{"id":8494,"date":"2024-07-15T08:00:36","date_gmt":"2024-07-15T06:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8494"},"modified":"2024-06-10T12:30:04","modified_gmt":"2024-06-10T10:30:04","slug":"teilhard-de-chardin-y-la-teologia-de-la-creacion-actual-algunos-elementos-estructurales-y-conceptos-vigentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8494","title":{"rendered":"Teilhard de Chardin y la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n actual. Algunos elementos estructurales y conceptos vigentes"},"content":{"rendered":"<p><strong>[Lucio Florio. Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina] La obra de Pierre Teilhard de Chardin conoce una segunda ola de inter\u00e9s, despu\u00e9s de la experimentada con posterioridad a la publicaci\u00f3n de sus escritos. Varios de sus temas han sido recogidos por pensadores y te\u00f3logos. A la luz de esta recepci\u00f3n, interesa detectar los elementos estructurales y conceptos que pueden ayudar a renovar el tratado sistem\u00e1tico del Dios creador y las exposiciones catequ\u00edsticas y pastorales relacionadas con la creaci\u00f3n divina. La estructura cient\u00edfico-filos\u00f3fica expresada en conceptos como cosmog\u00e9nesis, biog\u00e9nesis, noog\u00e9nesis, cristog\u00e9nesis, Punto Omega y otros parecen ser \u00fatiles para repensar la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n en un tiempo de predominio de las ciencias.<\/strong><\/p>\n<h2><strong>El aporte de Teilhard al tratado de la creaci\u00f3n en el marco evolutivo del universo, la vida y el esp\u00edritu<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>La din\u00e1mica del universo<\/strong><\/h3>\n<p>El universo se le aparec\u00eda a Teilhard bajo el signo de la dinamicidad. Su contacto con la geolog\u00eda le hizo comprender claramente que habitamos en un universo muy antiguo. A su vez, desde su oficio paleontol\u00f3gico, percibi\u00f3 la vida en el planeta Tierra como parte de un largo trayecto y caracterizada por una enorme transformaci\u00f3n de las especies. Y, finalmente, tambi\u00e9n concibi\u00f3 el fen\u00f3meno humano como parte de este proceso de mutaci\u00f3n. \u00c9l conceptualizaba esto con las expresiones siguientes: <em>cosmog\u00e9nesis<\/em>, <em>biog\u00e9nesis<\/em> y <em>noog\u00e9nesis<\/em>. Estas nociones constituyen parte esencial de la cosmovisi\u00f3n obtenida por la actividad cient\u00edfica y filos\u00f3fica, resultando de gran importancia para pensar teol\u00f3gicamente lo creado. Son, se puede decir, un andamiaje sobre el cual se pueden formular las preguntas teol\u00f3gicas centrales.<\/p>\n<h3><strong>Cosmog\u00e9nesis<\/strong><\/h3>\n<p>La conciencia de que el universo y la Tierra tienen una larga historia es relativamente reciente. A partir del siglo XVII, especialmente con el nacimiento de la geolog\u00eda y la paleontolog\u00eda se dejan atr\u00e1s cronolog\u00edas j\u00f3venes del mundo, fundamentadas sobre la cronolog\u00eda b\u00edblica. Este paradigma temporal se disolvi\u00f3 en los \u00faltimos siglos, dando lugar a estimaciones de tiempo cada vez mayores. En la versi\u00f3n est\u00e1ndar de la teor\u00eda del \u201cBig Bang\u201d se establece, en el siglo XX, la idea de un comienzo alrededor de hace 13.800 millones de a\u00f1os. En todo caso, m\u00e1s all\u00e1 del modelo del Big Bang vigente, hoy no se duda que el cosmos tiene una historia sumamente prolongada.