de David jud\u00eda. Los s\u00edmbolos naturales sirven como piedras de toque de nuestra humanidad compartida y de nuestro v\u00ednculo intr\u00ednseco con el medio ambiente.<\/p>\n<p>El propio t\u00e9rmino \u201cs\u00edmbolo\u201d, que evolucion\u00f3 a partir de un resumen formal de creencias religiosas para representar conexiones entre los \u00e1mbitos sagrado, moral e intelectual, nos invita a reflexionar sobre la esencia de la unidad. En un mundo en el que el tejido de la naturaleza se est\u00e1 desgarrando, en el que los ecosistemas est\u00e1n degradados y fragmentados, lo simb\u00f3lico nos llama a la acci\u00f3n: a unirnos, a sanar, a restaurar.<\/p>\n<p>La ecolog\u00eda, la ciencia de las relaciones, con su visi\u00f3n hol\u00edstica y su car\u00e1cter revelador, subraya la interconexi\u00f3n de la vida. Nos ense\u00f1a el flujo de energ\u00eda y las intrincadas cadenas tr\u00f3ficas que sostienen los ecosistemas. La ecolog\u00eda de la restauraci\u00f3n, en particular, surge como testimonio de nuestra capacidad de reparar, de volver a tejer el tapiz de la vida, de unir lo que se ha roto. En este sentido, la ecolog\u00eda surge como una ciencia simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>En este momento cr\u00edtico, en el que nos encontramos en la encrucijada de la crisis medioambiental y la dificultad para fundamentar nuestra esperanza, el pensamiento ecol\u00f3gico trasciende los l\u00edmites entre lo secular y lo sagrado. Se convierte en s\u00edmbolo de un orden moral que nos llama a la preservaci\u00f3n, a la administraci\u00f3n, a la reverencia por la vida en todas sus formas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h3><strong>CAR\u00c1CTER SAGRADO DE LA NATURALEZA, EL ASOMBRO Y LA REVERENCIA COMPARTIDA<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Existe un hilo conductor en todas las culturas y religiones del mundo: una profunda reverencia por la naturaleza. Esta dimensi\u00f3n sobrecogedora de nuestra existencia est\u00e1 a menudo envuelta en misterio, se considera sagrada o incluso se ve como una manifestaci\u00f3n directa de lo divino. Es un sentimiento universal que trasciende las fronteras de los sistemas de creencias y nos invita a un espacio compartido de asombro y respeto.<\/p>\n<p>Investigaciones recientes han demostrado que los cient\u00edficos, incluso los que no profesan ninguna religi\u00f3n, experimentan con frecuencia momentos de asombro y profunda apreciaci\u00f3n est\u00e9tica en sus investigaciones. Esta sensaci\u00f3n de asombro no se limita al \u00e1mbito de la experiencia espiritual o religiosa, sino que refleja la belleza intr\u00ednseca y la complejidad del mundo natural que nos cautiva a todos. Tanto a los cient\u00edficos como a los te\u00f3logos les mueve una curiosidad profundamente arraigada, el deseo de desentra\u00f1ar los misterios del universo. La soci\u00f3loga estadounidense Elaine Howard Ecklund ha observado que esta virtud compartida de la curiosidad, junto con el compromiso con la verdad, sienta las bases del di\u00e1logo entre la ciencia y la religi\u00f3n. La humildad tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel clave, ya que nos permite reconocer los l\u00edmites de nuestra comprensi\u00f3n y permanecer abiertos a nuevas perspectivas y puntos de vista. El difunto f\u00edsico brit\u00e1nico, Tom McLeish, nos record\u00f3 una vez que la ciencia \u2014o <em>filosof\u00eda natural<\/em>, como se la conoc\u00eda en sus inicios\u2014 encarna \u201cel amor a la sabidur\u00eda de las cosas naturales\u201d. Afirmaba que la ciencia, en su forma m\u00e1s pura, es una b\u00fasqueda profundamente espiritual.