{"id":8584,"date":"2024-09-02T08:00:03","date_gmt":"2024-09-02T06:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8584"},"modified":"2024-08-27T10:42:04","modified_gmt":"2024-08-27T08:42:04","slug":"conocimiento-etica-y-esperanza-desde-kant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8584","title":{"rendered":"Conocimiento, \u00e9tica y esperanza desde Kant"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Dr. Agust\u00edn Ortega Cabrera] En este tiempo, por su aniversario, se contin\u00faa haciendo memoria de I. Kant, uno de los fil\u00f3sofos y pensadores m\u00e1s significativos e influyentes de la historia. Mucho se ha escrito y estudiado e investigado sobre este autor, s\u00edmbolo de la conocida como Modernidad e Ilustraci\u00f3n, del humanismo liberal e ilustrado, iniciador y representante del idealismo alem\u00e1n junto a su consumador, Hegel. Y ello poniendo de relieve, como en todo autor, una valoraci\u00f3n cr\u00edtica y equilibrada, sus aciertos o l\u00edmites, lo valioso de su obra o carencias que pudo tener. As\u00ed lo vamos a tratar de hacer en este escrito de forma sint\u00e9tica, claro, y mostrando su actualidad o vigencia en di\u00e1logo con la fe, con la teolog\u00eda, con la tradici\u00f3n y magisterio de la Iglesia.<\/strong><\/p>\n<p>El lema kantiano, atr\u00e9vete a pensar o a saber (conocer) \u201c<em>sapere aude<\/em>\u201d, es clave en toda formaci\u00f3n humanista, filos\u00f3fica e integral. La raz\u00f3n cr\u00edtica, \u00e9tica, universal y orientada al humanismo posibilita liberarnos de fundamentalismos, integrismos, fide\u00edsmos o supersticiones; e ir alcanzando un pensamiento y conocimiento adulto, maduro, moral y humanizador. Las denominadas \u201ccr\u00edticas de la raz\u00f3n\u201d, que nos dej\u00f3 en su obra, van por esta direcci\u00f3n, tratando de articular las preguntas del <em>conocimiento<\/em>, de la <em>\u00e9tica<\/em> y la<em> esperanza abierta a la trascendencia religiosa<\/em>. Y que se sintetizan en la cuesti\u00f3n sobre <em>el ser humano<\/em>, visibilizando el llamado<em> copernicano<\/em> <em>giro antropol\u00f3gico<\/em> que el pensador alem\u00e1n, dando una vuelta de tuerca a este \u00e9nfasis en la antropolog\u00eda, ha transmitido con su legado. Kant, con el idealismo, ha intentado esta articulaci\u00f3n global entre lo material-emp\u00edrico o concreto e inmanente y lo universal, lo trascendente y espiritual.<\/p>\n<h3><strong>La raz\u00f3n te\u00f3rica y el conocimiento<\/strong><\/h3>\n<p>De ah\u00ed que en el campo de la raz\u00f3n pura (m\u00e1s te\u00f3rica), con su teor\u00eda del conocimiento o epistemolog\u00eda, Kant quisiera acoger e integrar las corrientes m\u00e1s significativas de su \u00e9poca, el <em>racionalismo e innatismo<\/em> con Descartes y <em>el empirismo<\/em> con Hume o Locke. El conocer abarca tanto los sentidos con los objetos, los contenidos para no encontrarse vac\u00edo, como las condiciones del sujeto que conoce, evitando caer en una ceguera o caos, por el que se ordenan estos objetos con estas facultades del conocimiento que el ser humano posee; como son <em>los a priori<\/em> <em>del espacio y el tiempo<\/em>. Kant afirma que \u201c<em>los pensamientos sin contenido son vac\u00edos, las intuiciones sin conceptos son ciegas\u201d (<\/em>A51).<\/p>\n<p>Ciertamente, le falt\u00f3 mayor unidad e integridad estructural entre los momentos de los sentidos y la inteligencia de la persona como, por ejemplo, luego elaborar\u00eda el genio de Zubiri con su <em>inteligencia sentiente.