<\/p>\n<p>Teilhard \u2014aun habiendo desarrollado buena parte de su pensamiento cosmol\u00f3gico antes de la publicaci\u00f3n de la teor\u00eda del Big Bang\u2014 incorpora la idea de un universo de larga historia en su programa cient\u00edfico, y tambi\u00e9n lo incluye en su cosmovisi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica. El universo, como \u00e9l hab\u00eda comprendido en el \u00e1rea paleontol\u00f3gica respecto de los seres vivos, conoci\u00f3 una transformaci\u00f3n desde elementos muy simples hasta galaxias, en un proceso temporal enorme. Se trata, en su lenguaje, de una <em>cosmog\u00e9nesis<\/em>, es decir, de un universo en proceso de g\u00e9nesis. De este modo, en su particular g\u00e9nero literario que no es precisamente el de un tratado acad\u00e9mico de creaci\u00f3n sino el de un pensamiento cient\u00edfico-teol\u00f3gico, invit\u00f3 a la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n a incorporar la concepci\u00f3n de un universo en permanente transformaci\u00f3n. Llevar adelante este proyecto presupone, obviamente, la pr\u00e1ctica de una lectura no literal de los textos cosmog\u00f3nicos de la Biblia, especialmente de Gn 1,1-2,4a.\u00a0 Teilhard, a pesar de su deficiente formaci\u00f3n exeg\u00e9tica, coincid\u00eda con el movimiento b\u00edblico que postulaba la necesidad de realizar un tratamiento hist\u00f3rico-cr\u00edtico de los textos. Eso implicaba el reconocimiento de los g\u00e9neros literarios y del lugar de la cosmovisi\u00f3n del hagi\u00f3grafo en la composici\u00f3n de los textos inspirados. Este enfoque se hab\u00eda debatido en el tiempo posteriores a la crisis helioc\u00e9ntrica, pero, sobre todo, en el movimiento de investigaci\u00f3n b\u00edblico desarrollado en el \u00e1mbito cat\u00f3lico de fines del siglo XIX y principios del XX. En efecto, la renovaci\u00f3n de los estudios b\u00edblicos, despu\u00e9s de un dif\u00edcil proceso de aceptaci\u00f3n, conducir\u00eda a la elaboraci\u00f3n de la enc\u00edclica <em>Divino Afflante Spiritu<\/em> por parte de P\u00edo XII en 1943 -en vida de Teilhard- y, posteriormente, a la Constituci\u00f3n <em>Dei Verbum<\/em>, sobre la revelaci\u00f3n, del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II. En estos documentos se fundamenta una hermen\u00e9utica no literal de los textos, lo que permite una incorporaci\u00f3n de contenidos cient\u00edficos a la teolog\u00eda. Al no exigirse que los relatos b\u00edblicos digan algo sobre el modo de funcionar del universo, la teolog\u00eda puede recurrir a la ciencia seria para pensar la revelaci\u00f3n desde ella.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la perspectiva teilhardiana no bastaba con realizar una lectura cr\u00edtica, y por lo tanto, no literal de los textos. Teilhard consideraba necesario incorporar la visi\u00f3n cient\u00edfica del universo en evoluci\u00f3n, una \u201ccosmog\u00e9nesis\u201d. Por este motivo, se deb\u00eda admitir claramente la idea de una creaci\u00f3n evolutiva del universo. Esta aceptaci\u00f3n comporta, en el \u00e1rea estrictamente teol\u00f3gica, la necesaria reelaboraci\u00f3n de temas cl\u00e1sicos de teolog\u00eda de la creaci\u00f3n. En efecto, la cosmog\u00e9nesis requiere la reformulaci\u00f3n de conceptos e ideas tales como los de \u201ccreaci\u00f3n continua\u201d, \u201cprovidencia divina\u201d, el sentido y la finalidad del universo, la creaci\u00f3n en el tiempo, la centralidad del ser humano, etc. Teilhard, haci\u00e9ndose eco de la visi\u00f3n cient\u00edfica de