{"id":8283,"date":"2024-04-01T08:00:50","date_gmt":"2024-04-01T06:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8283"},"modified":"2024-03-26T10:48:14","modified_gmt":"2024-03-26T09:48:14","slug":"leonardo-boff-y-el-modelo-teilhardiano-del-cristo-cosmico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8283","title":{"rendered":"Leonardo Boff y el modelo teilhardiano del Cristo c\u00f3smico"},"content":{"rendered":"<p><strong>[J.V. Fern\u00e1ndez de la Gala]\u00a0Leonardo Boff sigue siendo una de las voces m\u00e1s autorizadas y comprometidas del pensamiento teol\u00f3gico de hoy, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la llamada Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n latinoamericana. En los \u00faltimos a\u00f1os, su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica se ha volcado con extraordinario fruto en la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica integral a la que nos invita el Papa Francisco desde su enc\u00edclica <em>Laudato Si\u2019<\/em> y su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Laudate Deum<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>Boff public\u00f3 hace unos a\u00f1os su <em>Evangelho do Cristo c\u00f3smico: a busca da Unidade do Todo na ciencia e na religi<\/em><em>\u00e3o<\/em>, que Trotta edit\u00f3 en espa\u00f1ol como <a href=\"https:\/\/www.trotta.es\/libros\/evangelio-del-cristo-cosmico\/9788498790870\/\"><em>Evangelio del Cristo c\u00f3smico: hacia una nueva conciencia planetaria <\/em><\/a>(Madrid, 2009). La obrita es un magn\u00edfico compendio de intuiciones y propuestas que parten de la idea del Cristo c\u00f3smico de Teilhard de Chardin, pero se extienden luego, con gran amenidad y apertura de visiones, por el trabajo de otros muchos te\u00f3logos de todos los tiempos. Sus p\u00e1ginas guardan la historia m\u00e1s completa hasta la fecha del concepto teol\u00f3gico del \u201cCristo c\u00f3smico\u201d. La almendra central del argumento podr\u00eda ser esta: si la encarnaci\u00f3n es nuestro modo de entender la \u00edntima presencia de Dios en la materia, la resurrecci\u00f3n nos permite entender su dimensi\u00f3n c\u00f3smica e intemporal.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.trotta.es\/static\/img\/portadas\/9788498790870.png\" width=\"216\" height=\"341\" \/><\/p>\n<p>Teilhard se preocup\u00f3 de incluir el misterio de Cristo en el proceso evolutivo, de modo que el mito genes\u00edaco de la creaci\u00f3n del mundo, con sus siete d\u00edas, sus tierras y sus mares y sus lumbreras celestes, deja de ser un acto puntual en el tiempo para convertirse en un proceso evolutivo en marcha, un proceso en el que, desde la aparici\u00f3n del ser humano, Dios pide nuestra colaboraci\u00f3n expresa y libre y nos llama tambi\u00e9n a ser imagen suya en esta tarea de completar una creaci\u00f3n inacabada. La cosmog\u00e9nesis que se inici\u00f3 con el <em>Big Bang<\/em> hace unos catorce mil millones de a\u00f1os fue seguida del milagro de la biog\u00e9nesis, que permiti\u00f3 que las diversas formas de vida que hoy conocemos fueran brotando evolutivamente en nuestro planeta. La aparici\u00f3n, entre los mam\u00edferos, de un cerebro capaz de actividad simb\u00f3lica permiti\u00f3 la continuaci\u00f3n del proceso con una antropog\u00e9nesis llena de promesas y tambi\u00e9n de desaf\u00edos. Es un cerebro el humano con dos capacidades peculiares que dan juego a las siguientes etapas evolutivas: la capacidad de que nuestros cerebros puedan interactuar (noog\u00e9nesis) y su apertura simb\u00f3lica a la trascendencia. Y Dios vio que todo aquello era bueno.