<\/p>\n<p>La naturaleza se encuentra en la encrucijada de la ciencia y la religi\u00f3n, sirviendo de terreno f\u00e9rtil para el di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n. Es aqu\u00ed, en nuestra reverencia compartida, donde encontramos una poderosa base para la unidad y la cooperaci\u00f3n. El movimiento ecologista contempor\u00e1neo ofrece de nuevo un claro ejemplo de esta intersecci\u00f3n. Arraigado en pruebas cient\u00edficas, el ecologismo ha evolucionado hasta convertirse en un movimiento que presenta muchos rasgos de devoci\u00f3n religiosa, caracterizado por creencias compartidas, rituales, c\u00f3digos morales y un sentido de comunidad. Aunque no se ajuste a las definiciones tradicionales de religi\u00f3n, el ecologismo encarna un compromiso cuasi-religioso con la sacralidad del mundo creado.<\/p>\n<p>Los conocimientos ecol\u00f3gicos tradicionales representan otro punto de encuentro vital entre la ciencia y la espiritualidad. Las comunidades ind\u00edgenas, con su arraigada reverencia por la tierra y sus lugares sagrados, ofrecen valiosas contribuciones que enriquecen nuestra comprensi\u00f3n cient\u00edfica y nuestras consideraciones \u00e9ticas. Sus ceremonias y rituales de culto a la tierra suelen poner de relieve su enfoque hol\u00edstico de la conservaci\u00f3n, respetuoso con la tierra, sus esp\u00edritus y la compleja red de vida que sustenta.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, cada vez son m\u00e1s las pr\u00e1cticas seculares que buscan reconectar con la naturaleza, ya sea mediante la meditaci\u00f3n en paisajes serenos, las peregrinaciones en lugares de gran belleza o los rituales que recurren a las fuerzas elementales de la naturaleza. Estas pr\u00e1cticas, junto con la revitalizaci\u00f3n de rutas sagradas como el Camino de Santiago, revelan un deseo humano profundamente arraigado de forjar una conexi\u00f3n espiritual con el mundo natural.<\/p>\n<p>Los Lugares Naturales Sagrados (LNS), donde convergen la est\u00e9tica, la \u00e9tica y la espiritualidad, se erigen como faros de esta interconexi\u00f3n. Nos recuerdan que nuestro aprecio por la naturaleza, en toda su belleza y complejidad, es una fuerza poderosa que puede unirnos a trav\u00e9s de diversos paisajes culturales y religiosos. Adoptemos este asombro y reverencia compartidas por la naturaleza. Que sea la base sobre la que construyamos un futuro marcado por la colaboraci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y un compromiso profundo y duradero con la Tierra que todos llamamos hogar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h3><strong>EL CAR\u00c1CTER SAGRADO DE LA NATURALEZA, LA \u00c9TICA MEDIOAMBIENTAL Y LA PROTECCI\u00d3N LEGAL<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Al profundizar en la esencia de nuestra conexi\u00f3n con el mundo natural, nos encontramos con un concepto que, aunque antiguo, es cada vez m\u00e1s relevante en el discurso medioambiental actual: el car\u00e1cter sagrado de la naturaleza. Esta noci\u00f3n, que trasciende las fronteras de la religi\u00f3n, encuentra resonancia incluso en t\u00e9rminos seculares, sirviendo de puente entre los \u00e1mbitos de la religi\u00f3n, la \u00e9tica y el derecho. En el cambiante panorama del pensamiento medioambiental, se est\u00e1n reinventando t\u00e9rminos profundamente arraigados en la tradici\u00f3n religiosa, como <em>dignidad<\/em>, <em>valor intr\u00ednseco<\/em> y <em>derecho<\/em>.<\/p>\n<p>Los investigadores en \u00e9tica medioambiental est\u00e1n ampliando nuestro horizonte moral, aplicando estos conceptos de formas novedosas para forjar una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de nuestra relaci\u00f3n con la Tierra y abogar por el reconocimiento moral y jur\u00eddico de animales, plantas y ecosistemas.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de que la naturaleza, en sus m\u00faltiples formas \u2014desde las especies clave hasta ecosistemas enteros\u2014, posee una forma de <em>dignidad<\/em>, desaf\u00eda la visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica que ha dominado durante largo tiempo nuestras consideraciones \u00e9ticas. En muchas tradiciones religiosas se considera que esta dignidad, a menudo paralela a la esencia sagrada de la vida, procede de una conexi\u00f3n divina. Es un llamamiento a la reverencia y a la protecci\u00f3n, reconociendo el valor del mundo natural como fuente, como algo que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de un mero recurso para el consumo humano.