la \u00e9poca, mostr\u00f3 la necesidad de realizar una integraci\u00f3n clara entre cosmog\u00e9nesis y creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es preciso aclarar que, con posterioridad a la muerte de Teilhard, la teolog\u00eda incorpor\u00f3 pac\u00edficamente la idea cient\u00edfica de un universo antiguo y en expansi\u00f3n, especialmente despu\u00e9s de la proposici\u00f3n de la as\u00ed llamada teor\u00eda de la gran explosi\u00f3n o Big Bang. Desde el punto de vista de la correspondencia entre teor\u00eda cient\u00edfica y doctrina b\u00edblica y dogm\u00e1tica no hubo mayores conflictos porque la teor\u00eda, en definitiva, parec\u00eda colocarse en la misma l\u00ednea de pensamiento b\u00edblico, ya que postulaba un origen temporal del universo y no se expresaba sobre el ser previo al punto inicial del mismo.<\/p>\n<h3><strong>Biog\u00e9nesis<\/strong><\/h3>\n<p>La idea de un origen com\u00fan y transformaci\u00f3n de las especies se hab\u00eda ido consolidando durante el siglo XVIII, pero fue con Charles Darwin cuando tom\u00f3 identidad en cuanto teor\u00eda cient\u00edfica. Su explicaci\u00f3n de la teor\u00eda mediante la selecci\u00f3n natural se incorpor\u00f3 en las d\u00e9cadas siguientes a la publicaci\u00f3n de \u201cEl origen de las especies\u201d (1859) como un componente esencial del paradigma explicativo del proceso evolutivo. En el siglo XX se complement\u00f3 la teor\u00eda evolutiva tal como se la conoce actualmente, a trav\u00e9s de la inclusi\u00f3n del factor gen\u00e9tico. La teor\u00eda sint\u00e9tica de la evoluci\u00f3n, en efecto, explica mediante la combinaci\u00f3n de mutaciones gen\u00e9ticas y selecci\u00f3n natural el proceso de variaci\u00f3n de especies.<\/p>\n<p>La teor\u00eda cient\u00edfica de la evoluci\u00f3n tuvo repercusiones en \u00e1reas meta-cient\u00edficas, como la filos\u00f3fica y la teol\u00f3gica. En particular, la idea de una evoluci\u00f3n de las especies, incluida la humana, impact\u00f3 sobre la visi\u00f3n antropol\u00f3gica\u00a0(Bermejo, 2014). Se percibi\u00f3 que, en este contexto, el ser humano habr\u00eda de ser considerado como un animal m\u00e1s. Su centralidad en la creaci\u00f3n \u2013tal como parec\u00eda emerger de los textos b\u00edblicos- quedaba amenazada. Ello provoc\u00f3 una reacci\u00f3n por parte de miembros de la comunidad anglicana, el \u00e1mbito religioso donde se mov\u00eda Darwin. En el \u00e1rea cat\u00f3lica, un poco m\u00e1s tard\u00edamente, hubo varios intentos de vinculaci\u00f3n de la teor\u00eda evolutiva con la visi\u00f3n religiosa, Sin embargo, fue Teilhard de Chardin quien propuso una cosmovisi\u00f3n integrada en forma s\u00f3lida entre evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y teolog\u00eda cristiana. Teilhard no se involucr\u00f3 en la discusi\u00f3n entre darwinistas materialistas y te\u00f3logos acerca de la compatibilidad de la evoluci\u00f3n con la fe. Su posici\u00f3n consisti\u00f3 en aplicar el darwinismo cient\u00edfico normal utilizado por la comunidad cient\u00edfica para su actividad cient\u00edfica paleontol\u00f3gica. Pero, por otra parte, sali\u00f3 fuera del marco cientificista y filos\u00f3fico materialista, a fin de ensayar una cosmovisi\u00f3n evolutiva que pudiera integrarse con una interpretaci\u00f3n cristiana del fen\u00f3meno de la biog\u00e9nesis. De este modo, propuso una visi\u00f3n alternativa de la evoluci\u00f3n, Sabemos ciertamente que las propuestas de Teilhard