<\/em> En esta l\u00ednea, la antropolog\u00eda y conocimiento trascendental kantianos, al poner m\u00e1s el acento en dichas capacidades cognoscitivas del sujeto \u2014y no tanto en el objeto conocido\u2014, corre el riesgo de subjetivismo e idealismo, con la consiguiente perdida de objetividad y realismo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, con su cierto desajuste empirista, Kant no alcanz\u00f3 a valorar de una forma m\u00e1s adecuada el <em>conocimiento metaf\u00edsico<\/em>, que tiene solidez y rigurosidad, para el estudio de las realidades del <em>alma, del mundo y de Dios<\/em>. Como tan genialmente hab\u00eda hecho, cada uno a su modo, un San Agust\u00edn o Santo Tom\u00e1s de Aquino. Influy\u00f3 aqu\u00ed, muy posiblemente, la matriz luterana (protestante) con su pesimismo antropol\u00f3gico y dualismo raz\u00f3n-fe, en palabras de Kant, \u201c<em>tuve<\/em>, pues, que suprimir el saber\u00a0<em>para dejar<\/em>\u00a0sitio a la fe\u201d (B XXX). Eso s\u00ed, aunque seg\u00fan \u00e9l no se inserta en los conocimientos cient\u00edficos o acad\u00e9micos, Kant valor\u00f3 <em>la metaf\u00edsica como una inquietud propia<\/em> del ser humano. La persona es un ser metaf\u00edsico que pregunta, busca y se abre a las cuestiones y trascendencia de lo real, de Dios mismo. Ciertamente, mostr\u00f3 adecuadamente que nuestro conocimiento te\u00f3rico, filos\u00f3fico o metaf\u00edsico tiene l\u00edmites, mas lo clausur\u00f3 demasiado, desconfi\u00f3 de \u00e9l. Sin abrirlo a todas sus capacidades, ensanchando sus posibilidades de trascendencia a ese di\u00e1logo m\u00e1s profundo de la raz\u00f3n con la fe que, lejos de oponerse, se complementan y fecundan mutuamente en la l\u00ednea del Aquinate.<\/p>\n<p>Como afirmara la teor\u00eda critica con Adorno, \u201cel pensamiento que no se decapita desemboca en la trascendencia, la luz del conocimiento es la redenci\u00f3n\u201d. Es cierto que no podemos agotar el conocimiento del objeto en s\u00ed (<em>no\u00fameno<\/em>). Aunque, habr\u00eda que matizarle a Kant, s\u00ed lo podemos conocer suficientemente en su esencia y fundamento metaf\u00edsico, en s\u00ed mismo. Y no meramente quedarnos en lo <em>fenom\u00e9nico<\/em>, en lo que a-parece para nosotros, en las simples apariencias o subjetivismo. Ello no obsta, como ya apuntamos, que dejemos de reconocer su valiosa pretensi\u00f3n de abarcar e incluir el objeto (lo objetivo) y el sujeto (lo subjetivo), la experiencia <em>a posteriori<\/em> y la estructura cognoscitiva <em>a priori<\/em>, lo concreto y lo universal en apertura a lo trascendente.<\/p>\n<h3><strong>La raz\u00f3n pr\u00e1ctica y la \u00e9tica<\/strong><\/h3>\n<p>En este sentido, Kant no se limit\u00f3 a esta raz\u00f3n te\u00f3rica o pura con sus l\u00edmites y apor\u00edas, sigui\u00f3 avanzando en su itinerario filos\u00f3fico con la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a la que da prioridad, como ha mostrado ese maestro del pensamiento kantiano, J. G. Caffarena.\u00a0 Efectivamente, junto a tu teor\u00eda del conocimiento, la mayor repercusi\u00f3n de la obra kantiana es su<em> filosof\u00eda moral.<\/em> En afinidad con su forma de comprender el conocimiento, la \u00e9tica kantiana es una moral que, a\u00fan inspirada en la fe como seguiremos viendo, busca la razonabilidad, la autonom\u00eda humana, la universalidad y la humanizaci\u00f3n. Toda \u00a0acci\u00f3n que proviene de la fe, de Dios mismo, \u00a0es razonable, buena, justa y humanizadora.