<\/p>\n<p>Partiendo de la base de la dignidad, el concepto de <em>valor intr\u00ednseco<\/em> defiende la conservaci\u00f3n de la naturaleza por s\u00ed misma, independientemente de su utilidad para nosotros. Este principio resuena con la creencia en una dimensi\u00f3n sagrada que impregna toda la existencia, imbuyendo a cada criatura y ecosistema de un valor inherente que exige nuestro respeto y compromiso \u00e9tico.<\/p>\n<p>En una evoluci\u00f3n jur\u00eddica sin precedentes, acad\u00e9micos y fil\u00f3sofos defienden la ampliaci\u00f3n de los derechos de las entidades naturales \u2014r\u00edos, bosques, especies\u2014, que reflejan los derechos tradicionalmente reservados a los seres humanos. Este reconocimiento jur\u00eddico, desde la personificaci\u00f3n de los r\u00edos hasta la protecci\u00f3n de las tierras sagradas, supone un nuevo reconocimiento del estatus de la naturaleza y consagra nuestro deber de protegerla tanto en el marco jur\u00eddico como en el \u00e9tico. Consideremos algunos casos pioneros: la protecci\u00f3n de las tierras sagradas ind\u00edgenas en Australia, el reconocimiento legal de bosques sagrados comunitarios en Ben\u00edn, el proyecto de protecci\u00f3n de lugares sagrados en Estados Unidos, el reconocimiento de <em>w\u0101hi tapu<\/em> en Nueva Zelanda o la designaci\u00f3n del r\u00edo Ganges como entidad viva en la India. Cada uno de estos ejemplos subraya el potencial de los marcos jur\u00eddicos para honrar y salvaguardar el car\u00e1cter sagrado de la naturaleza.<\/p>\n<p>Sin embargo, debemos andarnos con cuidado. La santidad de la naturaleza, aunque es una poderosa motivaci\u00f3n para la conservaci\u00f3n, es un arma de doble filo. Hay casos en los que la percepci\u00f3n de lo sagrado puede tener consecuencias no deseadas, como la degradaci\u00f3n del medio ambiente a causa del turismo religioso masivo o una menor conciencia de los riesgos ecol\u00f3gicos. La sacralidad de la naturaleza nos ofrece una base profunda sobre la que construir nuestra \u00e9tica medioambiental. Nos llama a reconocer el valor intr\u00ednseco de la Tierra, la profunda interconexi\u00f3n de toda la vida y el imperativo moral de actuar como administradores responsables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>\n<h3><strong>EL CAR\u00c1CTER SAGRADO DE LA NATURALEZA, EL DI\u00c1LOGO INTERRELIGIOSO Y EL INTERCAMBIO CULTURAL<\/strong><\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>A medida que nos acercamos a la culminaci\u00f3n de nuestra exploraci\u00f3n de la sacralidad de la naturaleza, constatamos que la reverencia que sentimos por el mundo natural no es s\u00f3lo una v\u00eda para la gesti\u00f3n del territorio y la protecci\u00f3n legal de la naturaleza, sino tambi\u00e9n una oportunidad para el di\u00e1logo interreligioso y el intercambio cultural. El cuidado de nuestra casa com\u00fan ofrece una plataforma para que diversas tradiciones religiosas converjan en la celebraci\u00f3n y la responsabilidad compartida.<\/p>\n<p>Al reconocer el valor intr\u00ednseco y la dignidad de la naturaleza en las distintas culturas, sentamos las bases del respeto mutuo, la comprensi\u00f3n y la colaboraci\u00f3n. Este <em>ethos<\/em> compartido puede iluminar principios \u00e9ticos comunes \u2014administraci\u00f3n, compasi\u00f3n, reverencia por la vida\u2014 que trascienden las divisiones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas, fomentando un sentido de una comunidad global unida por una causa com\u00fan.