<\/p>\n<p>En tiempos de Teilhard, lat\u00eda un cristianismo negacionista de las ideas evolutivas, que las interpretaba como un ataque lacerante a la literalidad del relato b\u00edblico. Por fortuna, desde 1943, con la enc\u00edclica <em>Divino Afflante Spiritu<\/em> de P\u00edo XII, la doctrina oficial de la Iglesia admiti\u00f3 la posibilidad (y la conveniencia) de aplicar la teor\u00eda de los g\u00e9neros literarios y el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico tambi\u00e9n a la Sagrada Escritura. La Biblia empez\u00f3 a entenderse como lo que realmente es: una colecci\u00f3n heterog\u00e9nea de documentos m\u00edticos, po\u00e9ticos, \u00e9picos, jur\u00eddicos o epistolares, pero que expresan bien la evoluci\u00f3n de la idea de Dios en los pueblos del Medio Oriente y del Mediterr\u00e1neo antiguo. Una narrativa sujeta\u00a0 \u0336 para bien o para mal \u0336\u00a0 al contexto hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico que gener\u00f3 esos textos, pero de tan extraordinaria hermosura aleg\u00f3rica, tan capaz de recoger y transmitir experiencias profundas de Dios, que atesora el peso intemporal de haber alentado la fe y la esperanza de muchas generaciones de creyentes, incluso si proced\u00edan de confesiones diversas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el trabajo m\u00e1s arduo de Teilhard y el que m\u00e1s sospechas suscit\u00f3 en los mastines de la ortodoxia y en algunas calvas apost\u00f3licas fue su intento de insertar en misterio de Cristo en el proceso evolutivo. Su idea de la cristog\u00e9nesis postulaba la afirmaci\u00f3n de fe de que Cristo es el polo atractivo de la evoluci\u00f3n, de que todo est\u00e1 preadaptado a Cristo, porque fue hecho, como sugiere San Pablo, en \u00e9l, para \u00e9l y por \u00e9l (Rom 11,36). Ya lo hab\u00eda dicho tambi\u00e9n San Agust\u00edn: \u201cLa historia est\u00e1 gr\u00e1vida de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Con la encarnaci\u00f3n como \u201cprodigiosa operaci\u00f3n biol\u00f3gica\u201d, como la defin\u00eda Teilhard, Cristo entra en la evoluci\u00f3n y participa de ella. Es el gran encuentro entre Dios y el mundo, la gran alianza. Gracias a la encarnaci\u00f3n, Dios se nos hace tangible, se expande c\u00f3smicamente con la resurrecci\u00f3n y abre la puerta a la progresiva cristificaci\u00f3n del todo. Es lo que Jes\u00fas llama el \u201cReino de Dios\u201d y Teilhard marcaba en los trazos de su pensamiento m\u00edstico como el \u201cpunto omega\u201d. Su <em>Misa sobre el mundo<\/em>, surgida en la desolaci\u00f3n de las \u00e1ridas estepas de Mongolia, insiste en esa gran intuici\u00f3n teol\u00f3gica: la eucarist\u00eda es la gran consagraci\u00f3n del mundo. No es de extra\u00f1ar que la idea fascinara a Juan Pablo II, que fuera motivo de entusiasmo en las reflexiones teol\u00f3gicas de Benedicto XVI o que Francisco recogiera sus intuiciones en <em>Laudato Si\u2019<\/em> y repitiera fervorosamente sus mismas palabras durante la misa de Ul\u00e1n Bator, en su reciente viaje pastoral a Mongolia. Frente a una disciplina escol\u00e1stica que se\u00f1ala las dos naturalezas cl\u00e1sicas de Cristo: humana y divina, Teilhard nos propone una triple naturaleza: Cristo es hombre, Dios y cosmos.<\/p>\n<p>Hay en esta obra inspiradora de Leonardo Boff una propuesta que nos parece particularmente l\u00facida. La ciencia contempor\u00e1nea, profundamente dividida en sus saberes, se ha mostrado incapaz de elaborar una teor\u00eda del todo (ToE o <em>Theory of Everything<\/em>). Pero, desde antiguo, el pensar m\u00edtico s\u00ed ha logrado representar, desde la alegor\u00eda y la met\u00e1fora, conexiones inefables que se escapan a la simple denotaci\u00f3n de las palabras, que resisten la carcoma del tiempo y que permiten los abordajes interpretativos que desde los paradigmas de cada \u00e9poca hist\u00f3rica puedan hacerse <em>a posteriori<\/em>. Cuestiones como la unidad y multiplicidad de la realidad han estado siempre entre los problemas de fondo de toda filosof\u00eda y de toda religi\u00f3n. Basta acudir a las cartas de San Pablo y veremos c\u00f3mo el ap\u00f3stol usa generosamente de la met\u00e1fora cuando expresa nuestra pertenencia al cuerpo m\u00edstico de Cristo: somos miembros necesariamente diversos que forman un cuerpo necesariamente \u00fanico. El recurso al mito est\u00e1 en nuestra propia neurofisiolog\u00eda. Nuestro cerebro tiende a componer im\u00e1genes (signos, s\u00edmbolos, mitos) antes que conceptos. En el pensar cient\u00edfico llamamos \u201cmodelos\u201d a estas narrativas. No es que la realidad sea simb\u00f3lica, pero s\u00ed lo es nuestra comprensi\u00f3n de la realidad. Nos propone Boff reivindicar de nuevo el mito. No como realidad, sino como imagen de la realidad, que ser\u00e1 preciso \u201cdesmitificar\u201d en el momento de interpretarla con los par\u00e1metros de cada \u00e9poca.