<\/p>\n<p>Precisando las \u00e9ticas eudemonistas y materiales, como las aristot\u00e9licas que ponen el foco en la aspiraci\u00f3n a la felicidad y contenidos normativos concretos, Kan delinea una \u00e9tica deontol\u00f3gica y formal. Es una \u00e9tica basada en el deber moral, guiada por la buena voluntad, que pretende orientar la acci\u00f3n \u00e9tica concreta con una serie de criterios, para posibilitar que el acto o noma puedan ser considerados morales. Dichos criterios o claves, los conocidos como <em>imperativos categ\u00f3ricos,<\/em> constan de varias formulaciones.<\/p>\n<p>La primera, <em>la universalizaci\u00f3n<\/em> de la acci\u00f3n \u00e9tica. \u201c<em>Act\u00faa de tal<\/em>\u00a0manera que la m\u00e1xima de tu conducta pueda convertirse en ley universal\u201d (AA IV:421). Una acci\u00f3n que no sea universalizable, que no se pueda extender y llevar a cabo por todo ser humano, como por ejemplo el robo o la mentira, no es moral. Si el mentir o robar es la norma (acci\u00f3n) moral universal, e implantara como estilo de vida en la humanidad, se sembrar\u00eda el mal y caos por todo el mundo. Por ello, siguiendo este supuesto kantiano, el mismo pensamiento latinoamericano con I. Ellacur\u00eda ense\u00f1a que nuestro modelo productivo y econ\u00f3mico, la civilizaci\u00f3n capitalista global, niega la \u00e9tica. Y es que a medida que el capitalismo se siga propagando e implantando globalmente, como modelo de vida en todo el mundo, ir\u00e1 destruyendo el planeta tanto a nivel humano o social, con sus desigualdades e injusticias del empobrecimiento, como ecol\u00f3gico por su economicismo y consumismo insostenible. Aqu\u00ed se va explicitando <em>el principio vida,<\/em> por el que todo atentado contra el ser-existencia e integridad humana: no es moral por no ser universalizable; impidiendo as\u00ed que se vaya imponiendo <em>la cultura de la muerte<\/em>.<\/p>\n<p>La siguiente formulaci\u00f3n del imperativo categ\u00f3rico, que funge como un precedente o semilla del <em>pensamiento personalista<\/em> contempor\u00e1neo con su alteridad solidaria, es <em>la dignidad<\/em> de todo ser humano, que no tiene precio. \u201cObra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca simplemente como medio\u201d (AA IV:429). Como se observa, es un criterio \u00e9tico b\u00e1sico y esencial, tan actual e importante (imprescindible), que pone las bases de los derechos humanos y una bio\u00e9tica personalista global junto la ecolog\u00eda humana (social e integral), para proteger y cuidar la vida, la dignidad e integridad de toda persona.<\/p>\n<p>Igualmente, se puede convertir en principio sustentador de la <em>opci\u00f3n por los pobres<\/em>, por las v\u00edctimas y excluidos, a los que se les niega esta vida y dignidad. Ellos son tratados, en expresi\u00f3n de Francisco, por <em>la cultura del descarte<\/em> como simples instrumentos de lucro (enriquecimiento), explotaci\u00f3n u opresi\u00f3n y deshechos sobrantes. Tal como se hace con mujeres, trabajadores, pueblos ind\u00edgenas, ni\u00f1os no nacidos e infancia esclavizada, mayores-ancianos, moribundos o familias. Y es que este imperativo kantiano se ha ido actualizando, concretando, precisando e <em>historizando<\/em> en el pensamiento moderno o contempor\u00e1neo. Ah\u00ed tenemos las <em>teor\u00edas cr\u00edticas<\/em>, con su \u201cliberar de