<\/p>\n<p>En una \u00e9poca marcada por la polarizaci\u00f3n y el conflicto, el valor de la naturaleza emerge como una fuerza unificadora, oblig\u00e1ndonos a mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestras diferencias y a unir nuestras manos en la vital labor de la conservaci\u00f3n del medio ambiente. Juntos podemos proteger las especies amenazadas, conservar ecosistemas vitales y combatir la inminente amenaza del cambio clim\u00e1tico. Movilizando coaliciones interconfesionales e interculturales, amplificamos nuestro impacto colectivo, aprovechando la fuerza de nuestra diversidad para defender la causa de la sostenibilidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la dimensi\u00f3n espiritual de la protecci\u00f3n del medio ambiente ofrece una motivaci\u00f3n profunda que trasciende las meras consideraciones econ\u00f3micas o utilitarias. En un mundo en el que la inmensa mayor\u00eda se identifica con una tradici\u00f3n religiosa, los imperativos espirituales pueden impulsar a las comunidades a adoptar pr\u00e1cticas sostenibles y promover pol\u00edticas que protejan nuestro hogar com\u00fan. Perm\u00edtanme destacar tres iniciativas pioneras que encarnan este esp\u00edritu de unidad y acci\u00f3n:<\/p>\n<p>La \u201cIniciativa Fe y Sostenibilidad\u201d del Instituto de Recursos Mundiales (<em>World Resource Institute<\/em>) ejemplifica c\u00f3mo la sacralidad de la naturaleza puede catalizar el di\u00e1logo interreligioso, el intercambio cultural y la acci\u00f3n medioambiental colectiva. Al identificar valores profundamente arraigados de las comunidades religiosas de todo el mundo, esta iniciativa muestra el papel fundamental de los grupos religiosos y espirituales para impulsar el trabajo por la sostenibilidad.<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Internacional para la Conservaci\u00f3n de la Naturaleza (UICN), con su compromiso sin parang\u00f3n con la preservaci\u00f3n del mundo natural, tambi\u00e9n implica activamente a las organizaciones confesionales en sus esfuerzos de conservaci\u00f3n. El Grupo de Especialistas de la UICN en Valores Culturales y Espirituales de las \u00c1reas Protegidas es un testimonio de la sinergia entre la ciencia de la conservaci\u00f3n, el patrimonio cultural y los valores espirituales, fomentando un enfoque hol\u00edstico del desarrollo sostenible.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <em>Pangea World<\/em>, una iniciativa patrocinada por Hana Ayala, no s\u00f3lo defiende la integraci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la conservaci\u00f3n de la biodiversidad, sino que tambi\u00e9n reconoce el papel fundamental de las perspectivas culturales y espirituales en la consecuci\u00f3n del desarrollo sostenible. Esta visi\u00f3n hol\u00edstica subraya la importancia de adoptar perspectivas cient\u00edficas, econ\u00f3micas y espirituales en nuestro empe\u00f1o por proteger los h\u00e1bitats naturales y promover el bienestar de las comunidades de todo el planeta.<\/p>\n<p>Al profundizar en el modo como las distintas tradiciones religiosas se relacionan con la naturaleza, descubrimos ideas valiosas que pueden dar forma a pr\u00e1cticas sostenibles e informar la pol\u00edtica medioambiental. Esta reverencia colectiva por nuestro planeta trasciende las fronteras y ofrece un potente ant\u00eddoto contra la divisi\u00f3n que caracteriza gran parte de nuestro discurso contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*Extracto del art\u00edculo publicado en <\/em><a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/21831\">Raz\u00f3n y Fe<\/a><em>, que recoge la ponencia de Jaime Tatay en el homenaje a Francisco J. Ayala por su aniversario celebrado en U.P. Comillas en 2024.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Jaime Tatay]\u00a0Hoy estoy aqu\u00ed, ante ustedes, para explorar un tema que resuena profundamente con la misi\u00f3n la C\u00e1tedra Hana y Francisco J. 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