<\/p>\n<p>Nunca han faltado en la historia del pensamiento modelos m\u00edticos para explicar la unidad del todo, desde Plat\u00f3n y los estoicos hasta los neoplat\u00f3nicos, Macrobio, Calcidio, Boecio y la escol\u00e1stica medieval. Para Or\u00edgenes, tambi\u00e9n el universo de las criaturas forma parte del cuerpo m\u00edstico de Cristo. San Juan populariz\u00f3 la idea de un Dios que es el medio en el que est\u00e1 inmersa nuestra existencia, un Dios en el que \u201cvivimos, nos movemos y existimos\u201d (Act 17,27-28) y San Pablo sent\u00f3 las bases doctrinales de una cristolog\u00eda c\u00f3smica en su carta a los corintios (1 Cor 15,28) y tambi\u00e9n de una eclesiolog\u00eda c\u00f3smica en su carta a los efesios (Ef 4,6). Si en la encarnaci\u00f3n se habla de un Cristo hecho carne (Cristo \u201cs\u00e1rquico\u201d), con la resurrecci\u00f3n podemos hablar de un Cristo c\u00f3smico, porque es Cristo el v\u00ednculo esencial que une a todos los seres.<\/p>\n<p>\u00bfEra pante\u00edsta Or\u00edgenes? \u00bfEran pante\u00edstas San Juan y San Pablo al afirmar esto? No nos parece que sea as\u00ed. Sin embargo, la acusaci\u00f3n de pante\u00edsmo cay\u00f3 como una maldici\u00f3n sobre Teilhard y fue una de las causas de un <em>monitum<\/em> inquisitorial lanzado en junio de 1962 contra el entusiasmo que la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de la obra de Teilhard hab\u00eda despertado en Francia y en toda Europa. \u00bfEra pante\u00edsta Teilhard? Ciertamente no en el modo radical que propon\u00eda Baruc Spinoza: Dios es la naturaleza, dec\u00eda. Y la idea entusiasm\u00f3 a Einstein que, al ser preguntado por sus creencias religiosas, se atrevi\u00f3 a decir: \u201ccreo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armon\u00eda ordenada de todo lo que existe\u201d. Es cierto que Teilhard hab\u00eda desarrollado desde su infancia la habilidad m\u00edstica de percibir la presencia de Dios en la naturaleza. A \u00e9l le gustaba llamar \u201cdiafan\u00eda\u201d a esta transparencia de Dios en lo creado, una experiencia mucho m\u00e1s constante e intensa que la mera y puntual \u201cepifan\u00eda\u201d. Las monta\u00f1as que rodean el Puy-de-D\u00f4me, las alamedas del r\u00edo Aisne, los bosques de Sussex, los acantilados de la isla de Jersey, las colinas des\u00e9rticas de Egipto o las desoladas planicies de Mongolia dejaban translucir a sus ojos la presencia inextinguible de Dios desde mucho antes de que se formasen estas realidades geol\u00f3gicas. Sin embargo, Teilhard no identifica a Dios con la naturaleza, como hace Spinoza. Para \u00e9l Dios est\u00e1 presente en la naturaleza, pero la trasciende mucho m\u00e1s all\u00e1 de una mera identificaci\u00f3n. Es el suyo un panente\u00edsmo en la l\u00ednea de Krause (<em>pan-en-theos<\/em>, Dios est\u00e1 en todo), m\u00e1s que un pante\u00edsmo (<em>pan-theos<\/em>, todo es Dios) al estilo de Spinoza. Para Raimon Panikkar, si el pante\u00edsmo es un error lo ser\u00eda m\u00e1s bien por defecto, no por exceso, puesto que, si Dios est\u00e1 en todo, su realidad no se agota en ese todo, sino que va m\u00e1s all\u00e1. A Panikkar le gustaba hablar de cosmoteandrismo, t\u00e9rmino que refleja una gran realidad teol\u00f3gica que ser\u00eda la suma de Dios, el cosmos y el ser humano en una especie de trinidad metaf\u00f3rica, capaz de romper el estrecho esquema de los dualismos escol\u00e1sticos que arrastramos desde antiguo. Para Paul Tillich, Karl Rahner y Herbert Vorgrimler, este \u201cpante\u00edsmo cristiano\u201d de Teilhard no ser\u00eda m\u00e1s que la idea cabal de que Dios es la substancia o la esencia de todas las cosas, no la afirmaci\u00f3n absurda de que Dios es la totalidad de las cosas, pues Dios no se agota en el todo, lo trasciende y va m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>La idea, sin embargo, es muy anterior al cristianismo de Teilhard y al juda\u00edsmo heterodoxo de Spinoza y est\u00e1 presente desde mucho antes en las religiones asi\u00e1ticas, como el brahmanismo, el tao\u00edsmo o el budismo. Se plantea aqu\u00ed un magn\u00edfico