no fueron recibidas sin dificultad en el campo del pensamiento cat\u00f3lico. El <em>Monitum<\/em> de la Congregaci\u00f3n del Santo Oficio del a\u00f1o 1962 que prohib\u00eda su estudio en seminarios y universidades eclesi\u00e1sticas, influy\u00f3 para que se demorase la recepci\u00f3n de las intuiciones teilhardianas en los cursos teol\u00f3gicos sobre la creaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Noog\u00e9nesis<\/strong><\/h3>\n<p>Teilhard era un paleont\u00f3logo de campo. Su inter\u00e9s como investigador se concentraba en el pasado, en especial, en el origen humano. Ello le permit\u00eda observar la realidad de la especie humana en la perspectiva de la historia de la vida, percibiendo la continuidad del <em>Homo sapiens<\/em> en la historia filogen\u00e9tica, pero tambi\u00e9n descubriendo su originalidad en la cadena evolutiva de las especies vivientes. En el fen\u00f3meno de la biog\u00e9nesis, Teilhard identifica la presencia de algo nuevo. Como se\u00f1ala G. Martelet, el <em>Homo sapiens<\/em> emergi\u00f3 casi imperceptiblemente en la historia de la vida. Sin embargo, trajo consigo una novedad: la consciencia inteligente, el <em>nous<\/em>. En el marco te\u00f3rico que elabora Teilhard, se describe la existencia de un nuevo proceso, montado sobre la biog\u00e9nesis, de constituci\u00f3n de lo humano. Es lo que denomina la <em>noog\u00e9nesis<\/em>, a trav\u00e9s del cual se constituye una nueva dimensi\u00f3n de la realidad, la <em>no\u00f3sfera<\/em>. Se trata del \u00e1mbito del esp\u00edritu, caracterizado por la conciencia y reflexividad, que emergi\u00f3 con el ser humano hace relativamente poco tiempo en la historia de la vida. En la visi\u00f3n teilhardiana, la humanidad se encuentra en el n\u00facleo del universo en evoluci\u00f3n, no en un sentido f\u00edsico ni cronol\u00f3gico, sino espiritual. La visi\u00f3n de la no\u00f3sfera est\u00e1 caracterizada por la idea de que la evoluci\u00f3n construye en la complejidad creciente de funciones, \u00f3rganos y relaciones, en continuidad a lo que hace en la biog\u00e9nesis. De este modo, el ser humano configura sociedades que se van comunicando e integrando, mediante una red de v\u00ednculos cada vez m\u00e1s profundos e intensos. El proceso parece signado por la positividad, ya que se avanza en una l\u00ednea de mayor perfecci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Teilhard no fue un te\u00f3logo acad\u00e9mico, un profesor universitario habituado a precisar y discutir conceptos y sistematizaciones teol\u00f3gicas. Sin embargo, puede afirmarse que fue un te\u00f3logo en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico de la expresi\u00f3n: alguien que habla sobre el Dios revelado utilizando los recursos de la raz\u00f3n humana, en una fe que busca entender (<em>fides quaerens intellectum<\/em>), Teilhard hac\u00eda teolog\u00eda al modo pre-escol\u00e1stico, tal como la practicaban los representantes de la patr\u00edstica, pensando la Palabra desde la racionalidad a disposici\u00f3n. Para el jesuita franc\u00e9s, la racionalidad primaria fue la cient\u00edfica, a la que subordinaba la misma raz\u00f3n filos\u00f3fica. Su vocaci\u00f3n cient\u00edfica lo llev\u00f3 a destinar gran parte de su vida activa a la investigaci\u00f3n en el mundo natural. No se dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza acad\u00e9mica, salvo en muy contadas ocasiones y, \u00e9stas, reducidas a explicar cuestiones cient\u00edficas. Su