las cadenas de explotaci\u00f3n al trabajador, o el pensar y actuar para que <em>Auschwitz<\/em>\u200b\u00a0(s\u00edmbolo del mal e injusticia contra las v\u00edctimas) no se repita\u201d. H. Jonas y su imperativo<em> de la responsabilidad <\/em>en un horizonte ecol\u00f3gico o bio\u00e9tico, \u201cobra de tal modo, que los efectos de tu acci\u00f3n sean compatibles con la permanencia de una vida humana aut\u00e9ntica en la tierra\u201d. A. Etzioni y <em>su regla de oro en clave comunitaria<\/em>, \u200b\u201crespeta y apoya el orden moral de la sociedad, como quisieras que la sociedad respetara y apoyara tu autonom\u00eda para vivir una vida plena\u201d. Incluyendo, como ya apuntamos, el del propio <em>pensamiento latinoamericano, <\/em>\u201clibera al pobre\u201d, defendiendo y promoviendo la vida con la ecolog\u00eda integral, el buen vivir y la descolonizaci\u00f3n de todo poder que oprima.<\/p>\n<p>Existe otra f\u00f3rmula del imperativo categ\u00f3rico, una posible combinaci\u00f3n o s\u00edntesis profundizadora de las anteriores, que nos abre a una \u00e9tica <em>cosmopolita<\/em>, muy propia de la visi\u00f3n kantiana y jur\u00eddica. \u201cObra por m\u00e1ximas de un miembro legislador universal en un posible reino de los fines\u201d (AA IV:439). En una lectura de esta ense\u00f1anza kantiana, que ahonda en sus perspectivas \u00e9ticas, debemos promover un orden pol\u00edtico y jur\u00eddico universal, al servicio de la vida y dignidad de las personas, de los pobres y las v\u00edctimas, para que sean tratadas como fines en s\u00ed mismas, no como objetos o cosas. Por tanto, respetando al ser (lo humano) con sus derechos y deberes inherentes que est\u00e1n por encima del tener, del poseer y la ganancia. Se ve claramente la inspiraci\u00f3n b\u00edblica-cristiana de la \u00e9tica kantiana con su intr\u00ednseco humanismo, en su misma terminolog\u00eda que afirma la sagrada e inviolable vida y dignidad del ser humano. La persona tratada como como fin y sujeto del orden sociopol\u00edtico o jur\u00eddico, sin cosificarlo e instrumentalizarlo. \u201cEl s\u00e1bado se hizo para el hombre\u201d (Mc 2,27-28), no al contrario. Y que es clave en el <em>Reino de Dios<\/em> que nos viene a traer Jes\u00fas, el proyecto y sue\u00f1o que tiene para la humanidad, el mundo e historia.<\/p>\n<p>Es la \u00e9tica cosmopolita que ha de alcanzar <em>la paz perpetua<\/em> y la justicia permanente entre todos los seres humamos, las sociedades, los pueblos y naciones. Un desarrollo humano mundial e integral con su estado social de derechos como la alimentaci\u00f3n, la educaci\u00f3n, la sanidad, el trabajo decente, la vivienda digna u otros bienes que han ser universalizados. Tal como impulsa esta \u00e9tica civil, c\u00edvica, global, planetaria con su cosmopolitismo bien arraigado. Y se puede ver en lo m\u00e1s valioso de la \u00e9tica actual, siguiendo y profundizando los estudios e influjos kantianos, por ejemplo, con A. Cortina o J. Conill.