punto de apoyo para encontrar sinton\u00edas que promuevan el di\u00e1logo interconfesional e interreligioso. Quiz\u00e1 debamos ir en esto mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que fue la declaraci\u00f3n conciliar <em>Nostra aetate<\/em>, en 1965, que se atrevi\u00f3 a reconocer lo que de santo y verdadero puede haber en otras religiones. En sus modos de obrar y de celebrar, en sus preceptos y doctrinas hay \u201cdestellos de esa Verdad que ilumina a todos los hombres\u201d (NA 2). Esto volvi\u00f3 a\u00f1eja la vieja formulaci\u00f3n fundamentalista del obispo Cipriano de Cartago, del siglo III: \u201c<em>Extra Ecclesiam nulla salus\u201d<\/em> (\u201cFuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u201d), que P\u00edo XII proclam\u00f3 por \u00faltima vez en un discurso p\u00fablico en 1953. Ser\u00eda bueno librarnos abiertamente de esta autorreferencialidad rigorista. Hoy se nos est\u00e1 pidiendo un paso m\u00e1s: reconocer el largo trabajo del Esp\u00edritu en otras culturas y en la historia de salvaci\u00f3n de otros pueblos. Porque, para Boff, \u201cCristo\u201d es solo un nombre gen\u00e9rico, quiz\u00e1 m\u00e1s bien un adjetivo (lo cr\u00edstico) que designa la presencia encarnada de Dios en el mundo y la \u201camorizaci\u00f3n\u201d hacia la que desea atraernos, en estrecha hermandad con todo lo creado.<\/p>\n<p>Y encontramos aqu\u00ed tambi\u00e9n un segundo punto de apoyo argumental para fundamentar la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica a la que nos invita con insistencia el Papa Francisco. Con Teilhard aprendimos a mirar la materia de otro modo: dej\u00f3 de ser simplemente materia y se convirti\u00f3 en el tabern\u00e1culo donde habita el Cristo c\u00f3smico. A\u00f1os despu\u00e9s, el te\u00f3logo protestante alem\u00e1n J\u00fcrgen Moltmann lo formul\u00f3 en t\u00e9rminos muy similares: todos los seres y los ecosistemas de la Tierra y el universo son sagrados, porque est\u00e1n habitados por Cristo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por eso, aunque el cristianismo naci\u00f3 en la estrecha franja geogr\u00e1fica del mundo mediterr\u00e1neo y en una cultura entonces est\u00e1tica y autorreferencial, estamos invitados a actualizar sus met\u00e1foras y a encarnar su mensaje. Porque si el cristianismo sigue vivo hoy en d\u00eda es porque ha sabido superar ciertas tradiciones est\u00e1ticas y porque ha sabido nutrirse de los paradigmas de cada momento en una encarnaci\u00f3n perpetua. Solo as\u00ed, continuamente encarnado en el mundo, podr\u00e1 crecer, evolucionar y ser una buena noticia para todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[J.V. Fern\u00e1ndez de la Gala]\u00a0Leonardo Boff sigue siendo una de las voces m\u00e1s autorizadas y comprometidas del pensamiento teol\u00f3gico de hoy, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la llamada Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n latinoamericana. En los \u00faltimos a\u00f1os, su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica se ha volcado con extraordinario fruto en la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica integral a la que nos invita &#8230; <a title=\"Leonardo Boff y el modelo teilhardiano del Cristo c\u00f3smico\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/?p=8283\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Leonardo Boff y el modelo teilhardiano del Cristo c\u00f3smico\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":263,"featured_media":8286,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1430],"tags":[130,157,1532,1581,1578,225],"class_list":["post-8283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-la-relacion-ciencia-religion","tag-ecologia","tag-evolucion","tag-jesucristo","tag-leonardo-boff","tag-recensiones","tag-teilhard-de-chardin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/263"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8283"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8289,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8283\/revisions\/8289"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.comillas.edu\/FronterasCTR\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}