pensamiento teol\u00f3gico se expres\u00f3 en cartas, conferencias y libros. No habiendo tenido la posibilidad de discutirlo en un \u00e1mbito universitario, lo fue comunicando en forma personal. Eso fue algo negativo y positivo a la vez: negativo, por una parte, puesto que habr\u00eda podido pulir y madurar algunos temas centrales que permanecieron en un estadio inicial de reflexi\u00f3n; pero, por otra parte, fue algo positivo, ya que le permiti\u00f3 desarrollar una teolog\u00eda surgida inmediatamente de su experiencia de investigador y de su contemplaci\u00f3n religiosa del mundo y del Evangelio.<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n por parte de la teolog\u00eda acad\u00e9mica ha sido, hasta el momento, limitada. Su metodolog\u00eda podr\u00eda proporcionar una fuerza renovadora a una teolog\u00eda de la creaci\u00f3n demasiado anclada en categor\u00edas filos\u00f3ficas no id\u00f3neas para incorporar la cosmovisi\u00f3n originada en las ciencias contempor\u00e1neas. Hemos mencionado algunos puntos de inter\u00e9s en ese sentido, con la conciencia de que se precisa realizar una revisi\u00f3n m\u00e1s profunda de los diversos tratados afectados por los focos de atenci\u00f3n de Teilhard.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n pueden beneficiarse a la luz de varias intuiciones y teor\u00edas de Teilhard de Chardin. Ante todo, la teolog\u00eda del Dios creador debe incluir claramente la certeza cient\u00edfica de habitar en un universo y una biosfera en evoluci\u00f3n. Eso supone la inclusi\u00f3n de datos cient\u00edficos al comienzo del discurso teol\u00f3gico. En el futuro, cuando ya sea considerada patrimonio del pensamiento ordinario de los estudiantes -como lo fue el abandono del paradigma geoc\u00e9ntrico y su posterior sustituci\u00f3n por una visi\u00f3n helioc\u00e9ntrica del sistema planetario, dos o tres siglos despu\u00e9s (Schmitz-Moormann, 2005), se podr\u00e1 avanzar m\u00e1s claramente sobre el sentido teol\u00f3gico de una creaci\u00f3n evolutiva. Mientras tanto, se hace imprescindible la informaci\u00f3n cient\u00edfica y, considerando la pervivencia de pensamientos enfrentados (creacionistas vs. evolucionistas materialistas), tambi\u00e9n es necesario abordar el tema en su historia y en sus diversos planos epistemol\u00f3gicos (cient\u00edfico, filos\u00f3fico y teol\u00f3gico).<\/p>\n<p>Por otra parte, Teilhard recuerda la necesidad de permitir que el marco evolutivo permee los diversos temas teol\u00f3gicos. Por ejemplo, delante de una visi\u00f3n del mundo como proceso hist\u00f3rico, se hace necesaria la elaboraci\u00f3n de una concepci\u00f3n renovada de la creaci\u00f3n continua; tambi\u00e9n se necesita una protolog\u00eda que repiense los or\u00edgenes humanos, una cristolog\u00eda c\u00f3smica evolutiva que coloque a Cristo dentro del proceso creador -en su origen, desarrollo y desenlace-, una escatolog\u00eda que incluya la larga historia del universo, etc. En esta tarea, Teilhard de Chardin ofrece numerosas l\u00edneas de pensamiento que pueden ser seguidas en nuestro tiempo.<\/p>\n<p>*Este post es un extracto del art\u00edculo publicado en <em>Raz\u00f3n y Fe (n. 1463, 2023) <\/em>y\u00a0puede accederse <a href=\"https:\/\/revistas.comillas.edu\/index.php\/razonyfe\/article\/view\/20645\">aqu\u00ed<\/a>\u00a0al texto \u00edntegro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Lucio Florio. 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