<\/p>\n<h3><strong>Filosof\u00eda de la religi\u00f3n, esperanza y trascendencia <\/strong><\/h3>\n<p>Aunque, como ya hemos se\u00f1alado, la filosof\u00eda y moral de Kant no pone el foco en la felicidad, para evitar el peligro de una \u00e9tica hedonista, tampoco la niega. Por consiguiente, dice Kant, \u201cla moral no es propiamente la doctrina de c\u00f3mo hacernos felices,\u00a0sino de c\u00f3mo hacernos dignos de la felicidad\u201d. Aqu\u00ed se establece un di\u00e1logo interesante e importante con la \u00e9tica aristot\u00e9lica, incluso con corrientes de psicolog\u00eda actuales como la positiva con Seligman. Para Kant, la aut\u00e9ntica felicidad se va logrando en la realizaci\u00f3n de la vida \u00e9tica con sus deberes, imperativos y compromisos morales ya vistos. Lo que sucede, como ya hab\u00eda manifestado la sabidur\u00eda b\u00edblica \u2014de modo paradigm\u00e1tico en el <em>Libro de Job\u2014,<\/em> es que al justo no siempre le va bien, en esta tierra el compromiso moral por la justicia y la felicidad no coinciden.<\/p>\n<p>En otro posible di\u00e1logo y similitud con la \u00e9tica aristot\u00e9lica o cl\u00e1sica, Kant contempla y valora en su obra la \u201cnaturaleza humana\u00bb, que se encuentra afectada por el \u00abmal radical\u201d. Lo que contrasta o equilibra cierta l\u00ednea antropol\u00f3gica positiva de su <em>criticism<\/em>o, denunciando la banalidad de estos diversos optimismos ilustrados, como estudia tambi\u00e9n Caffarena. Por ah\u00ed va, en su di\u00e1logo e influencia rousseauniana, su ense\u00f1anza sobre la \u201cinsociable sociabilidad\u201d del ser humano.<\/p>\n<p>Esto es, esa tensi\u00f3n entre las tendencias ego\u00edstas e individualista y violentas que se dan en la vida social e hist\u00f3rica del ser humano, la existencia de este mal e injusticia, y su afrontamiento o respuesta que solo es posible en esta misma existencia sociable con sus pactos, leyes y contratos sociales. Aqu\u00ed se puede vislumbrar el peligro de un considerable pesimismo antropol\u00f3gico sobre nuestra realidad social. M\u00e1s all\u00e1 de establecerse por conveniencias e intereses mediante dichos contratos, la sociabilidad pertenece a la propia naturaleza del ser humano, que se realiza en esta <em>alianza <\/em>con los otros, debido a nuestra constitutiva condici\u00f3n social. Por todo ello, Kant concert\u00f3 una \u201ccita secreta\u201d entre la justicia y la felicidad en la otra vida. Desde la \u00e9tica y la justicia, el pensamiento de Kant se abre a la metaf\u00edsica, a la misma teolog\u00eda. El ser humano est\u00e1 abierto a la esperanza de la trascendencia, a la vida eterna en donde el mal e injusticia no tengan la \u00faltima palabra, lo que supone el postulado de la existencia de Dios. El Dios de la vida que nos regala la tierra nueva y los cielos nuevos (Ap 21,1-8).<\/p>\n<h3><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Como afirma Adorno, el secreto de la filosof\u00eda kantiana \u201ces la imposibilidad de pensar la desesperaci\u00f3n\u201d y, en esta l\u00ednea, Unamuno se\u00f1ala que el \u201chombre Kant no se resigna a morir del todo\u201d. Por eso, Caffarena titula su magno estudio sobre nuestro pensador, \u201cEl te\u00edsmo moral de Kant\u201d, que condensa muy bien su obra con esos horizontes metaf\u00edsicos y est\u00e9ticos, los trascendentales de la verdad, de la belleza y del bien. La plenitud de este horizonte esperanzador del Dios vivo y verdadero, que nos regala la belleza de la eternidad.<\/p>\n<p><em>Agust\u00edn Ortega Cabrera es colaborar de Fronteras CTR e investigador asociado de la Universidad An\u00e1huac (M\u00e9xico).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Dr. Agust\u00edn Ortega Cabrera] En este tiempo, por su aniversario, se contin\u00faa haciendo memoria de I. Kant, uno de los fil\u00f3sofos y pensadores m\u00e1s significativos e influyentes de la historia. 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